Documento de Universidad sobre Unidad 3. TEA: intervención psicopedagógica. El Pdf aborda los modelos de intervención comunicativo-lingüísticos y conductuales en el TEA, incluyendo SAAC, PECS y ABA. Es un material de Psicología para estudiantes universitarios.
Ver más10 páginas


Visualiza gratis el PDF completo
Regístrate para acceder al documento completo y transformarlo con la IA.
El conocimiento de las dificultades comunicativo-lingüísticas del TEA, la evaluación realizada, así como el conocimiento que pueda tener de esa persona (por la información aportada por todos los contextos en los que se desenvuelve) son cruciales para poder realizar una intervención de manera exitosa.
Se debe partir del desarrollo evolutivo comunicativo-lingüístico que cualquier niño sigue, se tiene que respetar las formas comunicativas que emplea el niño hasta el desarrollo del lenguaje oral y, desde ahí, establecer cuáles son los objetivos y cuáles son los pasos a seguir.
Tomando como base esto, se tiene que prestar especial atención a cómo fomentar el desarrollo de la intencionalidad comunicativa. Independientemente de la edad de la persona, sea un niño, un adolescente o un adulto, si no existe esta intención, los objetivos de intervención que se planteen no van a tener ningún resultado positivo para ella; es decir, si una persona con TEA no comprende ni interioriza porqué y para que tiene que comunicarse, no empleará estrategias comunicativas adecuadas para pedir lo que desea o necesita.
Para este desarrollo, no hay que tener una idea preconcebida sobre las herramientas que se quiere que el niño aprenda, si no que los profesionales deben ser capaces de ajusatrse al momento en el que se encuentra esa persona y brindarle las estrategias necesarias para que este desarrollo se produzca; además debemos ser capaces de transmitírselo a la familia, y que ellos entiendan y participen de estos nuevos objetivos de trabajo. Y para ello, no debe importarnos acudir a las formas comunicativas menos elaboradas para que este aprendizaje se produzca, sin olvidarnos de nuestra premisa fundamental: que sean funcionales.
A lo largo de la historia, la intervención en TEA ha pasado por diferentes enfoques: desde el enfoque psicodinámico, hasta los enfoques basados en una psicología científica, en los años 60-70, básicamente conductual, que, con el paso del tiempo, hace énfasis en el tratamiento de las habilidades de interacción social y comunicación. Los primeros métodos de intervención en Lenguaje (Lovaas, Kozloff ... ) se caracterizaron por:
Se trata de realizar un entrenamiento intensivo del niño con TEA, para lograr que adquiera un lenguaje funcional. Para ello, siguiendo el esquema anterior, los objetivos generales que se siguen, en estos modelos son:
18UNIDAD 3
Unidad 3. TEA: intervención psicopedagógica
A finales de los años 70, Benson Schaeffer fue uno de los primeros en proponer la importancia de cambiar el trabajo a realizar con las personas con TEA, planteando, por tanto, una alternativa a los anteriores programas. Schaeffer propuso que, desde el comienzo de la intervención, el niño adquiriera estrategias comunicativas que le sirvieran para comunicarse.
Schaeffer propone varios cambios:
Dentro de estos modelos se destaca la utilización de los SAAC: Los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación (SAAC) son formas de expresión distintas al lenguaje hablado, que tienen como objetivo aumentar (aumentativos) y/o compensar (alternativos) la capacidad de comunicación de las personas que presentan dificultades para conseguir una comunicación oral funcional. Se debe interiorizar, y transmitir a las familias, que el empleo de SAAC no constituye un fin en sí mismo, sino un medio que facilita, tanto la comunicación en el entorno familiar, escolar y social, como la consecución de nuevos aprendizajes.
El objetivo que persigue el programa es fomentar una producción espontánea por parte del niño no verbal. Este sistema resalta especialmente los aspectos expresivos (frente a otros programas o sistemas que enfatizan elementos de comprensión) y subrayan la importancia de que la persona no verbal comprenda de forma genuina el efecto de la producción de los signos: conseguir/obtener cosas con palabras, en este caso, a través de los signos (Sotillo, M. y Rivière, A, 1997).
19UNIDAD 3
Unidad 3. TEA: intervención psicopedagógica
Además, Scaheffer et al, proponen ocho directrices para aumentar la espontaneidad en el empleo de los signos:
El primer signo que le enseñemos a una persona con TEA, debe ser algo altamente deseado por ella y se le va a enseñar directamente para lograr ese objeto que desea.
Esperaremos que la persona con TEA muestre interés en conseguir el objeto y otorgamos toda la ayuda necesaria para ejecutar el signo, a través del moldeamiento, y, empleando el encadenamiento hacia atrás, iremos retirando esas ayudas (una vez que observamos conductas de anticipación)
Cada vez que la persona con TEA hace el signo (aunque sea completamente modelado), se le dará el reforzador y le reforzamos verbal y físicamente.
Al igual que el primer signo, debe ser referido a un objeto o alimento altamente deseado, pero se recomienda que sea muy diferente al primero en cuanto a sus componentes. El mecanismo que va a seguirse para el aprendizaje es el mismo que se ha explicado para el primer signo, pero se debe ser muy rápido en el moldeamiento del nuevo signo evitando así que la persona con TEA signe el primer signo.
20UNIDAD 3
Unidad 3. TEA: intervención psicopedagógica
Una vez que la persona con TEA conoce dos signos, es necesario que les preste atención para que los signe apropiadamente. Debemos comprobar que la persona con TEA ve el objeto antes de signarlo.
El aprendizaje de los siguientes signos se hará siguiendo la misma metodología que en los dos primeros. Se introduce un nuevo signo después de que el niño use otros signos de manera correcta.
Debemos respetar el ritmo de aprendizaje individualizado de cada persona, adaptándonos a cada situación, a sus características y a sus capacidades.
Una vez que la persona con TEA emplea y discrimina perfectamente entre 10-12 signos, podemos comenzar a trabajar las peticiones con dos elementos, ¿cómo lo vamos a hacer?
Como se ha comentado anteriormente, nos vamos a encontrar con personas con TEA quienes no están preparadas para desarrollar el lenguaje oral. En este tipo de casos, y no perdiendo nunca el objetivo primordial: el desarrollo de estrategias expresivas, funcionales y generalizadas, por lo que se debe trabajar en esa línea. Cuando aparece la situación de que comienzan a aparecer verbalizaciones asociadas a los signos que las personas emplean se tiene que estar muy atento y reforzar en mayor medida para que sean conscientes de la importancia de esta verbalización (por ejemplo, si signan "pompas", se le harán pompas, pero si este signo lo acompaña de la verbalización "pa", le haremos muchas más pompas).
Por otro lado, se destaca el sistema de intercambio de imágenes (PECS). Elaborado por el Delaware Autistic Program en 1992, concretamente por Lori Frost & Andrew Bondy.
Este programa establece una serie de indicaciones para evaluar los reforzadores, que no solo nos servirán para la implementación de este sistema si no que lo podremos aplicar en multitud de ocasiones con otros objetivos.
21UNIDAD 3
Unidad 3. TEA: intervención psicopedagógica
Se considera que un Trastorno de Conducta es "un comportamiento dado que se sale de la norma, impidiendo o dificultando notablemente el desempeño normal de una persona en uno o varios aspectos de su vida: personal, familiar, social, académico o laboral" (APA, 2013).
Por tanto, solo se plantea una intervención conductual cuando claramente este en riesgo el desenvolvimiento normalizado de la persona con TEA.
Por otra parte, puede haber motivos educativos para intervenir sobre otras conductas no tan graves aparentemente, como son las estereotipias y las conductas repetitivas, pero que pueden interferir en la adquisición de otros aprendizajes necesarios.
22