El Poder Universal y la Formación de las Monarquías Feudales en Europa

Documento de Universidad sobre El Poder Universal y la Formación de las Monarquías Feudales en Europa. El Pdf explora las transformaciones sociales, económicas y políticas desde el siglo IX al XII, con foco en la Iglesia, el Imperio y Federico I Barbarroja, en la materia de Historia.

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EL PODER UNIVERSAL Y LA FORMACIÓN DE LAS MONARQUÍAS
FEUDALES EN EUROPA
Desde los años iníciales del Siglo XI, Europa apenas comenzaba a verse libre de la
amenaza de las invasiones, se inicia en todas partes un proceso de reconstrucción que
afecta a todos los niveles e instituciones en aquellos territorios que habían experimentado
en toda su crudeza las consecuencias de la disolución del Imperio Carolingio.
A las transformaciones sociales y económicas que cambiaron Europa a partir del Siglo
XI, debemos añadir cambios políticos. A lo largo del Bajo Medievo el epicentro de poder
se traslada al mundo germánico, gracias sobre todo a la acción religiosa del cristianismo.
Sin embargo, durante el Siglo XI esta unidad se divide en dos a Oriente se separará la
Iglesia bizantina, negando la autoridad del obispo de Roma y con ello el primado de la
silla papal, creando su propia autonomía sobre el plano religioso y el político, creándose
así la Iglesia Ortodoxa (con el cisma de 1054).
1. Cristiandad e Imperio desde el Siglo IX al XII
1.1. La acción unificadora del cristianismo.
La Europa medieval se basaba sobre la fe del cristianismo, la organización de la Iglesia
sobre el primado de Roma, y sobre ésta las diócesis guiadas por los obispos nombrados
por el Papa, que se encargaban de los asuntos temporales de sus diócesis, con funciones
político-administrativos. Dentro del marco de las diócesis, surgieron las escuelas
diocesanas y monacales que fueron fundamentales para la conservación de los textos
antiguos tanto de la cultura clásica como cristiana. Europa fue identificada con el término
Christianitas y su centro ideal era Roma, la ciudad elegida por Pedro y sus sucesores como
sede del Vicario de Cristo en la Tierra.
El poder temporal de la Iglesia controlaba tanto el aspecto jurídico-administrativo como
el militar, de aquellos territorios que formaban el así llamado “Patrimonio de San Pedro”,
este aspecto mundano o temporal se diferenciaba de aquel meramente espiritual, el poder
temporal de los pontífices se extendió progresivamente sobre buena parte de Italia central,
desde el Lacio a Umbría, las Marcas (Marche), Romagna y parte de Emilia y Toscana,
desde los Siglos VIII al X.
La interrelación de los hombres de la
Iglesia en los asuntos políticos produjo
en ellos una corrupción moral, Obispos y
Abades comenzaron a ser elegidos más
por sus capacidades militares y de
gobierno que por su preparación
teológica. Así como la regla del celibato
fue cada vez menos respetada, se produjo
la compraventa de los cargos
eclesiásticos llamadas simonía. El Papa
Gregorio VII (1020-1085), acabó con la
venta de cargos eclesiásticos,
sacramentos y reliquias, durante la
llamada Querella de las Investiduras.
Para poner remedio a tanta transgresión y poner fin a tantos episodios de corrupción,
concubinato y simonía, a inicios del Siglo XI surgieron varios movimientos de protesta
que llevaron al Papa Gregorio VII a encabezar la conocida Reforma gregoriana (1073-
1085), los obispos de la Reforma eran muy amplios, pero ante todo aspiraban a la
instauración en la sociedad de una vida conforme a los Evangelios. Para ello no era
suficiente la restauración de las estructuras eclesiásticas o la elevación moral del clero,
sino que exigía una profunda renovación espiritual de toda la Iglesia, desde su Cabeza (el
Papa) hasta el último de sus miembros.

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El Poder Universal y la Formación de las Monarquías Feudales en Europa

Desde los años iníciales del Siglo XI, Europa apenas comenzaba a verse libre de la amenaza de las invasiones, se inicia en todas partes un proceso de reconstrucción que afecta a todos los niveles e instituciones en aquellos territorios que habían experimentado en toda su crudeza las consecuencias de la disolución del Imperio Carolingio.

1 MARCA DANESA 2 CALIS 3 SAJONES 4 Aquisurge AUSTRASIA Fulda" Mogunéia . HANCONIA T& Faria Warmia Rarabons. MARCA ORIENTAL MARCA BRETONA Tours ALAMANIA BAVIERA Bourgei CARINTIA ARCK ASTURES AQUITANIA Movena SERVIOS M MARCA WSPE Zurogein CONCEDA Cotton Toledo Barcelona Dyrhačyum S Córdoba CHIDERRAL Mar Mediterráneo PRITORIOS BIZA PANÓNICA Grinchfo OMBARDIA Talasa Rogelo A FSPORNO ALBANOS BENEVENTO

A las transformaciones sociales y económicas que cambiaron Europa a partir del Siglo XI, debemos añadir cambios políticos. A lo largo del Bajo Medievo el epicentro de poder se traslada al mundo germánico, gracias sobre todo a la acción religiosa del cristianismo. Sin embargo, durante el Siglo XI esta unidad se divide en dos a Oriente se separará la Iglesia bizantina, negando la autoridad del obispo de Roma y con ello el primado de la silla papal, creando su propia autonomía sobre el plano religioso y el político, creándose así la Iglesia Ortodoxa (con el cisma de 1054).

Cristiandad e Imperio desde el Siglo IX al XII

Océano Atlántico ANGLOSAJONES Londres MARCA SORARA NEUSTRIA BORGONA

La acción unificadora del cristianismo

La Europa medieval se basaba sobre la fe del cristianismo, la organización de la Iglesia sobre el primado de Roma, y sobre ésta las diócesis guiadas por los obispos nombrados por el Papa, que se encargaban de los asuntos temporales de sus diócesis, con funciones político-administrativos. Dentro del marco de las diócesis, surgieron las escuelas diocesanas y monacales que fueron fundamentales para la conservación de los textos antiguos tanto de la cultura clásica como cristiana. Europa fue identificada con el término Christianitas y su centro ideal era Roma, la ciudad elegida por Pedro y sus sucesores como sede del Vicario de Cristo en la Tierra.

El poder temporal de la Iglesia controlaba tanto el aspecto jurídico-administrativo como el militar, de aquellos territorios que formaban el así llamado "Patrimonio de San Pedro", este aspecto mundano o temporal se diferenciaba de aquel meramente espiritual, el poder temporal de los pontífices se extendió progresivamente sobre buena parte de Italia central, desde el Lacio a Umbría, las Marcas (Marche), Romagna y parte de Emilia y Toscana, desde los Siglos VIII al X.

La interrelación de los hombres de la Iglesia en los asuntos políticos produjo en ellos una corrupción moral, Obispos y Abades comenzaron a ser elegidos más por sus capacidades militares y de gobierno que por su preparación teológica. Así como la regla del celibato fue cada vez menos respetada, se produjo la compraventa de los cargos eclesiásticos llamadas simonía. El Papa Gregorio VII (1020-1085), acabó con la venta de cargos eclesiásticos, sacramentos y reliquias, durante la llamada Querella de las Investiduras. Sem foret 1 Cleri mon canto ceste paue rere: benf Cler Se peut bonif pfoluar. O_ute

Para poner remedio a tanta transgresión y poner fin a tantos episodios de corrupción, concubinato y simonía, a inicios del Siglo XI surgieron varios movimientos de protesta que llevaron al Papa Gregorio VII a encabezar la conocida Reforma gregoriana (1073- 1085), los obispos de la Reforma eran muy amplios, pero ante todo aspiraban a la instauración en la sociedad de una vida conforme a los Evangelios. Para ello no era suficiente la restauración de las estructuras eclesiásticas o la elevación moral del clero, sino que exigía una profunda renovación espiritual de toda la Iglesia, desde su Cabeza (el Papa) hasta el último de sus miembros.

El Sacro Imperio Romano Germánico y el conflicto entre el Papa y el Emperador

El sistema establecido durante el periodo feudal de los condes-obispos que surgió durante estos siglos, afecto a las relaciones entre la Iglesia y el Imperio Sacro Romano Germánico.

El Imperio de Carlomagno sobrevivió solo un siglo y medio a su fundador. Pero el sueño imperial siguió vivo hasta que Otón I duque de Sajonia llego a conseguirlo a mediados del Siglo X, frenando las correrías de los húngaros que devastaban la llanura centroeuropea, autoproclamándose rey de Alemania. Gracias a las victorias alcanzadas en el Norte de la península italiana, obtuvo también la corona de Italia y por último la corona imperial, conferida por el Papa Juan XII en el 962. El Sacro Imperio Romano Germano, cambio el epicentro de poder de Francia a Alemania, y el Norte e Italia quedo sometido al dominio de los emperadores alemanes. +

El conflicto entre el Papa y el Emperador

El sistema establecido durante el periodo feudal de los condes-obispos que surgió durante estos siglos afecto a las relaciones entre la Iglesia y el Imperio Sacro Romano Germánico. Otón I quiso tomar el pleno poder sobre las nominaciones de los obispos dentro de su territorio reivindicando la facultad de investimento tanto desde el punto de vista civil como eclesiástico (la investidura per anulum et baculum), sin tener en cuenta o no la aprobación papal. A su vez, Otón I en el 962 emano el Privilegium Othonis en base a las donaciones carolingias realizadas a los "sucesores de Pedro", el Emperador reivindicó el derecho de vigilar la moralidad de la Iglesia, hasta el punto de creerse capaz y potestad de aprobación en la elección del Sumo Pontífice. Una absoluta injerencia dentro del papel de la Iglesia, que quedo controlada en base por el Emperador, que reivindicó además el exclusivo derecho a nombrar obispos, comenzando un conflicto que durará hasta finales del Siglo XII, en lo que fue definida como lucha por la investidura.

A la muerte de Otón I, le sustituyó Otón II (973-983), que se encontró con la reivindicación de su cuñado Lotario rey de Francia, del territorio de Lorena. Otón II respondió con contundencia y mandó invadir Francia, hasta llegar a París donde su ejército se encontró con Hugo Capeto que tenía la defensa de la ciudad tras negociaciones entre éste y el Emperador, Lorena quedo bajo control germánico. Lotario continúo como rey de Francia, aunque a su muerte y la de su hijo le sustituiría Hugo Capeto y nacería una nueva dinastía en el 987.

Enfrentamiento de Gregorio VII y Enrique IV al concordato de Worms

Uno de los episodios de mayor tensión entre los enfrentamientos papado e imperio, tuvo como protagonistas al Emperador Enrique IV (1069-1106), de la casa de Franconia, y el Papa Gregorio VII (1073-1085) que en 1075 declaró el Dictatus Papae sobre la supremacía del pontífice sobre todos los fieles, clérigos o laicos, Emperador incluido. Este principio se basaba en la concesión teocrática del poder y no podía ser superada por las ambiciones universalistas del Emperador. Enrique IV reaccionó al Dictatus Papae intentando deponer a Gregorio VII que reaccionó con la excomunión del Emperador, y con ello privado del privilegio de ejercitar cualquier género de protesta, Enrique IV se vio obligado a implorar humildemente perdón al Papa, acudiendo a su encuentro en el Castillo de Canosa ("humillación de Canosa" 1077). Después de algunas conversaciones se llego al Concordato de Worms (estipulado en el 1122 entre Enrique V (hijo del anterior Emperador) y Papa Calisto II estableciendo que la investidura laica era únicamente del Emperador. Pero aún quedaron temas pendientes, como por ejemplo en Alemania, donde el Emperador necesitaba el apoyo de los señores feudales eclesiásticos para contrarrestar la autonomía de los príncipes alemanes, la investidura feudal habría precedido a la religiosa (así la obediencia de los eclesiásticos era primero hacia el Emperador y como segundo hacia el Papa), mientras en Italia donde la Iglesia quería mantener el control sobre la aristocracia local, sucedió lo contrario que en el caso alemán. Aunque fue una solución no acabo con la controversia entre Papado e Imperio.

Roma y el enfrentamiento con los Papas

Desde hacía tiempo en Roma el malcontento había llevado a la ciudadanía a restaurar la República que devolviera a la vieja Urbe sus tradiciones. Dichas ideas eran fomentadas por Arnaldo de Brescia (sacerdote y reformador) que acusaba a obispos y al Papa de no seguir la simplicidad de los evangelios, de querer solo poseer la tierra. Dicho sacerdote fue condenado por herejía en 1139 y obligado a abandonar la ciudad de Brescia y sobrepasar los Alpes.

En 1145 fue elegido Papa Lucio II con la ayuda del rey Normando Roger II y los nobles romanos, que buscó derribar la República establecida en Roma. Entre las figuras a destacar sobresalió Giordano Pierleone (hermano del antipapa Anacleto) que fue el único noble que no se puso del lado del Papa, sino del lado de la ciudad.

El Papa atacó y asedió el Capitolio donde senadores y ciudadanos resistieron el ataque del Papa que fue herido con una piedra muriendo días después, en su lugar fue elegido el Papa Eugenio III. En medio de este caos llego a la ciudad Arnaldo de Brescia, que defendía la idea de separar el poder temporal de aquel espiritual.

Roma entregó la Corona imperial a Conrado III Emperador del Sacro Imperio Romano Germano, descendiendo en Italia en 1151, pero no pudo realizar el deseo del pueblo romano, ya que murió un año después.

Tras la muerte del emperador Conrado III sin descendencia, para acabar con la situación de inestabilidad entre la nobleza alemana, se dio paso a la elección de Federico I Hohenstaufen "Barbarroja" (1122-1190), que acabo con un período de crisis dinástica entre señores feudatarios divididos entre gibelinos favorables a los Hohenstaufen de la casa Svevia, y güelfos de la casa de Baviera (siendo él mismo de amabas casas), se pudo pacificar la situación en Alemania y restaurar la autoridad imperial.

Glosario

Guelfo: de Welf, el fundador de aquella casa nobiliaria, que representaba a los duques de Baviera durante la elección imperial alemana tras la muerte de Enrique V (1125). Tras lo cual persistió como partido filo-papal.

Ghibellino: proviene del castillo Weibligen en Franconia, eran aquellos que apoyaban a la casa de los Hohenstaufen, duques de Suabia (Svevia), en la lucha del asiento imperial en 1125. Tras la elección del Emperador el termino paso a indicar el partido filo-imperial.

Con la nueva elección del Emperador en la figura de Federico I, la ciudad de Roma ofreció nuevamente la ciudad y su poder al nuevo regente. Sin embargo, el nuevo Emperador ya se había puesto del lado del Papa Eugenio III, al cual encontró en la Dieta de Constanza en 1153. Con la muerte del Papa y de su sucesor, se llegó al nombramiento de Adriano IV que excomulgo a la ciudad de Roma, que continuaba en su conflicto con los pontífices que se iban sucediendo. El Papa solo consintió perdonar a la ciudad si se expulsaba de la ciudad a Arnaldo de Brescia.

Federico I

El primer descenso y las usurpaciones de los derechos imperiales

Federico I aprovechó la llamada de Eugenio III para descender a Italia y resolver un conflicto imperial que duraba desde todo el siglo XI, cuando los emperadores empeñados en resolver la ya conocida como controversia con los papas, tuvieron a su vez que sofocar las revueltas de los señores feudatarios alemanes, despreocupándose de lo que ocurría en sus dominios italianos. Gracias a ello estos territorios pudieron evitar sus obligaciones feudales con el Emperador, dichas posesiones se situaban principalmente en el centro-septentrional peninsular que se dotaron de instituciones independientes como la de las ciudades-estado e iniciaron un proceso de expansión en los condados circundantes. Las ciudades que fueron poco a poco adquiriendo más derechos, las conocidas como regalías "derechos del soberano" de tipo fiscal o administrativo fueron asumidas por los

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