Diapositivas sobre la crisis de 1888 (Waggoner, Jones, Smith y Butler). Expansión institucional. El Pdf, un material didáctico de nivel universitario, aborda los debates teológicos y la expansión del movimiento adventista en Sudamérica y Estados Unidos, dentro de la asignatura de Religión.
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SANTA
BIBLIA
"Pero hágase todo decentemente y con orden"
(1 Corintios 14:40).
UNIDAD II
Sesión
11
La crisis de 1888 (Waggoner, Jones, Smith y Butler). Expansión institucional
En las décadas de 1870 y 1880 surgió una nueva generación de enemigos de la iglesia que
ridiculizaban y acusaban a los adventistas de legalistas. A fin de dar respuesta a estas acusaciones se
hicieron estudios exhaustivos sobre las credenciales bíblicas de porqué guardar el sábado llegando a
acumular un verdadero arsenal.
Se llegó al punto de organizar debates y surgieron campeones defensores del sábado. Pero esto no
fue lo mejor. Los adventistas se hicieron orgullosos de su observancia a los
mandamientos que daba como fruto su carácter moral alto.
Ya en 1882, en los campestres, Elena de White invitaba a las audiencias a
buscar la justica de Cristo y desechar nuestra propia justicia humana. Pero
no fue escuchada.
En esas conferencias, Ellet J. Waggoner encontró la luz que su alma
necesitaba. Comenzó a escudriñar la justicia de Cristo la cual es obsequiada
al hombre que la reciba. Waggoner era hijo de un pastor adventistas que
por varios años había servido como editor de la Pacific Press y la Sings of
the Times.
E. J. Waggoner y su esposaOtro joven que apareció en escena fue Alonzo T. Jones quien había sido militar en el Ejercito de los
Estados Unidos y había aprendido de la verdad presente.
Estos dos jóvenes eran muy diferentes en contextura y temperamentos, pero causaron una
revolución.
A. T. Jones
Ambos hombres llegaron a ser coeditores de la Signs y profesores de Biblia
en el Colegio Healdsburg. Comenzaron a ventilar sus creencias en la
justificación por la fe en la feligresía y los estudiantes.
Esta nueva luz, al ser desarrollada y ventilada sin el consejo de la
administración de la iglesia, suscitó recelo y tenciones entre los dirigentes y
los jóvenes maestros. El presidente de la Asociación General, Butler estaba
especialmente incomodo con la posición de estos jóvenes, llegándolos a
considerar facilitadores de los enemigos del sábado.
La preocupación específica de Butler era que estos profesores estaban
ventilando ampliamente sus ideas antes de llevarlas a un consejo superior.
En la sesión de la Asociación General de 1886 Butler sugeriría que todo tema
doctrinal que traiga disensión debía ser desaprobado, lo que contó con el
apoyo mayoritario de la comisión teológica, después de que habían aceptado
por apretado margen que la ley a la que se refiere Gálatas 3 era la ceremonial
(ese era el meollo del asunto).
Al año siguiente Elena de White desaprobó a todos los actores de ese drama,
a los jóvenes Waggoner y Jones por ser tan autosuficientes y a los dirigentes
Butler y Uriah Smith para que no se creyeran infalibles.
George I. Butler
En la siguiente reunión de la Asociación General del 17 de octubre de 1888 se invito a Waggoner y
Jones a que presentaran sus estudios. Jones fue invitado a presentar su investigación sobre Daniel 7
y Waggoner los devocionales al instituto en sesión. La enfermedad no permitió estar presente a
Butler. Tanto Smith como Morrison (presidente de la Asociación de Iowa) estarían para defender la
postura clásica.
El congreso empezó con un enfrentamiento entre Smith y Jones, Smith quien
fuera el expositor más respetado de las profecías admitió que en el punto de
Daniel 7 había de seguirse a los intérpretes milleritas. De esto se valió Jones
para afirmar que el sí había estudiado el tema y lo conocía bien.
Esto dividió aún más a los asistentes de entrada ya con serias preguntas. Los
asistentes llegaron a autodenominarse "hunos" o "alamanes" para
identificarse con la interpretación de Jones o de Smith respectivamente.
Cuando Waggoner hizo sus exposiciones, la caldera estaba hirviendo. Los
Uriah Smith
conceptos de Waggoner, el cual se negó al debate, hicieron que el público
asistente tomara dos posturas, unos de agradecimiento al ver la luz de la
expiación ganada por Cristo en la cruz y otra de rechazo abierto y burla a la presentación de la verdad.Los opositores de los jóvenes profesores quedaron aún más contrariados
cuando vieron la amplia aprobación de Elena de White a los nuevos jóvenes
maestros.
Los opositores se volvieron temerarios y caricaturizaron a los expositores
además de ridiculizar a Elena de White considerando que fue embaucada
porque ya era senil.
Se había ignorado el testimonio del espíritu de profecía.
Ese congreso terminó sin tomar un voto de aceptación o rechazo. El
congreso terminó con un pueblo dividido en temas doctrinales.
O. A. Olsen
Elena de White comenzó una tenaz cruzada para unir nuevamente a la iglesia en la verdad bíblica.
Butler renunció por su salud y se aceptó su renuncia. En su lugar se pondría al pastor O. A. Olsen
quien por estar en Escandinavia no tendría ningún partido. Smith se retiró como secretario y se
nombró a D. T. Jones. En el tiempo en que el pastor Olsen llegaba de Escandinavia, William C. White
sería presidente interino.
Elena de White comenzó a visitar las Asociaciones, en algunas fue recibida con frialdad y distancia,
pero en otras fue alegremente esperada. Muchos dirigentes que habían sido burladores, pasaron a
las filas de la aceptación del mensaje de Minneapolis.
En la siguiente sesión de la Asociación General en Battle Creek, los asistentes fueron con otro espíritu,
de gratitud y hermandad. Pero la división no había terminado aun. Smith, Butler y Morrison abrazaron
con alegría y arrepentimiento la enseñanza de la justificación por la fe, pero otros burladores como
Clement Eldridge, A. R. Herny, Harmon Lindsay y Frank E. Belder continuaron su posición de rechazo.
De ellos todos menos Herny apostataron de la iglesia con el pasar de los años. Pero un burlador, Louis
R. Conradi, quien hiciera mucho para levantar el adventismo en Alemania se volvería contra él en
1930.
La reforma fue lenta. Los estados de Texas y algunas secciones del lejano oeste permanecieron
reticentes a la nueva luz. Aun en 1902 no había acuerdo total sobre el tema.
Más adelante, en los inicios del siglo XX, Waggoner y Jones abandonarían la fe adventista por seguir
doctrinas panteístas. De ningún modo se debiera tomar su apostasía como un argumento en contra
de su mensaje, sino como la elección de seres humanos libres y falibles.
LA EXPANSIÓN DE LAS INSTITUCIONES 1877 - 1900
Los adventistas llegaron a ser conocidos a nivel mundial como una organización que operaba
excelentes colegios, casas editoras y hospitales.
Obra educativa
Para 1882 el Battle Creek College estaba al borde del colapso, la Academia de South Lancaster y el
Colegio de Healdsburg están iniciándose, pero aprendiendo de los errores
de Battle Creek.
De los dos colegios aperturados, el de Healdsburg fue el de avanzada al
inaugurar internados y un programa de trabajo
agrícola. Esto fue seguido por un reabierto Battle
Creek College en 1883.
El colegio de Battle Creek se reabrió gracias al Dr.
Kellogg quien con su impulso logro que se
introdujeran industrias como imprenta, hojalatería,
Battle Creek College, Battle
Creek, Michigan
fabricación de carpas, de escobas y de zapatos y las
damas aprenderían a hacer sombreros, vestidos y
comidas higiénicas y saludables. Pero esto tuvo que enfrentarse con el rechazo
de propios y extraños. Los 500 alumnos matriculados no pudieron ser
atendidos con el programa vocacional.
J. H. Kellogg
Para 1889 el programa vocacional estaba virtualmente desaparecido de Battle Creek College por lo
que se comenzaron a cultivar disciplinas deportivas entre los estudiantes. El beisbol, el futbol
americano y el tenis se popularizaron. Un partido entre estudiantes británicos contra
norteamericanos fue atendido por la prensa local, noticia que llegó a oídos de Elena de White en la
lejana Australia, la cual dio la voz de alarma por la enajenación del plan vocacional, por un plan
mundano de recreación y entretenimiento.
Carrera de bicicletas, 1890
Luego llegó la locura de las bicicletas al colegio y en mayo de
1894 se desarrolló un evento con 250 ciclistas por la ciudad
y los suburbios, con banderas y faroles japoneses.
Nuevamente la Sra. White puso el punto sobre la ies en el
tema del gasto de recursos en cuestiones que eran más un
símbolo de rango social que un medio de viaje eficiente y
ejercicio saludable.
Pero ojo, estos eran los desmanes de Battle Creek College,
pero también existía una sólida formación profesional y
decididos programas espirituales.
En 1888 el Battle Creek College tenía 600 alumnos, el Healdsburg 175 y la Academia South Lancaster
100.
Pero la distancia que significaba mandar a los muchachos lejos del hogar para educarse impulsó a
varias asociaciones a crear sus propios colegios, y para 1888 ya había colegios en Minnesota, Kansas
W. W. Prescott
y Oregon. El pastor Prescott, por entonces director del colegio de Battle
Creek no veía con buenos ojos la proliferación de colegios por no tener
profesores calificados en lo espiritual como en lo profesional, lo que
traería el colapso de la empresa educativa adventista.
Pronto, varias asociaciones se unieron para combinar esfuerzos en una
sola institución educativa representativa. Tal fue el caso de las
Asociaciones del rio Mississipi y las Montañas rocosas que abrieron un
colegio en Lincoln, Nebraska. El nombre de este colegio recordaría el
esfuerzo unido de estas Asociaciones y fue el Union College, en un
terreno de 113 hectáreas.
Esta escuela se abrió en 1891 y fue gracias a la habilidad financiera de
A. R. Henry, representante de la Asociación General, que se pudo financiar la construcción de la
institución.
Lo mismo sucedió en 1890, cuando, aun contra la renuencia de los hermanos de la zona que apoyaban
colegios en Coquille, sobre la costa del Pacifico, en Portland y en Milton, se abrió en diciembre de
1892 un colegio representativo en Walla Walla, Washington.
El Walla Walla College sería un firme representante del estilo de vida educativo adventista con una
dieta lacto-ovo-vegetariana entre sus servicios. Esto gracias al firme profesor E. A. Sutherland.
Para 1895 los adventistas operaban cinco colegios superiores, cinco academias (escuelas secundarias)
y entre quince y veinte preparatorias.
Para 1893 Sudáfrica había iniciado la Escuela de Claremont y en Australia, en 1894, el Avondale
College, el cual estuvo estrechamente vinculado al ministerio de Elena de White, quien con su consejo
había apoyado la apertura de esta institución en tierras extranjeras, este colegio conto con 587
hectáreas a 120 kilómetros al norte de Sydney. Gracias a la dirección del Señor se abrió esta
institución a pesar de la renuencia de los dirigentes de la iglesia local.
En Avondale se demostró que:
La iglesia poco a poco fue logrando una reforma en el área educativa y se invocaba a las iglesias
locales a que abrieran escuelas primarias locales.
Battle Creek se reformó convirtiéndose en una institución proveedora de misioneros. Debido a su
nueva línea de educación, se produjo una merma de la matrícula. En términos generales, la obra
educativa avanzó, no solo en Estados Unidos sino en todo el mundo.