Documento sobre el Siglo XVIII, conocido como el Siglo de las Luces, y su influencia en la literatura. El Pdf de Literatura para Bachillerato analiza las principales corrientes literarias como el Neoclasicismo y el Prerromanticismo, con un foco en los géneros y autores españoles más representativos del periodo.
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A finales del siglo XVII se produce la llamada "crisis de la conciencia europea", que propicio que todas las creencias y convicciones (religiosas, políticas y filosóficas ... ) dominantes hasta entonces se sometieran a discusión. De este modo, se inicia en Francia un movimiento reformista que se extenderá por el resto de Europa: la Ilustración, que impone el reinado de la razón frente a la fe como única fuente de conocimiento; el siglo XVIII se denomina por eso siglo de las luces. Los ilustrados pretendían crear un mundo más próspero y feliz. Por lo tanto, es fácilmente comprensible que la educación se convirtiera en una de sus grandes preocupaciones para conseguir el progreso social, ya que se intentaba instruir al pueblo y así conseguir la mejora y modernización del país. En lo religioso, estos intelectuales defendieron el deísmo (vaga creencia en Dios) sin adscripción a religión alguna o el agnosticismo (imposibilidad de probar la existencia de Dios). Por otro lado, en política, los gobiernos practicaron el despotismo ilustrado, con el lema "Todo para el pueblo, pero sin el pueblo". Para hacer que el pueblo sea más culto y razonable, se establecen instituciones públicas, academias, museos, escuelas ... En lo artístico triunfa el Neoclasicismo, que propone una literatura de intención didáctica y el respeto a las normas clásicas como expresión del racionalismo.
En un principio, la poesía toma como modelo a los grandes poetas barrocos: Góngora, Quevedo, Calderón de la Barca ... Sin embargo, a mediados de siglo, se recogen las nuevas tendencias estéticas: vuelta a modelos grecolatinos y del siglo XVI español. Lo más característico es la vuelta a los temas pastoriles, pero con una nueva visión de la naturaleza, y una nueva sensibilidad, más delicada y tierna, que se manifiesta, sobre todo, en un tipo de poesía amorosa, sensual, ambientada en un paisaje idílico poblado por dulces pastorcillos enamorados: la anacreontica. A partir de 1770, la poesía acoge temas como la amistad, la solidaridad y el bien común, en un tipo de composiciones filosóficas y utilitarias. Una muestra de esta poesía didáctica y moralizadora es la de los fabulistas, como Tomás de Iriarte, autor de una colección de Fábulas literarias, y Felix María Samaniego, que compuso otra de tipo moral, a imitación de los fabulistas clásicos y franceses.
El género en prosa más importante del siglo XVIII es el ensayo; la novela, en cambio, se cultivo menos y, salvo excepciones, no produjo obras de calidad. Las principales novelas del siglo son formas mixtas, que combinan la ficción con otros intereses como la satira literaria o la autobiografía. El ensayo es un género de extensión y estructura muy variada. En él se presentan de manera subjetiva temas científicos o de pensamiento. Este género se convirtió en el medio más eficaz para difundir el pensamiento ilustrado. Ligada al desarrollo del ensayo se encuentra la prensa, que fue adquiriendo importancia a lo largo del siglo como vehículo de las nuevas ideas y contribuyó a la creación de una prosa ágil que abrió el camino al auge periodístico del XIX.
Fray Benito Feijoo es autor de numerosos ensayos didácticos, de tipo enciclopédico, que lo convierten en el intelectual más importante de su tiempo. Se propone una tarea educadora y propugna la crítica fundada en la razón y la experiencia para modernizar la sociedad. Sus dos obras fundamentales son Teatro Crítico Universal y Cartas Eruditas.
José Cadalso es autor de la obra narrativa más representativa de la Ilustración: Cartas marruecas. En ella, Cadalso realiza una sátira social siguiendo el planteamiento de Cartas persas, de Montesquieu: un extranjero viaja por un país extraño y, desde su perspectiva de forastero, escribe unas cartas en las que comenta todo lo que ve: las tradiciones, la cultura ... En estas "cartas" el autor repasa y critica las costumbres, las ideas y la sociedad hispánica.
El panorama teatral del siglo XVIII en España se caracteriza por las frecuentes polémicas entre los defensores del teatro posbarroco, continuista y popular, y los neoclásicos, que mostraron su oposición a este tipo de teatro porque no respetaba las reglas de composición (unidades clásicas de tiempo, lugar y acción), realismo y moralidad. El teatro neoclásico, en cambio, pretende ser estructuralmente perfecto y de contenido educativo, contribuyendo así a la difusión del pensamiento ilustrado. Junto con el teatro posbarroco y el neoclásico convive el sainete. Se trata de una pieza teatral breve, de carácter cómico, sobre la vida y las costumbres de la época.
Leandro Fernández de Moratín destaca como autor de teatro, aunque también escribió poesía y prosa. Gran conocedor de la tradición teatral, Moratín se propuso escribir una comedia que respondiera al espíritu de su época. Siguiendo las normas clásicas, su obra pretende educar a los espectadores. Por eso, la comedia debe moralizar a través de la crítica de algunas normas sociales, costumbres y comportamientos, como los matrimonios de conveniencia, concertados por las familias sin atender a la voluntad de los contrayentes. Este tema aparece en El viejo y la niña, El barón y sobre todo en El sí de las niñas, obra que supone la culminación del teatro neoclásico.
La fábula se adapta perfectamente a la idea ilustrada del arte: éste debe ser didáctico y útil. Las siguientes composiciones de Samaniego e Iriarte son una buena muestra de este género.
Estaba un ratoncillo aprisionado en las garras de un león; el desdichado en la tal ratonera no fue preso por ladrón de tocino ni de queso, sino porque con otros molestaba 5 al león, que en su retiro descansaba. Pide perdón, llorando su insolencia. Al oír implorar la real clemencia, responde el rey en majestuoso tono (no dijera más Tito) : "iTe perdono!". 10 Poco después cazando el león, tropieza en una red oculta en la maleza: quiere salir; mas queda prisionero; atronando la selva ruge fiero. El ratoncillo, que lo siente, 15 corriendo llega, roe diligente los nudos de la red, de tal manera que al fin rompió los grillos de la fiera. Conviene al poderoso para los infelices ser piadoso; tal vez se puede ver necesitado del auxilio de aquel más desdichado. SAMANIEGO
(Nunca una obra se acredita tanto de mala como cuando la aplauden los necios.) Un oso, con que la vida se ganaba un piamontés, la no muy bien aprendida danza ensayaba en dos pies. Queriendo hacer de persona, 5 dijo a una mona: «¿Qué tal?». Era perita la mona, y respondióle: «Muy mal». «Yo creo, replicó el Oso, que me haces poco favor. iPues qué! ¿ Mi aire no es garboso? ¿No hago el paso con primor?». Estaba el Cerdo presente, 10 98y dijo: «iBravo! iBien va! Bailarín más excelente no se ha visto ni verá». Echó el Oso, al oír esto, sus cuentas allí entre sí, y con ademán modesto hubo de exclamar así: 20 15 «Cuando me desaprobaba la Mona, llegué a dudar; mas ya que el cerdo me alaba, muy mal debo de bailar». 25 Guarde para su regalo esta sentencia el autor: si el sabio no aprueba, imalo! si el necio aplaude, ipeor! IRIARTE
En las Cartas marruecas, Cadalso presenta las causas del atraso y la decadencia del país. Entre ellas menciona las guerras, el escaso aprecio al trabajo, el atraso científico, las supersticiones y la cultura superficial y pedante. Pero también subraya el papel que desempeñan la psicología y los hábitos hispánicos en esta situación decadente, como muestra el siguiente texto. Uno de los defectos de la nación española, según el sentir de los demás, es el orgullo ... Todo lo dicho es poco en comparación con la vanidad de un hidalgo de aldea. Éste se pasea majestuosamente en la triste plaza de su lugar, embozado en su mala capa, contemplando el escudo de armas que 5 cubre la puerta de su casa medio caída y dando gracias a la providencia divina de haberle hecho don Fulano de Tal. No se quitará el sombrero (aunque lo pudiera hacer sin desembozarse); no saludará al forastero que llega al mesón aunque sea el general de la provincia o el presidente del primer tribunal de ella. Lo más que se digna hacer es preguntar si el 10 forastero es de casa solar conocida al fuero de Castilla; qué escudo es el de sus armas y si tiene parientes conocidos en aquellas cercanías. 15 Las provincias interiores de España [ ... ] producen hoy unos hombres compuestos de los mismos vicios y virtudes que sus quintos abuelos. [ ... ] Por cada petimetre que se vea mudar de modas siempre que se lo manda su peluquero o sastre, habrá cien mil españoles que no han reformado un ápice su traje antiguo. 20 En España son muchos millares de hombres los que se levantan muy tarde; toman chocolate muy caliente y agua fría; se visten; salen a la plaza; ajustan un par de pollos; oyen misa; vuelven a la plaza; dan cuatro paseos; se informan en que estado se hallan los chismes y hablillas del lugar; vuelven a casa; comen muy despacio; duermen la siesta; se levantan; dan un paseo al campo; vuelven a casa; refrescan; van a la tertulia; juegan a la malilla; vuelven a su casa; rezan; cenan, y se meten en la cama.