Diapositivas de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria sobre Flujo sanguíneo y metabolismo: estructura y función. El Pdf explora la fisiología pulmonar, incluyendo la circulación, vasos alveolares y extra-alveolares, y resistencia vascular, ideal para estudiantes universitarios de Biología.
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La circulación pulmonar está formada por un entramado de vasos sanguíneos cuya misión es la de posibilitar el intercambio gaseoso entre el aire alveolar y la sangre, proceso denominado hematosis.
Debido a las peculiares características anatómicas tanto de las venas como de las arterias pulmonares, la circulación pulmonar tiene prácticamente el mismo flujo sanguíneo que la circulación sistémica, pero con un balance de presiones seis veces menor respecto de la circulación sistémica debido a su baja resistencia
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La circulación pulmonar comienza en el tronco de la arteria pulmonar, que recibe la sangre venosa mixta bombeada por el ventrículo derecho. A partir de allí, la arteria se ramifica sucesivamente siguiendo el sistema de las vías aéreas y, en efecto, las arterias pulmonares acompañan a las vías aéreas hasta los bronquiolos terminales.
Desde ese sitio, se separan para irrigar el lecho capilar que se dispone en las paredes alveolares. Los capilares pulmonares forman una densa red en la pared alveolar que adopta una disposición extremadamente eficiente para el intercambio gaseoso.
Tan rica es esta malla que algunos fisiólogos consideran que es erróneo hablar de una red de segmentos capilares y prefieren considerar al lecho capilar como una lámina de sangre que fluye, interrumpida en algunas partes por columnas, en forma semejante a un estacionamiento subterráneo.
La sangre oxigenada es recolectada entonces desde el lecho capilar por las pequeñas venas pulmonares dispuestas entre los lobulillos. Las que finalmente se unen para formar las venas que desembocan en la aurícula izquierda. A primera vista, esta circulación parece ser sencillamente una pequeña versión de la circulación sistémica que comienza en la aorta y termina en la aurícula derecha. No obstante, existen importantes diferencias entre las dos circulaciones.
Las ramas arteriales pulmonares son muy cortas y todas las arterias pulmonares, incluso las arterias más pequeñas y las arteriolas, tienen diámetros mayores que las correspondientes arterias sistémicas.
OS VASOS SANGUÍNEOS son los conductos por los que circula la sangre. Hay tres clases: arterias, venas y capilares. La sangre sale del corazón por las arterias y llega a él por las venas. para volver, oxigenada, a los tejidos. Los capilares unen ambos vasos. La circulación es completa: del corazón a los tejidos, de éstos al corazón, de éste a los pulmones y nuevamente al corazón
Las venas llevan sangre de los tejidos al corazón. Sus paredes son más delgadas que las arteriales.
Las arterias llevan sangre del corazón a los tejidos. Sus paredes son gruesas y expandibles.
Los capilares llevan la sangre al interior de los tejidos. Unen las arterias con las venas.
Las venas pulmonares, al igual que las arterias pulmonares, son cortas, pero sus características de distensibilidad son similares a las de las venas de la circulación sistémica.
Las curvas del pulso de presión del ventrículo derecho y de la arteria pulmonar presentan grandes diferencias en cuanto a magnitud. Estas curvas contrastan con las presiones mucho más elevadas de la aorta. La presión sistólica del ventrículo derecho es en promedio de 25 mm Hg, y la diastólica se sitúa entre O y 1 mm Hg, que son sólo un quinto de las cifras correspondientes al ventrículo izquierdo.
Durante la sístole, la presión en la arteria pulmonar es prácticamente igual a la presión en el ventrículo derecho. Sin embargo, después del cierre de la válvula pulmonar al final de la sístole, la presión ventricular cae precipitadamente, mientras que la presión arterial pulmonar cae más lentamente a medida que la sangre fluye a través de los capilares pulmonares. La presión arterial pulmonar sistólica es, en promedio, de unos 25 mm Hg, la presión arterial pulmonar diastólica, de unos 8 mm Hg y la presión arterial pulmonar media, de 15 mm Hg.
Por el contrario, el pulmon siempre debe aceptar todo el volumen minuto cardíaco. Raras veces se encarga de distribuir la sangre de una región a otra y, por lo tanto, la presión arterial es la mínima necesaria para elevar la sangre hasta el vertice de! pulmón. Esto mantiene el trabajo del corazón derecho en el mínimo compatible con un intercambio gaseoso eficiente en el pulmón.