Documento sobre Las Cruzadas. El Pdf, de nivel universitario y enfocado en Historia, explora las Cruzadas, desde la Arabia preislámica y el surgimiento del Islam, hasta las primeras expediciones y sus resultados, incluyendo la vida de Mahoma y las dinastías árabes.
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Las Cruzadas
El vocablo: musulmanes proviene de muslines, que significa librados por Dios.
Arabia significa desierto. La Arabia en general árida, arenosa y falta de agua, fue dividida por los antiguos en Arabia Pétrea, Arabia Desierta y Arabia Feliz. Estas tierras no adquirieron mucha importancia hasta el Medioevo.
La Arabia Pétrea comprendía la península del Sinaí y gran parte de la costa oriental del Mar Rojo. La Arabia Desierta o parte noroeste, ofrece un espectáculo desconsolador: Desiertos inmensos, donde navega el camello, salpicados por pequeños oasis donde hay palmeras, cardos y enormes tormentas que entierran las caravanas bajo las olas de arena. La Arabia Feliz al suroeste de la península, ofrece perlas en las costas y piedras preciosas en los montes, en las llanuras abundan las palmeras y bálsamos.
Arabia estuvo habitada por tribus semíticas que, aunque de origen blanco, luego fueron bronceadas a causa del clima. Las del norte referían su origen a Ismael, hijo de Abrahán y de la esclava Agar, de donde se llamaron ismaelitas y agarenos. Las tribus del norte fueron nómadas; las del sur, agricultoras y comerciantes y así, alcanzaron gran civilización. El límite y centro del comercio de las familias del norte y del sur era La Meca, en donde daban culto a un aerolito en la Kaaba o piedra negra, a la cual atribuían origen celestial: decían que el arcángel San Gabriel la había traído para que sobre ella reposaran las cabezas de Ismael y Agar. Esta era la situación de Arabia cuando en ella vio la luz Mahoma.
Mahoma. 570-632
También llamado Mohamed, El muy loado. Nació de la tribu de los korexitas o guardianes de la Kaaba. La religiosidad de los árabes ha llenado su vida de prodigios fabulosos. Entre éstos, su viaje al cielo efectuado en una yegua blanca llamada Alborak, habiéndole servido de guía en su peregrinación el arcángel Gabriel; en ella Alah dictó a Mahoma las cinco oraciones que deben hacer cada día sus creyentes. Dedicado n su juventud al comercio de las caravanas, Mahoma se casó una viuda rica llamada Kadicha y, retirado al desierto se halló elegido por Dios para revelar a los pueblos una doctrina religiosa perfecta y nueva. Anunció su misión con estas palabras: No hay más Dios que Dios -Alah- y Mahoma es su profeta.
Los once primeros años de su predicación fueron estériles, perseguido por sus convecinos a causa de predicar la destrucción de los ídolos partió a Yatreb, que se llamó desde entonces Medina o la Ciudad del Profeta. Esta "huída" -Hégira- en el 622, es el comienzo de la Era Musulmana. En Medina logró muchos seguidores e inauguró el período de la guerra santa contra todos los adversarios de su doctrina. Después de ochos años de luchas, entro victorioso en La Meca, donde derribó los ídolos. Al expirar Mahoma, había logrado imponer su doctrina en toda Arabia, después de haber realizado por medio de su religión la unidad del pueblo árabe.
Aunque Mahoma nada escribió, su doctrina religiosa quedó consignada en el Korán, lectura por excelencia, libro formado por sus predicaciones. Según los árabes, San 1Gabriel escribió el libro; según la crítica, el recopilador de las doctrinas de Mahoma fue Othman. Este libro contiene la verdad fundamental de la unidad de Dios y la proscripción de la idolatría. Se encuentran aquí muchos elementos de la doctrina cristiana y judía. Su dogma y su moral son fáciles y acomodadas al carácter del árabe; halaga la sensualidad con la poligamia y la perspectiva de un paraíso, y el espíritu belicoso con la santificación de la guerra contra los infieles.
El Korán establece el fatalismo; admite el infierno de castigos materiales; impone la obligación de visitar por lo menos una vez en la vida el templo de la Kaaba y hacer oraciones cinco veces al día, y prescribe ciertas reglas de carácter higiénico- religioso. Resalta la oración, la limosna y la hospitalidad. La religión contenida en el Korán se denominó Islam, vocablo que significa entrega a la voluntad de Dios.
Los reinos árabes.
El Islam operó en el pueblo árabe una transformación completa lanzándolo a la conquista de las naciones. La clave principal de los triunfos del Islam fue su doctrina guerrera. Al comenzar sus conquistas, Arabia apenas tenía unos cuatro millones de habitantes, pero éstos lucharon fanáticamente por su doctrina y alentados con la esperanza del botín en esta vida y el paraíso en la otra. De esta suerte los mahometanos en ocho años conquistaron más que los romanos en varios siglos. Hay que tener en cuenta que muchas de las naciones que cayeron bajo su poder lo hicieron de manera pacífica, como un proceso de lenta adaptación y mestizaje, pues estaban abrumadas por los tributos, la guerra y los conflictos religiosos convertidos en delito contra el Imperio. Los musulmanes, merced a la guerra santa, extendieron sus conquistas por Persia, Turquestán y la India por el oriente; Africa, España y Galia por el occidente.
Los sucesores de Mahoma se llamaron califas, vocablo que significa vicarios del enviado de Dios. Los primeros forman el Califato perfecto por pertenecer a la familia de aquél; son:
En tiempo de sus sucesores, los árabes continuaron la conquista de África septentrional y se apoderaron de España y parte de las Galias. Los omníadas establecieron su corte en Damasco, imitando el lujo de los señores orientales, pero 2se hicieron odiar por el pueblo; el último de ellos, Mernán II, 746-750, fue asesinado por Abbul-Abbas, 750-754.
Estos fijaron su corte en Bagdad y atendieron, más que a las conquistas, a la cultura. Abbul-Abbas era llamdo El Verdugo, por la crueldad de sus acciones. Los abbásidas, con el pretexto de celebrar la reconciliación con los omníadas, los invitaron a un festín en el que asesinaron ochenta príncipes: del hecho sólo escapó Abderramán, quien fundó el califato in dependiente de Córdoba. Entre los abbásidas de Bagdad debe mencionarse a Arún-al-Raschid, El Justo, 789-809, contemporáneo de Carlomagno. Ha sido considerado como el prototipo de los emperadores musulmanes. Las mil y una noches se atribuyen a su reinado. La decadencia de esta dinastía sobrevino pronto. Desmembrado el reino, sobre sus ruinas, fundaron diferentes principados o sultanías los caudillos turcos denominados emires. Emir significa jefe. Emir al omrá, Jefe de jefes.
Las conquistas del Islam.
La Hégira sucedió en el año 622, principio del calendario musulmán; del 633 al 638 los árabes se tomaron Mesopotamia, en el 635 entraron en Damasco; en el 637 en Jerusalén y, después de batir a los persas, conquistaron la isla de Chipre. Después de la lucha entre omníadas y abbásidas, asumen una doble dirección: hacia el Oriente asiático, con Armenia y el Turquestán, y hacia Occidente llegando a ocupar Cartago en el año 698 y a amenazar a Constantinopla. En el 691 construyeron la primera mezquita en Jerusalén. En el 711 invadieron la España visigoda, traspasaron los Pirineos y sólo los detuvo el mayordomo del palacio Franco, Carlos Martel, gracias a la derrota que les infligió en los campos de Poitiers en el año 732. En revancha ocuparon Córcega, Cerdeña, Sicilia y parte de Italia amenazando con imponer la media luna sobre el sepulcro de San Pedro y alzar una mezquita sobre el Vaticano, como lo hizo Omar sobre el Templo de Jerusalén. Durante esta época los papas León III (795-816) y León IV (847-855) levantaron la muralla para defender la ciudad leonina. El Mediterráneo dejó de ser el mar de la ekumene cristiana y se convirtió en ruta musulmana, las naves de los árabes mueven el comercio y activan el intercambio entre Africa, Europa y Asia. Esta facilidad natural para el comercio hizo más fácil la expansión del Islam. Pero lo que más animó su cohesión, fuerza interior, fanatismo emprendedor y poder subyugador fue su religiosidad ardiente y la fidelidad a Alah y a su Profeta. Por otra parte, los califas, sucesores de Mahoma, que ostentaban la centralidad del poder, dirigieron la guerra santa por la que superaron fronteras insospechadas.
Así, pues, durante el califato de Omar, 634-644, fundador del imperio árabe, el general Amrú pasó desde Palestina a Egipto y conquistó el antiguo imperio de los Faraones. Las invasiones avanzaron rápidamente. Los númidas, -nómadas- moros y bereberes -del árabe ber, desierto-, abrazaron el Islam, haciéndose, desde entonces, el azote de la cristiandad. El Norte de África se convirtió en otra Arabia, donde casi se extinguió el cristianismo. Bajo Omar y su sucesor Otmán, yerno de Mahoma, se redactaron los 144 suras (capítulos) del Korán, que contenían las revelaciones proclamadas por Mahoma. De Otmán derivó la dinastía de los omeyas, que residieron en Damasco del 661 al 750. En el reinado del omníada Valid, 705- 715, los musulmanes, invitados por el gobernador de Ceuta, invadieron a España y 3derrotaron a don Rodrigo en la laguna de la Janda. Muza, gobernador del África, pasó a la Península y entre los dos conquistaron en breve la mayor parte de ella. Es España llegaron a tener gran preponderancia el Emirato independiente de Córdoba fundado por Abderramán I, 755, y el Reino de Granada, fundado por Mohamed Alhamar en 1238. Los visigodos, pues, fueron fácilmente dominados por los árabes a causa de haber perdido aquellos el espíritu guerrero y no tener ejército adecuado para contrarrestar la agresión. De España pasaron a Francia. Después de haber conquistado los valles del Ródano y del Garona, fueron rechazados en Tours, cerca de Poitiers. La importancia de esta batalla acaecida en el 732 fue inmensa, hasta el punto de haber sido considerada como una de las más transcendentales de la humanidad. En el año 691 se construyó la primera mezquita en Jerusalén; en el 846 se toman Roma; en el 878 llegan a Siracusa, que era bizantina; en el 969 fundan el Cairo en Egipto; del 1010 al 1020 persiguen a los cristianos en Egipto; del 1043 al 1048 derrotan a los persas; en agosto de 1071 derrotan a los bizantinos generando la reacción del Papa Gregorio VII, quien en el 1074 pide a los cristianos ayudar a los abatidos de Constantinopla.
Debe considerarse, además, que la expansión del Islam se favoreció por otras razones distintas a las religiosas. El imperio de Oriente iba en camino de desintegración por el conflicto de poder entre Alejandría y Constantinopla; las antiguas contiendas entre arrianos, nestorianos y monofisitas, y el discurso de la divinidad de Cristo que interesaba tanto a los arrianos como a los mahometanos en sus efectos políticos. Poco a poco irán desapareciendo las comunidades cristianas del norte de África, especialmente la de Cartago, en la que brilló la luz de San Cipriano, San Agustín y Tertuliano.
La guerra santa: Cruzada y Gihad.
Origen de las Cruzadas.
La religión de Mahoma ha tenido un fuerte carácter militarista, así se imponía más por la fuerza que por convicción; es decir, no daba campo a la conversión interior y muchos se hacían al Islam para evitar los impuestos o para garantizar la seguridad personal. Cuando los árabes se tomaron Jerusalén en el año 637, los cristianos de Palestina conservaron la libertad religiosa, pero a costa de duros impuestos. El término Gihad se refiere al esfuerzo por una causa, al dominio de sí, no sólo al acto bélico, pero en este concepto se concentra la espiritualidad de la guerra para el Islam durante este período. Las peregrinaciones a Tierra Santa -cuyo origen se remonta a los primeros siglos del Cristianismo- eran toleradas con cierta presión del Islam. En el año 638 el Obispo Sofronio de Jerusalén firmó un pacto con el califa de Damasco referente al trato de los cristianos en las tierras de dominio islámico. A los cristianos se les dejaba libres para vivir su religión, pero se les prohibía levantar nuevos templos, tener manifestaciones externas de culto, llevar armas, testimoniar ante los tribunales de justicia, hacer proselitos o impedir que alguno se convirtiera al Islam y se les obligaba a llevar un distintivo que, a fin de cuentas, los hacía ciudadanos de segunda clase. Durante este y el tiempo posterior no hubo violencia directa; se dice, incluso, que el califa Harún-al-Raschid envió las llaves del Santo Sepulcro a Carlomagno en señal de afecto. Esta situación de relativa benevolencia cambió cuando en el año 969 los fatimitas de Egipto entraron en Palestina con el ánimo de borrar toda huella cristiana, y sobre todo, en tiempos de califa Hakem en el año 1009, quien destruyó el templo del Santo Sepulcro y comenzó las persecuciones 4