Tema 3. El relieve peninsular e insular de la Comunidad de Madrid

Documento de Comunidad de Madrid sobre Tema 3. El relieve. El Pdf, de Geografía para Bachillerato, explora el relieve peninsular e insular, incluyendo su morfología, diversidad litológica y procesos de formación, con un glosario de términos geográficos.

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Tema 3. El relieve
A) Rasgos generales del relieve peninsular e insular.
B) Diversidad litológica.
C) La formación del relieve y los grandes conjuntos morfoestructurales de la
Península, Baleares y Canarias.
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A) Rasgos generales del relieve peninsular e
insular
1. La forma maciza, con arcos amplios y muy pocos entrantes y salientes (salvo en
Galicia), que se acentúa por la anchura de la Península Ibérica (más de mil kilómetros) y
la extensión de sus costas (entre 4000 y 5000 km). Este aspecto general llevó al geógrafo
griego Estrabón (siglo I a.C.) a comparar la forma de la península con la de una “piel de
toro extendida”.
2. Elevada altitud media, de 660 metros, que es la segunda mayor de Europa tras Suiza
(1.300 m.), y que destaca más si vemos que la altitud media de Europa está entre los 200
y los 300 metros. Esto es debido a la existencia de la Meseta que es un conjunto elevado
que ocupa la posición central en la Península y que se extiende por las dos terceras partes
de España. La altura transforma el clima y dificulta la agricultura y las comunicaciones.
Aproximadamente el 18% del territorio peninsular español supera los 1000 metros de
altitud y en algunas provincias, León, Granada, Teruel, Guadalajara, Ávila y Soria, más
del 50% de su superficie está por encima de dicha cota.
3. La disposición periférica del relieve, que complica el acceso a la Meseta e impide que
la influencia climática del mar llegue hasta el interior, y la orientación dominante oeste-
este de las unidades del relieve peninsular que coincide con los paralelos y tiene claras
consecuencias geográficas, relacionadas, por ejemplo, con la desigual distribución de las
precipitaciones en el interior de la Península. Se suma además a estas dificultades la
existencia de un bloque central, la Meseta, alto, llano e inclinado hacia el oeste.
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4. La diversidad del relieve de la Península, debido a su compleja formación geológica y a
la variedad de sus climas, explica que el territorio presente unidades naturales bien
diferenciadas.
Rasgos generales del relieve insular (Baleares y Canarias)
1. Archipiélago Balear. Mallorca, Ibiza y Formentera son una prolongación de los
Sistemas Béticos, mientras que Menorca lo es de la Cordillera Costero-Catalana.
2 Archipiélago Canario. Su relieve es de origen volcánico.
B) Diversidad litológica
Componen la península tres grandes áreas. Por orden de antigüedad: La silícea, la caliza y
la arcillosa.
1. Las áreas silíceas están constituidas por rocas magmáticas originadas sobre todo en la
Era Primaria, de estructura cristalina y composición silícea, como el granito, la pizarra o
la cuarcita. Se localizan en el oeste y centro donde forman el Macizo Galaico, los Montes
de León, el Sistema Central, los Montes de Toledo y Sierra Morena. También constituyen
el eje de los Pirineos, de la Cordillera Cantábrica, del Sistema Ibérico, de la Cordillera
Costero Catalana y de la Cordillera Penibética. Son suelos de estructura suelta- arenales,
canchales y berrocales- producidos por la acción del agua y las diferencias de
temperatura. Tienen un escaso potencial para el aprovechamiento agrícola.
2. Las zonas calizas están formadas por rocas sedimentarias que se depositaron en el
fondo de mares en la era secundaria y se plegaron durante la era Terciaria (Plegamiento
Alpino). En España se encuentran en el sector oriental de la cordillera Cantábrica, Montes
Vascos y Pirineos, la Cordillera Costero-Catalana, el Sistema Ibérico y las Cordilleras
Béticas. Calizas, margas, conglomerados y areniscas son las rocas más abundantes. El
agua produce disolución y da lugar a caprichosas formas (como la Ciudad Encantada en
Cuenca): dolinas, cuevas, simas, gargantas, hoces, poljés, lapiaces, etc. que en
conjunto reciben el nombre de modelado cárstico (derivado de la región de Karst
(Eslovenia)). En las zonas bajas forma suelos parecidos a los arcillosos aptos para el
cultivo. En altura forma suelos pobres.

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Rasgos generales del relieve peninsular e insular

1. La forma maciza, con arcos amplios y muy pocos entrantes y salientes (salvo en Galicia), que se acentúa por la anchura de la Península Ibérica (más de mil kilómetros) y la extensión de sus costas (entre 4000 y 5000 km). Este aspecto general llevó al geógrafo griego Estrabón (siglo I a.C.) a comparar la forma de la península con la de una "piel de toro extendida".

2. Elevada altitud media, de 660 metros, que es la segunda mayor de Europa tras Suiza (1.300 m.), y que destaca más si vemos que la altitud media de Europa está entre los 200 y los 300 metros. Esto es debido a la existencia de la Meseta que es un conjunto elevado que ocupa la posición central en la Península y que se extiende por las dos terceras partes de España. La altura transforma el clima y dificulta la agricultura y las comunicaciones. Aproximadamente el 18% del territorio peninsular español supera los 1000 metros de altitud y en algunas provincias, León, Granada, Teruel, Guadalajara, Ávila y Soria, más del 50% de su superficie está por encima de dicha cota.

3. La disposición periférica del relieve, que complica el acceso a la Meseta e impide que la influencia climática del mar llegue hasta el interior, y la orientación dominante oeste- este de las unidades del relieve peninsular que coincide con los paralelos y tiene claras consecuencias geográficas, relacionadas, por ejemplo, con la desigual distribución de las precipitaciones en el interior de la Península. Se suma además a estas dificultades la existencia de un bloque central, la Meseta, alto, llano e inclinado hacia el oeste.

4. La diversidad del relieve de la Península, debido a su compleja formación geológica y a la variedad de sus climas, explica que el territorio presente unidades naturales bien diferenciadas.

Rasgos generales del relieve insular

1. Archipiélago Balear. Mallorca, Ibiza y Formentera son una prolongación de los Sistemas Béticos, mientras que Menorca lo es de la Cordillera Costero-Catalana.

2 Archipiélago Canario. Su relieve es de origen volcánico.

Diversidad litológica peninsular

Componen la península tres grandes áreas. Por orden de antigüedad: La silícea, la caliza y la arcillosa.

1. Las áreas silíceas están constituidas por rocas magmáticas originadas sobre todo en la Era Primaria, de estructura cristalina y composición silícea, como el granito, la pizarra o la cuarcita. Se localizan en el oeste y centro donde forman el Macizo Galaico, los Montes de León, el Sistema Central, los Montes de Toledo y Sierra Morena. También constituyen el eje de los Pirineos, de la Cordillera Cantábrica, del Sistema Ibérico, de la Cordillera Costero Catalana y de la Cordillera Penibética. Son suelos de estructura suelta- arenales, canchales y berrocales- producidos por la acción del agua y las diferencias de temperatura. Tienen un escaso potencial para el aprovechamiento agrícola.

2. Las zonas calizas están formadas por rocas sedimentarias que se depositaron en el fondo de mares en la era secundaria y se plegaron durante la era Terciaria (Plegamiento Alpino). En España se encuentran en el sector oriental de la cordillera Cantábrica, Montes Vascos y Pirineos, la Cordillera Costero-Catalana, el Sistema Ibérico y las Cordilleras Béticas. Calizas, margas, conglomerados y areniscas son las rocas más abundantes. El agua produce disolución y da lugar a caprichosas formas (como la Ciudad Encantada en Cuenca): dolinas, cuevas, simas, gargantas, hoces, poljés, lapiaces, etc. que en conjunto reciben el nombre de modelado cárstico (derivado de la región de Karst (Eslovenia)). En las zonas bajas forma suelos parecidos a los arcillosos aptos para el cultivo. En altura forma suelos pobres.

3. Las áreas arcillosas están compuestas por rocas sedimentarias poco resistentes que se acumularon en fondos de lagos o mares a finales de la era Terciaria y comienzos de la Cuaternaria y no han sufrido procesos de plegamiento. Forman el suelo de las depresiones de los ríos y las llanuras costeras. Están constituidos por materiales blandos como arcillas, margas, yesos. Son los suelos más fértiles de España. Cuando se suceden periodos muy secos y otros de lluvias abundantes se forman cárcavas (hendiduras profundas y estrechas) que, si afectan a un territorio amplio, reciben el nombre de badlands.

Formación del relieve y conjuntos morfoestructurales

Durante la Era Arcaica o Precámbrico casi toda la zona que actualmente ocupa la península Ibérica debía estar cubierta por las aguas salvo quizá algún macizo muy antiguo que sería definitivamente arrasado por la erosión y cubierto por el mar, durante la etapa más antigua del Paleozoico.

Tras un periodo de sedimentación, tuvo lugar el plegamiento herciniano que en varias fases levantaría la zona de Asturias y parte de la Meseta. También aparecen los macizos del Ebro y Catalano-Balear al NE y el Bético-Rifeño al SE. Todavía durante la Era primaria serían todos ellos erosionados y convertidos en zócalos.

En la era secundaria se registra erosión y sedimentación, sin orogénesis destacables.

Ya en plena era terciaria el movimiento Alpino (que se origina por la colisión de las placas Africana y Euroasiática) hace surgir el Sistema Central (por falla o rompimiento de los viejos y duros materiales mesetarios) y los sistemas que rodean la Meseta (Cantábrica, Ibérica y Sierra Morena) y se pliegan los Pirineos y La Bética. Quedan dos cubetas cubiertas todavía por el mar en la zona de las actuales depresiones del Ebro y del Guadalquivir que irán colmatando los derrubios erosivos de las cordilleras recién plegadas. Por último hay una serie de movimientos de reequilibrio vertical que le dan a la Meseta su actual inclinación.

Durante el cuaternario predominan erosión y sedimentación. Las glaciaciones erosionan fuertemente las cumbres y los ríos, con el deshielo, realizan una acción erosiva muy profunda. Se forman circos y valles glaciares y, en las zonas bajas, terrazas fluviales. A esta etapa corresponde también el vulcanismo que dio lugar a la aparición de las Islas Canarias.

Cuando hablamos de unidades morfoestructurales nos referimos a la forma y disposición interna o estructura que adopta el relieve. La estructura es fruto de los movimientos tectónicos procedentes del interior de la tierra que originan levantamientos, hundimientos y desplazamientos de la corteza terrestre. La forma del relieve se debe a la posterior actuación de las fuerzas externas que lo modelan mediante la erosión, el transporte y la sedimentación de los materiales.

En la península se encuentran presentes las grandes unidades morfoestructurales del relieve continental: zócalos, macizos antiguos, cordilleras de plegamiento y cuencas sedimentarias o depresiones.

Los zócalos son mesetas o llanuras formadas en la era Primaria o Paleozoica como resultado del arrasamiento por erosión de cordilleras del comienzo del mismo periodo o anteriores. Los materiales paleozoicos son silíceos: granito, pizarra, cuarcita, esquistos. Son materiales muy rígidos por lo que las orogenias posteriores no los pliegan, sino que los fracturan. En la actualidad son relieves horizontales que ocupan la mitad occidental de la península.

Los macizos antiguos se formaron en la era terciaria, a causa de las presiones de la orogénesis alpina que, al aplicarse sobre los zócalos, produjo fracturas y levantó algunos bloques. Sus materiales son también paleozoicos y en la actualidad tienen formas redondeadas o alomadas. En España pertenecen a este grupo el Sistema Central, los Montes de Toledo, el Macizo Galaico y parte de la Cordillera Cantábrica.

Las cordilleras de plegamiento surgieron también en la Orogenia Alpina (era Terciaria) por el plegamiento de materiales depositados en los fondos marinos durante la era secundaria. En la actualidad tienen formas escarpadas y fuertes pendientes. En España: parte de la Cordillera Cantábrica, Sistema Ibérico, Pirineos, Bética.

Las cuencas sedimentarias son zonas hundidas, formadas en la era terciaria que se rellenaron con sedimentos arcillosos y calizos. Hoy son relieves horizontales formados por colmatación de bloques hundidos del zócalo primitivo (cuencas de la Meseta) o formadas en los lados de las cordilleras al levantarse estas, como las depresiones del Ebro y del Guadalquivir.

Actualmente la unidad más destacada del relieve peninsular es, sin duda la gran Meseta Central, una llanura elevada de entre 600 y 800 metros. Se originó por la erosión de relieves levantados por el plegamiento Herciniano, que forman su zócalo. Fue deformada más tarde por la orogénesis alpina que la dotó de las Sierras Interiores y de las cuencas sedimentarias. Podemos ver el antiguo zócalo en las penillanuras de la zona más occidental (Salamanca, Zamora, Extremadura) que aparecen moteadas por montes-isla de materiales que han resistido la erosión y surcadas por gargantas (tajos o arribes) producidos al encajarse los ríos.

Las Sierras Interiores (Sistema Central - formado por las Sierras de Guadarrama, Somosierra, Gredos, Peña de Francia y Gata- y Montes de Toledo cuya Sierra más importante es la de Guadalupe), formadas en la era terciaria al romper y levantar la orogénesis Alpina algunos bloque del roquedo primitivo (granito y pizarra). Tiene formas redondeadas y aplanadas.

También en la Era Terciaria se formaron las depresiones, por el hundimiento de bloques del zócalo que fueron ocupados por lagos y luego por materiales de relleno terciarios que finalmente serían atravesados por ríos. Encontramos páramos o alcarrias, superficies planas y elevadas de materiales duros enmarcadas por valles en U labrados por los ríos; campiñas o zonas bajas erosionadas y atravesadas por ríos y cuestas, que unen paramos y campiñas que suelen contener cerros-testigo (restos de materiales duros). En la submeseta Norte hay una sola cuenca, la del Duero y en la submeseta sur los Montes de Toledo separan las del Tajo y el Guadiana.

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