Documento de la Universidad Europea sobre Historia del Arte. El Pdf, de nivel universitario y materia Arte, explora la arquitectura etrusca y romana, con un enfoque en los antecedentes del arte romano y el Foro Imperial. Incluye un índice detallado y bibliografía.
Ver más16 páginas


Visualiza gratis el PDF completo
Regístrate para acceder al documento completo y transformarlo con la IA.
Introducción. Los antecedentes del arte romano
3
1. La arquitectura etrusca
........
3
1.1. Los enterramientos
3
2. El arte de la Roma clásica
6
3. La arquitectura romana
7
3.1. El nuevo espacio urbano: el Foro Imperial
8
Conclusiones.
......
14
Referencias Bibliográficas.
15
@ Copyright Universidad Europea. Todos los derechos reservados.
La primitiva cultura etrusca, la cual determinará en un modo decisivo los caracteres singulares del arte romano, apareció en la península itálica en el siglo X a.C. A día de hoy todavía es un misterio y es complicado establecer o definir quienes eran los etruscos; incluso en la Antigüedad, los escritores discutían sus orígenes. El historiador griego Heródoto creía que habían abandonado su tierra natal de Lidia, en Asia Menor, hacia el año 1200 a.C., y se habían asentado en regiones italianas como Toscana, Umbria y Lacio.
No obstante, provengan de donde provengan, los etruscos mantenían un fuerte vínculo con Asia Menor y el Antiguo Oriente, es por ello que su cultura visual es una rica mezcla de rasgos claramente etruscos con influencias orientales y griegas.
El apogeo de la cultura etrusca se enmarca en los siglos VII y VI a.C., coincidiendo con el periodo Arcaico en Grecia. Durante esta etapa, esta civilización acumuló grandes riquezas gracias a la extracción de metales y sus ciudades rivalizaban con las griegas; su flota dominaba el Mediterráneo occidental y protegía una vasta red comercial que competía con griegos y fenicios; y su territorio se extendía desde el bajo valle del Po, en el norte, hasta Nápoles en el sur. Pero, al igual que los griegos, los etruscos nunca se confirmaron como una nación unificada.
La civilización etrusca se caracteriza en arquitectura por su alcance y aportación en la arquitectura de carácter funerario, sobre todo por sus tumbas monumentales. Esta tipología proporciona información sobre sus prácticas constructivas y los artistas a menudo las pintan con escenas que revelan un atisbo de su vida. Los objetos encontrados en su interior atestiguan la reputación de los etruscos como excelentes escultores y metalúrgicos. También han aparecido en las tumbas numerosos vasos pintados procedentes de Atenas, lo que demuestra sus estrechos vínculos comerciales con Grecia.
En cuanto a sus enterramientos es interesante hacer alusión a la marcada tendencia orientalizante que los caracteriza. En torno al siglo VII a.C., los etruscos formaban tumbas en forma de montículos llamados túmulos, que se agrupaban fuera de los espacios habitables de las ciudades con intención de formar una necrópolis -o ciudad destinada a los muertos -. Estos ejemplos llamados dromos (en plural dromoi) estaban conformados a partir de un camino que conducía a la tumba cubierta por una bóveda.
Entre el ajuar funerario había una espectacular fíbula, una especie de broche o imperdible decorativo que a menudo servía para sujetar una prenda en el cuello. Este magnífico ejemplo es justifica la fama de que gozaron los orfebres etruscos en la Antigüedad. Cubriendo la parte inferior en forma de hoja hay representado unos patos de oro en relieve. En la parte superior, en forma de tres cuartos de luna, el trabajo de repujado define leones que se pasean y cuya pose de perfil y postura erguida pueden derivar de precedentes fenicios.
@ Copyright Universidad Europea. Todos los derechos reservados.
Figura 1. Necrópolis de Banditaccia (550 a.C.) (Cerveteri, Italia).
Figura 2. Fíbula (670-650 a.C.). Fuente:
No obstante, lo también interesante de estos enterramientos tiene que ver con la decoración interior. Las paredes se decoraban con pinturas y frescos que representaban la vida que los difuntos podían desear encontrar y tener en el otro mundo. En estos frescos encontramos reproducciones de armas, armaduras, utensilios domésticos y animales, decorando los pilares y las paredes entre los nichos.
Más al norte, en Tarquinia, las tumbas se conforman son cámaras hundidas en la tierra con un empinado dromo subterráneo. En este caso, las paredes están recubiertas con pinturas vibrantes. Ejemplo de ello es la Tumba de la Caza y la Pesca (530-520 a.C.), del Periodo Arcaico. En ella se representa una vasta extensión de agua y cielo donde unos pescadores lanzan sus sedales desde una barca, mientras unos delfines de vivos colores saltan entre las olas. Además, un personaje situado en un promontorio rocoso apunta con su onda a grandes pájaros rojos azules y amarillos que surca el cielo.
@ Copyright Universidad Europea. Todos los derechos reservados.
Figura 3. Tumba de la Caza y la Pesca (530-520 a.C.), Tarquinia (Italia).
También en Cerveteri, se encontraron dos sarcófagos monumentales de época arcaica, moldeados en terracota en dos mitades separadas. El primero de ellos, también conocido como la Tumba de los esposos, datado hacia el 520 a.C. está moldeado a modo de tapa para que pareciera un diván. Encima, reclinados uno junto al otro, hay dos esculturas de cuerpo entero que representan un hombre y una mujer. Ambas figuras sostenían objetos en sus manos una taza o un alabastrón (recipiente para perfumes) o un huevo, símbolo de la eternidad. A pesar de las formas abstractas y las poses rígidas del estilo arcaico, el suave material permite al escultor modelar formas redondeadas y plasmar una franqueza y una vivacidad extraordinarias.
Figura 3. Tumba de los esposos (520 a.C), Museo Nacional Etrusco de la Villa (Roma)
Además, los etruscos eran maestros de la ingeniería, el urbanismo y la topografía. Así que la destreza adquirida por los romanos en ingeniería y arquitectura provendría de esta civilización, sobre todo en la gestión del agua (sistemas de drenaje y acueductos),
@ Copyright Universidad Europea. Todos los derechos reservados.
así como la construcción de puentes. Sin embargo, es difícil determinar que aprendieron exactamente de sus predecesores.
En cuanto al urbanismo, los etruscos implementaron el cardo y el decumano. De tal manera que, los cuatro barrios resultantes podían subdividirse o ampliarse en función de las necesidades. Este sistema parece coherente con las creencias religiosas que llevaron a los etruscos a dividir el cielo en regiones según los puntos cardinales. Los romanos también lo adoptaron para las nuevas colonias que fundaron en Italia, Europa occidental y el norte de África, y para los campamentos militares.
Los escultores etruscos tambien demostraron una extraordinaria habilidad como fundidores de bronce. Una de las obras más famosas de la escultura etrusca es la Loba Capitolina. Su fecha de creación más probable fue el siglo V a.C. El tratamiento estilizado y estampado de la melena y las crestas de la loba realza la musculatura audaz pero suavemente modelada de su cuerpo, tenso para el ataque. Las líneas sencillas aumentan su poder: la espalda y el cuello rectos contrastan con el brusco giro de la cabeza hacia el espectador, resaltando su ferocidad. La superficie metálica está tan pulida que casi parece húmeda y sus colmillos parecen brillar.
Figura 4. Loba Capitolina (500 a.C.), Museos Capitolinos (Roma).
Roma fue una de las potencias más importantes del Mediterráneo, desde el siglo V a.C. hasta el IV d.C. Durante el apogeo de este Imperio, sus fronteras se extendían desde el actual Marruecos hasta Irán y desde Egipto hasta Escocia. El hecho de que Grecia se incorporara relativamente pronto al territorio romano provocó que gran parte del arte público romano se inspira en estilos griegos, tanto clásicos como helenísticos.
Según la leyenda romana, Rómulo fundó la ciudad de Roma entre el 75 3 y el 752 a.C., en la región conocida como Lacio -un lugar cercano al río Tíber -. Rómulo y su hermano Remo eran, según la mitología, los hijos de Marte y Rea Silvia, los cuales fueron abandonados al nacer y criados por una loba.
Sin embargo, las pruebas arqueológicas demuestran que la sociedad romana vivía en el lugar desde el año 1000 a.C., aproximadamente. Una evidencia de esto es que, entre los siglos VIII y VI a.C., una serie de reyes construyeron la primera muralla defensiva alrededor del asentamiento y además drenaron y rellenaron la llanura pantanosa del
@ Copyright Universidad Europea. Todos los derechos reservados.
Foro y construyeron un gran templo en la colina Capitolina, convirtiendo en un centro urbano lo que hasta entonces había sido poco más que un grupo de aldeas.
Los reyes establecieron muchas de las instituciones que perduraron en Roma, como los sacerdotes y las técnicas de guerra. Hacia 509 a.C., la élite romana expulsó al último rey y estableció gradualmente una república, con una constitución no escrita. Así pues, durante el transcurso de la República, los magistrados encargaron obras de arquitectura y escultura para embellecer la ciudad.
Además, las conquistas romanas en el extranjero trajeron a la ciudad nuevas formas artísticas, especialmente de Grecia, que se fusionaron con las formas itálicas (típicas de los pueblos de la península itálica) para crear un vocabulario artístico romano; esto, unido al desarrollo de nuevas tecnologías de construcción, como el hormigón, influyó notablemente en los diseños arquitectónicos.
La arquitectura romana tuvo un impacto más duradero en la construcción occidental. Se confirma entonces como una arquitectura de poder, mediada por la solidez de sus formas. Como se viene avanzando en párrafos anteriores, originariamente, los constructores romanos eran deudores de las tradiciones griegas, especialmente en el uso de los estilos dórico, jónico y corintio; sin embargo, nos encontramos ante tradiciones que inspiraron edificios que finalmente se confirmarían como ejemplos enteramente romanos.
El templo de Júpiter Óptimo Máximo, situado en la colina Capitolina, fue el primer edificio verdaderamente monumental de Roma. Los romanos rendían culto a una gran variedad de dioses, algunos de ellos autóctonos, pero muchos otros adoptados de otras culturas; de hecho, su panteón de dioses estatales era aproximadamente equivalente al panteón griego. En este caso, este templo Capitolino honraba al dios principal, Júpiter, el equivalente al Zeus griego.
Pero, aunque la práctica de tomar prestadas formas griegas comenzó en los primeros tiempos de la República, ésta estuvo especialmente marcada durante el periodo de la conquista romana sobre el territorio griego, momento en el que los arquitectos comenzaron a utilizar materiales de construcción ya empleados por la sociedad helénica, así como formas de construcción esenciales.
Finalmente, tras celebrar un triunfo sobre Macedonia en el año 146 a.C., el general Metelo construyó el primer templo romano totalmente de mármol, para el que contrató a un arquitecto griego, Hermodoro. A día de hoy no se conserva, pero, según los estudios, probablemente se asemeje en su forma al Templo del dios del puerto Portunus, situado cerca del Tíber.
@ Copyright Universidad Europea. Todos los derechos reservados.