La Edad Moderna: Descubrimientos geográficos y el Renacimiento

Documento de Universidad sobre La Edad Moderna. El Pdf explora las grandes exploraciones geográficas y el Renacimiento, analizando la expansión marítima europea, el papel de Portugal y España, y las consecuencias culturales y económicas. El Pdf, útil para la asignatura de Historia, presenta una estructura clara y detallada, ideal para el estudio autónomo.

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27 páginas

LA EDAD MODERNA
TEMA 1: LOS DESCUBRIMIENTOS GEOGRÁFICOS:
Epígrafes:
Motivaciones, conocimientos geográficos y capacidades técnicas
Las primeras expediciones europeas.
El protagonismo de Portugal
Castilla, Colón y el descubrimiento de América
Vasco de Gama y la llegada a la India
Otros viajes de españoles y europeos
Consecuencias materiales y culturales de los descubrimientos
Resumen del contenido:
El tema versa sobre la primera expansión marítima de los europeos desde comienzos del siglo XV
hasta mediados del siglo XVI. Iniciada por los portugueses, pronto se sumarán los castellanos y, ya en
el siglo XVI, tras el descubrimiento de América, los franceses y los ingleses, aunque con resultados
muy desiguales y con objetivos diferentes, pero aprovechando los avances técnicos desarrollados y
aplicados a la navegación, como la brújula, el astrolabio, los portulanos, las tablas trigonométricas y la
carabela.
El control terrestre de la ruta de las especias por el Imperio Otomano a mediados del siglo XV y el
monopolio ejercido por Venecia, dada su estratégica posición en el Mediterráneo Oriental, obligará a
las potencias navales del Mediterráneo Occidental a buscar nuevas vías comerciales, especialmente a
Génova, cuyos mercaderes ya se habían adentrado en el Atlántico en el siglo XIV e instalado en
Portugal y Castilla con la finalidad de controlar el tráfico mercantil entre el Sur y el Norte de Europa.
Pero en esta búsqueda, los auténticos beneficiados fueron los portugueses, que se habían instalado en
Marruecos impulsados por el espíritu de cruzada de la nobleza portuguesa y por la dependencia que
tenían de cereales en esta zona. Después, la necesidad de conectar con las regiones productoras del
oro africano y de los esclavos negros, vitales para el cultivo de azúcar en sus islas atlánticas (Madeira,
Azores y Santo Tomé), y de acceder a los centros productores de las especias asiáticas, llevaría a los
portugueses a bordear la costa atlántica africana, alcanzar el cabo de Nueva Esperanza en 1488 y;
finalmente, enlazar con Asía durante la expedición de Vasco de Gama y establecer las primeras
factorías europeas en India y en el sudeste asiático.
En esta pugna por encontrar nuevas rutas marítimas que unieran a Europa con Asia los monarcas
castellanos participaron muy activamente, sobre todo a partir de 1488. Su principal actuación, en este
sentido, aparte de la conquista de las Islas Canarias, fue financiar el primer viaje de Cristóbal Colón,
empresa decisiva para su tiempo en tanto en cuanto que permitió descubrir, aunque por casualidad, un
nuevo continente, América, si bien el propósito del viaje fuera muy distinto: alcanzar la costa asiática
navegando hacia el este. Tras el descubrimiento, los posteriores viajes que realizaron los españoles
hacia el Nuevo Mundo estuvieron dirigidos a la exploración de otros territorios y a la colonización de
los ya descubiertos, primero la isla La Española y, agotados sus yacimientos auríferos y diezmada su
población indígena, el resto de las Antillas y el continente, cada vez mejor conocido gracias a los
viajes de Juan de la Cosa y Americo Vespucio, entre otros navegantes. Todos estos descubrimientos, y
su correspondiente cartografía, facilitarán finalmente la circunvalación del mundo por Fernando
Magallanes y Juan Sebastián Elcano, quienes aspiraban a encontrar una vía distinta a la ya conocida
de África para conectar Asia con Europa y evitar tener que enfrentarse a Portugal.
LA EDAD MODERNA
Ingleses y franceses, en cuanto tuvieron noticia del éxito del primer viaje de Colón, también
organizaron viajes hacia América, aunque los resultados obtenidos fueron desalentadores. Portugal,
por su parte, se adentró en el Atlántico septentrional, al amparo del Tratado de Tordesillas, llegando
sus marinos a Terranova, la península del Labrador y Groenlandia, al tiempo que otras expediciones
recalaron en la costa de Brasil donde establecieron sus primeros asentamientos.
Lo más interesante de esta primera fase de expansión de los europeos por África, Asía y América es
que Portugal y España organizan rápidamente los mecanismos de ocupación y explotación de sus
nuevas posesiones. La corona portuguesa, consolidadas una serie de plazas avanzadas en la costa
africana, se lanzará de lleno a la conquista de enclaves estratégicos en Asia con la finalidad de
dominar el comercio de las especias, creando a tal efecto fortalezas y factorías cuya supervivencia
quedaba garantizada por el establecimiento de una armada permanente en la zona, lo que permitiría,
después de numerosas escaramuzas, hacerse con el control de la península indostánica y dirigir su
atención hacia el golfo pérsico y Ormuz, plaza clave para la ruta del comercio especiero que
conectaba el Mar Rojo con el Mediterráneo Oriental a través de Egipto. Pero Portugal va más lejos:
consciente de que la India no era el centro productor de las especias, sino un gran mercado, tras
ocupar Goa en 1510 se desplaza rápidamente hacia Malaca, que conquista en 1511, y hacia Sumatra,
al tiempo que logra instalarse en Macao con el favor de China y establecer importantes contactos
comerciales con Japón.
En el caso español, la ocupación de América se efectúa de manera muy diferente a la realizada en
África y Asia por Portugal, a excepción de Brasil, donde el modelo de colonización es muy similar al
de España. La creación, en Sevilla, de la Casa de Contratación de las Indias (1503), confirma el
interés comercial de los castellanos en la empresa americana, tanto o más que su evangelización. La
progresiva colonización del territorio llevó a la corona española a crear una sección especial en el
Consejo de Castilla para la administración y gobierno de estos territorios ya en 1519 y que será el
punto de partida del posterior Consejo Real y Supremo de las Indias instituido por Carlos I en 1524.
El sistema de la encomienda, por el cual los españoles se beneficiaban del trabajo de los indígenas,
originó numerosos abusos que llevaron en 1512 a la promulgación por la corona de las Leyes de
Burgos, con las que se intentaba frenar la explotación indiscriminadada de los aborígenes al establecer
la obligatoriedad para los colonos de abonarles un salario y una jornada de trabajo, y de procurarles
alojamiento. En estas condiciones, la posibilidad de un rápido enriquecimiento para los españoles se
desmoronaba, por lo que muchos optaron por colonizar nuevos territorios: el descubrimiento de la
península de Yucatán por Francisco Fernández de Córdoba en 1517 y el posterior viaje de Juan de
Grijalva, que recorrió todo el litoral de la península, entrevistándose además con enviados de
Tenochtitlán, fueron decisivos para la penetración de los españoles en el continente y la conquista de
México, la cual generó a su vez nuevas expediciones hacia el sur y hacia el norte, descubriéndose la
península de Florida. Por otro lado, desde Panamá, fundada en 1518, se organizan expediciones a la
América meridional con la esperanza de encontrar el mítico El Dorado, lo que llevaría, finalmente, a
la conquista de Perú por Diego de Almagro y Francisco Pizarro, y a toda una serie de expediciones
que poco a poco irían anexionando a la corona nuevos territorios. Los descubrimientos portugueses y
españoles tuvieron un fuerte impacto en Europa: cultural, desde luego, pero ante todo económico.
Porque si bien Venecia prosiguió comerciando con las especias, al menos en el Mediterráneo Oriental,
durante el siglo XVI, fue Portugal la que prácticamente acaparó y monopolizo este negocio en la
segunda mitad del Quinientos y primeras décadas del siglo XVII, cuando su privilegiada posición en
Asia fue minada por los holandeses. En el caso español, la ocupación de la Española y la conquista de
México y Perú supusieron el envío hacia Europa en los primeros años del siglo XVI de importantes
remesas de oro, que se mantuvieron hasta 1560, cuando el descubrimiento y explotación de valiosos

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LA EDAD MODERNA

TEMA 1: LOS DESCUBRIMIENTOS GEOGRÁFICOS

Epígrafes

  • Motivaciones, conocimientos geográficos y capacidades técnicas
  • Las primeras expediciones europeas.
  • El protagonismo de Portugal
  • Castilla, Colón y el descubrimiento de América
  • Vasco de Gama y la llegada a la India
  • Otros viajes de españoles y europeos
  • Consecuencias materiales y culturales de los descubrimientos

Resumen del contenido

El tema versa sobre la primera expansión marítima de los europeos desde comienzos del siglo XV hasta mediados del siglo XVI. Iniciada por los portugueses, pronto se sumarán los castellanos y, ya en el siglo XVI, tras el descubrimiento de América, los franceses y los ingleses, aunque con resultados muy desiguales y con objetivos diferentes, pero aprovechando los avances técnicos desarrollados y aplicados a la navegación, como la brújula, el astrolabio, los portulanos, las tablas trigonométricas y la carabela.

El control terrestre de la ruta de las especias por el Imperio Otomano a mediados del siglo XV y el monopolio ejercido por Venecia, dada su estratégica posición en el Mediterráneo Oriental, obligará a las potencias navales del Mediterráneo Occidental a buscar nuevas vías comerciales, especialmente a Génova, cuyos mercaderes ya se habían adentrado en el Atlántico en el siglo XIV e instalado en Portugal y Castilla con la finalidad de controlar el tráfico mercantil entre el Sur y el Norte de Europa.

Pero en esta búsqueda, los auténticos beneficiados fueron los portugueses, que se habían instalado en Marruecos impulsados por el espíritu de cruzada de la nobleza portuguesa y por la dependencia que tenían de cereales en esta zona. Después, la necesidad de conectar con las regiones productoras del oro africano y de los esclavos negros, vitales para el cultivo de azúcar en sus islas atlánticas (Madeira, Azores y Santo Tomé), y de acceder a los centros productores de las especias asiáticas, llevaría a los portugueses a bordear la costa atlántica africana, alcanzar el cabo de Nueva Esperanza en 1488 y; finalmente, enlazar con Asía durante la expedición de Vasco de Gama y establecer las primeras factorías europeas en India y en el sudeste asiático.

En esta pugna por encontrar nuevas rutas marítimas que unieran a Europa con Asia los monarcas castellanos participaron muy activamente, sobre todo a partir de 1488. Su principal actuación, en este sentido, aparte de la conquista de las Islas Canarias, fue financiar el primer viaje de Cristóbal Colón, empresa decisiva para su tiempo en tanto en cuanto que permitió descubrir, aunque por casualidad, un nuevo continente, América, si bien el propósito del viaje fuera muy distinto: alcanzar la costa asiática navegando hacia el este. Tras el descubrimiento, los posteriores viajes que realizaron los españoles hacia el Nuevo Mundo estuvieron dirigidos a la exploración de otros territorios y a la colonización de los ya descubiertos, primero la isla La Española y, agotados sus yacimientos auríferos y diezmada su población indígena, el resto de las Antillas y el continente, cada vez mejor conocido gracias a los viajes de Juan de la Cosa y Americo Vespucio, entre otros navegantes. Todos estos descubrimientos, y su correspondiente cartografía, facilitarán finalmente la circunvalación del mundo por Fernando Magallanes y Juan Sebastián Elcano, quienes aspiraban a encontrar una vía distinta a la ya conocida de África para conectar Asia con Europa y evitar tener que enfrentarse a Portugal.LA EDAD MODERNA Ingleses y franceses, en cuanto tuvieron noticia del éxito del primer viaje de Colón, también organizaron viajes hacia América, aunque los resultados obtenidos fueron desalentadores. Portugal, por su parte, se adentró en el Atlántico septentrional, al amparo del Tratado de Tordesillas, llegando sus marinos a Terranova, la península del Labrador y Groenlandia, al tiempo que otras expediciones recalaron en la costa de Brasil donde establecieron sus primeros asentamientos.

Lo más interesante de esta primera fase de expansión de los europeos por África, Asía y América es que Portugal y España organizan rápidamente los mecanismos de ocupación y explotación de sus nuevas posesiones. La corona portuguesa, consolidadas una serie de plazas avanzadas en la costa africana, se lanzará de lleno a la conquista de enclaves estratégicos en Asia con la finalidad de dominar el comercio de las especias, creando a tal efecto fortalezas y factorías cuya supervivencia quedaba garantizada por el establecimiento de una armada permanente en la zona, lo que permitiría, después de numerosas escaramuzas, hacerse con el control de la península indostánica y dirigir su atención hacia el golfo pérsico y Ormuz, plaza clave para la ruta del comercio especiero que conectaba el Mar Rojo con el Mediterráneo Oriental a través de Egipto. Pero Portugal va más lejos: consciente de que la India no era el centro productor de las especias, sino un gran mercado, tras ocupar Goa en 1510 se desplaza rápidamente hacia Malaca, que conquista en 1511, y hacia Sumatra, al tiempo que logra instalarse en Macao con el favor de China y establecer importantes contactos comerciales con Japón.

En el caso español, la ocupación de América se efectúa de manera muy diferente a la realizada en África y Asia por Portugal, a excepción de Brasil, donde el modelo de colonización es muy similar al de España. La creación, en Sevilla, de la Casa de Contratación de las Indias (1503), confirma el interés comercial de los castellanos en la empresa americana, tanto o más que su evangelización. La progresiva colonización del territorio llevó a la corona española a crear una sección especial en el Consejo de Castilla para la administración y gobierno de estos territorios ya en 1519 y que será el punto de partida del posterior Consejo Real y Supremo de las Indias instituido por Carlos I en 1524.

El sistema de la encomienda, por el cual los españoles se beneficiaban del trabajo de los indígenas, originó numerosos abusos que llevaron en 1512 a la promulgación por la corona de las Leyes de Burgos, con las que se intentaba frenar la explotación indiscriminadada de los aborígenes al establecer la obligatoriedad para los colonos de abonarles un salario y una jornada de trabajo, y de procurarles alojamiento. En estas condiciones, la posibilidad de un rápido enriquecimiento para los españoles se desmoronaba, por lo que muchos optaron por colonizar nuevos territorios: el descubrimiento de la península de Yucatán por Francisco Fernández de Córdoba en 1517 y el posterior viaje de Juan de Grijalva, que recorrió todo el litoral de la península, entrevistándose además con enviados de Tenochtitlán, fueron decisivos para la penetración de los españoles en el continente y la conquista de México, la cual generó a su vez nuevas expediciones hacia el sur y hacia el norte, descubriéndose la península de Florida. Por otro lado, desde Panamá, fundada en 1518, se organizan expediciones a la América meridional con la esperanza de encontrar el mítico El Dorado, lo que llevaría, finalmente, a la conquista de Perú por Diego de Almagro y Francisco Pizarro, y a toda una serie de expediciones que poco a poco irían anexionando a la corona nuevos territorios. Los descubrimientos portugueses y españoles tuvieron un fuerte impacto en Europa: cultural, desde luego, pero ante todo económico.

Porque si bien Venecia prosiguió comerciando con las especias, al menos en el Mediterráneo Oriental, durante el siglo XVI, fue Portugal la que prácticamente acaparó y monopolizo este negocio en la segunda mitad del Quinientos y primeras décadas del siglo XVII, cuando su privilegiada posición en Asia fue minada por los holandeses. En el caso español, la ocupación de la Española y la conquista de México y Perú supusieron el envío hacia Europa en los primeros años del siglo XVI de importantes remesas de oro, que se mantuvieron hasta 1560, cuando el descubrimiento y explotación de valiososLA EDAD MODERNA yacimientos de plata inundaron los mercados europeos de este preciado metal y aun los asiáticos a través del Galeón de Manila que conectaba América con las Islas Filipinas y a éstas con China, cuya demanda de plata incrementó notablemente los intercambios comerciales con el imperio hispánico. Todo ello suscitó, además, una fuerte emigración de castellanos hacia América y la necesidad de la corona española de establecer cauces de gobierno que aseguraran el control de territorios tan alejados: las Leyes Nuevas de 1542-1543 son el punto de inflexión en este sentido, ya que con ellas se ponen los pilares para la reforma de la administración indiana y la convivencia entre españoles e indígenas con la eliminación de la esclavitud y la erradicación, en lo posible, de la encomienda, al mismo tiempo que se regulaba el modo de hacer nuevos descubrimientos y se creaban virreinatos y audiencias.

TEMA 2: EXPANSIÓN DEMOGRÁFICA Y LAS TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS

La expansión demográfica, el auge del mundo urbano. La sociedad

Epígrafes

  • Características de la demografía "antigua".
  • Los factores demográficos
  • Las fuentes y el problema de las cifras
  • Reparto de la población europea
  • Las ciudades
  • La sociedad estamental.
  • Los grupos emergentes
  • Los conflictos sociales

Resumen del contenido

El tema aborda una serie de rasgos estructurales de larga duración de los siglos modernos: por un lado, la evolución demográfica, el reparto de la población europea y el desarrollo de las ciudades tanto a nivel general como por regiones geográficas; y por otro, la organización de la sociedad y los conflictos sociales que se producen en su seno.

Para comenzar hay que tener en cuenta que la dinámica de la población europea en los siglos modernos se ajusta en todo al modelo demográfico antiguo, caracterizado por una natalidad y una mortalidad elevadas y, en consecuencia, por un crecimiento vegetativo débil a pesar de que la fecundidad era también alta. Los datos lo confirman claramente, aun cuando resulta difícil medir las tasas de mortalidad y natalidad por el desconocimiento del volumen de la población en cada localidad: las tasas brutas de mortalidad ordinarias oscilan entre el 28 y el 38 por mil, mientras que las de natalidad se sitúan entre el 35 y el 45 por mil, considerándose la tasa de 40 por mil la más representativa, aunque en casos excepcionales podía elevarse al 57 por mil, como entre los colonos franceses de Canadá a principios del siglo XVIII.

Las causas de tan alta mortalidad, a la que no es ajena la elevada tasa de mortalidad infantil, que giran en torno al 250 por mil, son varias: una economía agraria de escaso desarrollo tecnológico, sujeta además a fuertes oscilaciones climáticas, y con una infraestructura que no era capaz de cubrir las necesidades alimenticias de la gente; un reparto desigual de la riqueza, lo que favorecía la mala nutrición de gran parte de la población y con ella que fuese más vulnerable a todo tipo de enfermedades infecciosas; la falta de higiene generalizada tanto en el campo como en la ciudad, sobre

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