Documento de Universidad sobre Teorías sobre la verdad. El Pdf explora las principales teorías de la verdad, incluyendo criterios como autoridad y correspondencia, y las perspectivas de Aristóteles, Hegel y James. Aborda también el racionalismo y empirismo con Descartes, Locke y Hume, concluyendo con la síntesis crítica de Kant sobre el conocimiento.
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a) La autoridad. Una afirmación se acepta como verdadera por proceder de alguien a quien se concede crédito por su conocimiento en una materia. b) La tradición. Se toma por verdadero aquello que a lo largo del tiempo se ha aceptado como verdadero y goza de un apoyo popular o institucional. c) La correspondencia entre el pensamiento y la realidad. Lo que pensamos será verdadero si al comprobarlo coincide con la realidad empírica. Y, como el pensamiento se expresa en el lenguaje, el criterio consiste en establecer la adecuación o correspondencia entre lo que se dice y lo que es. La comprobación experimental es una forma de buscar esa adecuación. d) La coherencia lógica. Es un criterio lógico-matemático, que consiste en comprobar que no existe contradicción entre los enunciados que pertenecen a un mismo sistema. e) La utilidad. Un enunciado será verdadero cuando sea beneficioso y útil para nosotros, cuando nos permita orientarnos en la realidad y avanzar en nuestras investigaciones. f) La evidencia. Es el criterio fundamental. Es evidente lo que se nos presenta como indiscutible, como intuitivamente verdadero, aunque a menudo sea necesario mostrarlo mediante razonamientos. En el orden de la razón, se han considerado evidentes los primeros principios, como el principio de identidad y el de no- contradicción (evidencia racional); en el orden de la sensibilidad, los datos de los sentidos (evidencia sensible).
2.3. Teorías sobre la verdad Por "teorías de la verdad" entendemos los diversos intentos producidos a lo largo de la historia para definir, explicar y comprender qué es la verdad. Existe una relación estrecha entre las teorías de la verdad, entendidas de esta manera, y los criterios de verdad mencionados antes porque cada teoría de la verdad se apoya preferentemente en uno de estos criterios y lo desarrolla al máximo. Vamos a ver las cuatro teorías de la verdad más significativas.
· La verdad como correspondencia o adecuación ¿La afirmación de conocimiento se corresponde con cómo son las cosas realmente en el mundo? Esta teoría nos proporciona la estructura básica de la verdad, que las demás teorías también mantienen. La formulación clásica la proporcionó Aristóteles: "Decir de lo que es que no es, o de lo que no es que es, eso es falso; decir de lo que es que es y de lo que no es que no es, es verdadero" (Metafisica, IV, 7). En esta fórmula están contenidos los elementos que intervienen en el acto de conocer:
La verdad se entiende como una relación especial de ajuste entre estos dos elementos, a la que se denomina "correspondencia o adecuación". Este es el concepto espontáneo de la verdad: la concordancia entre lo que se dice de algo y lo que ese algo es. Esta correspondencia no puede ser material, porque los objetos no entran en nosotros al serconocidos, sino que es una correspondencia formal, dado que se establece entre la representación que nos hacemos del objeto y el objeto mismo. Limitaciones de la correspondencia como criterio de control: una de las limitaciones de este tipo de control (o al menos de su alcance) es el hecho de que no todas las afirmaciones de conocimiento pueden controlarse por correspondencia, pues no todas son afirmaciones de observación. Por ejemplo, la veracidad de los enunciados metafísicos no puede controlarse de este modo: no puedes observar a Dios o la vida después de la muerte. Los juicios de valor tampoco pueden comprobarse de este modo. Por ejemplo, la belleza de una persona o su bondad.
· La verdad como coherencia ¿Esta afirmación de conocimiento es coherente con lo que ya se? Esta teoría fue formulada por Friedrich Hegel (1770-1831) en el siglo XX por primera vez y más tarde se ha expuesto en diferentes versiones. Todas coinciden en utilizar como criterio de verdad la coherencia de la proposición, cuya verdad depende de su posible o imposible incorporación al conjunto de proposiciones que tenemos ya por verdaderas: cualquier nuevo conocimiento, ya sea en ciencia o en la vida cotidiana, ha de efectuarse desde el sistema de conocimientos que ya poseíamos, y lo consideraremos verdadero si podemos integrarlo en él. Se trata, por tanto, de un criterio contextual, en virtud del cual nada es verdadero o falso aisladamente, sino que cada uno de nuestros conocimientos está esencialmente referido y conectado con el resto del sistema en el que se integra. Solo así cobra sentido y valor de verdad. Limitaciones de la coherencia como criterio de control: al basarse en nuestros propios conceptos y creencias, el control de coherencia de la veracidad no nos lleva hacia fuera, hacia el interior de nuestra propia mente. Si lo único que importa es la coherencia interna, cualquier grupo podrá afirmar que su cosmovisión es verdadera, mientras sus creencias formen un todo coherente.
· Teoría pragmática de la verdad ¿Funciona? El pragmatismo acepta la teoría de la adecuación, pero la interpreta tomando en consideración la utilidad de los enunciados para resolver los problemas vitales. Veremos esta posición desde uno de sus más destacados representantes: William James (1842- 1910), el cual entiende "adecuación" en el mismo sentido en que decimos "esta moto es adecuada para hacer moto-cross", es decir, en el sentido de que sirve para un determinado fin, o que funciona de modo conveniente en un cierto contexto, o que es útil para un propósito. Por tanto, entiende la adecuación como adaptación: un enunciado es verdadero si es apto para resolver problemas o para satisfacer necesidades. Ahora bien, la verdad referida a la práctica es siempre provisional, porque lo que funciona o es útil (es decir, lo que es verdadero) en un momento determinado, deja de serlo en otro. Se trata, por tanto, de una concepción dinámica de la verdad, porque ésta no es una propiedad adquirida de una vez por todas, sino consecuencia de un proceso: una idea se "verifica", se hace verdadera, si la acción muestra su utilidad o su eficacia. 1.Limitaciones del pragmatismo como criterio de control: una de las limitaciones del pragmatismo es más una curiosidad de la psicología humana que un defecto propio. Cuando la gente encuentra algo que funciona suele descartar la posibilidad de que otra cosa funcione mejor. Esta forma de comprobar la veracidad, aplicada de manera subjetiva, puede fortalecer el interés propio.
3. EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO 3.1. ¿ Es posible el conocimiento? Estamos ya en condiciones de empezar nuestra reflexión sobre el problema del conocimiento, sobre el problema de la verdad. ¿ Puede el hombre conocer la realidad y su sentido? Nuestra experiencia nos lleva a afirmar que somos capaces de describir un mundo compuesto por objetos que se comportan de acuerdo con nuestras expectativas. Este hecho nos permite afirmar que conocemos el mundo. Sin embargo, también hemos experimentado que en muchas ocasiones nos hemos equivocado al afirmar algo o al creer que lo que veíamos era una cosa, cuando resultaba ser otra distinta. Ello nos impulsaría a afirmar nuestra ignorancia. Esta experiencia contradictoria es el fundamento de la pregunta sobre la posibilidad del conocimiento. Desde antiguo han existido dos formas de plantear el problema, el escepticismo y el dogmatismo.
· El escepticismo sofistas La experiencia del cambio constante de las cosas y los diferentes aspectos que adoptan hizo pensar a los filósofos griegos que tras esas apariencias cambiantes se escondía algo que, sin ser captado por los sentidos, constituía su verdadera esencia. La imposibilidad de alcanzar un acuerdo a la hora de determinar cuál era en concreto esta esencia, llevó a algunos filósofos, los llamados sofistas, a dudar de nuestra capacidad de conocer la realidad de las cosas. Con los sofistas hace su entrada en la filosofía el escepticismo cuyo fundamento es la negación de todo conocimiento fiable, porque se considera que nunca hay una justificación suficiente para aceptar algo como verdadero.
El escepticismo radical Una de las primeras actitudes escépticas de la que tenemos constancia es la del sofista Pirrón de Elis (360-270 a.C.). Defendía que no hay manera de saber lo que son realmente las coas, que sólo conocemos cómo aparecen ante nosotros, y aquí está el problema, porque una misma cosa puede tener un aspecto distinto según diferentes personas, y nunca tendremos un criterio para determinar cuál de todas las opiniones es la acetada. Así pues, no tenemos forma de establecer qué es bueno, justo o verdadero, y por tanto deberíamos abstenernos de hacer juicios de valor (epojé). La consecuencia lógica del escepticismo es el relativismo que defiende que no hay verdades absolutas pues verdad o falsedad dependen de las circunstancias en que son evaluadas como tales. Dicha evaluación dependerá siempre del contexto personal, realidad aparienciahistórico o cultural y no es concebible un punto de vista absoluto que excluya estas circunstancias. Por tanto, la verdad es relativa. Limitaciones del escepticismo radical: El escepticismo y el relativismo si son radicales caen en la contradicción, puesto que al afirmar que es imposible alcanzar la verdad, ya se está afirmando una tesis como verdadera. Por otro lado, un escepticismo radical puede conducir a la parálisis intelectual (no es preciso investigar dado que no podemos conocer la verdad) y a la desorientación moral (no hay criterios para preferir unas acciones a otras). Grandes dosis de escepticismo nos llevan a la pasividad y a la inacción. En pequeñas proporciones, sin embargo, la actitud escéptica puede resultar beneficiosa tanto para la ciencia como para la vida práctica, donde resulta un antídoto eficaz contra todo tipo de prejuicios morales, fanatismos religiosos e ideologías totalitarias.
El escepticismo moderado Otra versión más matizada del escepticismo es la que aparece en el Renacimiento, de la mano de pensadores como Montaigne y se desarrolla a lo largo de la edad moderna, culminando en la figura de Hume. Medio siglo antes que Descartes, el ensayista francés Michel de Montaigne (1533-1592) resaltaba ya la importancia de la duda en el conocimiento humano. El sabio duda de todo: la duda es la expresión de su sabiduría. Si la razón cree captar algo inmutable o eterno, se engaña. No es posible, pues, que exista una ciencia verdadera, dado que tanto el mundo físico como las costumbres de los hombres son una realidad cambiante, de tal modo que no es de extrañar que no haya cuestión o problema que no sea objeto de disputa. En la filosofía moderna destaca especialmente el escepticismo de David Hume (1711- 1776). Hume centra su crítica en la relación causa-efecto o relación de causalidad. Esta relación no es corroborada por ninguna experiencia concreta. La costumbre de haber percibido los mismos fenómenos en el pasado en una determinada secuencia, nos lleva a afirmar que esta misma relación seguirá dándose en el futuro, pero no a la constatación efectiva sobre su relación real, que es totalmente desconocida. De este modo, nuestro conocimiento del mundo se convierte en un asunto de creencia. Creemos que lo que ha ocurrido en el pasado seguirá ocurriendo en el futuro. Cualquier intento de justificación teórica se convierte en un enunciado sin sentido. Para Hume, el conocimiento se limita a los fenómenos que se manifiestan a los sentidos y nuestras afirmaciones universales acerca de la realidad son producto de nuestra imaginación. No podemos conocer si responden a la realidad. Se trata, por lo tanto, de una actitud escéptica que muestra que el conocimiento está limitado.
· El dogmatismo El dogmatismo afirma que es posible conocer la verdad con total seguridad. Un dogma es una verdad indiscutible, un principio firme y cierto sobre el que se puede construir el conocimiento. Se puede distinguir entre un dogmatismo radical y otro moderado. El radical considera que existe la verdad universal y que se puede conocer, pero no todos los hombres son capaces de alcanzar la verdad ni de investigarla adecuadamente, por lo que hay que enseñarles e incluso imponerles la verdad. El moderado confía en las