Referentes y definiciones de la Restauración Borbónica en España (1874-1902)

Documento de Universidad sobre Referentes y Definiciones Bloque 7. la Restauración Borbónica: Implantación y Afianzamiento de un Nuevo Sistema Político: 1874-1902. El Pdf, un documento de Historia, aborda el sistema canovista, la Constitución de 1876, el bipartidismo y el caciquismo, así como la oposición política y las transformaciones económicas y sociales del siglo XIX.

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REFERENTES y DEFINICIONES BLOQUE 7.
LA RESTAURACIÓN BORBÓNICA: IMPLANTACIÓN Y
AFIANZAMIENTO DE UN NUEVO SISTEMA POLÍTICO:
1874-1902
1. EL SISTEMA CANOVISTA: CONSTITUCIÓN DE 1876, BIPARTIDISMO,
TURNISMO, CACIQUISMO Y FRAUDE ELECTORAL.
(Práctica PAU imagen/texto)
Tras el pronunciamiento del general Martínez Campos Alfonso XII es proclamado rey en
Sagunto el 29 de diciembre de 1874 y se establece una Regencia presidida por Cánovas hasta la
llegada de Alfonso XII. Comienza así la Restauración Borbónica.
Los fundamentos políticos del sistema político de la Restauración ideado por Cánovas
(“sistema canovista”) consistían en: una monarquía constitucional, la constitución de 1876 y la
alternancia pacífica en el poder con unos partidos de ideología liberal que aceptaran las reglas
fijadas en la Constitución, el sistema liberal y la monarquía. Al mismo tiempo, el ejército debía
quedarse en los cuarteles y cumplir el orden constitucional.
El objetivo de Cánovas era adaptar el régimen a la nueva realidad política mediante una
monarquía constitucional y eliminar las decisiones más radicales del Sexenio.
Esto requería, en primer lugar, elaborar una nueva constitución de acuerdo a esos principios. La
constitución de 1876, elaborada siguiendo las ideas de Cánovas, es un texto fundamentalmente
conservador, inspirado en la Constitución de 1845, pero también recoge algunas libertades y derechos
de 1869. Las principales características de la constitución de 1876 son:
-Establece una monarquía constitucional (concede amplios poderes al rey)
-Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes.
-Poder legislativo que corresponde a las Cortes con el Rey (este tiene iniciativa legal,
sancionar leyes, derecho de veto y de disolver las Cortes).
-Cortes bicamerales: Senado mixto (parte designado y parte electo) que se convertía en una
cámara elitista (representantes de la nobleza, alta burguesía, clero que apoyaban al régimen) y un
Congreso electivo por sufragio censitario (hasta 1890)
-Una teóricamente amplia declaración de derechos y libertades (semejantes a la de 1869)
pero su concreción quedaba a expensas de posteriores leyes ordinarias que tendieron a
restringirlos.
-Consagraba una organización territorial centralizada: nombramiento de ayuntamientos y
diputaciones por el gobierno estatal.
-Establecía la confesionalidad del Estado pero concedía también la libertad de conciencia.
Para poner en funcionamiento este sistema, y para evitar la fragmentación del voto, lo ideal era
que hubiese un sistema bipartidista, siguiendo el modelo británico, del cual Cánovas era admirador.
De acuerdo con esto, el Partido Conservador, liderado por Antonio Cánovas, y el Partido Liberal, de
Práxedes Mateo Sagasta, debían alternarse pacíficamente (turnismo), cediendo el poder cuando
perdiesen la confianza regia y parlamentaria, y respetando la obra legislativa del gobierno anterior
Pero este modelo teórico de alternancia pacífica no se correspondió con la práctica política.
Este sistema de turno pacífico entre los dos partidos solo se mantuvo gracias al falseamiento electoral
continuado mediante el “encasillado” de diputados, dirigido desde el ministerio de Gobernación, y el
entramado caciquil (“caciquismo”) que se encargaba de conseguir los resultados electorales pactados
mediante diversas estrategias desde los sobornos y compra de votos, la coacción, falsificación de actas
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y censos electorales, “resucitando muertos” o el popular “pucherazo” (introduciendo o quitando votos
de la urna), etc.
Esa realidad caciquil de intercambio de favores (exención del servicio militar, de impuestos,
licencias para construir, construcción de carreteras u otras infraestructuras para la localidad) por votos
tenía mucha influencia en las zonas rurales pero escasa implantación en las grandes ciudades.
El sistema del turno de partidos se consolidó tras los Pactos de El Pardo (1885), acordando
Cánovas y Sagasta alternarse pacíficamente para garantizar la estabilidad del Régimen.
2. LA OPOSICIÓN POLÍTICA AL SISTEMA CANOVISTA: CARLISMO,
NACIONALISMO, REPUBLICANISMO Y OBRERISMO REVOLUCIONARIO.
(Práctica PAU imagen/texto)
Tras la derrota militar en 1876, el carlismo experimenta una división entre integristas (que
rechazan el sistema liberal de la Restauración) y tradicionalistas (que aceptan participar en el sistema
de la Restauración). Minoritario y dividido, durante la Restauración la defensa de la descentralización
pasará a ser enarbolada por los movimientos nacionalistas.
La aparición de los nacionalismos y regionalismos periféricos se producirá a finales
del s. XIX dentro de un fenómeno europeo general. Se iniciaron como movimientos de resurgimiento
y reivindicación de la cultura propia, a favor del uso de su lengua, recuperación de las instituciones,
tradiciones, leyes, literatura e historia.
Surgen en este momento movimientos que reivindican los derechos históricos de sus regiones,
con especial fuerza en Cataluña y País Vasco, donde existía una diferenciación lingüística que
cimentó el sentimiento nacional y una burguesía en la que arraigó la ideología nacionalista. Además,
durante la Restauración se reforzó el centralismo y uniformidad (abolición de los fueros del País
Vasco y Navarra) y se produjo la pérdida del imperio colonial en 1898, factores que orientaron
hacia el nacionalismo a importantes sectores de la burguesía catalana y vasca.
●El nacionalismo catalán: Se desarrolla inicialmente como movimiento de recuperación de la
lengua y cultura catalanas (Reinaixença). Se crea el Centre Catalá (Centro Catalán) que presenta a
través de su dirigente, Valentín Almirall, el Memorial de greuges (Memorial de agravios) a
Alfonso XII. En el documento se defendía el proteccionismo industrial y la vigencia del derecho
catalán. En 1891 se creó la Unión Catalanista, agrupación política conservadora cuyo principal
ideólogo fue Enric Prat de la Riba, que presentó el primer programa catalanista: las Bases de
Manresa, donde se defendía la nacionalidad catalana con un gobierno propio dentro de un Estado
federal español. En 1901 se funda la Lliga Regionalista, partido encabezado por Prat de la Riba y
Francesc Cambó, que representaba a la burguesía catalana que defendía un catalanismo moderado al
margen de los partidos dinásticos, aunque durante el primer tercio del siglo XX acabarán colaborando
con ellos.
El nacionalismo vasco surge en fechas más tardías torno a la figura de Sabino Arana, que en
1895 funda el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Con orígenes en el fuerismo carlista (defensa de
los fueros), defendía un nacionalismo radical y excluyente, exaltando su identidad de raza diferente y
superior a la española y exigía la secesión frente al Estado español para recuperar la plena soberanía.
Reivindicaba los fueros (que habían sido abolidos después de la guerra carlista) como derechos
originales del pueblo vasco. Este nacionalismo se fraguó como reacción de las zonas rurales vascas,
temerosas ante las transformaciones que se estaban produciendo por la intensa industrialización del
País Vasco, especialmente en Vizcaya, y la llegada de numerosos inmigrantes procedentes de otras
regiones españolas (“maketos”) que ponían en peligro el euskera, las tradiciones y la etnia vasca.
Después de la crisis del 98 la burguesía vasca se acercará al PNV por lo que el partido moderará sus
reivindicaciones con una estrategia autonomista similar a la del catalanismo.
●Más débil que los anteriores fue el regionalismo gallego o galleguismo que surgió como
movimiento cultural, de defensa de la lengua gallega, en el último tercio del siglo XIX. A este
movimiento se le denominó Rexurdimento, de carácter romántico. El movimiento político regionalista

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REFERENTES y DEFINICIONES BLOQUE 7.

LA RESTAURACIÓN BORBÓNICA: IMPLANTACIÓN Y AFIANZAMIENTO DE UN NUEVO SISTEMA POLÍTICO: 1874-1902

EL SISTEMA CANOVISTA: CONSTITUCIÓN DE 1876, BIPARTIDISMO, TURNISMO, CACIQUISMO Y FRAUDE ELECTORAL.

(Práctica PAU imagen/texto)

Tras el pronunciamiento del general Martínez Campos Alfonso XII es proclamado rey en Sagunto el 29 de diciembre de 1874 y se establece una Regencia presidida por Cánovas hasta la llegada de Alfonso XII. Comienza así la Restauración Borbónica.

Los fundamentos políticos del sistema político de la Restauración ideado por Cánovas ("sistema canovista") consistían en: una monarquía constitucional, la constitución de 1876 y la alternancia pacífica en el poder con unos partidos de ideología liberal que aceptaran las reglas fijadas en la Constitución, el sistema liberal y la monarquía. Al mismo tiempo, el ejército debía quedarse en los cuarteles y cumplir el orden constitucional.

El objetivo de Cánovas era adaptar el régimen a la nueva realidad política mediante una monarquía constitucional y eliminar las decisiones más radicales del Sexenio.

Esto requería, en primer lugar, elaborar una nueva constitución de acuerdo a esos principios. La constitución de 1876, elaborada siguiendo las ideas de Cánovas, es un texto fundamentalmente conservador, inspirado en la Constitución de 1845, pero también recoge algunas libertades y derechos de 1869. Las principales características de la constitución de 1876 son:

  • Establece una monarquía constitucional (concede amplios poderes al rey)
  • Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes.
  • Poder legislativo que corresponde a las Cortes con el Rey (este tiene iniciativa legal, sancionar leyes, derecho de veto y de disolver las Cortes).
  • Cortes bicamerales: Senado mixto (parte designado y parte electo) que se convertía en una cámara elitista (representantes de la nobleza, alta burguesía, clero que apoyaban al régimen) y un Congreso electivo por sufragio censitario (hasta 1890)
  • Una teóricamente amplia declaración de derechos y libertades (semejantes a la de 1869) pero su concreción quedaba a expensas de posteriores leyes ordinarias que tendieron a restringirlos.
  • Consagraba una organización territorial centralizada: nombramiento de ayuntamientos y diputaciones por el gobierno estatal.
  • Establecía la confesionalidad del Estado pero concedía también la libertad de conciencia.

Para poner en funcionamiento este sistema, y para evitar la fragmentación del voto, lo ideal era que hubiese un sistema bipartidista, siguiendo el modelo británico, del cual Cánovas era admirador. De acuerdo con esto, el Partido Conservador, liderado por Antonio Cánovas, y el Partido Liberal, de Práxedes Mateo Sagasta, debían alternarse pacíficamente (turnismo), cediendo el poder cuando perdiesen la confianza regia y parlamentaria, y respetando la obra legislativa del gobierno anterior Pero este modelo teórico de alternancia pacífica no se correspondió con la práctica política. Este sistema de turno pacífico entre los dos partidos solo se mantuvo gracias al falseamiento electoral continuado mediante el "encasillado" de diputados, dirigido desde el ministerio de Gobernación, y el entramado caciquil ("caciquismo") que se encargaba de conseguir los resultados electorales pactados mediante diversas estrategias desde los sobornos y compra de votos, la coacción, falsificación de actas 1y censos electorales, "resucitando muertos" o el popular "pucherazo" (introduciendo o quitando votos de la urna), etc.

Esa realidad caciquil de intercambio de favores (exención del servicio militar, de impuestos, licencias para construir, construcción de carreteras u otras infraestructuras para la localidad) por votos tenía mucha influencia en las zonas rurales pero escasa implantación en las grandes ciudades.

El sistema del turno de partidos se consolidó tras los Pactos de El Pardo (1885), acordando Cánovas y Sagasta alternarse pacíficamente para garantizar la estabilidad del Régimen.

LA OPOSICIÓN POLÍTICA AL SISTEMA CANOVISTA: CARLISMO, NACIONALISMO, REPUBLICANISMO Y OBRERISMO REVOLUCIONARIO.

(Práctica PAU imagen/texto)

Tras la derrota militar en 1876, el carlismo experimenta una división entre integristas (que rechazan el sistema liberal de la Restauración) y tradicionalistas (que aceptan participar en el sistema de la Restauración). Minoritario y dividido, durante la Restauración la defensa de la descentralización pasará a ser enarbolada por los movimientos nacionalistas.

La aparición de los nacionalismos y regionalismos periféricos se producirá a finales del s. XIX dentro de un fenómeno europeo general. Se iniciaron como movimientos de resurgimiento y reivindicación de la cultura propia, a favor del uso de su lengua, recuperación de las instituciones, tradiciones, leyes, literatura e historia.

Surgen en este momento movimientos que reivindican los derechos históricos de sus regiones, con especial fuerza en Cataluña y País Vasco, donde existía una diferenciación lingüística que cimentó el sentimiento nacional y una burguesía en la que arraigó la ideología nacionalista. Además, durante la Restauración se reforzó el centralismo y uniformidad (abolición de los fueros del País Vasco y Navarra) y se produjo la pérdida del imperio colonial en 1898, factores que orientaron hacia el nacionalismo a importantes sectores de la burguesía catalana y vasca.

  • El nacionalismo catalán: Se desarrolla inicialmente como movimiento de recuperación de la lengua y cultura catalanas (Reinaixença). Se crea el Centre Catalá (Centro Catalán) que presenta a través de su dirigente, Valentín Almirall, el "Memorial de greuges" (Memorial de agravios) a Alfonso XII. En el documento se defendía el proteccionismo industrial y la vigencia del derecho catalán. En 1891 se creó la Unión Catalanista, agrupación política conservadora cuyo principal ideólogo fue Enric Prat de la Riba, que presentó el primer programa catalanista: las Bases de Manresa, donde se defendía la nacionalidad catalana con un gobierno propio dentro de un Estado federal español. En 1901 se funda la Lliga Regionalista, partido encabezado por Prat de la Riba y Francesc Cambó, que representaba a la burguesía catalana que defendía un catalanismo moderado al margen de los partidos dinásticos, aunque durante el primer tercio del siglo XX acabarán colaborando con ellos.
  • El nacionalismo vasco surge en fechas más tardías torno a la figura de Sabino Arana, que en 1895 funda el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Con orígenes en el fuerismo carlista (defensa de los fueros), defendía un nacionalismo radical y excluyente, exaltando su identidad de raza diferente y superior a la española y exigía la secesión frente al Estado español para recuperar la plena soberanía. Reivindicaba los fueros (que habían sido abolidos después de la 3ª guerra carlista) como derechos originales del pueblo vasco. Este nacionalismo se fraguó como reacción de las zonas rurales vascas, temerosas ante las transformaciones que se estaban produciendo por la intensa industrialización del País Vasco, especialmente en Vizcaya, y la llegada de numerosos inmigrantes procedentes de otras regiones españolas ("maketos") que ponían en peligro el euskera, las tradiciones y la etnia vasca. Después de la crisis del 98 la burguesía vasca se acercará al PNV por lo que el partido moderará sus reivindicaciones con una estrategia autonomista similar a la del catalanismo.
  • Más débil que los anteriores fue el regionalismo gallego o galleguismo que surgió como movimiento cultural, de defensa de la lengua gallega, en el último tercio del siglo XIX. A este movimiento se le denominó Rexurdimento, de carácter romántico. El movimiento político regionalista 2fue menor y su principal representante fue la Asociación Regionalista Galega (1890), liderada por Manuel Murguía. De carácter conservador (muchos militantes procedían del carlismo), se limitó a la reclamación de una cierta descentralización. Este movimiento recabó apoyos entre una minoría culta que responsabilizaba a la subordinación política del atraso económico que forzaba a muchos gallegos a emigrar. No obstante, el apoyo social al galleguismo fue minoritario hasta las primeras décadas del siglo XX.

Al igual que el carlismo, el republicanismo salió muy dañado y dividido tras el fracaso de la Primera República. No obstante, la implantación del sufragio universal masculino a partir de 1890 comenzará a dar importantes mayorías favorables a los republicanos en grandes ciudades libres de la influencia caciquil, como Valencia, Barcelona y Madrid.

En cuanto al obrerismo revolucionario, este movimiento se hallaba dividido en dos corrientes: la socialista o marxista, de escasa implantación hasta la creación del Partido Socialista Obrero Español (1879), y la anarquista. Esta tendencia última era contraria a la participación política se encontraba a su vez dividida entre los partidarios de la acción sindical y los que apostaron por el terrorismo. El anarquismo fue duramente reprimido en Cataluña y Andalucía por sus supuestos vínculos con atentados contra patronos y dirigentes políticos, como el asesinato de Cánovas del Castillo (1897).

LOS ORÍGENES Y LA EVOLUCIÓN DEL MOVIMIENTO OBRERO ESPAÑOL DURANTE EL SIGLO XIX.

(Pregunta larga PAU)

Durante el Sexenio Democrático (1868-1874) se promovieron algunas reformas legales para limitar la jornada de mujeres y niños pero no se llegaron a aplicar. Además, en esos años se había implantado en España una sección de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), fundada en Londres en 1864. Gran parte de los obreros industriales y campesinos españoles se afiliaron a la AIT.

Las condiciones de vida de la clase obrera no habían mejorado sustancialmente en los inicios de la Restauración. Además, con la Restauración borbónica, el movimiento obrero pasó a la clandestinidad, se prohibieron las asociaciones sindicales y se mantuvo la censura de prensa que mantuvieron la acción sindical reducida al mínimo, pero influenciada por las dos corrientes dominantes en la AIT: los anarquistas bakuninistas y los socialistas marxistas.

  • La corriente anarquista o bakuninista será la primera en implantarse en España a partir de la llegada del anarquista bakuninista Giuseppe Fannelli, quien creó dos secciones de la AIT en Madrid y Barcelona, esta última más importante. Esta ideología se oponía radicalmente a participar en la vida política y electoral, defendía la abolición del Estado y era hostil a cualquier tipo de autoridad. En 1870 se fundará en Barcelona la Federación Regional española de la AIT liderada por Anselmo Lorenzo. Tras la disolución de la AIT en 1876, el anarquismo se organizó, aprovechando la apertura del primer gobierno liberal de Sagasta, con la creación de la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE) en 1881, sección anarquista de la AIT en España, que tuvo gran influencia entre los obreros industriales de Cataluña y los campesinos de Andalucía.

Más adelante, el anarquismo se escindió en dos líneas: la anarcoterrorista (justifican la acción violenta, "la propaganda por el hecho" y realizarán numerosos atentados como los asesinatos contra Cánovas o Canalejas o el atentado contra Alfonso XIII), y la anarcosindicalista (en 1910 se creará la CNT -Confederación Nacional del Trabajo-, sindicato bien acogido entre el campesinado andaluz y los obreros catalanes).

  • En 1871 llega a España Paul Lafargue, yerno de Marx, que difundirá la corriente socialista o marxista en Madrid en torno a la Nueva Federación Madrileña, sección española del ala marxista de la AIT, origen posteriormente del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). 3

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