Documento de Universidad sobre Historia Antigua de España. El Pdf, de la materia Historia, explora los eventos históricos y las formas de vida desde el primer milenio a.C. hasta el 476 d.C., con un enfoque en las colonizaciones fenicia y griega en la península ibérica.
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La Historia Antigua de España abarca desde el primer milenio a.C. hasta el año 476 d.C. y se refiere a los acontecimientos históricos, formas de vida y pensamiento que se dieron en la península ibérica. La península está delimitada por los Pirineos y está situada entre el Océano Atlántico y el mar Mediterráneo, lo que le da una variedad de cadenas montañosas, ríos, climas y suelos que la hacen parecer un microcontinente.
La diversidad geográfica de la península ibérica ha influido en su historia, lo que ha dado lugar a una variedad de situaciones históricas. La Historia Antigua marca la diversidad inicial hasta una etapa final en la que Roma alcanzó algo muy parecido a una unión peninsular, que afectó en su totalidad a la vida de sus gentes.
El nombre de la península no es conocido por sus propios habitantes y hasta la llegada de los pueblos grecolatinos no debió existir un término para definir todo el espacio peninsular. Los griegos utilizaron Hesperia, que significa Occidente, mientras que los romanos utilizaron el nombre de Hispania, que se deriva del fenicio "costa de conejos". Textos tardíos romanos y visigodos emplearon Spania o el pluralizado Hispaniae.
La península y los hispani fueron vistos como un país y un pueblo con personalidad propia, aunque nunca eliminara los grandes particularismos que existieron entre sus gentes. La dominación romana dejó un legado unitario sobre el que se fundamentó el primer estado peninsular en tiempos visigodos.
El acceso a los documentos históricos de la Antigüedad española se puede hacer a través de fuentes escritas o arqueológicas. Los textos de mayor riqueza son las obras de los historiadores, aunque se deben tener en cuenta sus limitaciones, ya que se realizaron desde una óptica de una historia ejemplarizante, centrándose en el campo político y militar.
Las primeras referencias que se tienen de la península ibérica fueron de los fenicios, y durante la época romana se redactó la más extensa y elaborada. La producción romana se concentra en la exposición de su conquista militar de la península, con Tito Livio a la cabeza, o en las guerras civiles.
Las fuentes griegas presentan una primera etapa en la que las informaciones se circunscriben a la descripción de las costas para usos comerciales. Los primeros relatos de solvencia proceden del historiador griego Heródoto. En la época helenística, se han perdido los escritos de autores griegos como Posidonio o Artemidoo, y parte de sus informaciones han sobrevivido en las obras de autores grecorromanos como Diodoro, Estrabón y Ptolomeo.
Las fuentes sobre la península en historiadores como Tácito o Suetonio, geógrafos como Mela, enciclopedistas como Plinio el Viejo o tratadistas también son importantes. El siglo III a.C. presenta un noticiario deficiente y los últimos siglos de la hispania romana presentan un desplome de nuestras fuentes. Las invasiones del s.V. d.C. mejoran con autores como Hidacio u Orosio, escritores cristianos. La historiografía bizantina y visigoda debe considerarse como un epigonismo de la romana.
1Los otros elementos que complementan nuestras fuentes son la epigrafía, que recopila y estudia las inscripciones grabadas en materiales duros, la numismática, para las monedas, y la arqueología para restos materiales.
Comienza con la aparición de los primeros reinos cristianos tras la invasión musulmana, lo que llevó al rechazo del período visigodo como fuente de legitimidad para estos reinos. La Historia gótica o Crónica del toledano (1243) de Rodrigo Jiménez de Rada marcó una nueva dirección en la historiografía española, dando forma a la historia antigua de España durante siglos.
Durante el Renacimiento, obras como Paralipomenon Hispaniae (1482) de Joan Margarit intentaron incorporar nuevas fuentes y ampliar el conocimiento histórico. Sin embargo, esto llevó a una cadena de falsificaciones en el siglo XVI, notablemente la adición de un libro supuestamente escrito por Beroso por Annio Viterbo, que tuvo un impacto significativo en los relatos históricos posteriores, incluyendo la Crónica general de España de Florián de Ocampo.
En la segunda mitad del siglo XVI, Ambrosio de Morales intentó contextualizar y corregir parte de la información falsificada en su Crónica, incorporando información sobre costumbres, lenguaje, arte y economía. La Historia general de España de Juan de Mariana intentó reconciliar las tradiciones teológicas e históricas.
En el siglo XVII, el temor a dañar los intereses de la monarquía llevó a una regresión en la producción histórica, con énfasis en la historia local y regional. El espíritu de la Contrarreforma y los intereses de la monarquía de los Austrias tambien llevaron a nuevas falsificaciones, como el Chronicon omnimodae Historiae de Román de la Higuera.
En el siglo XVIII, la Ilustración llevó a un enfoque crítico y modernizador del estudio histórico, encarnado en las obras de la Academia de la Historia y obras clave como la Historia literaria de España y la Historia crítica de España y de la cultura española.
El siglo XIX estuvo marcado por dos corrientes: el anticuarismo de la primera mitad del siglo, que se consideró un refugio frente a la incapacidad para el estudio crítico en un país absolutista, y el desarrollo de la historia crítica en la segunda mitad del siglo, que pretendía ofrecer un enfoque científico al estudio histórico.
En el siglo XX, Schulten fue el padre de la Historia Antigua española y su concepción de la historia estuvo marcada por la antropología racial del momento. Gómez-Moreno incentivo la conservación del patrimonio y la arqueología. Los nacionalismos vasco y catalán otorgan a sus pueblos un carácter diferenciado desde la Antigüedad. En la primera mitad del siglo XX domina el celtismo. García y Bellido introdujo la importancia de las colonizaciones griegas en la historia de España. En la segunda mitad del siglo XX, las universidades españolas incorporaron la Historia Antigua, destacando las escuelas creadas por J. Mª Blázquez, F. Presedo y M. Vigil.
2TEMA 1. LA COLONIZACIÓN FENICIA Y GRIEGA. EL PROBLEMA DE TARTESSOS.
En el año 1200 a.C., el Imperio hitita colapsó, dejando el territorio de Fenicia devastado. Durante el oscuro período comprendido entre el siglo XII y XI a.C., solo las ciudades de Biblos y Sidón se mantuvieron activas políticamente y destacaron en el comercio. Tiro, por otro lado, experimentó una recesión que dificultó cualquier intento de expansión, a pesar de lo que indican los textos. Sin embargo, la caída del poderío egipcio, la derrota de los filisteos, la unificación de Israel, la situación precaria de los arameos de Siria y la falta de movilidad del imperio asirio brindaron nuevas oportunidades a los habitantes de Tiro, quienes encontraron un espacio abierto para expandirse.
Durante el siguiente siglo, Tiro se convirtió indiscutiblemente en el líder de las ciudades fenicias y extendió su influencia sobre Sidón, Biblos y el norte de Fenicia. Además, amplió su dominio sobre el golfo de Alejandro y Chipre. No obstante, la prosperidad de Tiro estaba amenazada por un grave peligro. Hasta el siglo VII, los asirios se limitaban a cobrar tributos, pero Tiglatpileser III (745-724 a.C.) ocupó el territorio fenicio. Aunque Tiro recibió un trato favorable, tuvo que enfrentar un tributo considerable y aceptar el control aduanero asirio. A partir de entonces, las tensiones y los enfrentamientos con Asiria fueron constantes, hasta el año 705-681 a.C., cuando la ciudad fue ocupada y sus habitantes deportados. Finalmente, Tiro fue conquistada en el año 640 a.C. y se convirtió en una provincia asiria.
Las causas de la gran expansión comercial de Tiro, que explican su interés por el mundo comercial, son diversas.
En el siglo VIII, Tiro vio una gran oportunidad en los circuitos comerciales a larga distancia. Inicialmente, se enfocó en las rutas orientales, como el Mar Rojo, Siria y Cilicia. Sin embargo, con la demanda de Asiria, se abrió la posibilidad de llevar a cabo una colonización en el occidente, lo 3que resolvió los dos principales problemas de Tiro: la escasez de alimentos y el abastecimiento de metales.
La expansión comercial de Tiro no concuerda cronológicamente con los textos históricos, ya que mencionan fechas a fines del segundo milenio, mientras que la evidencia arqueológica solo respalda claramente esta expansión a partir del siglo VIII a.C. A pesar de este periodo de prosperidad, a finales del siglo VIII a.C. y principios del siguiente, hubo un excedente de plata en el Oriente, lo que causó una inflación significativa. Esto explica en parte por qué Asiria intentó eliminar a Tiro, ya que era la responsable de la gran afluencia de plata.
No parece aceptable en la actualidad que en el siglo XII a.C. comenzara en la península ibérica una verdadera colonización, aunque no se pueden descartar contactos esporádicos, hay pruebas de presencia estable a partir del siglo VII a.C. La costa meridional, en la que se encuentra Gadir (Cádiz), se llena de yacimientos. El relato más completo de la fundación de la ciudad lo da Posidonio, transmitido por Estrabón, que culminó después de tres viajes de exploración, que refleja las dificultades de la expedición marítima. El viaje se debió al oráculo de Melkart. Por tanto, fue el templo de este dios en Tir el organizador de las expediciones.
Gadir, que significa "muro", "lugar cerrado" o "ciudad fortificada" en fenicio, fue helenizado por los griegos como Gadeira y luego latinizado como Gades. A pesar de estar alejado de las bases fenicias y ubicado en una zona peligrosa para la travesía del estrecho, existen razones que justifican este asentamiento:
Según los autores clásicos, Gadir estaba formada por tres islas: Erytheia al norte, donde se asentó la colonia; Kotioussa, la isla grande con olivos y el templo dedicado a Melkart; y una isla menor de nombre desconocido. En época romana, Cornelio Balbo construyó un nuevo Gadir (Gades) al norte de la segunda isla, cerrando el canal que las separaba.
El templo de Melkart en Gadir fue fundado por Cornelio Balbo y contaba con tres altares. No se encontraban imágenes del dios, pero había dos grandes columnas de bronce en la entrada. El templo tenía edificios administrativos y alojamiento para los sacerdotes, una casta cerrada. Cada año se celebraba una fiesta por la resurrección de Melkart entre febrero y marzo. Los marineros 4