Documento de Universidad sobre Historia Contemporánea. El Pdf explora la Revolución Americana, el nazismo, el franquismo en España y la evolución de la Unión Soviética, ofreciendo un análisis detallado de eventos históricos clave para estudiantes universitarios de Historia.
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Bloque I: "La era de las revoluciones. Aproximación a los procesos revolucionarios y sus consecuencias"
La independencia de las Trece Colonias británicas de América del Norte fue el primer gran proceso revolucionario de la era contemporánea y marcó un punto de inflexión histórico tanto en lo político como en lo ideológico. No solo significó la ruptura con el dominio de la metrópoli, sino también la consagración de los principios ilustrados de libertad, igualdad ante la ley, soberanía popular y separación de poderes. La revolución estadounidense se gestó a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII como consecuencia de un progresivo deterioro de las relaciones entre las colonias y el gobierno británico. Tras la Guerra de los Siete Años (1756-1763), el Imperio británico se encontraba fuertemente endeudado y decidió incrementar los impuestos sobre sus colonias americanas para recuperar su estabilidad financiera. Esta política fue percibida por los colonos como injusta e ilegítima, ya que eran obligados a contribuir fiscalmente sin tener representación en el Parlamento de Londres. Surgió así el lema "no taxation without representation", que sintetizaba el descontento generalizado frente a unas decisiones que se tomaban sin consultar a quienes las sufrían. Las medidas impuestas por la metrópoli, como el Acta del Timbre (Stamp Act, 1765), los Actos Townshend (1767) y el Acta del Té (Tea Act, 1773), afectaban directamente a la vida cotidiana y a la economía colonial. Como protesta, los colonos iniciaron una serie de boicots, publicaciones críticas y actos de desafío, siendo uno de los más emblemáticos el "Boston Tea Party" de 1773, cuando un grupo de activistas arrojó al mar un cargamento de té británico.
La reacción del gobierno británico fue severa. Impuso las llamadas "Leyes Intolerables", que clausuraron el puerto de Boston, restringieron la autonomía de Massachusetts y ampliaron la presencia militar en la región. Estas medidas coercitivas unificaron aún más a las colonias, que comenzaron a coordinar su resistencia. En 1774 se reunió en Filadelfia el Primer Congreso Continental, donde representantes de las colonias debatieron una estrategia común frente a la metrópoli. Un año más tarde, tras los enfrentamientos armados en Lexington y Concord (abril de 1775), estalló abiertamente la guerra. El Segundo Congreso Continental asumió el liderazgo del proceso revolucionario, formó un ejército bajo el mando de George Washington y adoptó gradualmente una posición claramente independentista.
El 4 de julio de 1776 se proclamó oficialmente la independencia con la aprobación de la Declaración redactada por Thomas Jefferson. En ella se afirmaba que todos los hombres son creados iguales y dotados de derechos inalienables, entre ellos la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. El documento también legitimaba la rebelión frente a un gobierno que no garantizara estos derechos. Este acto no solo rompía con el Reino Unido, sino quetambién introducía una visión política profundamente moderna, basada en la soberanía del pueblo, el derecho a la autodeterminación y la centralidad de las libertades individuales.
La guerra de independencia fue larga y compleja. Las tropas coloniales se enfrentaban al poderoso ejército británico en condiciones muy desiguales, pero lograron resistir gracias al liderazgo de Washington, al conocimiento del terreno y, sobre todo, al apoyo internacional. La victoria en la batalla de Saratoga en 1777 fue decisiva, pues convenció a Francia de entrar en el conflicto del lado estadounidense. El respaldo militar y financiero francés, al que se unieron posteriormente España y los Países Bajos, fue clave para equilibrar la balanza. En 1781, las tropas británicas fueron derrotadas en Yorktown, y en 1783 se firmó el Tratado de París, por el cual el Reino Unido reconocía oficialmente la independencia de los Estados Unidos.
Una vez alcanzada la victoria, los antiguos colonos se enfrentaron al reto de construir un nuevo Estado. En 1787 se promulgó la Constitución de los Estados Unidos, que estableció una república federal, representativa y presidencialista, con una clara división de poderes entre el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Esta constitución, aún vigente, incorporó los principios del liberalismo político y fue la primera en organizar un régimen político moderno sobre bases racionales y contractuales. En 1791, con la aprobación de la Carta de Derechos (Bill of Rights), se garantizaron las libertades fundamentales, como la libertad de expresión, de prensa, de religión y el derecho al juicio justo.
La Revolución estadounidense no solo significó la emancipación de una colonia, sino que se convirtió en el modelo de una revolución liberal. Inspiró directamente a los pensadores y protagonistas de la Revolución francesa, y más tarde influyó en los procesos de independencia de América Latina. Representó el primer ejemplo exitoso de un pueblo que, invocando sus derechos naturales y el principio de soberanía popular, lograba derrocar a un poder tiránico y construir una nación basada en la libertad, la ley y el autogobierno.
La Revolución Francesa, iniciada en 1789, constituye uno de los procesos históricos más trascendentales de la Edad Contemporánea. Representó el colapso del Antiguo Régimen y la instauración de nuevos principios políticos, sociales y jurídicos que transformaron radicalmente a Francia y sirvieron de modelo para otras revoluciones. Este acontecimiento no solo significó el fin de la monarquía absoluta, sino también la consagración de ideas ilustradas como la soberanía nacional, la igualdad ante la ley y los derechos del ciudadano.
Las causas de la revolucion fueron multiples y profundas. En primer lugar, la sociedad francesa del siglo XVIII estaba organizada en tres estamentos: el clero, la nobleza y el Tercer Estado. Los dos primeros gozaban de privilegios fiscales, jurídicos y políticos, mientras que el Tercer Estado, compuesto por la burguesía, los campesinos y los trabajadores urbanos,soportaba la carga tributaria del reino. A esta desigualdad social se sumó una aguda crisis económica, agravada por años de malas cosechas, alza del precio del pan y un endeudamiento crónico del Estado tras financiar guerras como la de Independencia de Estados Unidos. Además, las ideas ilustradas, difundidas por autores como Rousseau, Montesquieu y Voltaire, cuestionaban abiertamente la monarquía absoluta y proponían una reorganización racional del poder basada en la soberanía popular y los derechos naturales del individuo.
El detonante político fue la convocatoria de los Estados Generales por parte del rey Luis XVI en mayo de 1789, ante la imposibilidad de resolver la crisis financiera. Sin embargo, el Tercer Estado, frustrado por su limitada representación, se autoproclamó Asamblea Nacional, comprometiéndose a redactar una constitución. Este gesto marcó el inicio de la Revolución. El 14 de julio de 1789, el pueblo de París asaltó la prisión de la Bastilla, símbolo del poder real. Este hecho desencadenó un movimiento popular de gran intensidad que se extendió por toda Francia, dando lugar a la llamada "Gran Miedo", durante la cual campesinos se levantaron contra los señores feudales.
Ante la presión popular, la Asamblea Nacional Constituyente abolió los privilegios feudales y proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en agosto de 1789. Este texto fundamental, inspirado en la Ilustración y la Revolución Americana, proclamaba la libertad, la igualdad ante la ley, la propiedad como derecho natural y la soberanía nacional. En 1791 se aprobó la primera constitución francesa, que estableció una monarquía constitucional con división de poderes. Sin embargo, la falta de compromiso de Luis XVI con el nuevo orden, especialmente tras su intento fallido de fuga en Varennes, provocó una crisis de confianza.
La situación se radicalizó en 1792. La monarquía fue abolida y se proclamó la Primera República. El rey fue juzgado y guillotinado en enero de 1793, lo que provocó la reacción de las potencias europeas, que declararon la guerra a la Francia revolucionaria. En el contexto de amenaza externa e inestabilidad interna, los jacobinos, liderados por Robespierre, asumieron el poder e instauraron el Régimen del Terror. Durante esta etapa, comprendida entre 1793 y 1794, miles de personas fueron ejecutadas mediante la guillotina acusadas de traición o contrarrevolución. La represión fue brutal, pero los jacobinos también promovieron importantes reformas sociales: abolición total del feudalismo, control de precios, educación pública y el establecimiento de un calendario republicano.
La caída de Robespierre en 1794 marcó el fin del Terror. Se instauró entonces un gobierno más moderado conocido como el Directorio, que gobernó entre 1795 y 1799. Este régimen fue ineficaz, marcado por la corrupción, el descontento social y las tensiones políticas. En este contexto emergió la figura de Napoleon Bonaparte, general carismático y exitoso en las guerras contra las potencias extranjeras. En noviembre de 1799, Napoleón dio un golpe de Estado (el 18 de brumario) que puso fin a la Revolución y dio inicio al Consulado.
La Revolución Francesa dejó una huella imborrable. Abolió el Antiguo Régimen, desmanteló la sociedad estamental y proclamó la igualdad jurídica y los derechos individuales. Sentó las bases del Estado liberal, con la supremacía de la ley, la constitución y la soberanía popular como principios fundamentales. Aunque el periodo posterior estuvo dominado por elautoritarismo napoleónico, muchas de las conquistas revolucionarias se mantuvieron y fueron exportadas a otras regiones de Europa a través de las guerras napoleónicas. La Revolución Francesa fue, en suma, una ruptura radical con el pasado que inauguró la era de la política moderna y los derechos ciudadanos.
Las revoluciones de independencia en América Latina, desarrolladas entre fines del siglo XVIII y las primeras décadas del XIX, representaron un proceso decisivo en la formación del mundo contemporáneo. A través de una serie de movimientos armados y políticos, las colonias americanas rompieron sus vínculos con las monarquías ibéricas y dieron origen a una serie de nuevas repúblicas independientes. Este proceso no fue homogéneo ni simultáneo, pero compartió causas comunes y estuvo profundamente influido por otros procesos revolucionarios, especialmente la Revolución Francesa, la independencia de Estados Unidos y la Revolución de Haití.
Las causas de estas independencias fueron diversas. Por un lado, había factores estructurales de largo plazo, como el profundo malestar social derivado del sistema colonial. En las colonias españolas y portuguesas, la sociedad estaba rigidamente jerarquizada: los criollos (descendientes de europeos nacidos en América) estaban excluidos del acceso al poder político, que era monopolizado por los peninsulares, mientras que las castas, indígenas y afrodescendientes sufrían explotación, discriminación y pobreza. A esto se sumó la expansión de las ideas ilustradas, que circulaban entre sectores ilustrados criollos y planteaban la necesidad de soberanía popular, libertad económica y derechos individuales. Estas ideas se vieron reforzadas por los modelos concretos de otras revoluciones exitosas, especialmente la independencia de Estados Unidos (1776) y la Revolución Francesa (1789).
Un caso singular y pionero en este proceso fue la Revolución de Haití, iniciada en 1791. Haití era una colonia francesa basada en el sistema esclavista, y su economía se sustentaba en las plantaciones de azúcar. Inspirados por la Revolución Francesa y por la Declaración de los Derechos del Hombre, los esclavizados se sublevaron contra sus amos. El líder de la insurrección fue Toussaint Louverture, quien organizó un ejército formidable. Tras años de guerra civil y enfrentamientos contra tropas francesas, británicas y españolas, en 1804 se proclamó la independencia de Haití, que se convirtió en el primer Estado americano surgido de una revolución de esclavos y el segundo país independiente del continente. La Revolución Haitiana causó un profundo impacto: infundió temor en las élites esclavistas de América y Europa, pero al mismo tiempo demostró que la lucha contra el colonialismo y la opresión era posible, incluso desde las capas más desfavorecidas.
El proceso de independencia en Hispanoamérica se aceleró a partir de 1808, cuando las invasiones napoleónicas a España desencadenaron una crisis de legitimidad en la