Documento sobre la Crítica Textual del Nuevo Testamento. El Pdf, un material de estudio universitario en la materia de Religión, explora los métodos y criterios para reconstruir el texto original del Nuevo Testamento, analizando variantes textuales y la calidad de los testimonios existentes.
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Sólo el texto bíblico original puede informarnos sobre la teología de su autor. Las tradiciones poste- riores y los cambios introducidos al texto original son evidencias de su evolución, pero no de su origen. Por ello la exégesis bíblica debe tratar de remontarse al texto original. Como original se entiende el texto autógra- fo, o sea, tal como salió de la mano del autor.
Ya sabes que lamentablemente no poseemos ningún original de los textos bíblicos. Hasta el momen- to sólo se hallaron y conservaron copias posteriores. Los originales se perdieron, cosa explicable si se toma en cuenta que se escribieron sobre el frágil papiro. Los manuscritos (así se llaman los textos copiados a mano, antes de la invención de la imprenta en Europa en el siglo XV) de libros bíblicos o de partes se produjeron en una época bastante posterior a la redacción de los originales, en algunos casos hasta siglos. Son por lo general copias de copias. Algunos manuscritos son anteriores a la canonización definitiva del NT en el siglo IV, pero la mayoría son posteriores. Algunos fragmentos se originan a partir del siglo Il en adelante; pero copias ma- nuscritas enteras del NT se poseen sólo de la segunda mitad del siglo IV, cuando se comenzó a emplear un material más duradero: el pergamino.
El problema de la falta de originales no se limita a la Biblia: prácticamente no se poseen textos ori- ginales de la antigüedad, salvo contadas excepciones. Una de las versiones originales más conocidas es la de las cartas y notas de Simón bar Kojba, jefe de la rebelión judía contra Roma de los años 132-135 d.C. Con todo, la Biblia tuvo más "suerte" que otras obras en cuanto a la cercanía entre sus copias y los originales. Así p.ejem. los manuscritos (abreviado: mss) más antiguos de las obras del poeta latino Virgilio son 4 siglos posteriores a su producción y los más antiguos de las obras de Platón son 13 siglos más jóvenes que el filóso- fo griego.
Mientras los textos bíblicos fueron copiados y multiplicados una y otra vez a mano durante varios siglos, se introdujeron en ellos cambios de todo tipo, unos involuntarios, otros intencionales. Así es como los mss que hoy poseemos de un mismo texto original difieren bastante entre sí.
La investigación ha tratado de acercarse lo más posible al original de cada libro bíblico, reconstru- yendo su texto en base a comparaciones entre las copias posteriores. La compaginación de estas copias y la indicación de las diferencias entre ellas constituyen las ediciones críticas o científicas del AT o del NT. Ahora bien, el hecho de que en el NTG 26/GNT 3 poseamos un texto crítico del mejor nivel científico y ampliamente reconocido en todo el mundo, no debe producir la impresión de que ese texto ya es directamente el original del NT. Es la mejor reconstrucción posible en base a los conocimientos actuales de la redacción y transmisión de cada libro, y en base a los mejores y/o más antiguos mss. Sus editores se han remontado en el tiempo lo más que pudieron. Si se incorporan mejores mss o acaso algún original, ese texto quedará superado y hasta podrá sufrir modificaciones sustanciales. Por eso siempre conviene tener presente que a pesar de la exactitud y los esfuerzos, se trata sólo de una reconstrucción.
Los cambios en el texto, omisiones o agregados, errores y modificaciones intencionales, diferencias entre distintos mss, constituyen lo que se llama "variantes". Variante es simplemente una diferencia. La edi- ción crítica del NT contiene esas variantes en el llamado aparato crítico al pie de cada página, debajo del texto, con letras pequeñas.
El propósito de la crítica textual del NT (CT) es un acercamiento, con la mayor exactitud posible, al texto original de cada uno de los libros del NT; llegando, como ya se indicó, a una reconstrucción hipotética.
El objeto de trabajo de la CT es la reconstrucción de los textos cuyos originales se perdieron; pero que fueron hallados en papiros, pergaminos, leccionarios, citas de diversos autores antiguos y también en versiones o traducciones antiguas.
El material de trabajo de la CT son los "testigos" del texto y su edición compilada con indicación de las variantes.
El objetivo de la CT es la reconstrucción del texto, lo más cercana posible al texto original; elimi- nando cambios y errores originados en el proceso de copiado.
La CT abarca el conocimiento de la producción de cambios , la historia de la transmisión del texto, los distintos tipos de texto, el valor de los diferentes testigos, los métodos y reglas de la reconstrucción del original.
Si bien buena parte del trabajo ya está hecho y vertido a las ediciones críticas, es recomendable comprender los pasos de la CT para poder entender las decisiones que tomaron los editores del NTG, enten- der la evolución del texto en sí y en algunos casos poder tomar decisiones propias.
Esta unidad de CT del NT se propone brindar ayuda, material e información para el:
Sigamos enriqueciendo el fichero. Confecciona un ficha con los objetivos de la críti- ca textual.
Confecciona otras fichas con las definiciones de: edición crítica, variante y aparato crítico.
Ya vimos que los cambios pudieron ser introducidos por error o intencionalmente. Los errores invo- luntarios se pudieron deber a: la confusión de renglones (saltos por comienzos o finales idénticos o similares, saltos transversales), los efectos de la memoria, influencia de paralelos, errores de lectura-escritura-dictado, omisiones o adiciones, división errónea.
Los cambios intencionales quizás nos choquen más que los otros errores, porque hemos desarrollado la concepción del carácter sagrado e intocable de las Escrituras. Pero en un primer momento no existía esa fijación por lo escrito, y lo que se quiso hacer fue mejorarlo. Así se introdujeron modificaciones estilísticas, asimilación de textos paralelos, cambios de definiciones históricas y geográficas, integración de cambios anteriores superpuestos en un mismo mss, identificación de personas mediante el agregado de un nombre, correcciones de citas del AT, correcciones de errores reales o supuestos, modificaciones dogmáticas o teoló- gicas, modificaciones gramaticales.
Veamos algunos ejemplos de cómo funciona la CT, para ello trabajaremos con el NTG 26.
La inscripción del EvJn: "KATA 1QANNHN' (Según Juan).
La introducción al NTG 26 indica que las palabras incluidas entre los signos ( ) son sustituidas por otras. Es decir, hay variantes que tengan otra inscripción. Analicemos cuales son. Para ello nos dirigiremos al aparato crítico. Allí leemos:
Inscriptio: ευαγγέλιου k.I.p.66.75 (Α) C DL Ws © Ψ f210) } } άγιον εύ. Κ.Ι. (28) al | txt ( N B).
¡Qué confusión! ¿ no? Vayamos ahora por pasos. Las dos rayitas verticales ( ) separan distintas va- riantes en el mismo lugar del mismo versículo con el mismo signo. Aquí hay pues tres lecturas diferentes.
La primera dice ευαγγέλιου k.I. (=Evangelio segun Juan).
Luego el aparato indica cuales son los mss que tienen esta lectura. Aparecen en primer lugar los pa- piros 66 y 75. Los mss neotestamentarios de papiro se indican mediante una, seguida por el número arábigo en alto: p1, p66, etc. Los más antiguos son del siglo II; después abundan los del siglo III en adelante. Hay casi cien papiros con textos del NT. El último data del siglo VIII.
El p66 data del año 200 o antes; contiene partes del EvJn El p75 es de principios del siglo III y tiene partes de Lc y de Jn.
Después vienen algunas letras mayúsculas. Designan códices (=libros) con textos del NT, escritos sobre pergamino. Los más antiguos también se llaman unciales por estar escritos con letras griegas mayúscu- las. Los primeros provienen del siglo IV. El último es del siglo XI.
Los códices unciales se clasifican mediante letras de los alfabetos latinos y griegos: A, B, C, W, O ; y uno hebreo: el N., llamado Sinaítico. Además todos llevan un número con un cero antepuesto, 01, 04, 094, 0276. Al terminarse las letras de los alfabetos, los demás códices llevan sólo su respectivo número.
El códice A (llamado Alejandrino) va entre paréntesis en el aparato. Esto indica que tiene alguna modificación en el título.
Detrás del códice W (Washingtoniano) va una pequeña 5, que indica que el W tiene su título con su- plemento.
Después vienen los códices minúsculos. Las copias más antiguas de este tipo, hechas con letras grie- gas minúsculas, datan del siglo IX. A partir del siglo XI dominaron sobre las copias mayúsculas.
Entre todos los minúsculos dos grupos tienen importancia especial. Se los llama familias, y son la familia f1 y f13. Los minúsculos se indican mediante un número común: 1, 30, 429.
Finalmente el aparato tiene una M gótica: 90)} . Designa el llamado texto mayoritario. Se trata de un enorme conjunto de manuscritos mayúsculos y minúsculos, en su mayoría con una versión del texto neotes- tamentario que se divulgó a partir de Bizancio en todo el imperio romano oriental. Por ello se lo llama texto bizantino, imperial o también koiné (=común). Con seguridad no se trata del texto original del NT, sino de una recensión posterior; aunque durante muchos siglos se lo tomó como el más auténtico. Una variante apo- yada por la sigla 92 , si no es atestiguada por otros buenos mss (buenos papiros, N, B) suele ser secundaria en la mayoría de los casos. La sigla D)¿ abarca más que los mss del grupo bizantino: incluye también testigos mejores, pero en ese caso coinciden con el texto koiné.
Después del signo | (separación de variantes) viene una segunda lectura, que aparece en el minúscu- lo 28, con una ligera modificación, como lo indican los paréntesis.
Después dice al, abreviatura del latín alii = otros. Es decir que también otros testigos de menor im- portancia tienen esta variante.
Luego del signo | dice txt (N B): el texto (txt), tal como aparece impreso, lo tienen (con modifica- ciones, como ya sabes por los paréntesis) los códices mayúsculos N (Sinaítico, del siglo IV) y B (Vaticano, del año 350; el mejor códice conocido).
Si se comparan todas estas variantes, se obtiene que las más antiguas parecen estar en los papiros 66 y 75. Pero la variante de los mayúsculos N y B es más breve y puede considerarse como anterior. Hay que considerar que tanto el Sinaítico como el Vaticano son copias de manuscritos anteriores, que muy bien pue- den ser más antiguos que los papiros 66 y 75.
Es más fácil imaginarse que algún copista haya agregado antes que tachado alguna explicación. Por ello frecuentemente la variante más breve puede ser la más antigua. La opción del NTG podría considerarse correcta.
Ahora bien, todos los títulos de los escritos bíblicos son creaciones posteriores. Ello ya se ve al com- parar los cuatro evangelios: todos se llaman "Según + nombre del evangelista". Esto indica a las claras un trabajo posterior de quienes coleccionaron estos escritos. Por ello ninguna variante es realmente original. Sólo podemos decir que la del Sinaítico y el Vaticano son los más antiguos títulos existentes. En los demás ya se ve una tendencia a la mayor sacralización del documento: primero se le agrega "Evangelio", luego "Santo ... "".
Toma el NTG 26 y compara las inscripciones o títulos de los cuatro Evangelios. In- mediatamente te darás cuenta que los mismos grupos de testigos casi siempre tienen las mismas variantes; y en todos los casos la preferencia cae sobre el Sinaítico y el Vaticano.