Diapositivas de Enseñanzas Deportivas de Régimen Especial sobre Consideraciones generales de la práctica física en condiciones especiales. El Pdf explora los factores ambientales que inciden en el entrenamiento y las prestaciones deportivas, como altitud, estrés térmico, cambio horario y humedad, para la Formación profesional en Educación física.
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Técnico Deportivo Superior LOE Enseñanzas Deportivas de Régimen Especial -40
Consideraciones generales de la práctica física en condiciones especiales
En este capítulo se pretende describir los principales factores ambientales que podrían tener influencia en el entrenamiento. Se abordarán cuestiones relativas a los efectos de la exposición a la altura, al frío, al calor, e incluso las derivadas de un cambio de horario por desplazarse a una competición fuera de nuestras fronteras. Qué consecuencias puede tener el competir a más de 1500 m, qué incidencia puede tener la humedad en mi rendimiento, o cuánto tiempo de descanso necesito tras un largo viaje para mantener mis funciones son preguntas que abordaremos en este tema. Este capítulo pretende ser una guía, no solo para entrenadores, sino también para los propios deportistas, para que sean conscientes de la incidencia de estos factores en su práctica.
ALTITUD CAMBIO DE HORARIO TEMPERATURA Calor Frío Humedad Efectos fisiológicos Programación del entrenamiento en condiciones Adaptaciones en Altitud Cambio de horario Temperatura Mapa conceptual Imagen de elaboración propia
Muchas competiciones deportivas tienen lugar en condiciones desfavorables. Desde hace años los entrenadores han demandado información acerca de los posibles efectos que factores ambientales como la altitud, la temperatura o el cambio de horario podrían tener sobre el rendimiento deportivo. La propia FIFA quiso evaluar cómo influían estas variables en el entrenamiento o la competición de futbolistas, y desde las propias federaciones se suelen aconsejar determinadas pautas en este mismo sentido. Al hablar de condiciones ambientales adversas, siempre pensamos en el calor, y es que incluso la Asociación Americana de Medicina del Deporte (ACSM) sugiere a los deportistas que tengan especial precaución cuando la temperatura supera los 28℃, por las complicaciones asociadas al estrés térmico, ya que el ejercicio también contribuye al incremento de la temperatura, provoca que aumente la vasodilatación y se produce una alteración en el organismo que tiene una incidencia negativa sobre este. Lo mismo ocurriría con la humedad, que conllevaría un incremento de la sudoración y riesgo de deshidratación. Si nos centramos en el entrenamiento en altura, el principal problema es la hipoxia causada por el descenso de la presión atmosférica, que conlleva disminuciones en la temperatura, en la humedad relativa o en la densidad y viscosidad del aire. Por último, otros factores como el cambio de horario que conlleva trasladarnos a otros países para una competición también influirían en el rendimiento y es necesario saber cómo actuar en estas condiciones.
Imagen de elaboración propia Si bien las consecuencias de estos factores son negativas, algunas como las de la hipoxia pueden emplearse bajo determinadas condiciones para mejorar el rendimiento (por ejemplo, una mayor adaptación del organismo al entrenamiento de resistencia aeróbica). En cualquier caso, es importante conocer los efectos que todos estos factores ambientales pueden tener en el deportista.
Entrenar o vivir a baja (500-2000 m) o moderada (2000-3000 m) altitud permite incrementar la potencia aeróbica y el rendimiento de resistencia en deportistas. Sin embargo, análisis de laboratorio indican que una reducción del oxígeno contribuiría a reducir la capacidad para realizar sprints repetidos por numerosos mecanismos metabólicos o musculares. Parece ser, por tanto, que competir a moderada altitud incrementa la fatiga e influye en el rendimiento.
A medida que aumentamos la altura disminuye la presión atmosférica, lo que viene acompañado de varios cambios fisiológicos que modifican el rendimiento deportivo. Uno de los principales efectos es la disminución de la presión parcial de oxígeno. La densidad del aire también cambia, lo que influye en el movimiento humano. Por otro lado, el proceso de aclimatación al cambio de altitud puede afectar al transporte de oxígeno. Recientes estudios han sugerido que la hemoglobina total podría incrementarse entre un 2,1 y un 3,7% tras exposiciones a moderada altitud (Millet et al. 2017). Estos aspectos se ven influenciados por el tipo de práctica deportiva que desarrollemos, en especial la duración o intensidad de la prueba, o el tipo de ejercicio. A continuación se exponen los efectos sobre la disponibilidad y consumo de oxígeno, pero también la influencia que determinadas variables biomecánicas, como el rozamiento, pueden tener en el rendimiento.
Hemos indicado que la altura disminuye la presión parcial de oxígeno, lo que supone igualmente una disminución del consumo de oxígeno (VO2). Ya que este consumo es dependiente del transporte de oxígeno a los músculos, cualquier alteración en la difusión pulmonar reduce el oxígeno en las arterias y la difusión a los tejidos. Se ha sugerido que las disminuciones en VO2 pueden ser superiores a un 7,7% por cada 1000 m de ascenso sobre el nivel del mar (figura 1), aunque hay una gran variabilidad entre sujetos en estas variaciones. Se ha sugerido igualmente que los atletas autoseleccionan menores velocidades en el entrenamiento en altitud, lo que sugiere sensaciones de fatiga. En deportes en los que hay esfuerzos intensos con recuperaciones incompletas, hay una mayor sensación de fatiga, que llega a disminuir hasta un 10% la potencia media (Brosnan et al., 2000).
5 Reducción de VO2max (%) -5 -10 -15 -20 -25 -30 0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 Diferencia de altitud respecto a nivel del mar(m) Figura 1. Reducción en el consumo de oxígeno a medida que aumenta la altitud. Imagen de elaboración propia
En aquellas disciplinas deportivas en las que la velocidad es una variable determinante, las fuerzas de rozamiento del aire (o cualquier otro fluido) pueden afectar al rendimiento. La menor densidad del aire en altitud (aproximadamente un 3% menos cada 305 m de ascensión), puede conllevar mejoras en la velocidad. A su vez, la menor densidad del aire en altitud crea menores fuerzas aerodinámicas, lo que suele conllevar variaciones en la posición de determinadas actividades, como podrían ser los saltos en esquí. Otros posibles efectos pueden observarse en el lanzamiento de falta en fútbol, donde a nivel del mar la pelota llega a 25-30 m/s, girando alrededor de 8-10 revoluciones por segundo podría desviarse unos 4 m de su trayectoria; sin embargo, a medida que aumentamos la altura, esta desviación se va mitigando.
Los efectos fisiológicos derivados de la exposición a la altitud son numerosos, aunque obviamente dependerán del deporte y del deportista específico al que evaluemos. Los efectos que se han reflejado sobre la capacidad máxima de trabajo son escasos ya que, atendiendo a que en la mayoría de los deportes predominan esfuerzos cortos e intensos (cuyo principal sustrato energético es el ATP), la altitud tiene una escasa influencia. Sin embargo, esta altitud sí conlleva una mayor ventilación y un incremento en las concentraciones de lactato en sangre superior a la del nivel del mar. Estas alteraciones son aún más palpables cuando los esfuerzos se repiten; así, jugando al fútbol a 2000 m, un futbolista recorrería menos distancia o lo haría más lento. De hecho, y como se puede observar en la figura 2, el tiempo hasta el agotamiento disminuye cuando aumenta la altitud (disminuyendo la presión).
360 330 Tiempo hasta el agotamiento (s) 300 270 240 210 180 160 Presión barométrica (hPa) 0 97 927 868 818 772 727 300 800 1300 1800 2300 2800 Altitud (m) Figura 2. Tiempo hasta el agotamiento en función de la altitud o la presión barométrica. Imagen de elaboración propia
Entre las principales respuestas al esfuerzo en altitud, encontramos: