Documento de Universidad sobre Ut 03. Reconocimiento de los Trastornos Del Sistema Cardiovascular. El Pdf explora la fisiología cardíaca, la actividad eléctrica del corazón y patologías arteriales y venosas como aneurismas, varices y tromboembolismo, útil para Biología.
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El movimiento de aurículas y ventrículos se hace de forma ordenada y coordinada, en un ciclo que se repite con cada latido, mediante el cual se produce el llenado de los ventrículos y, posteriormente, su vaciamiento mediante la eyección de esa sangre al torrente circulatorio.
El ciclo cardíaco presenta dos fases: diástole y sístole. La diástole es el período del ciclo en el cual los ventrículos están relajados y se están llenando de la sangre que luego tendrán que impulsar. Para que puedan llenarse, las válvulas de entrada a los ventrículos (mitral y tricúspide) tienen que estar abiertas. Y para que la sangre no se escape aún, las válvulas de salida de los ventrículos (aórtica y pulmonar) deben estar cerradas. Así, se puede definir la diástole como el período que va desde el cierre de las válvulas aórtica y pulmonar, hasta el cierre de las válvulas mitral y tricúspide. Un 70% del volumen de sangre llega a los ventrículos de forma pasiva, es decir, los ventrículos se llenan simplemente porque las válvulas de entrada están abiertas. El 30% restante llega activamente mediante la contracción de las aurículas, que impulsan la sangre que les queda hacia los ventrículos.
La sístole es el período del ciclo en el cual los ventrículos se contraen y provocan la eyección de la sangre que contienen. Para ello, las válvulas aórtica y pulmonar han de estar abiertas y, para que la sangre no vuelva hacia las aurículas, las válvulas mitral y tricúspide deben estar cerradas. Así, se puede definir la sístole como el período que va desde el cierre de las válvulas mitral y tricúspide hasta el de las válvulas aórtica y pulmonar. Cuando las válvulas cardíacas se cierran, producen unas vibraciones que se oyen con el fonendoscopio; se conocen con el nombre de ruidos cardíacos. Son dos diferentes en cada ciclo. El primer ruido lo produce el cierre de las válvulas mitral y tricúspide, que da inicio a la sístole ventricular. El segundo ruido lo produce el cierre de las válvulas aórtica y pulmonar, que da comienzo a la diástole ventricular. Existen otros muchos ruidos que se pueden auscultar, unos fisiológicos (o normales) y otros patológicos (o anormales)
El corazón tiene un sistema de conducción cardíaco que permite que la orden de contracción llegue a todas sus células musculares en una secuencia ordenada. Este sistema está formado por el nodo sinusal, el nodo auriculoventricular, el haz de His y el sistema de Purkinje. El sistema funciona ininterrumpidamente, con una fuerza y una frecuencia (número de contracciones por minuto) adecuadas a las necesidades del organismo.
El paso de esta corriente eléctrica por el corazón se detecta fácilmente mediante el electrocardiograma. Cada una de estas partes del sistema de conducción tiene la propiedad de poder activarse de forma espontánea y provocar la contracción cardíaca.
Cuando el individuo tiene un corazón sano, es el nodo sinusal el responsable del latido cardíaco, por lo que también se lo conoce como marcapasos fisiológico o normal.
En este vídeo puedes ver una simulación de la electrofisiología del corazón: https://www.youtube.com/watch?v=2v7T-O2CWWk&t=153s PÁGINA 1
La cantidad de sangre que el ventrículo izquierdo expulsa en cada latido es de unos 70-90 ml, puesto que su capacidad es de 130 ml aproximadamente, esto significa que el ventrículo no se vacía del todo. Por tanto, el ventrículo izquierdo de una persona sana expulsa un 65% de su contenido de sangre; es decir, la fracción de eyección normal del ventrículo izquierdo es del 65%.
Cuando el corazón enferma y pierde su fuerza para expulsar la sangre, esta fracción de eyección disminuye. Saber cuánto desciende es un dato importante para conocer el pronóstico del paciente. Durante la sístole, la sangre sale del ventrículo izquierdo hacia la aorta y sus ramas, y este desplazamiento de sangre hacia delante forma una onda de presión que expande las paredes de las arterias. Esta onda de presión se puede palpar, es lo que se denomina pulso. El punto más conocido para palparlo se sitúa en la muñeca, a nivel de la arteria radial.
Esta onda de presión también tiene efectos sobre las paredes de los vasos sanguíneos. Comúnmente se denomina tensión arterial a la presión que se mide en una arteria del brazo llamada arteria humeral. Habitualmente, la presión se mide con un esfigmomanómetro. La tensión arterial se expresa mediante dos cifras: una máxima y una mínima. La máxima es la presión que tiene la arteria durante la sístole, es decir, durante el período de contracción del corazón. Durante este período el ventrículo impulsa la sangre, de ahí que sea lógico que en este momento del ciclo la presión sea la mayor. La mínima, por el contrario, es la presión que tiene la arteria durante la diástole, es decir, cuando el ventrículo está relajado. Durante esta etapa las válvulas de salida del ventrículo están cerradas y la sangre impulsada por la sístole anterior se está distribuyendo por todo el árbol arterial. Por lo tanto, la tensión dentro de las arterias va bajando lentamente.
La tensión arterial normal en adultos jóvenes es de 120/70 (120 es la presión máxima o sistólica y 70 es la presión mínima o diastólica). Se considera que una tensión es demasiado alta, o hipertensión arterial, si es mayor de 140/90.
La tensión arterial aumenta en determinadas circunstancias fisiológicas o normales, como con las emociones o el ejercicio. También disminuye en otras circunstancias, por ejemplo, durante el sueño. Los sistemas de regulación de la presión sanguínea son, fundamentalmente, nerviosos y hormonales.
El gasto cardíaco se define como el volumen de sangre, en litros, que expulsa el corazón en un minuto (L/min). Depende, básicamente, de dos factores relacionados entre sí:
En condiciones normales, el gasto cardíaco medio de un varón de 70 kg de peso es de 5-6 L/ min (las mujeres tienen un gasto cardíaco entre un 10 % y un 20 % menor que los hombres).
El retorno venoso es el volumen de sangre que regresa al corazón desde los vasos cada minuto y está relacionado con el gasto cardiaco. Para que el sistema circulatorio funcione con eficacia es esencial que el corazón pueda bombear un volumen equivalente al que recibe, por lo tanto, el gasto cardiaco debe ser igual al retorno venoso.
Entre las manifestaciones que aparecen con más frecuencia en las enfermedades cardíacas y vasculares destacan las siguientes:
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Fiebre: En el caso de patología infecciosa, como la pericarditis o la endocarditis. Hemorragia: Por erosión y ulceración de las placas de ateromatosis, en rotura de aneurismas o en traumatismos.
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