Documento de Fundación Dolores Sopeña sobre Sistemas de Información y Clasificación Sanitarios. El Pdf explora los sistemas de clasificación internacional de enfermedades y terminologías sanitarias, analizando sus antecedentes históricos y utilidades en el contexto sanitario, con un enfoque en la codificación clínica.
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Ciclo formativo de grado superior: Documentación y Administración SanitariaFUNDACIÓN DOLORES SOPEÑA
Una clasificación de enfermedades es un complicado sistema de asignación de categorías (alfabéticas, numéricas o alfanuméricas), que se las da a las enfermedades o problemas relacionados con la salud atendiendo a una serie de criterios homogéneos y establecidos previamente.
Su propósito, entre otros, consiste en permitir el registro sistemático, el análisis, la interpretación y la comparación de los datos de mortalidad y morbilidad recogidos en diferentes países o áreas. Con el uso de una clasificación se consigue con la salud en códigos preestablecidos, para favorecer la recuperación y, por tanto, el análisis de la información.
El estudio estadístico de enfermedades se inició en el siglo XVII por John Graunt quien realizó un tratado sobre las tablas de mortalidad de Londres en un intento de calcular la proporción de niños nacidos vivos que fallecieron antes de llegar a la edad de seis años. A pesar de que su clasificación era elemental y deficitaria, su estimación de que un 36% de la mortalidad infantil ocurría antes de los seis años se aproxima bastante a los trabajos ulteriores.
En 1837 se funda la Oficina del Registro General de Inglaterra y Gales. Un estadístico médico, William Farr (1807-1883) fue el encargado de, tomando como base las clasificaciones previas, mejorarlas y lograr que su uso y aplicación fueran uniformes desde el punto de vista internacional.
En 1891 en Viena se encargó a Jacques Bertillon (1851-1922) la preparación de una clasificación de causas de defunción. La Lista se basaba en la Clasificación de Farr y representaba a su vez una síntesis de diversas clasificaciones usadas en este tiempo por diversos países.
En 1900, en la primera conferencia internacional para la revisión de causas de defunción, se estableció que era necesario ir más allá y realizar una clasificación de causas de morbilidad. Durante muchos años y en diferentes países se trabajó en esta idea, haciendo revisiones de las mismas, hasta que en 1948, la Primera Asamblea Mundial de la Salud aprobó un reglamento específico para la ediciónFUNDACIÓN DOLORES SOPEÑA del Manual de la Clasificación Internacional de Enfermedades, Traumatismos y Causas de Defunción (CIE). A partir de aquí se comenzó a usar esta clasificación para la indización de las historias médicas en los hospitales, haciéndose diferentes revisiones.
En 1975, en la Conferencia Internacional para la Novena Revisión de la Clasificación convocada por la OMS, ante el interés y difusión de la misma, se hizo necesario la elaboración de una serie de modificaciones que permitieran una clasificación más completa para cada especialidad, aumentando la especificidad, de forma que la propuesta final de la conferencia fue mantener la estructura básica de la CIE con categorías de tres dígitos, desarrollando subcategorías de cuatro y subclasificaciones de cinco caracteres.
De esta novena revisión surgió la CIE-9-MC (Modificación Clínica) para dar respuesta a las demandas de mayor especificidad y permitir un uso más pertinente en la evaluación de la atención médica. El uso de la CIE-9-MC para la codificación de los diagnósticos y procedimientos clínicos se ha venido utilizando de forma obligatoria en España desde 1987. El hecho de que la CIE-9-MC ya no se actualice ni revise y que sus códigos tengan más de 30 años hace que su terminología sea a veces insuficiente e inconsistente con la práctica médica actual.
La CIE-10 es la clasificación de referencia de todos los países para la notificación de causas de defunción. Son varios los países que han realizado modificaciones clínicas de la CIE-10 para cubrir sus respectivas necesidades de información clínico asistencial.
El Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS) de EEUU ha desarrollado la ICD-10-CM que es la modificación clínica de la CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS)) que en España se llama CIE-10-ES (Diagnósticos y Procedimientos) y que sustituye a la CIE-9-MC desde el 1 de enero de 2016. La CIE-10-ES incorpora un significativo aumento en el número de códigos, lo que posibilita una mayor especificidad en la codificación clínica.
En 1948, la Primera Asamblea Mundial de la Salud aprobó un reglamento específico para la edición del Manual de la Clasificación Internacional de Enfermedades, Traumatismos y Causas de Defunción (CIE).
En 1975, en la Conferencia Internacional para la Novena Revisión de la Clasificación convocada por la OMS surgió la CIE-9-MC (Modificación Clínica) para dar respuesta a las demandas de mayor especificidad y permitir un uso másFUNDACIÓN DOLORES SOPEÑA pertinente en la evaluación de la atención médica, la cual se ha venido usando en España de manera obligatoria desde 1987.
Desde el 1 de Enero de 2016, la CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS)) que en España se llama CIE-10-ES (Diagnósticos y Procedimientos) sustituyó a la CIE-9-MC posibilitando una mayor especificidad en la codificación clínica.
Codificar es convertir un lenguaje natural en un lenguaje normalizado. codificarEl procesamiento de códigos es mucho más rápido que el de palabras, por lo cual se acorta el tiempo para efectuar operaciones con ellos y generar cuadros estadísticos.
El registro de estos códigos, como parte del Sistema de Información Sanitaria del Sistema Nacional de Salud, "tiene como finalidad garantizar la disponibilidad de la información" correspondiente a la actividad en atención sanitaria y responde a las necesidades de información de los diferentes agentes implicados en el sistema sanitario, tal como establece en los artículos 53 y 55 de la Ley 16/2003, de 28 de mayo".
El ámbito de aplicación del registro abarca tanto la hospitalización como las modalidades asistenciales de hospitalización a domicilio, hospital de día médico, cirugía ambulatoria, procedimientos ambulatorios de especial complejidad y urgencias.
La OMS juega ya un papel de liderazgo cooperativo y como institución aporta cooperación técnica y apoyo para el desarrollo de nuevas clasificaciones, adaptaciones o glosarios. clasificación
Con el papel de coordinación y asesoría, la Unidad Responsable de la CIE tiene la responsabilidad de velar porque el concepto de FIC-OMS se materialice cada vez que se realice una adaptación de la CIE basad en la especialidad, de forma que todas las clasificaciones relacionadas con la salud sean compatibles con las sucesivas revisiones de la propia CIE.
Parece pues, que la OMS ha sabido salir al paso de la insatisfacción sentida por diversos colectivos con la CIE y la ausencia de especificación de algunas de sus categorías y subcategorías, que habían desembocado en la creación a nivel nacional de diversas ampliaciones de la CIE, por otro lado inoperantes a la hora de establecer comparaciones internacionales. La Familia Internacional de Clasificaciones zanja positivamente esta cuestión.
Se tiende, por tanto, a una CIE duradera en su estructura, tal como ha quedado configurada en su Décima Revisión, y a una proliferación de ampliaciones y adaptaciones a través de clasificaciones suplementarias a la CIE. Esto supone un cambio radical en el concepto de la codificación de la morbilidad a nivel hospitalario y ambulatorio al tener que manejar, de ahora en adelante, más de una clasificación para etiquetar correctamente una enfermedad, un contacto con los servicios de salud o un problema relacionado con la salud. Sin embargo, supondrá un avance cuantitativo y cualitativo en la especificidad de nuestras bases de datos de morbilidad.
En España, apenas hemos iniciado la conversión a la CIE-10 de nuestras bases de datos hospitalarias actualmente codificadas en CIE 10 y en CIE 9 MC, quizá por un problema estrictamente comercial al basarse todos los agrupadores de pacientes en la novena revisión de la CIE por un acuerdo establecido entre el Instituto Nacional de Estadística y las administraciones autonómicas.
A partir de enero de 1999 se inició el uso de la CIE 10 para codificar las causas de fallecimiento.
A nivel particular existen ya numerosas experiencias contrastadas en el manejo de la CIE 10 en psiquiatría, por ejemplo, para el uso de herramientas de diagnóstico clínico, clasificación de enfermedades e incluso de pacientes en grupos para la investigación.
Se abre un periodo nuevo en el que hay que analizar y estudiar detalladamente cómo está evolucionando el concepto de la OMS con relación a la propia CIE 10