Sociedad y Política: una Relación Multidimensional en Ciencias

Documento de Universidad sobre Sociedad y Política: una Relación Multidimensional. El Pdf de Ciencias explora la sociología política, sus orígenes y la influencia de regímenes democráticos y autoritarios en la economía y la desigualdad, ofreciendo diversas perspectivas teóricas e históricas.

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TEMA 1. SOCIEDAD Y POLÍTICA: UNA RELACIÓN MULTIDIMENSIONAL
La política en su contexto social.
Esto justica la pertinencia e importancia de reexionar sobre las relaciones entre sociedad y política,
lo que supone analizar las correspondencias entre estructuras sociales y estructuras políticas, entre
los comportamientos sociales y los comportamientos políticos. Estudiaremos desde la sociología, lo
que no supone renunciar a las aportaciones que se realizan desde el resto de las ciencias sociales, es-
pecialmente desde la ciencia política. El presupuesto inicial a tener en cuenta es la convicción de que
existe algún tipo de relación o de inuencia mutua entre las características de los sistemas sociales y la
naturaleza de la esfera de la política. Una primera perspectiva dirige su atención hacia el modo en que
las estructuras sociales inuyen en la organización y en los procesos políticos.
Esta perspecitava suele denominarse el estudio de «las bases sociales de la política», seguramente la
que más se ha utilizado desde la sociología. Su pricnipal interés es llegar a conocer la forma en que los
factores y los recursos sociales inuyen en la distribución del poder, en la participación política, en el
comportamiento de la ciudadanía y en los procesos de cambio sociopolítico. Esta perspectiva ha sido
objeto de numerosas críticas a causa de la excesiva unidireccionalidad con la que se aborda el vínculo
sociedad- política y de que, en último término, las cuestiones políticas son tratadas simplemente como
epifenómenos fenómeno que se da «por encima» o «después» . Así, la política, entendida en términos
de decisiones políticas, constituye en esta perspectiva la variable independiente, mientras que la socie-
dad es la variable dependiente.
Su verdadero objetivo reside en el examen de las repercusiones que el ejercicio efectivo del poder tiene
sobre la articulación del sistema social, es decir, sobre las posiciones relativas de los distitnos grupos
sociales. La adopción de dicho punto de vista suele tener como consecuencia el olvido de las determi-
naciones sociales que pesan sobre los procesos de toma de decisiones y sobre las mismas decisiones
políticas. Las limitaciones que entraña cada una de estas perspectivas obliga a dar un paso hacia ade-
lante en una nueva perspectiva analítica que tenga en cuenta los orígenes sociales y políticos del poder
y el modo en que éste, a través de su ejercicio, inuye en la estructura social.
La sociología política como campo de estudio multidisciplinar.
Desde los mismos inicios del pensamiento sociológico se hace evidente que el estudio de la esfera de la
política constituye un elemento central dentro de la reexión sobre lo social. Las obras especialmente
de Marx y Weber, constituyen un punto de referencia imprescindible a la hora de perlar la evolución
seguida por los estudios sobre sociedad y política. Se trata, de una distinción clave para el desarrollo
de la teoría política y del análisis sociológico contemporáneo que, además, está estrechamente vincu-
lada con el surgimiento de la sociedad capitalista, la cual necesitaba para su desarrollo efectivo de la
aparición y reconocimiento de un ámbito de actuación independiente de poder político, no sometido
a sus reglas y normas.
Según arma Sartori, la separación entre lo social y lo político presupone la diferenciación entre la
política y la economía.
Habitualmente se suelen mencionar dos grandes temas o ámbitos de reexión
Por un lado, aquella que opta por la negación de dicha autonomía y por supeditar la explicación de
los fenómenos políticos a factores de tipo económico o social. La teoría marxista , con su insistencia
sobre la determinación que las relaciones de producción introducen tanto sobre la política como sobre
el resto de áreas de la vida social, constituyendo el ejemplo más claro de dicha postura. En el extremo
opuesto se situaría la defensa de un cierto grado de autonomía de la política frente a los demás fac-
tores o dimensiones de la vida social. Se puede trazar una línea que partiría de la obra de Tocqueville
hasta Weber, en la que los factores políticos constituyen elementos más o menos independientes en la
comprensión de las características, las funciones y los procesos de transformación de las sociedades.
La denición a la que se ha dado paso es ciertamente laxa ya que trata de liberar a lo político de su
exclusiva identicación con las instituciones estatales, apostando en cambio por considerar que es
algo ubicuo en toda relación social. Cada vez se extiende más el acuerdo de que «la política versa
sobre la utilización y desarrollo del poder y puesto que el poder se genera en casi todo grupo social e
institución, el alcance de la política es mucho mayor de lo que pudiera parecer en una primera aproxi-
mación». La centralidad de la noción de poder en los estudios sobre sociedad y política se consistuye
asi, en una de sus notas más características. Aunque no podamos identicar completamente política y
poder, el análisis de la primera desde la perspectiva de cómo se ejerce el poder en diferentes ambitos
y estructuras sociales delimita denitivamente un campo de estudio e investigación en el que es nece-
sario integrar tanto las aportaciones provenientes desde la sociología como desde la ciencia política.
La historia de la sociología política es la historia de la teoría sociológica y de la teoría política, y tam-
bién el testimonio de aportes que ha ido incorporando por ejemplo de la economía, la historia, psico-
logía social, etc. De esta manera, el estudio de la política en su contexto social se convierte en uno de
los mejores ejemplos de lo que podríamos llamar un terreno de estudio fronterizo. « De esta forma,
al tener un impacto, maniesto o no, en el sistema político, todas las estructuras y procesos pasan a
tener interés para el estudiante de la vida política». Este enfoque amplio e integrador que venimos
defendiendo choca de alguna forma con la postura más convencional que insiste fundamentalmente
en la necesidad de defender la institucionalización de una disciplina autónoma, la sociología política,
como ámbito de estudio con un objeto, unos modelos teóricos y unos instrumentos de trabajo plena-
mente perlados y, por consiguiente, totalmente identicables. La sociología política como disciplina
cuyo objeto de estudios es el análisis de la política en su contexto social, no podemos enfrascarnos en
discutir acerca de la extensión de su «parcela» de estudio, o de los elementos diferenciadores con otras
disciplinas.
Los años inmediatamente posteriores al n de la segunda Guerra Mundial señalan el momento en el
que nace la moderna sociología política. Este momento histórico supondrá que la naciente disciplina
comience su andadura en el marco intelectual de una sociología teñida de un carácter eminentemente
conservador ya que la corriente dominante en esa época dentro de la sociología académica es el es-
tructural-funcionalismo. Paralelamente, sus orígenes están fuertemente ligados a la transformación
radical del estudio de la política que signicó la revolución conductista y el nacimiento de la nueva
ciencia política. Se insiste, alternativamente, en la existencia de pequeñas particularidades que jus-
tican o niegan la existencia de una disciplina autónoma en relación con la disciplina madre y que,
además, sirven de base para trazar las fronteras con la ciencia política.
La discusión en torno al grado de acierto con el que se realiza este empeño ha ocupado una buena
parte de la discusión teórica a lo largo de las casi cinco décadas de existencia formal de la sociología
política. En nuestra opinión, resulta más fructifero comenzar por admitir la existencia de una cierta
ambigüedad para, después, reconsiderar el campo de trabajo tal y como éste se ha ido estableciendo en
base a los temas de discusión teórica y a los problemas que consituyen sus principales focos de análisis.
Ha existido una cierta tendencia a establecer esquemas de clasicación con el n de explicar la evo-
lución de los estudios de la política en su contexto social en base a las grandes líneas de pensamiento
que en cada momento parecen dominar el panorama intelectual de las ciencias sociales. Cada vez son
más patentes las tendencias hacia la integración de diversos paradigmas analíticos y la incorporación

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La política en su contexto social

La política en su contexto social. Esto justifica la pertinencia e importancia de reflexionar sobre las relaciones entre sociedad y política, lo que supone analizar las correspondencias entre estructuras sociales y estructuras políticas, entre los comportamientos sociales y los comportamientos políticos. Estudiaremos desde la sociología, lo que no supone renunciar a las aportaciones que se realizan desde el resto de las ciencias sociales, es- pecialmente desde la ciencia política. El presupuesto inicial a tener en cuenta es la convicción de que existe algún tipo de relación o de influencia mutua entre las características de los sistemas sociales y la naturaleza de la esfera de la política. Una primera perspectiva dirige su atención hacia el modo en que las estructuras sociales influyen en la organización y en los procesos políticos.

Esta perspecitava suele denominarse el estudio de «las bases sociales de la política», seguramente la que más se ha utilizado desde la sociología. Su pricnipal interés es llegar a conocer la forma en que los factores y los recursos sociales influyen en la distribución del poder, en la participación política, en el comportamiento de la ciudadanía y en los procesos de cambio sociopolítico. Esta perspectiva ha sido objeto de numerosas críticas a causa de la excesiva unidireccionalidad con la que se aborda el vínculo sociedad- política y de que, en último término, las cuestiones políticas son tratadas simplemente como epifenómenos fenómeno que se da «por encima» o «después» . Así, la política, entendida en términos de decisiones políticas, constituye en esta perspectiva la variable independiente, mientras que la socie- dad es la variable dependiente.

Su verdadero objetivo reside en el examen de las repercusiones que el ejercicio efectivo del poder tiene sobre la articulación del sistema social, es decir, sobre las posiciones relativas de los distitnos grupos sociales. La adopción de dicho punto de vista suele tener como consecuencia el olvido de las determi- naciones sociales que pesan sobre los procesos de toma de decisiones y sobre las mismas decisiones políticas. Las limitaciones que entraña cada una de estas perspectivas obliga a dar un paso hacia ade- lante en una nueva perspectiva analítica que tenga en cuenta los orígenes sociales y políticos del poder y el modo en que éste, a través de su ejercicio, influye en la estructura social.

La sociología política como campo de estudio multidisciplinar

Desde los mismos inicios del pensamiento sociológico se hace evidente que el estudio de la esfera de la política constituye un elemento central dentro de la reflexión sobre lo social. Las obras especialmente de Marx y Weber, constituyen un punto de referencia imprescindible a la hora de perfilar la evolución seguida por los estudios sobre sociedad y política. Se trata, de una distinción clave para el desarrollo de la teoría política y del análisis sociológico contemporáneo que, además, está estrechamente vincu- lada con el surgimiento de la sociedad capitalista, la cual necesitaba para su desarrollo efectivo de la aparición y reconocimiento de un ámbito de actuación independiente de poder político, no sometido a sus reglas y normas.

Según afirma Sartori, la separación entre lo social y lo político presupone la diferenciación entre la política y la economía.

Temas de reflexión en sociología política

Habitualmente se suelen mencionar dos grandes temas o ámbitos de reflexión Por un lado, aquella que opta por la negación de dicha autonomía y por supeditar la explicación de los fenómenos políticos a factores de tipo económico o social. La teoría marxista , con su insistencia sobre la determinación que las relaciones de producción introducen tanto sobre la política como sobreel resto de áreas de la vida social, constituyendo el ejemplo más claro de dicha postura. En el extremo opuesto se situaría la defensa de un cierto grado de autonomía de la política frente a los demás fac- tores o dimensiones de la vida social. Se puede trazar una línea que partiría de la obra de Tocqueville hasta Weber, en la que los factores políticos constituyen elementos más o menos independientes en la comprensión de las características, las funciones y los procesos de transformación de las sociedades.

La definición a la que se ha dado paso es ciertamente laxa ya que trata de liberar a lo político de su exclusiva identificación con las instituciones estatales, apostando en cambio por considerar que es algo ubicuo en toda relación social. Cada vez se extiende más el acuerdo de que «la política versa sobre la utilización y desarrollo del poder y puesto que el poder se genera en casi todo grupo social e institución, el alcance de la política es mucho mayor de lo que pudiera parecer en una primera aproxi- mación». La centralidad de la noción de poder en los estudios sobre sociedad y política se consistuye asi, en una de sus notas más características. Aunque no podamos identificar completamente política y poder, el análisis de la primera desde la perspectiva de cómo se ejerce el poder en diferentes ambitos y estructuras sociales delimita definitivamente un campo de estudio e investigación en el que es nece- sario integrar tanto las aportaciones provenientes desde la sociología como desde la ciencia política.

La historia de la sociología política es la historia de la teoría sociológica y de la teoría política, y tam- bién el testimonio de aportes que ha ido incorporando por ejemplo de la economía, la historia, psico- logía social, etc. De esta manera, el estudio de la política en su contexto social se convierte en uno de los mejores ejemplos de lo que podríamos llamar un terreno de estudio fronterizo. « De esta forma, al tener un impacto, manifiesto o no, en el sistema político, todas las estructuras y procesos pasan a tener interés para el estudiante de la vida política». Este enfoque amplio e integrador que venimos defendiendo choca de alguna forma con la postura más convencional que insiste fundamentalmente en la necesidad de defender la institucionalización de una disciplina autónoma, la sociología política, como ámbito de estudio con un objeto, unos modelos teóricos y unos instrumentos de trabajo plena- mente perfilados y, por consiguiente, totalmente identificables. La sociología política como disciplina cuyo objeto de estudios es el análisis de la política en su contexto social, no podemos enfrascarnos en discutir acerca de la extensión de su «parcela» de estudio, o de los elementos diferenciadores con otras disciplinas.

Orígenes de la sociología política moderna

Los años inmediatamente posteriores al fin de la segunda Guerra Mundial señalan el momento en el que nace la moderna sociología política. Este momento histórico supondrá que la naciente disciplina comience su andadura en el marco intelectual de una sociología teñida de un carácter eminentemente conservador ya que la corriente dominante en esa época dentro de la sociología académica es el es- tructural-funcionalismo. Paralelamente, sus orígenes están fuertemente ligados a la transformación radical del estudio de la política que significó la revolución conductista y el nacimiento de la nueva ciencia política. Se insiste, alternativamente, en la existencia de pequeñas particularidades que jus- tifican o niegan la existencia de una disciplina autónoma en relación con la disciplina madre y que, además, sirven de base para trazar las fronteras con la ciencia política.

La discusión en torno al grado de acierto con el que se realiza este empeño ha ocupado una buena parte de la discusión teórica a lo largo de las casi cinco décadas de existencia formal de la sociología política. En nuestra opinión, resulta más fructifero comenzar por admitir la existencia de una cierta ambigüedad para, después, reconsiderar el campo de trabajo tal y como éste se ha ido estableciendo en base a los temas de discusión teórica y a los problemas que consituyen sus principales focos de análisis. Ha existido una cierta tendencia a establecer esquemas de clasificación con el fin de explicar la evo- lución de los estudios de la política en su contexto social en base a las grandes líneas de pensamiento que en cada momento parecen dominar el panorama intelectual de las ciencias sociales. Cada vez son más patentes las tendencias hacia la integración de diversos paradigmas analíticos y la incorporaciónde aportaciones y perspectivas surgidas en campos de estudio afines.

Transformaciones en el estudio de la sociología política

Toda consideración al estado actual de los estudios de sociología política no puede dejar de lado una referencia al marco histórico en el que tiene lugar el proceso de investigación. La evolución de las sociedades industriales y la incidencia de los grandes procesos de transformación a que se han visto sometidas han tenido un impacto indudable en el examen de los vínculos entre la sociedad y la polí- tica. Existe un consenso cada vez más fuerte en torno a la inevitabilidaad de redefinir algunas de las dictotomías clásicas que estaban en la base de una buena parte de las investigaciones tradicionales. Lo cual ha cristalizado en un empeño por lograr una definición más amplia de la política que suponga también la reinterpretación de sus principales componentes.

Dicho esfuerzo se traduce asimismo en la necesidad de trazar nuevos vínculos entre la esfera de lo político y el ámbito social, el conómico, el ideológico o el cultural. En las últimas décadas el campo de estudio de la sociología política está sometido a un importante proceso de innovación como resultado de las principales transformaciones de las sociedades contemporáneas. Cabe, pues, hacer referencia de un modo muy esquemático, a algunos de los cambios más significativos que han afectado a la consi- deración de los fenómenos sociopolíticos a partir de la década de los ochenta. La reconsideración del papel de la acción colectiva y, en concreto, los motivos que explican el surgimiento de nuevas formas de participación política en su seno ocupan u lugar destacado dentro de estas argumentaciones.

Se ha hecho más evidente la necesidad de trabajar sobre la construcion de las bases de las identidades colectivas y de sus procesos de «politización». La sociología política se ha encontrado bruscamente ante el fin de la concepción bipolar del mundo sobre la que se habían fundamentado una buena parte de sus analísis. Es el ocaso de la contraposición entre el capitalismo y el socialismo, que habían sido concebidos como los dos modelos por excelencia de la organización de la vida política de las socieda- des avanzadas.

La multidimensionalidad de la relación sociedad-política

Cada día resulta más evidente la necesidad de que el estudio de las relaciones entre la política y la sociedad se aborde desde una perspectiva multidimensional y multidisciplinar. Se han ido deslizando desde la apuesta decidida por la definición de una única variable explicativa por excelencia, hasta la constatación de que la complejidad de la realidad socio-política refuta los modelos creados basados en tales presupuestos. De este modo, además, se logra situar la dimensión política en el centro de la reflexión, superando, en cierto modo, la vieja controversia acerca de la autonomía de la política.

La perspectiva multidimensional entiende la política como un factor más que establecerá, según el tema analizado, relaciones de autonomía, de influencia, o de dependencia con el resto de los factores considerados. Por consiguiente, hay que traspasar las limitaciones que restringen los enfoques habi- tualmente utilizados en el estudio de los fenómenos sociopolíticos y sustituirlos por modelos en los que se tenga en cuenta las múltiples relaciones que vinculan la sociedad y la política. Junto a las posi- bles consecuencias negativas de trabajar con una definición mucho más laxa de sociología política, au- menta la dificultad de construir teorías de largo alcance, los estudios de los fenómenos sociopolíticos deben optar, por centrar los esfuerzos en definir «teorías de rango medio».

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