Documento de Universidad sobre Teorías de la Comunicación. El Pdf explora las teorías de la comunicación, definiendo la comunicación como relación entre sujetos que evocan un significado común. Se discuten conceptos como el signo de Saussure y el modelo actancial de Greimas, aplicándolos a contextos sociales e ideológicos.
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Entiendo la comunicación como el acto de relación entre dos o más sujetos, mediante el cual se evoca en común un significado.
Antes de entrar a desarrollar el concepto, veamos brevemente qué vamos a entender por significado. Tomaremos la terminología de Ferdinand De Saussure y "llamaremos signo a la combinación del concepto y de la imagen acústica". Es decir, el signo es la combinación de dos elementos: significado y significante. El significado es aquello que nos representamos mentalmente al captar un significante. Para nosotros el significante podrá recibirse por cualquiera de los sentidos y evocará un concepto. El significante podrá ser una palabra, un gesto, un sabor, un olor, algo suave o áspero.
Para comunicarnos, necesitamos haber tenido algún tipo de experiencias similares evocables en común. Y para poderlas evocar en común necesitamos significantes comunes. Cuando dos sujetos están juntos y oyen cantar un gallo, los dos pueden evocar su imagen, aun-que uno hable zapoteca y el otro inglés.
Requerimos experiencias comunes y cuanto más ricas sean éstas, más y mejor podremos comunicarnos. Es curioso que, aunque nunca hayamos compartido nada aparentemente, los fenómenos se repiten en el mundo y podemos evocarlos en común. También, cuando se tiene el mismo lenguaje, tenemos un mismo tipo de codificación de la realidad y, aunque éste pueda tener muy diversos matices, nos será más fácil evocar algo en común. Por otra parte, la comunicación no necesariamente se da evocando al mismo tiempo los significados comunes; podemos evocar lo que Shakespeare evocó, aunque quizás en un sentido distinto. Así, escribir se convierte en un lanzar mis pensa- mientos mediante una codificación, para que alguien evoque algo en común, aunque yo no sepa que lo hizo.
La razón de ello es que el sentido de una obra (o de un texto) no puede hacerse solo; el autor nunca llega a producir más que presunciones de sentido.
Evocamos algo en común a pesar del tiempo, pero el contexto social le imprime un nuevo sentido o, si se prefiere, un nuevo uso espiritual, según la experiencia histórica de cada tiempo y de cada pueblo. De tal manera que lo comunicado se informa de modo distinto.
En la comunicación la pluralidad de individuos pasa a ser unidad de significados. Pero esta unidad es tan sólo en relación a los significados estricamente comunes. Entre sí, los individuos, los grupos, las clases sociales, las culturas, tienen serias diferencias en sus concepciones, aun cuando tienen también posibilidades de evocar siempre algoen común. Después, al relacionarlo con su contexto, vuelve a transformarse el sentido. Lo común se vuelve otra vez algo diferente.
Decir que una idea o una representación tienen el mismo sentido es decir que pueden ser usadas para lo mismo.
Pongamos un ejemplo: un negro de las tribus Nuer al centro este de África y un ganadero de Chihuahua se encuentran. El nuer es ganadero también, porque todos los de su tribu lo son; ellos organizan su vida en relación al ganado vacuno que es central en su cultura; sus actividades, sus viajes, sus posibilidades de matrimonio, su cohesión social, tienen relación con el ganado. Ambos sujetos pueden evocar la imagen de una vaca en común. Para el nuer cuarenta cabezas significan, por decir algo, la posibilidad de obtener una esposa y para el ganadero de Chihuahua doscientos mil pesos. La experiencia vivida es notablemente distinta. Dos nuer o dos chihuahuenses pueden evocar en común muchas más cosas sobre el ganado que los dos sujetos de nuestro extraño encuentro.
El modo de interpretar y valorar la realidad depende del contexto social. La relación de conocimiento que tengo de una cosa no es in-mediata; siempre es mi cultura, asimilada por mí, en un contexto social y un medio ambiente determinados, que me permiten conocer el objeto y darle ciertas funciones. Esto no implica que entre los individuos que forman mi grupo no haya diferencias, sino que es más amplio el campo de los significados comunes evocables en común y más las posibilidades de que les demos un sentido similar.
Dentro de un mismo contexto también surgen diferencias: uno es el padre de la novia y otro el pretendiente, uno el que manda y otro el que obedece, uno el que produce y otro el que administra, uno el que hechiza y otro el hechizado, etc. Los individuos no pueden, desde su posición, relacionar las cosas del mismo modo que el que está en la posición opuesta. El padre y el pretendiente pueden evocar la imagen de la muchacha, pero no tener las mismas expectativas en relación a ella y, mucho menos, evocarlas en común; en ese sentido no pueden comunicarse. Pero, en otro sentido, la comunicación es perfectamente factible. Un sujeto al pedir la mano de una muchacha provoca una reacción esperada y esa petición significa algo socialmente.
La vida de todos los días se comparte con otros, me hace conocer las cosas y las relaciones que debo guardar con ellas y con mis semejantes. Cuando realizo alguna acción, como vestirme a la moda, espero que la gente de mi grupo social diga que soy un sujeto de buen gusto; si efectivamente lo piensan así, estoy realizando una acción social,' y, con ello, estoy evocando un significado común: me estoy comunicando.
En una guerra civil un general tiene significados comunes con el jefe del bando contrario, los dos quieren tomar la ciudad para ganar la guerra. Como ambos conocen el terreno, los deseos del contrincante y aproximadamente su fuerza, pueden prever con relativa certeza los movimientos del enemigo. Si el general toma la ciudad, el jefe contrario se considerará perdido y el general será triunfador. Obviamente hay entre ellos una relación de enemistad que depende del conjunto social y, al ganar uno, losdos saben quién es el triunfador, pero este triunfo no tiene para ambos el mismo sentido. Estamos aquí frente a una relación social,' en ella hay un cierto significado común, pero interpretado de un modo muy distinto. La comunicación es más pobre, pero de alguna manera hay representaciones comunes. Según Weber, cuando deja de existir la probabilidad de que una forma de conducta tenga algún sentido previsible para unos o posea en sentido entendible para otros, deja de ser social. Y nosotros diríamos, deja de haber comunicación humana.
Ahora, tanto la relación social como la acción social pueden evocar una pluralidad de conceptos, esto quiere decir que no necesaria-mente son unívocas. Aquí entenderemos acción social cuando haya una idea central evocada por los sujetos, a raíz de la acción de uno o varios de ellos, con el mismo sentido. Y relación social, cuando el significado común tiene un sentido para éste y otro para aquél, pero ambos tienen alguna probabilidad de predecir cómo actuará el otro o por qué actuó así.1
Los hombres pueden evocar en común algunas cosas y otras no; y aun lo evocado puede tener distintos sentidos.
Tratemos de resumir un poco: los hombres pueden evocar en común algunos conceptos mediante diversos significantes. Estos significantes pueden ser palabras, gestos, etc., que evocan una pluralidad de sentidos, entre los cuales uno es preponderante y se evoca en común. En algunas ocasiones lo comunicado tiene el mismo sentido para los que se comunican, y en otras tiene sentidos diferentes, pero entendibles para los que participan de la relación comunicativa. Si no hay aunque sea un mínimo de sentido comprensible para los sujetos, no hay comunicación.
Las preguntas que le haríamos a una teoría o a una corriente socio-lógica, que estudiara la comunicación, serían sumamente ambiciosas: ¿ qué mecanismos hacen que algunos de nuestros significantes puedan ser comunes, aunque no compartamos la misma lengua? ¿ Que mecanismos hacen que podamos compatir los mismos significados, seamos o no miembros de la misma cultura, clase social, que pertenezcamos a distintos grupos o que desempeñemos roles diferentes?, ¿Qué tipos de significados y por qué no podemos evocarlos en común, sí pertenecemos a distintas culturas, o clases sociales, o a distintos grupos y roles?, ¿Por qué si los significados evocables por un significante son muchos, podemos tomar uno como preponderante?, ¿Por qué un mismo significado, puede tener usos o sentidos iguales y otros, aun siendo evocados en común, tienen sentidos diferentes?
Por otra parte preguntaríamos: ¿ cómo son afectados todos estos mecanismos por los diversos medios (T. V., cine, periódico, gestos, palabras, etc.), ya que los 1 Curso de lingüística general, Ed. Losada, Buenos Aires, 1975, pág. 129. Roland Barthes dice que escribir es ofrecer la última palabra al otro. Uso el término en el sentido de Max Weber. Véase el primer capítulo de Economía y sociedad, Fondo de Cultura Económica, México, 1969.medios no sólo son trasmisores, sino que afectan los modos de percepción y significan de modos diferentes?
Quizás un ejemplo ayude a entender mejor esta última pregunta. Georg Lukács, ya en 1913, pensaba que era una equivocación decir que el cine desplazaría el teatro. "Porque la raíz del efecto teatral no se encuentra en las palabras y en ... , sino en el poder mediante el cual un hombre, el vivo deseo de un hombre vivo, se trasmite sin mediación y sin ningún conducto obstaculizador a una persona igualmente viva. El escenario es presente absoluto". "La ausencia de la situación presente es la característica esencial del cine. No se trata de un defecto del cine, sino de su límite, su principium stilisationis".
Lukács continúa hablando de las consecuencias que se derivan de estas peculiaridades. Así, las características de los diversos medios también hacen que los significados adquieran sentidos diferentes.
Como podrá suponerse, una teoría de la comunicación así, tendría que concebirse junto con una teoría de la sociedad global, que responda a estas ambiciones y sería complejísima. Sin embargo, diversas corrientes teóricas han abordado la problemática general con cierta coherencia interna. No digo que un solo individuo haya dado respuestas perfectamente estructuradas a todos los puntos de tan ambicioso proyecto, pero sí que diversos individuos a través de muchos años de trabajo, manteniendo ciertos rasgos que los caracterizan como una corriente, han procurado con una relativa coherencia plantearse estas cuestiones. Los siguientes unidades están dedicados a tres de ellas, que consideramos dominantes en nuestra época.
Antes de presentar en rasgos generales estas tres corrientes, me parece importante esbozar otro concepto muy relacionado con el de comunicación y que es, al mismo tiempo, estructurante de la comunicación humana. Se trata de la información.
Entiendo por información un conjunto de mecanismos que permiten al individuo retomar los datos de su ambiente y estructurarlos de una manera determinada, de modo que le sirvan como guía de su acción.
No es lo mismo que comunicación, aunque la supone. En la in-formación no necesitamos evocar en común con otro u otros sujetos. Ahora bien, si queremos que se difunda el modo de dirigir la acción que yo diseñé a partir de los datos de mi medio ambiente, tendré que trasmitirlo en los términos de los otros, de tal modo que podamos evocarlo en común y entendernos.
Pongamos un ejemplo. Cuando hablamos de la caída de los cuerpos, hablamos de un fenómeno general, pero cuando un arquitecto habla de la plomada, se refiere a una línea recta dirigida al centro de la tierra. De este modo ha informado el concepto