Lección 12: Medicinas alternativas, historia y sistemas fundacionales

Documento sobre Lección 12 Medicinas alternativas. El Pdf, de nivel universitario, explora la historia y los sistemas fundacionales de las medicinas alternativas desde el siglo XVIII al XX, incluyendo magnetismo animal, homeopatía, osteopatía y quiropraxia.

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Lección 12
Medicinas alternativas
CONTENIDO: INTRODUCCIÓN.- SISTEMAS FUNDACIONALES DE LAS MEDICINAS NO OFICIALES (S. XVIII-
XIX).- MEDICINA ALTERNATIVA EN EL SIGLO XIX.- LA IDIOSINCRASIA AMERICANA: MEDICINAS
ALTERNATIVAS EN ESTADOS UNIDOS
.- LOS SISTEMAS MÉDICOS NO OFICIALES EN EL SIGLO XX.
Introducción
La categorización “medicinas alternativas” en esta lección parte, como veremos, de la
actual clasificación de las aquí citadas (WHO Global Report on Traditional and
Complementary Medicine 2019, National Center for Complementary and Integrative
Health NIH USA, Informe sobre Terapias Naturales Ministerio de Sanidad, Política
Social e Igualdad de España, 2011). Sin embargo, su inclusión en el bloque de la
asignatura dedicado a los sistemas médicos es precisamente por tratarse éstas de un
conjunto de concepciones sobre salud, enfermedad y problemas asociados, así como las
prácticas específicas para su tratamiento y prevención (Comelles, Martínez, 1993).
Sistemas fundacionales de las medicinas no oficiales (s. XVIII-XIX)
Los primeros sistemas médicos alternativos que surgen en la Europa prerrevolucionaria,
tienen unas características muy diferenciadas que exigen su análisis independiente. No
obstante, es necesario recordar que los artífices del magnetismo animal y de la
homeopatía tenían formación médica, lo que condiciona notablemente su voluntad de
constituir sus ideas como sistemas médicos, algo propio del pensamiento del siglo XVIII.
Magnetismo animal
En el momento de su creación este movimiento alcanzó más importancia como
fenómeno social que como sistema médico. Iniciado por el médico vienés Franz Anton
Mesmer (1734-1815) se basaba en una concepción de un Universo regido por unas
fuerzas magnéticas a las que denomina fluido magnético, que influyen también sobre la
economía animal y circula a través del sistema nervioso. La enfermedad estaría
producida por un desequilibrio en el organismo y la curación provendría del aporte de
fluido magnético procedente de imanes (en un principio) o del propio terapeuta,
directamente, al pasar las manos sobre el enfermo o, indirectamente, al magnetizar
objetos intermediarios como el famoso baquet. El paciente entraba en un estado de
agitación o “crisis magnética”, que solía ir seguida de un estado de postración o “sueño
magnético”, síntoma de una buena distribución del fluido.
Las ideas de Mesmer suponen una singular superposición de elementos creenciales con
elementos propios de la investigación científica de la época. En su concepción de las
fuerzas magnéticas en el Universo encontramos el eco de las teorías de atracción de
Newton y de las más antiguas de Kepler, mientras que la consideración de la influencia
de esas fuerzas cósmicas en el ser humano cuenta con una antigua tradición en la que
cabría inscribir las melotesias zodiacales. Por otra parte, su concepción del fluido
magnético era superponible a las ideas que sobre la electricidad se tenían en ese
momento: tengamos en cuenta que electricidad y magnetismo fueron consideradas
hasta el siglo XIX como fuerzas ejercidas entre los elementos por fluidos imponderables.
En forma simultánea a Mesmer, Berthollon hablaba en términos muy similares de la
electricidad animal y del exceso o defecto de fluido eléctrico como causa de
enfermedad. Además, la incorporación de estos fluidos a la terapéutica se había iniciado
ya a mediados del siglo XVIII, fundamentalmente con la aplicación de la electricidad
estática, y, de hecho, uno de los maestros de Mesmer, Anton De Haën (1704-1776), fue
pionero de la electroterapia. También se utilizaban los imanes como había hecho en
Viena, en 1774, el padre Hell.
Las influencias recibidas por Mesmer para su concepción del magnetismo parecen
claras, si bien las razones de su éxito social habría que buscarlas en otros elementos
independientes del sistema teórico.
Si los juicios desde la ortodoxia y la Revolución Francesa dieron fin al esplendor del
mesmerismo, no fue así con los movimientos que de él derivaron, como el
“sonambulismo provocado” (lo que llamaríamos estado hipnótico), que derivó en la
conversión del sonámbulo en medium que transmitiría los dictámenes de los espíritus
para la curación del enfermo. No obstante, las tendencias antifluidistas defendieron el
sueño magnético como acción de la voluntad, algo que el escocés James Braid, desde
una perspectiva científica, transformará en hipnotismo y alcanzará su mayor
respetabilidad en la práctica de Charcot.
Homeopatía
Lejos de las manifestaciones circenses mesmeristas y con clara labor investigadora,
aunque también heredero de la teorización idealista alemana, surge el otro gran sistema
no oficial prerrevolucionario. Concebido por el médico Samuel Hahnemann (1755-
1843), se presenta como reacción a la terapéutica oficial a la que denomina alopatía y
considera iatrógena. El primero de los principios en que se basaba (la curación con
similares) no era novedoso, pero sí las consecuencias que Hahnemann extrae de su
adopción. A través de mínimas observaciones Hahnemann concluye que toda droga
efectiva produce en el individuo sano una enfermedad y que aplicada en un enfermo
con esos mismos síntomas lo cura. Debido a ello consideró necesario experimentar
sistemáticamente todo tipo de droga en el individuo sano para conocer sus efectos y la
enfermedad en que podría indicarse, si bien los resultados de esta investigación
farmacológica se confían a las percepciones subjetivas del experimentador.
El otro concepto importante de la homeopatía es la defensa del uso de dosis

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Lección 12

Medicinas alternativas

CONTENIDO: INTRODUCCIÓN .- SISTEMAS FUNDACIONALES DE LAS MEDICINAS NO OFICIALES (s. XVIII- XIX) .- MEDICINA ALTERNATIVA EN EL SIGLO XIX .- LA IDIOSINCRASIA AMERICANA: MEDICINAS ALTERNATIVAS EN ESTADOS UNIDOS .- LOS SISTEMAS MÉDICOS NO OFICIALES EN EL SIGLO XX.

Introducción a las medicinas alternativas

La categorización "medicinas alternativas" en esta lección parte, como veremos, de la actual clasificación de las aquí citadas (WHO Global Report on Traditional and Complementary Medicine 2019, National Center for Complementary and Integrative Health - NIH - USA, Informe sobre Terapias Naturales - Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad de España, 2011). Sin embargo, su inclusión en el bloque de la asignatura dedicado a los sistemas médicos es precisamente por tratarse éstas de un conjunto de concepciones sobre salud, enfermedad y problemas asociados, así como las prácticas específicas para su tratamiento y prevención (Comelles, Martínez, 1993).

Sistemas fundacionales de las medicinas no oficiales (s. XVIII-XIX)

Los primeros sistemas médicos alternativos que surgen en la Europa prerrevolucionaria, tienen unas características muy diferenciadas que exigen su análisis independiente. No obstante, es necesario recordar que los artífices del magnetismo animal y de la homeopatía tenían formación médica, lo que condiciona notablemente su voluntad de constituir sus ideas como sistemas médicos, algo propio del pensamiento del siglo XVIII.

Magnetismo animal

En el momento de su creación este movimiento alcanzó más importancia como fenómeno social que como sistema médico. Iniciado por el médico vienés Franz Anton Mesmer (1734-1815) se basaba en una concepción de un Universo regido por unas fuerzas magnéticas a las que denomina fluido magnético, que influyen también sobre la economía animal y circula a través del sistema nervioso. La enfermedad estaría producida por un desequilibrio en el organismo y la curación provendría del aporte de fluido magnético procedente de imanes (en un principio) o del propio terapeuta, directamente, al pasar las manos sobre el enfermo o, indirectamente, al magnetizar objetos intermediarios como el famoso baquet. El paciente entraba en un estado de agitación o "crisis magnética", que solía ir seguida de un estado de postración o "sueño magnético", síntoma de una buena distribución del fluido.

Las ideas de Mesmer suponen una singular superposición de elementos creenciales con elementos propios de la investigación científica de la época. En su concepción de lasfuerzas magnéticas en el Universo encontramos el eco de las teorías de atracción de Newton y de las más antiguas de Kepler, mientras que la consideración de la influencia de esas fuerzas cósmicas en el ser humano cuenta con una antigua tradición en la que cabría inscribir las melotesias zodiacales. Por otra parte, su concepción del fluido magnético era superponible a las ideas que sobre la electricidad se tenían en ese momento: tengamos en cuenta que electricidad y magnetismo fueron consideradas hasta el siglo XIX como fuerzas ejercidas entre los elementos por fluidos imponderables. En forma simultánea a Mesmer, Berthollon hablaba en términos muy similares de la electricidad animal y del exceso o defecto de fluido eléctrico como causa de enfermedad. Además, la incorporación de estos fluidos a la terapéutica se había iniciado ya a mediados del siglo XVIII, fundamentalmente con la aplicación de la electricidad estática, y, de hecho, uno de los maestros de Mesmer, Anton De Haën (1704-1776), fue pionero de la electroterapia. Tambien se utilizaban los imanes como había hecho en Viena, en 1774, el padre Hell.

Las influencias recibidas por Mesmer para su concepción del magnetismo parecen claras, si bien las razones de su éxito social habría que buscarlas en otros elementos independientes del sistema teórico.

Si los juicios desde la ortodoxia y la Revolución Francesa dieron fin al esplendor del mesmerismo, no fue así con los movimientos que de él derivaron, como el "sonambulismo provocado" (lo que llamaríamos estado hipnótico), que derivó en la conversión del sonámbulo en medium que transmitiría los dictámenes de los espíritus para la curación del enfermo. No obstante, las tendencias antifluidistas defendieron el sueño magnético como acción de la voluntad, algo que el escocés James Braid, desde una perspectiva científica, transformará en hipnotismo y alcanzara su mayor respetabilidad en la práctica de Charcot.

Homeopatía

Lejos de las manifestaciones circenses mesmeristas y con clara labor investigadora, aunque también heredero de la teorización idealista alemana, surge el otro gran sistema no oficial prerrevolucionario. Concebido por el médico Samuel Hahnemann (1755- 1843), se presenta como reacción a la terapéutica oficial a la que denomina alopatía y considera iatrógena. El primero de los principios en que se basaba (la curación con similares) no era novedoso, pero sí las consecuencias que Hahnemann extrae de su adopción. A través de mínimas observaciones Hahnemann concluye que toda droga efectiva produce en el individuo sano una enfermedad y que aplicada en un enfermo con esos mismos síntomas lo cura. Debido a ello consideró necesario experimentar sistemáticamente todo tipo de droga en el individuo sano para conocer sus efectos y la enfermedad en que podría indicarse, si bien los resultados de esta investigación farmacologica se confían a las percepciones subjetivas del experimentador.

El otro concepto importante de la homeopatía es la defensa del uso de dosisinfinitesimales, lo que se explica por la mayor sensibilidad del individuo enfermo y el proceso de sucusión o diluciones progresivas, tras cada una de las cuales (llamadas potencias) se agita el líquido para conferirle una energía (dinamización), lo que hace que cuanto más diluido este el fármaco mayor sea su efectividad.

El movimiento romántico y el idealismo de la Naturphilosophie alemana favorecieron el pensamiento metafísico y el carácter especulativo del sistema homeopático. Toda la doctrina está vinculada al vitalismo (Stahl, Hufeland) -desde su interpretación de una enfermedad inmaterial y subjetiva, a las ideas de dinamización del fármaco o de enfermedad crónica-, muestra de su concepción de un universo simbólico, teleológico y vitalista. La energía producida en la dinamización la considera causada por la fricción y la compara con el magnetismo, conocedor como era de la obra de Mesmer.

Respecto a la experimentación en el organismo sano y el uso de medicamentos simples parece proceder de Haller.

En cuanto al empleo de dosis mínimas similares debemos recordar que la vacunación de Jenner es coetánea (experiencias de 1796, publicaciones de 1798 y posterior polémica) y reproducida en la actuación de Hahnemann ante la escarlatina.

La homeopatía se va a desarrollar en el siglo XIX y se convierte en el principal sistema antagonista de la medicina oficial. Su actuación durante la epidemia colérica de la década de los treinta y la publicidad de sus exitosos resultados les granjeó el favor popular en algunos países europeos. Por otra parte, también fue decisiva la imagen conferida por el apoyo de la aristocracia e incluso la adopción del sistema homeopático por algunas casas reales europeas.

La discusión más importante en el seno de la propia homeopatía fue la originada en torno a la consideración del remedio homeopático como un tratamiento de fondo y holístico del paciente (como defendía Hahnemann en su Organon) y quienes la utilizaban como tratamientos específicos para cada enfermedad. De esta forma mientras que los primeros, llamados unicistas, consideran las enfermedades como expresiones de una alteración general de la salud de un individuo determinado y susceptible de ser tratada con un único principio, los segundos (los pluralistas) aplicarán el similia similibus curantur a los síntomas encontrados y por tanto multiplicarán el número de principios homeopáticos que han de intervenir en el tratamiento.

Medicina alternativa en el siglo XIX

Factores para el desarrollo de las medicinas alternativas en el siglo XIX

Para comprender la perspectiva del paciente es necesario tener en cuenta una serie de factores económicos y culturales.

  • La industrialización produce un importante cambio en la sociedad decimonónica,creando nuevos espacios y nuevas percepciones de los mismos.
  • La percepción de la urbe industrializada como lugar insalubre, se unió a la exaltación de la naturaleza, por influencia de la Naturphilosophie y el Romanticismo, para generar una contraposición ciudad/campo en la que quedaba idealizada la imagen de la vida rural.
  • Por otra parte, la ciudad no sólo empezó a percibirse como sucia y contaminada, sino también como lugar de enfermedades. Recordemos los cambios en la morbimortalidad representados por el desarrollo de nuevas enfermedades, especialmente la tuberculosis o epidemias como las de cólera, sin olvidar la aparición de las llamadas "enfermedades sociales" como el alcoholismo.
  • Estos elementos se conjugaron en las ideas degeneracionistas y en las propuestas regeneracionistas, difundidas unas y otras entre la población mediante higiene y moral.
  • Ante las enfermedades citadas los remedios utilizados por la medicina oficial empezaron a ser percibidos por los enfermos como ineficaces e incluso peligrosos, conscientes de la agresividad de la terapéutica heróica, entre el alcaloide y la sanguijuela.
  • La huida de la ciudad en busca de la salud comenzó a ofrecerse como una solución, si bien reservada a esa nueva burguesía con unos valores culturales y una posición que les permitía disponer del dinero y tiempo suficiente para acercarse a la naturaleza en busca de la salud, ya desde la ortodoxia de la climatoterapia y el termalismo, ya desde las nuevas corrientes no oficiales.
  • Pacientes burgueses o de menores recursos económicos podían encontrar también en las urbes la alternativa ofrecida por terapéuticas como la homeopatía que, si no curaba, al menos no hacía daño, algo humorísticamente reproducido por el dilema del enfermo entre morir por los medicamentos de los alópatas o morir por la enfermedad siendo atendido por los homeopatas.

Estas apreciaciones y dilemas no sólo se producirán entre los profanos, sino también entre algunos de los médicos que decidieron incorporar el nuevo sistema en su ejercicio. Los condicionantes para este acercamiento podemos encontrarlos en algunos factores ya conocidos:

  • No sólo los enfermos eran conscientes de la ineficacia e iatrogenia de la terapéutica utilizada. Como consecuencia de ello surgieron las posturas descritas como nihilismo o escepticismo terapéutico y que suponían un regreso al hipocratismo, al confiar la acción terapéutica a la fuerza curadora de la naturaleza presente en el individuo.
  • Las citadas teorías degeneracionistas biológicas y sociales contribuyeron a que muchos médicos contemplasen las propuestas no oficiales como validos elementos regeneracionistas.
  • La respuesta del higienismo desde la ortodoxia, contribuyó también a que los

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