Dimensiones fundamentales de la existencia humana: virtudes y pasiones

Documento de Universidad sobre Dimensiones fundamentales de la existencia humana. El Pdf explora las virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza, templanza) y las pasiones del alma, según Aristóteles y Tomás de Aquino, para una vida virtuosa en Filosofía.

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1!
Dimensiones(fundamentales(de(la(existencia(humana(
6.(Las(virtudes(cardinales(
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“No$está$bien,$amigo$mío,$afirmar,$como$tú$lo$haces,$que$un$hombre$de$valor$tenga$que$calcular$sus$oportunidades$de$vida$y$
muerte.$No,$lo$que$debe$considerar$únicamente,$cuando$actúa,$es$si$lo$que$hace$es$justo$o$no,$si$se$conduce$como$un$hombre$
valiente$o$como$un$cobarde”.$(Sócrates)!
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I.!Una! dimensión! vital!para!poder! tener!una!comp rensión!del!homb re!está!en!el!reconocimiento!de!la!vida!
moral,!es!decir,!la!relación!del!hombre!con!la!vida!recta!u!honesta!y! la!búsqueda!del!fin!último!al!que!
aspira.!De!aquí! que!sea!muy!importante! considerar!la! vida! virtuosa:!la! determinación!estable!por! un!modo!
de!ser!y!vivir.!La!vida!es!moralmente!virtuosa!si!se!tiene!el! hábito!de!la!virtud,!@por$ el$cual$el$ hombre$se$hace$
bueno$ y$ por$ el$ cual$ ejecuta$ bien$ su$ función$ propia@;! la!práctica!habitual! de! las!virtudes!éticas,!que!según!la!
tradición! clásica,! consisten! en! un! justo! m ed io! entre! d o s! excesos! (“ni! de m as iad o! much o! ni! demasiado!
poco”),!hace! al! hombre! moral! y! lo! dispone!a! la!fe licid ad ! (“eudemonía”),! en! la! versión!de! Aristóteles! y! la!
tradición!qu e!lo!sig ue .!P o r!e s to !la tic a !n o !e s!s in o !el !cumplimie n to !d e l!fi n !d e l!h o mbre:!el!arte!d e !v iv ir .!!
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II.!Tan to!el!bien!como!el!mal!obrar!forman!costumbres!e!inclinaciones!en!el!espíritu,!así!como!los!llamados!
hábitos$de$obrar.!A!los !hábito s !buenos! se! les! llama! 7virtudes7,!y!a! lo s!ma lo s,!7vicios7.!Un!hábito!es$u na$ cu alidad$
difícilmente$removible$que$perfecciona!en!el!orden!del!ser!o!d e!la!operación;!o!sea,!u n a ! disp o sic n ! estab le ! y!
permanente! en! el! actuar,! no! simples! actos! aislados! ni! m ecánicos.! Un! hábito$ bueno! del! espíritu! es,! por!
ejemplo,! saber! decidir! sin! precipitación! y! considerando! bien!las!circunstancias!(prudencia).!U n! vicio,!e n !
cambio,!en!el!mismo!campo,!es!el!atolondramiento,!que!lleva!a!decidir!sin!pensar!y!a!mod ificar!muchas!
veces!y!sin! motivo!las !decisiones!tomadas!(veleidad).!Algo!ta n !importan te!como! lo !que!lla m a mos!@fuerza$de$
voluntad@! no! es! otra! cosa! que! un! conjunto! de! hábitos! buenos! conseguidos! después! de! haber! repetido!
muchos!actos!en!la!misma!dirección.!Ésta!es!la!regla!de!oro!de!la!educación!del!espíritu:!la!repetición.!Lo!
propio!de!una$virtud$es$el$ejercicio$de$la$libertad,!a!diferencia!de!la!“costumbre”!que!es!un!acto!mecánico.!
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III.!La!virtud,!en!último!término,!es!un!modo!de!vida:!no!pertenece!propiamente!al!ámbito!del! hacer,! sino!
del!ser.! Y! en!cuanto!nos!impulsa!hacia!nuestro!propio!bien!de! hombres,!la! virtud!es!un!modo!de! vida!
lograda .! Con! el! término! virtud! se! designa n:! cualidades$ buenas,$ firmes$ y$ estables$ de$ la$ persona,! que,! al!
perfeccionar!su!inteligencia!y!su!vo lu n tad ,! la ! d isp o n en ! a ! c o no c er!mejor!la! v er d ad ,! y ! a ! re a liza r,! c ad a ! v ez ! c on !
más!libertad!y!gozo!la!decisión!por!el!bien!para!alcanzar!su!plenitud!humana.!
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IV.! Las! virtudes$ humanas$ fundamentales,! llamadas! virtudes( cardinales! son,! desde! A ristóteles,! cuatro:!
Prudencia:!pe r fe cc io n a !la!razón$práctica,$es!decir,! ilu mina!sobre!lo!bueno!aqu í!y!ahora .!Justicia:!per fe cc io n a !
la!voluntad,!da!el!ordo$amoris”!(ordena!el!amor!hacia!los!bienes).!Fortaleza:!p e r fe c cio n a !el!apetito$irascible.!
Templanza:!perfecciona!el!apetito$concupiscible!(sobre!lo!irascible!y!concupiscible,!ver!al!final!el!apéndice!
sobre! las! pasiones! del! alma! para! comprender! mejor! el! ejercicio! de! las! emociones! que! regulan! estas!
virtudes).!El!nombre!de! cardinal!reside,!por!un!lado,!que!es!otro! m o do !de! decir! “fundamental”,!o!sea,!estas!
cuatro! virtudes! contienen ! e n! sí! toda! la! d imen sión! moral:! la! inteligencia,! la! voluntad! y! los! a petitos!
sensitivos;! por! otro! lad o,! ellas! integran! o! son! el! principio! de! o tras! en! ellas! contenidas! (por! ejem plo,! el!
respeto,!la!ho nestida d!son!modos!de! la!justicia);! y!finalmente,!así! co m o!el! n orte!está!en! relación !al! su r,!a! su!
vez! que!el!este! al!oeste,!así! una!virtud!no!se! puede! entender! sin!relación!a!la! otra,!y!no! se!puede !dar!una!si!
no!se!da!de!algún!modo!las!otras.!!!
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2!
V.!A!continuación!se!desarrollan!cada!virtud!fundamental!con!el!siguiente!esquema:!
a.!Una!síntesis!de!la!virtud!
b.!Un!desarrollo!más!amplio!
c.!Formas!de!esa!virtud!
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VI.!PRUDENCIA!
a.! L a ! prudencia! es! la! virtud! q ue! dispone! la! razón$ práctica! a! discernir! en! toda! circunstancia! nuestro!
verdadero! bien!y! a!elegir! los!medios!rectos!para!realizarlo.! El$ hombre$ cauto$medita$sus$ pasos.!La!pr u d e n c ia !
es!la!@regla$recta$de$la$acción@,!escrib e!Tomás!de!Aqu in o !siguiendo !a!Aristó te le s,!por!ello!también!rec ibe!el!
nombre!de!“recta!razón!en!el!obrar”.!La!pru d e n c ia !no$se$confunde!ni!con!la!timidez!o!el!temor,!ni!con!la!
doblez! o!la! simulación:! la!“astucia!para! evitar!el!compromiso”.! Al!contrario,! nos!dice!lo!que!aquí$ y$ahora$es$
lo$bu e n o,$de$acuerdo$a$la$verd ad $de$las$cosa s .!E s !lla mada!la!“auriga$virtutum”$(corona!de!la!v irtud es ):!co n d uce!
las! otras! virtudes ! indicá n d o les! regla ! y! med id a.! Gra cia s! a! esta! virtud ! aplica mos! sin ! erro r! los! princip io s!
morales! a! los! casos! particulares!y! superamos! las!dudas! sobre! el! bien!que! debemos! hacer!y! el! mal! que!
debemos!evitar.!!
b.!En!el!vocabulario!común!la!prudencia! se!relaciona!a!menudo!con!la!cautela.! Pareciera!sugerir! la!actitud!
temerosa !de!un !observado r!lejano,!qu e! no!p articip a!directam en te!en!un a!determ inad a !acción,!ind ican d o!
que! quizás! deberíamos! renunciar! a! aquello! que! se! había! proyectado.! Si! eso! es! lo! que! entendemos! por!
prudencia,!nos!será!muy!difícil!comprender!por!qué!es!considerada!una!de!las!virtudes!que!dirige!la!vida!
moral.! Es!más,! nos!preguntaremos!cómo! es!posible! que!sea!una! virtud!general! presente! en!todas!las! otras!
virtudes!naturales.!!
En! el! pensamiento! clásico,! la! formación! de! la! prudencia! era! tan! importante! como! la! formación! de! la!
conciencia.! Esa,!que! es!un!acto!de!la! razón,!apunta! a !la!acción!(futura! o!pasada):! está!centrada!en!la!verdad!
y!con!ella!ilumina!la!acción.!Pero!en!el!comportamiento!mo ral!n o! está!in volu crada !tan !só lo!la! perc epció n!d e!
la! ver d ad .! Es! pos ible ! ver! clara mente! la! v e rd ad ! de! un a ! determina d a! cuestión! y! sin! embargo! no! act u ar !
acorde! a! esta! verdad.! No! solamente! la! razón,! sino! también! la! voluntad! y! en! cierto! m odo! también! las!
emociones!cumplen!su!propio!papel.!Está!involucrada!toda!la!psique!de!un!modo!enteramente! maduro,!tal!
es!así!que!cualquier!cosa!que!hag amos,!la!haremos!no!solam ente!bien,!sino!tam bién!de!m anera!creativa,!
responsable,!velozm en te!si!es!necesario!y!co n!agrad o.!
La!prudencia,!que!abarca!tanto!la!razón!como!la!voluntad,!gobierna!el!desarrollo!de!una!acción!en!cuatro!
fases.!Prim e ro!la!intenc ión ,!la !p er cep ció n!general!que!algo !merece!la!pena! hacerlo.!L u eg o!la!decisió n.!A!
veces,! cuando! la! oportunidad! de! una! acción! es! dudosa,! es! momento! d e! proceder! a! un! debate.! Y,!
finalmen te,!la!ejecu ción .!En !cada !un a!de !estas !fases !hay !un !estím u lo!rac ion al!y!vo lun tario .!Du ran te !todo !el!
desarrollo!de!este!proceso,! razón!y!voluntad!interactúan! para!llegar!finalmente! a!la!ejecución,!aún!cuan do!
este! proceso!pareciera! casi!automático.!En !la! may oría!de! los!casos! pasam os!velozmente!de!la!intención! a!la!
decisión!y!a!la!ejecución.!No!obstante,!es!bueno!reflexionar!y!tomar!conciencia!del!proceso.!Los!animales!no!
están!dotados!de!razón!por!lo!que!se!comportan!instintivamente;!en!cambio,!los!seres!hum anos!podemos!
reflexionar.! Podemos! a ctuar! con! m a du rez,! pero! tam bién ! experimentar! resistencias! ocultas,! que! nos!
impide n ! h a ce r! a q u ello ! q u e ! q u er ríamos,! o! a! vec es ! n o s! d a mos! c u en ta ! d e ! es ta r! h a cie nd o ! cosas! que! no!
deseamos,!acerca!de!las!cuales!hemos!sido!convencidos!por!otros.!¿Por!qué?!
En!la!fase! de!la!intención,! la!cuestión!de!aquello!que!podría! hacerse!se!combina!con!la! concentración!de!la!
voluntad! sobre! la! acción! futura.! Es! bueno! tener! sueños,! aspiraciones! a! cosas! gra nd e s,! n! cu an d o ! no !
siempre!podamos!ponerlas! en !práctica.!A !nivel!d e!decisión,! existe!una! com bin ación!del! juicio!racional!y !de!

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Dimensiones Fundamentales de la Existencia Humana

Las Virtudes Cardinales

Dimensiones fundamentales de la existencia humana 6. Las virtudes cardinales "No está bien, amigo mío, afirmar, como tú lo haces, que un hombre de valor tenga que calcular sus oportunidades de vida y muerte. No, lo que debe considerar únicamente, cuando actúa, es si lo que hace es justo o no, si se conduce como un hombre valiente o como un cobarde". (Sócrates)

I. Una dimensión vital para poder tener una comprensión del hombre está en el reconocimiento de la vida moral, es decir, la relación del hombre con la vida recta u honesta y la búsqueda del fin último al que aspira. De aquí que sea muy importante considerar la vida virtuosa: la determinación estable por un modo de ser y vivir. La vida es moralmente virtuosa si se tiene el hábito de la virtud, "por el cual el hombre se hace bueno y por el cual ejecuta bien su función propia"; la práctica habitual de las virtudes éticas, que según la tradición clásica, consisten en un justo medio entre dos excesos ("ni demasiado mucho ni demasiado poco"), hace al hombre moral y lo dispone a la felicidad ("eudemonía"), en la versión de Aristóteles y la tradición que lo sigue. Por esto la ética no es sino el cumplimiento del fin del hombre: el arte de vivir.

II. Tanto el bien como el mal obrar forman costumbres e inclinaciones en el espíritu, así como los llamados hábitos de obrar. A los hábitos buenos se les llama "virtudes", y a los malos, "vicios". Un hábito es una cualidad difícilmente removible que perfecciona en el orden del ser o de la operación; o sea, una disposición estable y permanente en el actuar, no simples actos aislados ni mecánicos. Un hábito bueno del espíritu es, por ejemplo, saber decidir sin precipitación y considerando bien las circunstancias (prudencia). Un vicio, en cambio, en el mismo campo, es el atolondramiento, que lleva a decidir sin pensar y a modificar muchas veces y sin motivo las decisiones tomadas (veleidad). Algo tan importante como lo que llamamos "fuerza de voluntad" no es otra cosa que un conjunto de hábitos buenos conseguidos después de haber repetido muchos actos en la misma dirección. Ésta es la regla de oro de la educación del espíritu: la repetición. Lo propio de una virtud es el ejercicio de la libertad, a diferencia de la "costumbre" que es un acto mecánico.

III. La virtud, en último término, es un modo de vida: no pertenece propiamente al ámbito del hacer, sino del ser. Y en cuanto nos impulsa hacia nuestro propio bien de hombres, la virtud es un modo de vida lograda. Con el término virtud se designan: cualidades buenas, firmes y estables de la persona, que, al perfeccionar su inteligencia y su voluntad, la disponen a conocer mejor la verdad, y a realizar, cada vez con más libertad y gozo la decisión por el bien para alcanzar su plenitud humana.

IV. Las virtudes humanas fundamentales, llamadas virtudes cardinales son, desde Aristóteles, cuatro: Prudencia: perfecciona la razón práctica, es decir, ilumina sobre lo bueno aquí y ahora. Justicia: perfecciona la voluntad, da el "ordo amoris" (ordena el amor hacia los bienes). Fortaleza: perfecciona el apetito irascible. Templanza: perfecciona el apetito concupiscible (sobre lo irascible y concupiscible, ver al final el apéndice sobre las pasiones del alma para comprender mejor el ejercicio de las emociones que regulan estas virtudes). El nombre de cardinal reside, por un lado, que es otro modo de decir "fundamental", o sea, estas cuatro virtudes contienen en sí toda la dimensión moral: la inteligencia, la voluntad y los apetitos sensitivos; por otro lado, ellas integran o son el principio de otras en ellas contenidas (por ejemplo, el respeto, la honestidad son modos de la justicia); y finalmente, así como el norte está en relación al sur, a su vez que el este al oeste, así una virtud no se puede entender sin relación a la otra, y no se puede dar una si no se da de algún modo las otras.

1V. A continuación se desarrollan cada virtud fundamental con el siguiente esquema: a. Una síntesis de la virtud b. Un desarrollo más amplio c. Formas de esa virtud

Prudencia

VI. PRUDENCIA a. La prudencia es la virtud que dispone la razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo. "El hombre cauto medita sus pasos". La prudencia es la "regla recta de la acción", escribe Tomás de Aquino siguiendo a Aristóteles, por ello también recibe el nombre de "recta razón en el obrar". La prudencia no se confunde ni con la timidez o el temor, ni con la doblez o la simulación: la "astucia para evitar el compromiso". Al contrario, nos dice lo que aquí y ahora es lo bueno, de acuerdo a la verdad de las cosas. Es llamada la "auriga virtutum" (corona de la virtudes): conduce las otras virtudes indicándoles regla y medida. Gracias a esta virtud aplicamos sin error los principios morales a los casos particulares y superamos las dudas sobre el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar.

b. En el vocabulario común la prudencia se relaciona a menudo con la cautela. Pareciera sugerir la actitud temerosa de un observador lejano, que no participa directamente en una determinada acción, indicando que quizás deberíamos renunciar a aquello que se había proyectado. Si eso es lo que entendemos por prudencia, nos será muy difícil comprender por qué es considerada una de las virtudes que dirige la vida moral. Es más, nos preguntaremos cómo es posible que sea una virtud general presente en todas las otras virtudes naturales.

En el pensamiento clásico, la formación de la prudencia era tan importante como la formación de la conciencia. Esa, que es un acto de la razón, apunta a la acción (futura o pasada): está centrada en la verdad y con ella ilumina la acción. Pero en el comportamiento moral no está involucrada tan sólo la percepción de la verdad. Es posible ver claramente la verdad de una determinada cuestión y sin embargo no actuar acorde a esta verdad. No solamente la razón, sino también la voluntad y en cierto modo también las emociones cumplen su propio papel. Está involucrada toda la psique de un modo enteramente maduro, tal es así que cualquier cosa que hagamos, la haremos no solamente bien, sino también de manera creativa, responsable, velozmente si es necesario y con agrado.

La prudencia, que abarca tanto la razón como la voluntad, gobierna el desarrollo de una acción en cuatro fases. Primero la intención, la percepción general que algo merece la pena hacerlo. Luego la decisión. A veces, cuando la oportunidad de una acción es dudosa, es momento de proceder a un debate. Y, finalmente, la ejecución. En cada una de estas fases hay un estímulo racional y voluntario. Durante todo el desarrollo de este proceso, razón y voluntad interactúan para llegar finalmente a la ejecución, aún cuando este proceso pareciera casi automático. En la mayoría de los casos pasamos velozmente de la intención a la decisión y a la ejecución. No obstante, es bueno reflexionar y tomar conciencia del proceso. Los animales no están dotados de razón por lo que se comportan instintivamente; en cambio, los seres humanos podemos reflexionar. Podemos actuar con madurez, pero también experimentar resistencias ocultas, que nos impiden hacer aquello que querríamos, o a veces nos damos cuenta de estar haciendo cosas que no deseamos, acerca de las cuales hemos sido convencidos por otros. ¿ Por qué?

En la fase de la intención, la cuestión de aquello que podría hacerse se combina con la concentración de la voluntad sobre la acción futura. Es bueno tener sueños, aspiraciones a cosas grandes, aún cuando no siempre podamos ponerlas en práctica. A nivel de decisión, existe una combinación del juicio racional y de 2la elección de la voluntad respecto a la acción futura. Una persona responsable tiene razones y por eso escoge una determinada acción en vez de otra. Si se presentan dudas debe procederse a la deliberación, y al consejo de un guía externo, o de una persona sabia o de la ley moral. Adoptando la sugerencia, la voluntad acepta el necesario consejo. Finalmente al proceder a la acción no sólo contamos con la ejecución material de la decisión, sino también la verificación de la razón que asegura que la acción se lleve a cabo bien y apropiadamente.

Algunas personas tienen dificultades con la primera fase. Deben ser instruidas sobre cómo hacerlo, porque no poseen aspiraciones propias. Otros tienen grandes ideas pero poca capacidad de decisión. No pueden llegar a una conclusión y deliberan sin fin. Otros son rápidos en tomar una decisión, pero no llegan a cumplir lo que habían decidido. Cuando existe un problema es bueno analizarlo a fondo para poder corregirlo. La capacidad de actuar de forma clara, coherente y responsable se llama virtud de la prudencia.

c. La prudencia -virtud intelectual por perfeccionar a la inteligencia- es, por su objeto, una virtud moral: madre y guía de todas las demás. Conoce y discierne el bien que aquí y ahora conviene. Es la virtud de la recta razón en el obrar; es decir, indica de manera práctica la medida a las virtudes morales: el verdadero bien al caso concreto. Las virtudes que ayudan al buen juicio de la prudencia son:

  1. "Eubulia" o saber deliberar: En cuanto al consejo o deliberación, la razón se perfecciona adquiriendo el saber aconsejar de modo recto, permanente o estable; aquí se dice que tiene un hábito propio, denominado eubulia. Aconsejar es deliberar, sopesar los pros y contras de una acción, si una posible solución a un problema es mejor que otra, si un bien a realizar es mayor que otro, etc. Este acto no consiste en pedir consejo a unos y otros, asunto que también se puede y se debe hacer, sino que, en rigor, el acto del consejo o deliberación práctica lo ejerce cada uno, no los demás por uno. Decidir bien.
  2. "Synesis" o sensatez y "gnome" o saber sentenciar ad casum: El hábito que perfecciona la razón práctica en orden al juicio práctico se llama synesis. La palabra significa sentenciar bien, de ahí el término castellano de sensatez. Decidir con buen sentido aquí y ahora, conforme a la verdad de las cosas.
  3. Otros actos que ayudan al buen juicio de la prudencia son: memoria, inteligencia, docilidad, solercia o sagacidad, providencia o previsión, circunspección y precaución.

Justicia

VII. JUSTICIA a. La justicia es la virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a cada uno lo que les es debido. La justicia para con los hombres dispone a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las relaciones humanas la armonía que promueve la equidad respecto a las personas y al bien común.

b. La voluntad humana, por naturaleza, está orientada hacia el bien. Se podría afirmar pues que no tiene necesidad de formarse para ser ejercida, por contraposición a la razón, que tiene necesidad de ser educada para adherirse a la verdad. Cuando las emociones se aplacan, a través de las virtudes de la fortaleza y la templanza, la voluntad, libre de obstáculos, desea el bien. Aún así esta interpretación no es del todo correcta; de hecho la voluntad tiene necesidad de formación en su movimiento "fuera de ella", hacia el bien de los demás. La voluntad necesita de la virtud de la justicia para habituarse a la amistad, lo que resulta fundamental para respetar los derechos de los demás.

Desde pequeños aprendemos lo que es la justicia: los padres enseñan a sus hijos a ser justos y a pensar en los derechos y necesidades del prójimo. Por eso la justicia está tan arraigada en la persona, tanto que sería posible movilizar masas en defensa de la justicia social. Sin embargo, cada vez menos personas están dispuestas a luchar unidas por la templanza social y la castidad. En el caso de las otras virtudes morales, es 3

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