Documento de Dovela Academia sobre la percepción y el análisis de la obra de arte, iconografía e iconología. El Pdf explora los métodos de interpretación y el significado de las obras de arte en su contexto histórico y cultural, con un enfoque en las escuelas de iconografía y el método Panofsky, para la materia de Arte a nivel universitario.
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Es evidente que una obra de arte no puede ser comprendida y disfrutada atendiendo sólo a elementos como la técnica, el acabado perfecto o la composición, sino que debemos estudiarla, analizarla, realizar un ejercicio de reflexión e interpretación, para lo que es necesario conocer su significado, tanto el evidente (el referido al tema) como todo lo que gira alrededor de la simbología y el contexto en que se enmarca la obra de arte.
La obra de arte cambia de significado según el contexto político, económico y social de la época en que se enmarca. Comprobamos cómo un mismo tema puede significar cosas muy distintas, e incluso opuestas, según la época, y que de un estudio en profundidad podemos incluso desvelar la ideología general tanto del artista como de la persona que encarga la obra y de la época en que se sitúa. Por ejemplo, la figura femenina se ha tratado de formas muy diferentes a lo largo de la Historia del Arte, y descubrimos cómo, detrás de una apariencia inocente, subyacen los prejuicios, condicionamientos sociales y presiones selectivas que recibe el artista o la artista de su entorno y que debemos sacar a la luz mediante un análisis.
A lo largo de esta exposición se propone un método genérico para realizar correctamente un comentario de arte de una obra artística. Se argumentará el porqué una obra de arte puede ser infinitamente rica en significados, que pueden ser abordados desde múltiples puntos de vista. De la misma manera, se abordarán aspectos relacionados con los estudios iconográficos e iconológicos y su metodología.
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El análisis de una obra de arte dentro del ámbito académico, es decir, el que nos ocupa, es un ejercicio práctico en el que, a partir de la imagen de una obra se desarrolla un análisis y comentario escrito de la misma aplicando los conocimientos teóricos aprendidos.
Es una tarea estructurada y compleja en la que se deben de combinar ordenadamente los datos (nombres, fechas, características generales ... ), el uso adecuado de la terminología específica de la materia, la capacidad de análisis y de redacción.
De manera paralela, no hay que confundir estos comentarios académicos con la crítica de arte, el análisis realizado de una obra para su posterior restauración o catalogación (estos son mucho más exhaustivos y es necesario tener la obra delante para realizar determinadas pruebas insitu) o las valoraciones personales e informales al hablar de arte de manera coloquial.
Antes de que la Historia del Arte pretendiera presentarse como ciencia, el primer intento de análisis de la obra de arte fue el de proceder a su descripción, añadiendo juicios de valor de acuerdo con la sensibilidad del autor y del momento. Según este sistema se describía la obra atendiendo fundamentalmente al tema.
Las tendencias artísticas de carácter renovador del siglo XX han puesto de manifiesto que el tema no es el elemento básico de la obra, sino uno de sus componentes del todo. Por eso, el estudio debe hacerse considerándolo como parte y elemento de una estructura cuya significación sólo es posible alcanzar desde análisis de conjunto.
En general, el lenguaje plástico está sustentado en un conjunto de elementos materiales cuyos significados mínimos es necesario conocer y tener presente. En el arte, el conjunto de elementos, procedimientos y técnicas es enorme y, por tanto, cada vestigio artístico ha de ser tratado como único.
En una obra artística inciden y se resumen una serie de componentes individuales (vida, criterio y personalidad del o la artista), intelectuales (contexto histórico e ideas de esa época), sociales (público al que se dirige) y técnicos (materiales y procedimientos que se emplean).
En primer lugar, tal y como numerosa bibliografía asegura, un/a artista crea canalizando su vida a través de la obra. Esta se conforma a partir de las experiencias, ya sean propias o plasmando las ajenas a través de su punto de vista, por lo tanto, ambos conceptos (artista y obra) no se pueden desvincular.
Las obras tienen un significado mucho más profundo de lo que se puede llegar a imaginar. Cada artista tiene su propia vida, ha vivido en unas condiciones sociales u otras, ha tenido sus dificultades, se ha llenado de inspiración a su manera y sobre todo tiene su propia personalidad la cual, sin duda alguna, es la que lleva a aquel artista a la construcción de sus obras, todo ello lleva a sus creaciones a un nivel de autenticidad único. Y es que el lograr interpretar una obra, un cuadro, por ejemplo, es llegar a conocer más a artista, sus intenciones y su vida (Eugenia Tenenbaum, 2022).
Así pues, cuanta más información (cartas, escritos, bibliografías ... ) se tenga de esta persona, más se llega a entender su obra. Infinidad de artistas tienen en su trayectoria, y por tanto su www.dovelaacademia.com Tf. 699001579 . info@dovelaacademia.com | 199476673
obra, "un antes y un después". El ejemplo más claro se da con Vincent Van Gogh y su cambio en su salud mental; Frida Kahlo después de su accidente; o Tamara de Lempicka después del divorcio de sus padres y el estallido de la Segunda Guerra Mundial. En definitiva, cualquier artista que haya vivido algún momento personal o histórico traumático se verá claramente reflejado en su obra.
Gombrich asegura que: "No existe realmente el arte, solo hay artistas". La personalidad del artista sencillamente es aquel sentido único que hace que una obra de arte sea considerada arte. Es por ello, que la cuestión de si es posible o ético separar una obra de arte de su artista es un tema ampliamente debatido en el campo de la crítica y la teoría artística. La respuesta puede variar dependiendo de la perspectiva de cada persona y de las circunstancias específicas relacionadas con el artista y la obra en cuestión. Algunos teóricos argumentan que una obra de arte existe de manera independiente una vez que se crea, mientras que otros consideran importante conocer el contexto y la autoría para una comprensión completa. La ética y la moral también influyen en esta cuestión, y en casos de conductas cuestionables por parte del artista, algunas personas pueden optar por boicotear su trabajo. El valor artístico de una obra, sin embargo, puede ser independiente de la vida y acciones del artista y depender de su calidad y su impacto en la cultura.
Los interrogantes sobre la relación artista-obra de arte pueden extenderse al plano social y plantearse las conexiones sociedad-obra de arte. Numerosos expertos han demostrado, mediante el análisis de las características de un estilo, la conexión entre las estructuras sociales y los rasgos estilísticos, que confirma que el arte otorga expresión simbólica a los pensamientos y deseos de los miembros de una sociedad. Parece indudable que las obras de arte no son simplemente la expresión de un artista individual, sino que traslucen además múltiples aspectos de una época, de una sociedad, o al menos de un grupo social o de una institución. Entre otras cosas la época no condiciona la calidad, no aclararía cómo en el seno de una misma sociedad surgen el artista genial y a su lado figuras mediocres. Hauser reconoce que la última palabra la tiene el genio individual, pero la penúltima puede estar dictada por aquellos que tienen el poder o el dinero. Especialmente el elemento mental, las ideas y valores que nutren la creación, no aparece por generación espontánea dentro del alma del artista, sino que se desarrolla en la educación y las vivencias sociales.
Así mismo, se superponen los elementos intelectuales, el mundo de pensamientos y sentimientos que impregnan la época en que el o la artista trabaja. En la plástica románica se percibe un distanciamiento de la realidad, una postura antinaturalisto, y ningún artista en los siglos XI y XII se afana en conseguir que sus tallas o las figuras de sus frescos sean calcos de lo que sus ojos ven. De vez en cuando el vigor del elemento mental proporciona a la obra un sentido de anticipación; es cuando decimos que el artista se adelanta a su época y defiende fórmulas de sensibilidad que sólo comparte la posteridad, a veces, siglos más tarde.
Las circunstancias sociales inciden también en los individuos que no viven aislados de los demás, sino en sociedad. En nuestra época el público es, con frecuencia, anónimo, el autor lleva sus obras a una exposición e ignora el destino final de sus creaciones; pero a lo largo de la historia se trabajaba por encargo de una clientela concreta, con lo que, los valores y necesidades de los grupos sociales dominantes incidían claramente en su obra. En la arquitectura es más determinante este factor social, ya que todo edificio es resultado de un www.dovelaacademia.com Tf. 699001579 . info@dovelaacademia.com | 199476673
programa urbanístico. Los templos son producto de un sustrato religioso, los castillos de un planteamiento militar, los palacios de un desarrollo sociopolítico.
La actividad artística exige destreza manual, las posibilidades y características del material sobre el que se trabaja y los conocimientos técnicos que se tienen influyen en bastantes rasgos de la obra. El utilizar una técnica o un material de espaldas a su propia esencia puede ser desastroso. Así, por ejemplo, la técnica de la vidriera favorece la presencia de colores planos, fuertes y enteros y nunca puede alcanzar el modelado y sutileza de matices de la pintura al óleo; por ello, y como observa Rene Berger, el decaimiento de las vidrieras en el Renacimiento debe mucho a la búsqueda que en ellas se dio del volumen y las perspectivas, como si se tratara de cuadros de caballete. La historia del arte no es acumulativa. Un estilo no supone un progreso sobre el anterior, ni el arte de un siglo implica superioridad sobre el de los precedentes, pero sí es en el sentido técnico que los medios de trabajo se van descubriendo y perfeccionando sucesivamente.
El primer paso para analizar una obra de arte, como se ha detallado hasta ahora, es Identificarla. Conocer quién es el autor de la obra, que muestra, cuál es el género pictórico, la temática y el estilo, en qué periodo del tiempo se realizó y el motivo de su creación en relación con los acontecimientos del momento histórico.
En segundo lugar, se ha de realizar un análisis formal, es decir, el estudio de las formas visibles y no visibles de los elementos que componen la obra, sus relaciones y funciones plásticas. De una manera objetiva. Describir la estructura compositiva, sus elementos, la forma, los materiales, las técnicas, las cualidades y el estado de conservación de la obra. Es una tarea precisa y rigurosa que permite destacar aquellos aspectos que por su originalidad e importancia definen el estilo o una obra concreta.
A través de estas descripciones (análisis formal material y técnico, del diseño, de los elementos, funcional y estilístico) se irá tomando conciencia de la cantidad de elementos importantes de los que se compone una pieza.
A continuación, se nombrará una clasificación genérica, ya que no se debe olvidar que el análisis debe variar en función de la obra que estamos analizando (pintura, escultura, arquitectura, fotografía, etc.) y sus cualidades. Es incluso probable que el estudio cambie de una pieza a otra de aspecto muy semejante, de igual manera que no existen dos personas iguales.
Los elementos formales que destacan y se analizan principalmente en una obra de arte son los siguientes:
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