Historia de los Creadores: arte y diseño contemporáneo en Cesine

Diapositivas de Cesine sobre Historia de los Creadores. El Pdf, un recurso de nivel universitario para la materia de Arte, explora las últimas tendencias en arte y diseño contemporáneo, incluyendo la posmodernidad y el papel del cuerpo en el arte.

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Historia de los
Creadores
Tema 5
DISEÑO GRÁFICO / DE INTERIORES / DE MODA
2
ÚLTIMAS TENDENCIAS EN LAS ARTES Y EL DISEÑO CONTEMPORÁNEOS
En las últimas décadas del siglo XX, en lugar de movimientos concretos, se desarrolla una pluralidad
de tendencias que se mantiene hasta hoy, protagonizadas por creadores independientes que
recuperan lo que les interesa del pasado para generar un estilo personal. Con la llegada de la
posmodernidad se van a poner en tela de juicio todas las certidumbres de la modernidad y el gran
relato de la historia del arte va a ser sustituido por pequeñas narraciones e infinidad de propuestas y
comportamientos artísticos de carácter multi e interdisciplinar.
Surgen una serie de corrientes que retoman determinados aspectos de movimientos anteriores. Es el
caso de los neoexpresionistas alemanes, la transvanguardia italiana, los nuevos figurativos españoles
o los neoexpresionistas norteamericanos. Los apropiacionistas y simulacionistas, por su parte, van a
cuestionar los conceptos de originalidad y autoría. Otros artistas van a introducir en sus creaciones
nuevas narrativas que reflejan las preocupaciones del mundo actual, especialmente, las
manifestaciones de arte activista, las cuestiones de género y el multiculturalismo. Asimismo, habrá
quienes adopten actitudes más provocativas o espectaculares, como los Young British Artists, que
alimentarán la burbuja especulativa del arte contemporáneo.
El fenómeno de la globalización va a afectar profundamente al mundo de las artes y el diseño, así
como la popularización de las nuevas tecnologías digitales y la cibercultura, que provocará la
deslocalización de los sistemas de difusión gracias. En este periodo cobran un especial significado las
ferias y bienales internacionales, aumenta la influencia de los comisarios y críticos, se produce el
boom de los centros de arte contemporáneo y se incrementa la especulación en el mercado del arte.
Aparecen también nuevos lugares de encuentro con las artes, más allá de los museos y centros de
arte: el espacio público, el espacio privado y el espacio virtual se convierten en los nuevos ejes de la
comunicación artística.
5.1. Neos y Posmodernos
En los años setenta se produce la última gran ruptura del arte del siglo XX,
ya que entra en crisis el concepto de vanguardia característico de la
modernidad y aparece el de posmodernidad. La crisis de la noción de estilo
y un vanguardismo debilitado fueron cediendo impulso hasta que, en el
último tercio del siglo, algunos autores diagnosticaron el fin del arte, al
menos en lo que respectaba a su lectura histórica. Las ambiciones
modernistas habían agotado su recorrido y el arte se situaba en lo que el
crítico Arthur C. Danto dio en llamar su época posthistórica; es decir, fuera
de su narratividad. De esta forma daba comienzo lo que denominamos
posmodernidad, un nuevo estado de ánimo o de pensamiento en el que
surgen una serie de individualidades que beben de distintas fuentes,
muchas veces antagónicas entre sí: de lo popular a lo culto, de lo autóctono
a lo foráneo, de los estilos del pasado a las vanguardias históricas y las
corrientes de la segunda mitad del siglo XX.
El lenguaje posmoderno se define por su carácter híbrido y fragmentado,
por la pluralidad de narraciones y discursos, y por dar cabida a la
apropiación, la copia, la cita, el remake, la escenificación, la ambigüedad,
lo alegórico, la simulación, la apariencia y lo transgenérico.
Richter: Oldenburg, 1982. Neue Galerie,
Museumslandschaft Hessen, Kassel

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Últimas Tendencias en las Artes y el Diseño Contemporáneos

En las últimas décadas del siglo XX, en lugar de movimientos concretos, se desarrolla una pluralidad de tendencias que se mantiene hasta hoy, protagonizadas por creadores independientes que recuperan lo que les interesa del pasado para generar un estilo personal. Con la llegada de la posmodernidad se van a poner en tela de juicio todas las certidumbres de la modernidad y el gran relato de la historia del arte va a ser sustituido por pequeñas narraciones e infinidad de propuestas y comportamientos artísticos de carácter multi e interdisciplinar.

Surgen una serie de corrientes que retoman determinados aspectos de movimientos anteriores. Es el caso de los neoexpresionistas alemanes, la transvanguardia italiana, los nuevos figurativos españoles o los neoexpresionistas norteamericanos. Los apropiacionistas y simulacionistas, por su parte, van a cuestionar los conceptos de originalidad y autoría. Otros artistas van a introducir en sus creaciones nuevas narrativas que reflejan las preocupaciones del mundo actual, especialmente, las manifestaciones de arte activista, las cuestiones de género y el multiculturalismo. Asimismo, habrá quienes adopten actitudes mas provocativas o espectaculares, como los Young British Artists, que alimentaran la burbuja especulativa del arte contemporáneo.

El fenómeno de la globalización va a afectar profundamente al mundo de las artes y el diseño, así como la popularización de las nuevas tecnologías digitales y la cibercultura, que provocará la deslocalización de los sistemas de difusión gracias. En este periodo cobran un especial significado las ferias y bienales internacionales, aumenta la influencia de los comisarios y críticos, se produce el boom de los centros de arte contemporaneo y se incrementa la especulación en el mercado del arte. Aparecen tambien nuevos lugares de encuentro con las artes, mas alla de los museos y centros de arte: el espacio público, el espacio privado y el espacio virtual se convierten en los nuevos ejes de la comunicación artística.

5.1. Neos y Posmodernos

En los años setenta se produce la última gran ruptura del arte del siglo XX, ya que entra en crisis el concepto de vanguardia característico de la modernidad y aparece el de posmodernidad. La crisis de la noción de estilo y un vanguardismo debilitado fueron cediendo impulso hasta que, en el último tercio del siglo, algunos autores diagnosticaron el fin del arte, al menos en lo que respectaba a su lectura histórica. Las ambiciones modernistas habían agotado su recorrido y el arte se situaba en lo que el crítico Arthur C. Danto dio en llamar su época posthistórica; es decir, fuera de su narratividad. De esta forma daba comienzo lo que denominamos posmodernidad, un nuevo estado de ánimo o de pensamiento en el que surgen una serie de individualidades que beben de distintas fuentes, muchas veces antagónicas entre sí: de lo popular a lo culto, de lo autóctono a lo foráneo, de los estilos del pasado a las vanguardias históricas y las corrientes de la segunda mitad del siglo XX.

El lenguaje posmoderno se define por su carácter híbrido y fragmentado, por la pluralidad de narraciones y discursos, y por dar cabida a la apropiación, la copia, la cita, el remake, la escenificación, la ambigüedad, lo alegórico, la simulación, la apariencia y lo transgenérico.

Richter: Oldenburg, 1982. Neue Galerie, Museumslandschaft Hessen, Kassel 2Lo universal da paso a lo particular y el arte ya no proclama su autonomía, originalidad, novedad y trascendencia, sino que busca narrar su propia contingencia. Se pasa de la búsqueda de innovación constante y de la creación de un estilo único a la revisión e interpretación del pasado, aunque este regreso va a ser radicalmente distinto al que manifestaron las vanguardias históricas, ya que los nuevos artistas han asimilado la crisis de la representación de la etapa precedente. Algunas propuestas anteriores habían hecho desaparecer el objeto artístico para priorizar el proceso de ejecución y la acción por encima del resultado final (se llegó a hablar incluso de "muerte de la pintura"), así que una serie de autores deciden volver a los pinceles, reaccionando también contra la excesiva teoría del arte conceptual y contra la frialdad del minimalismo y de algunos movimientos de signo abstracto.

En la posmodernidad se configuran dos grandes corrientes en el arte: por un lado, los neoexpresionismos (el neoexpresionismo alemán, la transvanguardia italiana, los nuevos figurativos españoles o los neoexpresionistas americanos), y por otro lado, el apropiacionismo y el simulacionismo.

5.1.1. Neoexpresionistas

A partir de la segunda mitad de los setenta y, sobre todo, durante la década de los ochenta, se produce un retorno generalizado a la pintura que se traduce en la aparición de una serie de corrientes expresionistas, tanto en Europa como en Estados Unidos, que recuperan la figuración (situándose muchas veces en los límites con la abstracción) y valores como la subjetividad y la expresión ("sin narrativa que continuar, ¿por qué no expresar?", apuntó Danto). Estos nuevos expresionismos cultivan lo instintivo, lejos de cualquier sentimiento utópico o de los principios que ampararon la modernidad, mostrando una potente carga emocional y confiando de nuevo en ciertos valores tradicionalmente asignados al medio pictórico: formas muy gestuales y un colorido expresivo, aplicados de forma violenta en composiciones de gran formato.

5.1.1.1. Neoexpresionistas alemanes

Bajo cierta influencia romántica, los pintores incluidos en este movimiento retoman la pintura y la figuración, mostrando un auténtico hambre de imágenes. Quieren recuperar los signos de identidad nacional, pero sin renunciar a determinados discursos de la modernidad, produciéndose un mestizaje entre lo autóctono y lo foráneo. Mientras los grupos de la vanguardia histórica Die Brücke o Der Blaue Reiter querían transformar la sociedad, los nuevos expresionistas carecen de intenciones trascendentes y se decantan por las mitologías individuales, aunque algunos de ellos van a enfatizar su veta más pesimista para mostrar el aislamiento del individuo contemporáneo ante su entorno. Después de las grandes conflictos bélicos internacionales, quiern regresar a cierto ideal de pureza y autenticidad; todo ello bañado por un escepticismo irónico. Su violencia expresiva y el antirreduccionismo de sus formas les valió el calificativo de Neue Wilden (Nuevos Salvajes).

Polke: Watchtower, 1984. MoMA, Nueva York Baselitz: Schlafzimmer, 1975. Colección privada Kiefer: Seraphim, 1983-1984. Museo Guggenheim, Nueva York 3La primera generación se encuentra vertebrada, por un lado, por Gerhard Richter y Sigmar Polke (representantes del llamado Realismo Capitalista), y por otro, por Georg Baselitz y Markus Lupertz, todos ellos procedentes de la República Democrática Alemana e instalados respectivamente en Dusseldorf y en Berlín. Anselm Kiefer, Jörg Immendorf y A.R. Penck, que provienen de la República Federal Alemana, completan la nómina de artistas nacidos antes de la Segunda Guerra Mundial. Estos pintores se vuelcan en temas existenciales e identitarios.

La segunda generación, compuesta por los pintores nacidos durante la posguerra fue protagonizada por Rainer Fetting, Jiri Georg Dokoupil o Albert Oehlen, entre otros, optando por temas más sociales, pero vinculados siempre a conflictos personales.

5.1.1.2. Transvanguardia italiana

Liderada por el crítico Achille Bonito Oliva, la transvanguardia italiana supone un retorno al pasado que recupera los motivos de la tradición artística autóctona a través de la cita: desde la antigüedad clásica, el Renacimiento y el espíritu manierista hasta las vanguardias históricas italianas (como el futurismo o la pintura metafísica). Los pintores adscritos a esta corriente van a expresar su propia conciencia y vitalidad (se autoexcluyen de los grandes debates sociales), fundamentalmente a través de la manualidad del signo y el color. Sus principales exponentes son Francesco Clemente, Sandro Chia, Enzo Cucchi y Mimmo Paladino.

5.1.1.3. Nuevos figurativos españoles

La década de los ochenta estuvo marcada por la salida del aislamiento producida por los años de dictadura y por el desarrollo de la democracia. El entusiasmo de este periodo se verá alimentado por la incipiente aparición de un mercado artístico gracias a la creación de ARCO (la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid). La principal aspiración en estos momentos será la internacionalización del arte español.

En realidad, el arte de los ochenta comienza a mediados de los setenta (la llamada década multicolor), protagonizado por la Nueva Figuración Madrileña (Guillermo Perez Villalta, Carlos Alcolea, Carlos Franco, Chema Cobo, Manuel Quejido, Rafael Perez Minguez y Herminio Molero, apoyados por el crítico Juan Antonio Aguirre y el arquitecto Xavier Utray), un movimiento surgido alrededor del pintor Luis Gordillo como reacción al informalismo abstracto y como alternativa a la figuración de contenido crítico y político de la etapa anterior. Fue el antecedente inmediato de la Movida Madrileña, en la que destacaron creadores como Costus, Fabio de Miguel, Sigfrido Martín Begue, Ceesepe, El Hortelano, y los fotógrafos Ouka Leele, Alberto García Alix, Miguel Trillo o Pablo Pérez Mínguez.

Frente a la Nueva Figuración Madrileña, surge en Cataluña el Grupo de Trama, que se decantó por la abstracción, calificando a los figurativos madrileños de "esquizos", a lo que estos respondieron definiendo a los catalanes como "oligos" (entre los figurativos y los abstractos, se encontraban los conceptuales, que se situaron al margen de esta batalla). En el ámbito catalán, hay que citar también a Nazario, Ocaña y Camilo.

Oehlen: Self Portrait with Shitty Underpants and Blue Mauritius, 1984. Colección privada Clemente: Las catorce estaciones XI, 1981-1982. Colección privada Alcolea: Los borrachos, 1981-1980. Colección privada Barceló: Le déjeuner sur l'herbe II, 1988. MNCARS, Madrid 4

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