Diapositivas de la Universidad Layca Eloy Alfaro de Manabí sobre el Eje Transición Ecológica: Políticas, Objetivos y Metas. El Pdf explora la economía circular, gestión de residuos y eficiencia energética en Ecuador, abordando la gestión de recursos hídricos y el cambio climático para la educación ambiental universitaria.
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UNIVERSIDAD LAYCA ELOY ALFARO DE MANABÍ TEMA: EJE TRANSICION ECOLOGICA: POLITICAS, OBJETIVOS Y METAS ASIGNATURA: ENFERMERIA BASICA Y SALUD COMUNITARIA DOCENTE: LIC.LIDA PALADINES POMA ESTUDIANTE: ADAMARIS ANTONELLA MARCILLO JAMA. DENISES GABRIELA MUÑOZ MERO. CRUZ MERA FERNANDA KAINA FIGUEROA CARRASCO NICOLE SOLORZANO ESPINOZA MAYRA ANDREA GRUPO: 5 SEMESTRE: 3er-SEMESTRE DE ENFERMERIA.
La transición ecológica en Ecuador se presenta como un desafío y una oportunidad clave en el contexto de una creciente crisis ambiental y social. Este país, rico en biodiversidad y recursos naturales, enfrenta presiones significativas debido a la explotación de sus ecosistemas y a los efectos del cambio climático. Las políticas de transición ecológica buscan transformar el modelo de desarrollo hacia uno más sostenible, alineado con los objetivos globales y locales que promueven la conservación del medio ambiente y el bienestar de la población. Es fundamental analizar cómo Ecuador puede establecer objetivos claros y metas alcanzables que integren la sostenibilidad en todos los niveles de su política pública.
La diversidad geográfica y cultural de Ecuador también plantea desafíos únicos en la implementación de políticas ecológicas. Desde la protección de la Amazonía hasta la conservación de los Andes y la costa, cada región requiere un enfoque específico que respete las particularidades de sus ecosistemas y comunidades. La participación activa de la ciudadanía, así como de los pueblos indígenas y otros grupos vulnerables, es esencial para garantizar que las políticas reflejen las necesidades y aspiraciones de todos los sectores de la sociedad. Así, el compromiso con la transición ecológica debe ser inclusivo y corresponsable, fomentando un sentido de pertenencia y responsabilidad hacia el entorno natural.
Además, la alineación de las políticas locales con los compromisos internacionales, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el Acuerdo de París, es crucial para el éxito de la transición ecológica en Ecuador. Esto implica no solo la adopción de medidas inmediatas, sino también la planificación a largo plazo que asegure la viabilidad de un desarrollo sostenible en el tiempo. La integración de estas políticas en todos los sectores, desde la economía hasta la educación, será fundamental para fomentar una cultura de sostenibilidad y preparar a Ecuador para los retos del futuro.
El aprovechamiento de los recursos energéticos y minerales es fundamental para el crecimiento económico y la transformación social del Ecuador. Actualmente, la gestión de estos recursos se organiza en torno a tres sectores estratégicos: electricidad, hidrocarburos y minería. En el sector eléctrico, Ecuador cuenta con una capacidad instalada de 0.745 megavatios en sus subestaciones de distribución. Sin embargo, es necesario fortalecer y construir nuevas subestaciones para satisfacer la demanda creciente, que aumenta anualmente en un 3.5%.
En cuanto a los hidrocarburos, una de las principales dificultades fue la ruptura de los oleoductos SOTE y OCP en abril y mayo de 2020, lo que provocó una caída del 60% en la producción comparado con marzo (541 millones de barriles de petróleo producidos por día). A pesar de esto, la recuperación en el segundo semestre fue del 98% (513 MBPPD), aunque la mayoría de las actividades programadas por la Empresa Pública y las compañías privadas se reprogramaron para 2021 debido a la pandemia. Según la Agencia de Regulación y Control de Energía y Recursos Naturales No Renovables, la producción promedio al cierre de 2020 fue de 479 MBPPD.
En el sector minero, este contribuye significativamente al crecimiento económico del país. En 2020, representó el quinto rubro en exportaciones no petroleras, con un incremento del 182% en comparación con 2019. Este crecimiento se debió a la entrada en operación de grandes proyectos como Fruta del Norte (oro y plata) y Mirador (cobre) en la provincia de Zamora-Chinchipe. La legislación establece que el desarrollo sostenible, el acceso equitativo al agua como un derecho humano esencial y la protección del patrimonio natural y cultural son considerados patrimonio nacional estratégico de uso público. El aprovechamiento de recursos no renovables, como petróleo, minerales y energía, requiere compromisos que integren prácticas internacionales para asegurar la protección del medio ambiente. Según el Ministerio del Ambiente, Ecuador ha perdido más de 115,000 hectáreas de bosques nativos entre 2016 y 2018, lo cual es un problema serio, ya que los árboles juegan un papel crucial en la regulación de la temperatura ambiental y en la absorción de dióxido de carbono (CO2). Además, las emisiones de CO2 per cápita han aumentado en casi una tonelada métrica en el país.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha indicado que el costo social de la contaminación del aire, los accidentes y los daños a las carreteras por el uso excesivo de energía subsidiada fue 1.6 veces mayor que el costo fiscal de esos subsidios en 2015. Asimismo, las iniciativas de conservación ambiental enfrentan problemas de descoordinación entre los diferentes actores del sector.
La naturaleza y los beneficios que ofrece a la humanidad han sido gravemente afectados por la degradación ambiental, la deforestación, la contaminación del aire y de los océanos, el sobrepastoreo, el aumento de las temperaturas, los incendios forestales, así como la disminución de la cantidad y calidad del agua. Estos problemas se han intensificado debido al crecimiento de la población y sus actividades económicas, causando cambios en los ecosistemas y afectando la biodiversidad por la sobreexplotación de los recursos naturales. Para mejorar la calidad de vida de las personas y abordar estas cuestiones, los países han trabajado juntos para establecer principios, planes de acción y recomendaciones globales.
Para lograr un desarrollo sostenible en los ámbitos económico, social y ambiental, es fundamental adoptar una visión integral que satisfaga las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la capacidad de las futuras. Si bien hay grandes desafíos por delante, también surgen oportunidades, como la transición hacia una economía circular que beneficie a todos los sectores del país y fomente un desarrollo más resiliente. Esta nueva economía se fundamenta en el diseño para evitar residuos y contaminación, mantener los productos en uso el mayor tiempo posible y regenerar los ecosistemas. De esta manera, se propone un enfoque renovado para gestionar nuestros recursos, viéndolos como un ciclo continuo en lugar de como un recurso finito.
El agua, como patrimonio hídrico, representa un recurso vital para el desarrollo económico y social de Ecuador, al mismo tiempo que juega un papel fundamental en la preservación de la integridad del entorno natural. La Ley Orgánica de Recursos Hídricos, Usos y Aprovechamiento del Agua reconoce esta importancia y, en su Artículo 12, establece que la responsabilidad de la protección, recuperación y conservación de las fuentes de agua recae no solo en el Estado, sino también en sistemas comunitarios, juntas de agua potable y juntas de riego, así como en los consumidores y usuarios. Esto implica una corresponsabilidad en la gestión y manejo de los páramos, y la participación activa en el uso y administración de las fuentes de agua localizadas dentro de sus territorios. Todo esto debe realizarse sin menoscabo de las competencias generales de la Autoridad Única del Agua, respetando lo estipulado tanto en la Constitución como en la legislación vigente.
La gestión integral de los recursos hídricos es crucial para asegurar que el uso y aprovechamiento del agua, tanto superficial como subterránea, se lleve a cabo de manera eficiente y sostenible. Esto implica una administración cuidadosa que tenga en cuenta el orden de prioridades para los distintos destinos que puede tener el recurso hídrico, desde el consumo humano y la agricultura, hasta el uso industrial y la preservación ambiental. Sin una administración adecuada, se corre el riesgo de comprometer no solo el abastecimiento de agua, sino también la salud de los ecosistemas que dependen de ella.
En los últimos años, se ha observado un notable incremento en la demanda de agua debido a diversos factores, lo que ha puesto en evidencia una preocupante disminución en la oferta de este recurso. Este fenómeno se debe, en parte, a cambios demográficos que han llevado a un aumento en el número de usuarios, así como a un uso irresponsable del agua que no toma en cuenta la sostenibilidad a largo plazo. La contaminación de las fuentes de agua, derivada de actividades industriales, agrícolas y urbanas, también representa un desafío significativo, exacerbado por los efectos del cambio climático que alteran los patrones de precipitación y disponibilidad del agua.
Para abordar estos desafíos, la política hídrica del país se enfoca en un manejo sostenible, integral e integrado de los recursos hídricos. Esto implica adoptar un enfoque holístico que contemple no solo la protección del agua como recurso, sino también su recuperación y conservación a largo plazo. La gestión debe ser realizada en conformidad con la Ley Orgánica de Recursos Hídricos, siguiendo los lineamientos técnicos que dicta la Autoridad Única del Agua. Además, se requiere una coordinación efectiva entre los diferentes niveles de gobierno, garantizando que todos los actores involucrados trabajen en conjunto hacia un mismo objetivo: asegurar que las futuras generaciones tengan acceso a este recurso esencial para la vida y el desarrollo del país.
El manejo del agua no puede ser visto de forma aislada. Es necesario un compromiso colectivo que promueva prácticas sostenibles, fomente el uso responsable y se adapte a las nuevas realidades impuestas por el cambio climático. Solo de esta forma se podrá mantener la integridad del patrimonio hídrico de Ecuador, protegiendo tanto el bienestar de su población como la salud de su entorno natural.
El mundo está avanzando hacia una economía y una sociedad que deben equilibrar el desarrollo con la protección del medio ambiente y el uso racional de los recursos naturales. La transición de un modelo actual a uno basado en la economía circular requiere acciones políticas específicas. Es necesario no solo revertir el daño causado a los ecosistemas, sino también establecer bases que generen iniciativas que creen empleo y oportunidades, fomentando las libertades individuales y la inversión privada.
Este objetivo busca establecer las condiciones legales, económicas y de protección ambiental necesarias para que las actividades humanas se desarrollen dentro de un marco de transición ecológica. Esto se logrará mediante acciones que permitan la conservación de hábitats, la gestión eficiente de los recursos naturales y la restauración de los ecosistemas.