Documento de Universidad sobre Literatura Barroca. El Pdf explora la literatura barroca española, centrándose en Miguel de Cervantes y su obra cumbre, El Quijote, analizando sus temas, estructura y personajes, además de la poesía, el teatro y la prosa del periodo.
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Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares (Madrid) en 1547. Par- ticipó en la batalla de Lepanto (1571), en la que perdió la movilidad de la mano izquierda. De vuelta a España (1575), su barco fue asaltado y llevado a Argel, donde padeció un cautiverio de cinco años. Regresó a España (1580) y, tras una estancia en Madrid, se instaló en Sevilla como comisario encargado de la provi- sión de víveres para la Armada Invencible. Fueron los años más difíciles de su vida: padeció estrecheces económicas, que lo acompañaron hasta el final de sus días; tuvo problemas con la justicia y estuvo varias veces en prisión. Se trasladó a Madrid (1606) y comenzó su actividad literaria. Murió en esta ciudad el 23 de abril de 1616.
Cervantes cultivó todos los géneros literarios, pero con fortuna desigual. A pesar de concebir la poesía como el arte más sublime, no logró triunfar en ella: fue «la gracia que no quiso darme el cielo». En teatro tampoco llegó a sobresalir, ya que no pudo competir con Lope de Vega, autor que iba a dominar la escena dramáti- ca del siglo xvII. En la narrativa, en cambio, alcanzó las más altas cotas.
Su obra poética más importante es El viaje del Parnaso (1614). Es un largo poema narrativo y alegórico, escrito en tercetos. En él se defiende la poesía, y se hace una referencia y valoración de los poetas de su tiempo.
Aunque escribió algunas obras dramáticas (El trato de Argel y El cerco de Nu- nancia), su mejor teatro se halla recogido en Ocho comedias y ocho entremeses (1615). Las comedias son de tema variado: hay obras de enredo, de capa y es- Dada, de santos y obras basadas en el cautiverio. Entre los entremeses (piezas cortas, populares y humorísticas, que solían representarse en los entreactos de las obras más largas) destacan:
Cervantes no solo es uno de los mejores novelistas de todos los tiempos, sino también uno de los grandes maestros de la literatura universal. Con el Quijote, además, se consagra como el creador de la novela moderna.
Cervantes cultivó todos los géneros narrativos del momento (pastoril, bizantino, picaresco, novela corta, morisca, caballerías, sentimental), de los que era un gran conocedor, pero siempre sometiéndolos a su personal teoría narrativa.
Estas obras de Cervantes fueron escritas en su madurez, a excepción de La Gala- tea, que es el primer libro del autor.La Galatea es una novela pastoril, ambientada en las riberas del Tajo, que relata los amores de Elicio y Galatea. Cervantes adopta las convenciones del género, pero dota a la novela de un mayor realismo que sus predecesores.
Los trabajos de Persiles y Sigismunda se publicaron tras la muerte del autor en 1617. En esta novela bizantina se narran las innumerables aventuras, peligros, naufragios y peripecias que sufren los enamorados para llegar a Roma, encon- trarse y casarse.
La primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha se publicó en 1605. Su éxito fue inmediato: se realizaron numerosas ediciones y traducciones. Alonso Fernández de Avellaneda escribió una continuación apócrifa (1614), lo que apremió a Cervantes a redactar la segunda parte, que salió a la luz en 1615.
Primera parte. Se narran las dos primeras salidas de don Quijote:
Segunda parte. Se narra la tercera salida del caballero.
Los protagonistas se encaminan hacia El Toboso, donde vive Dulcinea. Se narran diversas aventuras (episodio de los leones, bodas de Camacho ... ). En Aragón, unos duques se burlan del amo (aventura de Clavileño) y del criado (aparentando nombrarle gobernador de una ínsula). En Barcelona, don Quijote es derrotado por otro caballero (en realidad, su paisano el bachiller Sansón Carrasco) y debe regresar a su pueblo, donde recupera la cordura y muere ro- deado de su familia y amigos.
Don Quijote y Sancho son figuras opuestas y complementarias:
En la primera parte de la novela, don Quijote interpreta la realidad desde la fic- ción caballeresca; en la segunda, en cambio, va acercando su visión idealista a la realidad. En esta segunda parte son Sancho y otros personajes quienes se contagian de idealismo y falsean la realidad para acomodarla a las fabulaciones.
A medida que avanza la novela, se va produciendo, pues, una «quijotización» de Sancho y la «sanchificación» de don Quijote.
El Quijote fue concebido como una parodia de los libros de caballerías: el héroe de alta nobleza, joven y virtuoso es sustituido por un hidalgo cincuentón y sin juicio de tanto leer; el escudero, por un campesino; la noble y hermosa dama a la que sirve el caballero, por una tosca aldeana; el ambiente idealizado, fabuloso y exótico del mundo caballeresco (magos, gigantes, dragones), por la realidad de la España de los siglos xvi y XVII.
Sin embargo, la novela es mucho más que una parodia caballeresca. En ella laten otros valores como el idealismo, el heroísmo, la justicia, la solidaridad, los con- trastes entre realidad y apariencia, la locura, la crítica social y religiosa, etc. Son temas que abarcan todas las facetas del ser humano.
Otro punto destacado es la crítica literaria. Cervantes expone sus opiniones en torno a la literatura de la época en el escrutinio de la biblioteca de don Quijote, en las disquisiciones del cura y el barbero sobre los libros de caballerías y las comedias. También hay lugar para algunos tópicos literarios: los discursos de la edad de oro y de las armas y las letras.
El humor. La comicidad de la obra se pone de manifiesto en la confrontación realidad y ficción que se produce en las discusiones y en numerosas aventuras protagonizadas por el caballero y su escudero.
El retrato de la sociedad. En la novela están presentes todas las clases sociales y los más variados oficios y profesiones: monarcas, caballeros ricos, hidalgos, curas, frailes, cabreros, mercaderes, criadas, barberos, pastores, soldados ... , así como las costumbres, las tradiciones y las formas de vida. Tras esta galería de tipos se esconde una sutil crítica de las injusticias y los males de la sociedad.
El Barroco es un movimiento cultural del siglo XVII.
Durante el reinado de los tres últimos Austrias (Felipe III, Felipe IV y Carlos !I) se produjo la decadencia del imperio. Los monarcas tuvieron que hacer frente tanto a conflictos internos (revueltas en Cataluña y Andalucía, gue- rra con Portugal), como externos (Tregua de los Doce Años, guerra de los Treinta Años, Paz de Westfalia). Estos últimos culminaron con la pérdida del poder y la hegemonía europea en favor de Francia.
La sociedad barroca estaba caracterizada por una acentuación de las desigualdades sociales. La nobleza, apoyada por la monarquía y el clero, trató de frenar el ascenso social de la burguesía. Esta reacción señorial, que solo pretendía mantener los privilegios y hacer ostentación de sus riquezas, provocó un estancamiento social y un profundo malestar entre la población. Otros rasgos característicos son:
La recesión demográfica, causada por las grandes epidemias, las gue- rras, las malas cosechas, la miseria o la emigración a América.
Todo ello tuvo como consecuencia una profunda ruina económica, agra- vada por la disminución de las riquezas procedentes del Nuevo Mundo, los desmesurados gastos de la corte y las sucesivas bancarrotas del Es- tado.
Frente al optimismo y vitalidad renacentistas, el siglo xviI español se carac- terizó por el pesimismo y el desengaño.
La decadencia y el ocaso del imperio contrastaron con el momento de esplendor que vivieron las artes y las letras en el siglo xvii. Durante los llamados «Siglos de Oro» (Renacimiento y Barroco españoles), tuvieron lugar algunos de los momentos más brillantes y creativos de la historia de España.