Teorías de la justicia distributiva: utilitarismo y liberalismo en la Universidad

Documento de Universidad sobre Teorías de la Justicia Distributiva. El Pdf explora conceptos de filosofía política como desigualdad social, equidad y justicia distributiva, presentando teorías morales y filosóficas como el liberalismo igualitario de Rawls y el conservador de Nozick, con un enfoque en el neoliberalismo económico para la materia de Filosofía.

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Desigualdad social: Los individuos tienen características diferentes. Algunas de esas diferencias no
tienen relevancia social, pero otras se manifiestan como desigualdades sociales. Las desigualdades
son sociales porque implican acceso diferente a recursos materiales (dinero) o simbólicos (prestigio).
La distribución de esos recursos obedece a un proceso social acumulativo como el efecto Mateo, en
donde "el rico se hace más rico y el pobre se hace más pobre". Ya que las ventajas iniciales se
convierten en un motor de crecimiento y desarrollo, mientras que las desventajas se amplifican,
creando una brecha.
Equidad: Hace referencia a cómo están distribuidos los recursos que son fuente de desigualdad
social. La equidad en concreto es una distribución justa de los recursos, derechos, deberes y honores
por lo que una situación de distribución desigual puede ser considerada justificable en términos
morales.
Justicia distributiva: los recursos de una sociedad son finitos, por lo que es necesario plantear
algunas normas que definan si su reparto es justo o no. Llamamos justicia distributiva al criterio por
el que consideramos que los recursos están distribuidos de forma equitativa. Implica que la
distribución propuesta se puede justificar moralmente. Por ejemplo, favorecer a los más necesitados se
podría justificar bajo ciertas premisas. El número de criterios que se puede justificar es muy amplio,
pero no todos son coherentes entre sí, algunos entrarán en conflicto.
Para responder cuál es el mejor criterio de distribución se hace bajo dos morales:
- Moral teleológica: se pregunta cuál es la finalidad de la acción emprendida. El
procedimiento no es relevante si el fin que se persigue es justo. Bajo esta concepción moral se
agrupan diferentes escuelas de pensamiento, como utilitaristas o comunitaristas. En
educación podemos encontrar este tipo de moral cuando se hace énfasis en los resultados del
proceso educativo, resaltando la importancia del alumnado en rendimiento o en logro
educativo
- Moral Deontológica: se pregunta qué actos deben realizarse, con independencia de su
resultado. Considera que sólo se puede llegar a resultados justos si se sigue un procedimiento
justo. Desde este punto de vista, la justicia sólo puede alcanzarse como resultado de una serie
de reglas válidas para todos, y respetuosas con el valor intrínseco e igual de todos los seres
humanos.
Para lograr esos propósitos o objetivos los seres humanos nos basamos en la racionalidad, Max Weber
distinguió dos tipos de acción racional:
Racionalidad instrumental: cuando elegimos los medios más eficaces para alcanzar un fin
determinado, independientemente de si ese fin es moral, justo o deseable. Se trata de una
forma de pensar orientada a la eficiencia y a la utilidad, no al valor o a la ética del objetivo
en sí. Por ej: Se evalúa a los estudiantes únicamente en función de notas o resultados, porque
es una forma eficiente de organizar y comparar, sin considerar sus contextos personales o
estilos de aprendizaje.
Racionalidad expresiva: cuando nuestras acciones están guiadas por la necesidad de
expresar emociones, valores, creencias o identidad personal, sin buscar necesariamente un
fin práctico o utilitario. Es una forma de actuar auténtica y subjetiva, que se centra en
comunicar quiénes somos o cómo nos sentimos, más que en lograr resultados eficaces.
INTUICIONISMO
Sostiene la idea de que no podemos sacar los principios de justicia (lo que está bien o mal) a partir de
reglas generales. En cambio, cada persona decide lo que es justo según su intuición en cada situación.
Por eso, no existen principios morales que sirvan para todo. En cada caso pueden aplicarse principios
diferentes, y los principios de una situación pueden chocar con los de otra. Además, no hay una forma
clara de decir que un grupo de principios es mejor que otro.
Las dos grandes alternativas al intuicionismo son:
- El principio de la utilidad: Lo correcto es lo que funciona mejor y da buenos resultados
para la mayoría. Lo importante es que el resultado sea bueno o útil, aunque el procedimiento
no nos parezca del todo justo.
- El principio de la imparcialidad: Lo correcto es actuar de forma justa e igual para todos,
sin favoritismos. Lo importante es que el procedimiento sea justo, aunque el resultado no
beneficie a todos.
UTILITARISMO
El utilitarismo es una doctrina igualitarista que se basa en los resultados de las acciones. Según esta
postura, lo moralmente correcto es aquello que aumenta el bienestar del mayor número posible de
personas. Para ello, utiliza el concepto de utilidad, entendida como la satisfacción o beneficio que
una acción, política o situación genera.
El criterio principal del utilitarismo es el principio de utilidad, que dice que una acción será más
justa si genera más placer y bienestar que dolor o malestar. Por tanto, las decisiones deben tomarse
en función de sus consecuencias, valorando el balance total de bienestar que producen en la
sociedad.
Este enfoque también justifica las políticas de redistribución de la riqueza, usando el concepto de
utilidad marginal decreciente. Según este, el perjuicio que se causa a una persona rica al quitarle
una parte de su dinero es menor que el beneficio que recibe una persona pobre al obtener esa
ayuda. Así, redistribuir puede aumentar el bienestar general.
Además, se puede aplicar el criterio de Pareto, que ayuda a analizar si un cambio en la distribución
de bienes mejora la situación general. Según este criterio, una situación es una mejora de Pareto
cuando al menos una persona mejora sin que nadie empeore. Una distribución se considera un óptimo
de Pareto cuando ya no se pueden hacer mejoras sin perjudicar a alguien.
Sin embargo, el utilitarismo presenta algunas críticas. Por ejemplo, trata a las personas como si
fueran números, olvidando que cada individuo es un ser separado con derechos propios. Además,
es difícil medir ciertos valores importantes, como la dignidad, la justicia o la libertad, ya que no
siempre se pueden traducir en utilidad o bienestar cuantificable.
En resumen, el utilitarismo busca el mayor bien para el mayor número, pero enfrenta desafíos al
tratar de medir el bienestar y al respetar plenamente los derechos individuales

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Desigualdad Social y Equidad

Desigualdad social: Los individuos tienen características diferentes. Algunas de esas diferencias no tienen relevancia social, pero otras se manifiestan como desigualdades sociales. Las desigualdades son sociales porque implican acceso diferente a recursos materiales (dinero) o simbólicos (prestigio). La distribución de esos recursos obedece a un proceso social acumulativo como el efecto Mateo, en donde "el rico se hace más rico y el pobre se hace más pobre". Ya que las ventajas iniciales se convierten en un motor de crecimiento y desarrollo, mientras que las desventajas se amplifican, creando una brecha.

Equidad: Hace referencia a cómo están distribuidos los recursos que son fuente de desigualdad social. La equidad en concreto es una distribución justa de los recursos, derechos, deberes y honores por lo que una situación de distribución desigual puede ser considerada justificable en términos morales.

Justicia Distributiva y Criterios Morales

Justicia distributiva: los recursos de una sociedad son finitos, por lo que es necesario plantear algunas normas que definan si su reparto es justo o no. Llamamos justicia distributiva al criterio por el que consideramos que los recursos están distribuidos de forma equitativa. Implica que la distribución propuesta se puede justificar moralmente. Por ejemplo, favorecer a los más necesitados se podría justificar bajo ciertas premisas. El número de criterios que se puede justificar es muy amplio, pero no todos son coherentes entre sí, algunos entrarán en conflicto.

Para responder cuál es el mejor criterio de distribución se hace bajo dos morales:

  • Moral teleológica: se pregunta cuál es la finalidad de la acción emprendida. El procedimiento no es relevante si el fin que se persigue es justo. Bajo esta concepción moral se agrupan diferentes escuelas de pensamiento, como utilitaristas o comunitaristas. En educación podemos encontrar este tipo de moral cuando se hace énfasis en los resultados del proceso educativo, resaltando la importancia del alumnado en rendimiento o en logro educativo
  • Moral Deontológica: se pregunta qué actos deben realizarse, con independencia de su resultado. Considera que sólo se puede llegar a resultados justos si se sigue un procedimiento justo. Desde este punto de vista, la justicia sólo puede alcanzarse como resultado de una serie de reglas válidas para todos, y respetuosas con el valor intrínseco e igual de todos los seres humanos.

Racionalidad en la Acción Humana

Para lograr esos propósitos o objetivos los seres humanos nos basamos en la racionalidad, Max Weber distinguió dos tipos de acción racional:

  • Racionalidad instrumental: cuando elegimos los medios más eficaces para alcanzar un fin determinado, independientemente de si ese fin es moral, justo o deseable. Se trata de una forma de pensar orientada a la eficiencia y a la utilidad, no al valor o a la ética del objetivo en sí. Por ej: Se evalúa a los estudiantes únicamente en función de notas o resultados, porque es una forma eficiente de organizar y comparar, sin considerar sus contextos personales o estilos de aprendizaje.
  • Racionalidad expresiva: cuando nuestras acciones están guiadas por la necesidad de expresar emociones, valores, creencias o identidad personal, sin buscar necesariamente un fin práctico o utilitario. Es una forma de actuar auténtica y subjetiva, que se centra en comunicar quiénes somos o cómo nos sentimos, más que en lograr resultados eficaces.

Intuicionismo y Alternativas

INTUICIONISMO Sostiene la idea de que no podemos sacar los principios de justicia (lo que está bien o mal) a partir de reglas generales. En cambio, cada persona decide lo que es justo según su intuición en cada situación. Por eso, no existen principios morales que sirvan para todo. En cada caso pueden aplicarse principios diferentes, y los principios de una situación pueden chocar con los de otra. Además, no hay una forma clara de decir que un grupo de principios es mejor que otro.

Las dos grandes alternativas al intuicionismo son:

  • El principio de la utilidad: Lo correcto es lo que funciona mejor y da buenos resultados para la mayoría. Lo importante es que el resultado sea bueno o útil, aunque el procedimiento no nos parezca del todo justo.
  • El principio de la imparcialidad: Lo correcto es actuar de forma justa e igual para todos, sin favoritismos. Lo importante es que el procedimiento sea justo, aunque el resultado no beneficie a todos.

Utilitarismo: Conceptos y Críticas

UTILITARISMO El utilitarismo es una doctrina igualitarista que se basa en los resultados de las acciones. Según esta postura, lo moralmente correcto es aquello que aumenta el bienestar del mayor número posible de personas. Para ello, utiliza el concepto de utilidad, entendida como la satisfacción o beneficio que una acción, política o situación genera.

El criterio principal del utilitarismo es el principio de utilidad, que dice que una acción será más justa si genera más placer y bienestar que dolor o malestar. Por tanto, las decisiones deben tomarse en función de sus consecuencias, valorando el balance total de bienestar que producen en la sociedad.

Este enfoque también justifica las políticas de redistribución de la riqueza, usando el concepto de utilidad marginal decreciente. Según este, el perjuicio que se causa a una persona rica al quitarle una parte de su dinero es menor que el beneficio que recibe una persona pobre al obtener esa ayuda. Así, redistribuir puede aumentar el bienestar general.

Además, se puede aplicar el criterio de Pareto, que ayuda a analizar si un cambio en la distribución de bienes mejora la situación general. Según este criterio, una situación es una mejora de Pareto cuando al menos una persona mejora sin que nadie empeore. Una distribución se considera un óptimo de Pareto cuando ya no se pueden hacer mejoras sin perjudicar a alguien.

Sin embargo, el utilitarismo presenta algunas críticas. Por ejemplo, trata a las personas como si fueran números, olvidando que cada individuo es un ser separado con derechos propios. Además, es difícil medir ciertos valores importantes, como la dignidad, la justicia o la libertad, ya que no siempre se pueden traducir en utilidad o bienestar cuantificable.

En resumen, el utilitarismo busca el mayor bien para el mayor número, pero enfrenta desafíos al tratar de medir el bienestar y al respetar plenamente los derechos individuales

Liberalismo: Individualismo y Libertad

LIBERALISMO En el liberalismo, se considera que cada persona es un ser racional que actúa buscando su propio interés. Además, se cree que todos tienen derechos que no se pueden quitar, como el derecho a la vida, la libertad, la integridad física, la libertad de expresión y la búsqueda de la felicidad.

El individuo es visto como un ser autónomo, es decir, capaz de tomar sus propias decisiones. Por eso, debe ser libre para vivir su vida como quiera, siempre y cuando no dañe ni limite los derechos de los demás. (ej: cómo escolarizar y en donde a sus hijos). En el liberalismo existen dos formas de entender la libertad: la libertad negativa y la libertad positiva. Ambas no son opuestas moralmente, pero representan maneras diferentes de pensar qué significa ser libre.

Tipos de Libertad en el Liberalismo

La libertad negativa es la idea de que una persona es libre cuando nadie interfiere en sus decisiones, ni otras personas ni el Estado. Es decir, se trata de la ausencia de obstáculos o límites externos. Esta visión se relaciona con el liberalismo clásico, que defiende un Estado mínimo y la protección de las libertades individuales. Para este enfoque, lo importante es que el individuo tenga espacio para actuar por sí mismo, sin ser restringido. Por eso se la llama también "libertad moderna".

Por otro lado, la libertad positiva no se enfoca solo en que no te impidan hacer cosas, sino en que tengas la capacidad real de hacerlo. Esta visión entiende la libertad como la posibilidad de realizarse como persona, controlando tus propias decisiones, pasiones o influencias externas. Implica que para ser realmente libre, a veces es necesario tener ciertos apoyos, como educación, salud o condiciones de vida dignas. Esta idea se relaciona más con el liberalismo social u otras corrientes que defienden que el Estado debe ayudar a crear condiciones justas para todos. Por eso se la llama también "libertad antigua", porque retoma la idea clásica de vivir una vida consciente y plena.

En resumen, la libertad negativa defiende que seas libre cuando nadie te limita, y la positiva que seas libre cuando puedes desarrollarte plenamente. Ambas formas de libertad son importantes y se complementan, aunque tienen enfoques distintos sobre qué significa vivir en libertad.

Liberalismo Igualitario de John Rawls

LIBERALISMO IGUALITARIO (JOHN RAWLS) El liberalismo defiende la teoría del contrato social es una idea filosófica que busca explicar cómo se forma una sociedad justa y por qué las personas aceptan seguir ciertas normas o leyes. Según esta teoría, las personas viven en sociedad porque han llegado a un "contrato" para convivir de manera organizada, proteger sus derechos y evitar conflictos. No es un contrato real que se firme, sino una idea que ayuda a entender cómo deberían organizarse las sociedades.

Rawls propuso una versión moderna de la teoría del contrato social para pensar cómo diseñar una sociedad justa. Su idea clave es que los principios de justicia deben ser los que personas libres e iguales aceptarían racionalmente, si estuvieran en una situación llamada posición original. En esa posición original, nadie sabe qué lugar va a ocupar en la sociedad: no sabe si será rico o pobre, hombre o mujer, su raza, religión, capacidades, etc. Esta idea se conoce como el "velo de la ignorancia". Como nadie sabe qué rol le tocará, todos pensarán de forma imparcial y racional. Bajo esta condición, Rawls sostiene que las personas elegirían un sistema que maximice el bienestar del que esté en la peor posición. A esto se le llama el principio del maximin (máximo del mínimo), es decir, se buscará que la peor situación posible sea lo mejor posible dentro de lo que se pueda lograr. Así, incluso los más desfavorecidos aceptarían ese acuerdo, ya que estarían protegidos frente a desigualdades extremas.Aunque este contrato es hipotético (no ocurre en la realidad), sirve como una herramienta para juzgar si nuestras leyes e instituciones son realmente justas.

El acuerdo consta de 2 criterios:

  1. Principio de la libertad: Cada persona debe tener libertades básicas iguales (como libertad de expresión, religión, etc.).
  2. Principio de la diferencia: Las desigualdades son aceptables sólo si benefician a los más desfavorecidos y si están asociadas a cargos o funciones accesibles para todos en condiciones de equidad.

Liberalismo Conservador de Nozick

LIBERALISMO CONSERVADOR (NOZICK) Es el modelo de Estado defendido por los liberales libertarios, especialmente Robert Nozick. El Estado mínimo se limita exclusivamente a garantizar la seguridad, el orden y los derechos individuales, especialmente la propiedad privada y la libertad negativa.

No debe intervenir en cuestiones como la redistribución de la riqueza, la educación o la sanidad. En contraste a Rawls, Nozick defiende la Teoría del justo título, que dice que una persona tiene derecho a una propiedad si la consiguió de forma justa. Esto significa que la obtuvo sin usar la fuerza, sin engañar a nadie y mediante intercambios voluntarios.Por lo tanto, no importa si hay desigualdades en la sociedad, mientras cada paso en la cadena de posesiones haya sido justo. Si todo se obtuvo y se transfirió correctamente desde el principio, entonces esa propiedad es legítima, aunque algunas personas tengan mucho más que otras. Por eso, Nozick dice que no hay obligación moral de redistribuir la riqueza, si todas las transferencias fueron hechas de manera justa.

Según el filósofo Robert Nozick, el Estado no debe tener políticas de redistribución de la riqueza, porque eso implicaría violar los derechos de propiedad de las personas. Para él, esos derechos son tan importantes como los derechos sobre nuestro propio cuerpo. Por eso, cobrar impuestos para quitarle a unos y darle a otros es tan inmoral como obligar a alguien a entregar una parte de sí mismo.

Además, Nozick da dos razones más:

  1. Es inútil: aunque se redistribuya la riqueza, las desigualdades volverán a surgir, porque las personas son diferentes en habilidades, esfuerzos o decisiones.
  2. Es peligroso: darle al Estado el poder de redistribuir puede llevar a abusos de poder o a formas de autoritarismo.

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