Documento de la Universidad de Burgos sobre la religión griega y romana. El Pdf explora la definición, características y comunicación con la divinidad, analizzando il politeismo, il ritualismo e le festività. Questi appunti universitari sono utili per lo studio della materia, offrendo una struttura chiara e dettagliata sugli argomenti trattati.
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Docentes: Begoña Ortega Villaro-Marién de la Fuente Anuncibay Revisión: 16.2.2025 Universidad de Burgos
1. Definición de Religión ..... 3 2. Características de la religión griega y romana 1. Politeísmo 3 2. Libertad religiosa 5 3. Ritualismo 6 4. Carácter comunitario y social. 6 5. Los lugares sagrados 7 6. Sacerdocio 8 7. Festividades 9 8. Mito 10 3. Comunicación entre el hombre y la divinidad 12 1. Plegarias 12 2. Sacrificio 13 1. Tipos de sacrificios según la víctima 14 a) Sacrificios sangrientos (cruentos) 14 b) Sacrificios no sangrientos (incruentos) 14 2. Tipos según su objetivo :. 15 a) Votivos. 15 b) Interesados 15 Sacrificios en Roma 15 3. Adivinación 16 Procedimientos de adivinación 17 a) Sueños 17 b) Los oráculos 17 c) Adivinación semántica 18 4. La magia y la superstición. 20 4. Culto público 1. En Grecia. 21 1. Culto a Atenea. Panateneas 22 2. Ritos Eleusinos. Rito de muerte y resurrección. Perséfone 23 3. Las Tesmoforias. Peregrinaje de Deméter en busca de Perséfone 23 2. En Roma 24 1. Ritos de fecundidad: los Lupercalia. 25 2. La función guerrera. Rituales. 25 3. Rituales del ámbito político y jurídico 26 5. Culto familiar 27 1. En Grecia. 27 2. En Roma 27 Los Numina (pl. de numen) 28 Lares, Penates y Genius (pl. Genii) 28 Bibliografía sobre la que se ha elaborado este tema 29 Apéndice 1. Genealogía Olímpica 30 Apéndice 2: Principales dioses del panteón grecorromano 31 2 3
DRAE: Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto. Hay apuntada en esta definición dos perspectivas principales en lo religioso: por un lado, es posible entenderlo como la apertura del hombre a lo "sagrado", que tiene que ver con la actitud interna de la persona, o bien considerarlo como el conjunto de prácticas y ritos que los hombres realizan para tratar de encontrar una cierta seguridad en una existencia cambiante e impredecible. En general, lo que entendemos como sentimiento religioso en las sociedades antiguas se ajusta más a esta última concepción. De hecho, nuestro término "religión" procede del lat. religio, sustantivo de relegere, que significa 'la preocupación por la observancia escrupulosa del culto'. En Grecia no hay un término equivalente, sino expresiones que recogen aspectos religiosos, como θρησκεία, threskeia 'culto', σέβας, sebas, 'respeto hacia los dioses', ευλάβεια, eulabeia, 'temor o reverencia', προσκύνησις, proskynesis 'adoracion', o, en general, τά περί των Osõv, tà perì tôn theôn, 'lo que tiene que ver con los dioses'.
Podemos hablar de unos rasgos comunes a la religión griega y a la romana, debidos a similares orígenes indoeuropeos y a su estrecho contacto cultural. No obstante, no son idénticas, y en cada apartado señalaremos las diferencias más notables entre una y otra.
El hombre de la antigüedad tenía muy arraigado el sentimiento de lo sagrado. El mundo estaba poblado de seres y fuerzas sobrenaturales a las que había que venerar y temer, y en ambas religiones (aunque mucho más en la griega que en la romana), esas fuerzas son un gran número de dioses que mantienen su lugar y su función. Hay un dios superior, (Zeus en Grecia, Júpiter en Roma) que ha llegado a la cima tras eliminar a otros; por ejemplo a Urano (= «cielo» en griego, de ahí «uranio, uránico») fue eliminado tras quedar sexualmente impotente, castrado por su hijo Cronos, que se convirtió en el dios supremo, lo mismo que, en una tercera generación de dioses, Zeus, su hijo, lo destronó. El núcleo del panteón divino está integrado por el dios supremo, por su esposa, y por sus hijos e hijas legítimos e ilegítimos. Esta jerarquía explica la disposición o estructura del universo y la condición de los hombres. Cada uno de estos dioses tiene un lugar y una función concreta, y se relaciona con los demás en una compleja red de supremacía/dependencia (Cf. apéndice 1 y 2: cuadro genealógico y características de los principales dioses). El origen de esta jerarquía divina nos fue relatada con detalle en la obra del poeta épico Hesíodo, La Teogonía, posterior a la Ilíada y la Odisea. En sus 1.022 versos figuran los nombres de 261 dioses y diosas. Este es su principio: En primer lugar existió el Caos. Después Gea la de amplio pecho, sede siempre segura de todos los Inmortales que habitan la nevada cumbre del Olimpo. Por último, Eros, el más hermoso entre los dioses inmortales, que afloja los miembros y cautiva de todos los dioses y todos los hombres el corazón y la sensata voluntad en sus pechos. Del Caos surgieron Érebo y la negra Noche. De la Noche a su vez nacieron el Éter y el Día, a los que alumbró preñada en contacto amoroso con Érebo. Gea alumbró primero al estrellado Urano con sus mismas proporciones, para que la contuviera por todas partes y poder ser así sede siempre segura para los felices dioses. También dio a luz a las grandes Montañas, deliciosa morada de diosas, las Ninfas que habitan en los boscosos montes. Ella igualmente parió al estéril mar de agitadas olas, el Ponto, sin mediar el grato comercio, Hesíodo, Teogonía, 117-30. Y esta la narración de Zeus arrebatándole el poder a su padre Cronos: 3Rea, entregada a Cronos, tuvo famosos hijos: Histia, Hera de áureas sandalias, el poderoso Hades que reside bajo la tierra con implacable corazón, el resonante Poseidón y el prudente Zeus, padre de dioses y hombres, por cuyo trueno tiembla la anchurosa tierra. A los primeros iba tragándoselos su padre según iban viniendo a sus rodillas desde el sagrado vientre de su madre, conduciéndose así para que ningún otro de los ilustres descendientes de Urano tuviera dignidad real entre los Inmortales ... (Cuando iba a nacer Zeus su madre se ocultó y dio a luz sin que lo supiese Cronos): "Rea cogió en sus brazos a su recién nacido Zeus y le ocultó en una profunda gruta, bajo las entrañas de la divina tierra, en el monte Egeo de densa arboleda. Y envolviendo en pañales una enorme piedra, la puso en manos del gran soberano Uránida, rey de los primeros dioses. Aquél la agarró entonces con sus manos y la introdujo en su estómago, idesgraciado! No advirtió en su corazón que a cambio de la piedra, se le quedaba para el futuro su invencible e imperturbable hijo, que pronto, venciéndole con su fuerza y sus propias manos, iba a privarle de su dignidad y a reinar entre los Inmortales" Hesíodo, Teogonía, I 459-490 Francisco de Goya, Saturno devorando a su hijo 1820 (Saturno es el nombre romano de Cronos griego) Hay varios rasgos que caracterizan a este panteón griego y de entre ellos los más importantes son la supremacía masculina y el antropomorfismo físico y moral. No era un catálogo cerrado, pues la lista de divinidades se fue incrementando con el tiempo, a medida que los griegos (y después los romanos) se encontraban con otros pueblos extranjeros, sobre todo orientales. Se produjeron entonces varios casos de asimilación o de sincretismo, unión de dos o más rasgos culturales de origen diferente, de tal manera que el resultado es una nueva entidad híbrida. Ésta, designada a menudo con un nombre compuesto, suele tener una representación iconográfica propia. Este fenómeno tiene su origen en la interpretatio: la consideración de que dos divinidades de diferente panteón tienen una función similar, es decir, ambas protegen la misma área de la vida pública o privada, o comparten algún símbolo común -un objeto o un animal concreto los acompañaba siempre, como a Zeus el rayo y el águila -; a partir de esta coincidencia se realiza el proceso identificativo. Por ejemplo, el dios celta Beleno era el dios de la luz y del sol, como Apolo, lo que hizo que se amalgamaran las dos divinidades, en un proceso de sincretismo: tenemos muchas dedicatorias a Apolo Beleno procedentes de zonas célticas (por ejemplo, Aquileia en el Norte de Italia). La permeabilidad a la introducción de prácticas y cultos foráneos es otra particularidad de la religión clásica derivada de su carácter pragmático y no tanto teológico. Son religiones flexibles a la absorción de divinidades o manifestaciones rituales de otros pueblos, siempre que éstas respondan a una necesidad concreta y no sean exclusivistas en las exigencias de culto o de creencia, como lo fue el cristianismo, con el que la religión romana no pudo asimilarse de ningún modo, para finalmente desaparecer. Una de las divinidades que tuvo un culto más intenso en Roma fue Cibeles, diosa frigia introducida de manera oficial en el año 205 a.C., por prescripción de los Libros Sibilinos, que se sincretizó con divinidades romanas como Gea o Rea, en su calidad común de Diosa Madre, protectora de la fecundidad. Estos fenómenos fueron especialmente frecuentes en la religión romana, dado el carácter anicónico (sin imágenes) original de su religión y aún más en época imperial, cuando se implantaron con gran éxito los cultos Estatuilla de Cibeles, s. II d.C. a divinidades orientales que se fundieron con divinidades romanas. Es más, sobre todo en épocas de conflicto bélico, los romanos practicaron la evocatio -'evocación', 'llamamiento'-, rito en virtud del cual, antes de asaltar una ciudad enemiga, invitaban a los dioses tutelares de ésta a abandonarla y a trasladarse a Roma, donde serían objeto de un culto mejor. De este modo se introdujo en Roma el culto de diferentes divinidades provenientes de pueblos conquistados por los romanos.
a. Un ejemplo de interpretatio: El historiador imperial Cornelio Tácito, al hablar de las divinidades de los pueblos germánicos, en lugar de denominarlas con la palabra germánica correspondiente, las designa con el nombre de los dioses romanos que más se parecían a éstas. Habla, entonces, de Mercurio, cuando en realidad se refiere a Woutan/Odín; de Hércules, cuando el dios germánico era Donar/Thor; y de Marte, cuando propiamente tendría que haber mencionado a Tin. He aquí, pues, un buen ejemplo de este fenómeno. b. Ejemplo de sincretismo: En el Museo Arqueológico de Tarragona se conservan unos medallones provenientes del complejo monumental de esta capital que representan la cabeza del dios Júpiter Amón, resultado del sincretismo entre el dios romano tradicional Júpiter (entre otros atributos, el dios romano de la adivinación) y el dios egipcio Amón, que tenía atributos similares. La fusión de elementos entre ambas divinidades originó una nueva imagen en la que el dios romano había adoptado los cuernos de carnero propios de la divinidad egipcia.
A diferencia de las religiones monoteístas principales, la religión grecorromana permite una libertad religiosa impensable en aquellas en las que las creencias y los valores configuran un sistema cerrado formado por dogmas, es decir, por elementos doctrinales proclamados autoritariamente como verdaderos e incontestados, fundamentales, revelados por la divinidad mediante un acto de magisterio ordinario universal o una definición solemne que el individuo hace suya. En Grecia y Roma no hay libro sagrado, aunque el comportamiento religioso puede aprenderse en los libros (en Grecia en concreto, la transmisión del saber religioso está en manos de los poetas). Ni tampoco hay una casta sacerdotal que determine las creencias o el comportamiento religioso. En griego, la expresion νομίζειν τους θεούς, nomizein tous theous, similar a nuestro "creer en los dioses", debería traducirse más bien como "reconocer, acatar a los dioses". Los dioses griegos y latinos no aman a los humanos, pero tampoco imponen códigos de fe o moralidad. Solo exigen ser reconocidos por el poder que ostentan y ser respetados por ello. En griego hay un término, Đápßos, thámbos, que se refiere al temor o terror reverencial que provoca el acercamiento de toda fuerza, de todo ser sobrenatural que se cree vislumbrar en la naturaleza o en el mundo, que remite a esta idea de que los hombres estaban rodeados de seres casi palpables de los que dependía la felicidad o la desgracia de sus vidas, tanto en la tierra como en el más allá, el Hades. Si los humanos reconocen esas fuerzas, y se comportan debidamente, con actos que los satisfagan, estos dioses serán recíprocos y ayudarán a sus favoritos. La base es el do ut des, 'doy para que me des'. No hay, tampoco, idea de "pecado" (ya que no hay código moral establecido por la divinidad, como los mandamientos del cristianismo). Solo faltas de "reconocimiento" al poder del dios, la más grave, la de que el hombre no se sienta inferior a los dioses (hybris en griego, que puede traducirse como 'soberbia'). Hay por tanto límites, o fronteras, que no deben cruzarse. En Grecia, la asebeía (impiedad) es un delito castigado con el destierro o con la muerte, las penas máximas, y tiene que ver con la negación de las obligaciones para con los dioses de la pólis. El caso más conocido, aunque no el único, fue la condena de Sócrates. Es por tanto, más un asunto político-social que "herético", concepto casi inexistente en Grecia y Roma. En Grecia, y sobre todo en Roma, es el culto (y no la creencia en sí), lo que se regula, como hemos 5