Historia global de España: desde la romanización hasta la conquista de América

Documento sobre la historia global de España, abarcando desde la romanización hasta la conquista de América. El Pdf, un conjunto de apuntes esquemáticos de Historia a nivel universitario, explora la división provincial romana, la irrupción islámica y los viajes de Colón.

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14 páginas

GLOBAL HISTORIA DE ESPAÑA
1º PARTE
TEMA 1- Romanización
División provincial romana: las instituciones imperiales:
El Imperio Romano organizó y explotó la península llevando a cabo tres provincializaciones:
En el año 197 a. C. la península se dividió en dos provincias: Hispania Citerior (cercana a Roma) e
Hispania Ulterior (alejada de Roma). Posteriormente se establecieron sus capitales en Tarragona y Córdoba
respectivamente
Después, tras la conquista con Augusto, en el año 27 a. C. Hispania pasó a dividirse en tres:
Tarraconensis, con capital en Tarraco, Lusitania, con capital en Emérita Augusta, y Bética Senatorial, con capital
en Córdoba. Las dos primeras quedaron al control del emperador mientras que Hispania Bética quedó en manos
del senado ya que era la más estable y romanizada.
Finalmente, con la reforma de Diocleciano, en el año 297 d. C., se creó la diócesis de las Hispanias, con
Emérita Augusta(Mérida) como capital, y formada por cinco provincias: Bética, Lusitania, Gallaecia, Tarraconensis
y Carthaginensis. A las que posteriormente se les añadirá Mauritania Tingitana (al norte de África) y Baleárica (en
el archipiélago balear).
Al frente de cada provincia se encontraba un Pretor encargado de temas administrativos, judiciales, militares y
religiosos, al que ayudaba un Cuestor en cuestiones fiscales. A su vez estaban divididas en conventus, que
agrupaban comunidades dentro de un área regional, en ellos se realizaban las reuniones del conventus sobre la
que trataban cuestiones jurídicas, fiscales o religiosas.
Tipos de ciudades en Hispania:
Derechos: El derecho latino otorga algunos privilegios como el derecho al comercio o al matrimonio y el
derecho romano lo poseían los ciudadanos de pleno derecho que podían votar y ser votados entre otras cosas
Ciudades romanas típicas
1. Colonias: Eran fundadas y habitadas por ciudadanos romanos que disfrutaban del derecho romano.
Ejemplo de esto es Emérita Augusta(Mérida) que fue fundada para licenciar a tropas romanas.
2. Municipios: Se utilizaban para asentar a la población indígena, normalmente eran ciudades ya
existentes como Cartagena(Carthago Nova) y Sagunto. En ellas sus habitantes disfrutaban del derecho latino
Ciudades indígenas: Clasificadas de menor a mayor resistencia a Roma:
3. Inmunes: Muy escasas, tenían su propio derecho y no pagaban impuestos
4. Federadas: Durante la conquista se unieron a Roma mediante un pacto gracias al cual conservaron su
autonomía.
5. Estipendiarias: Eran las ciudades vencidas, pagaban fuertes impuestos y no eran autónomas por lo que
dependían de los gobernadores de las provincias.
Organización Social en Hispania:
La asimilación social producida durante el proceso de romanización no fue uniforme ni en el tiempo ni en el
espacio, ya que esta fue rápida en el sureste de la península pero al contrario en el centro y noroeste fue más
difícil. Durante los dos primeros siglos se produjo una inmigración de población Itálica, que iniciaron una
colonización del territorio, estableciendo además relaciones de dependencia social con la población peninsular
mediante la esclavitud y el clientelismo. Este fue el precedente de la organización social durante el Alto Imperio,
la cual se dividía en cinco clases: primero se encontraba la élite, formada por los inmigrantes itálicos que se
hicieron con cargos políticos, latifundios y explotaron el terreno, después se encontraba la élite indígena que
ocupaba cargos municipales. Tras estos se encontraban los peregrinos, quienes eran hombres libres sin
ciudadanía romana.
Los libertos en cambio eran esclavos que habían conseguido su libertad pero seguían unidos a sus dueños.
Como clase más baja se encontraban los esclavos, los cuales eran considerados como mercancía, estos solían
trabajar en la agricultura o en la minería. Todo esto cambió con la llegada del Bajo Imperio en el s.III con la
transición hacia el régimen de colonato, el cual llevó a la sociedad a dividirse en dos: por un lado los honestiores,
que eran nobles y tenían propiedades, y por otro, los humiliores que conformaban el resto de la población y se
encontraban cada vez más empobrecidos.
Sistema económico:
Las principales actividades económicas eran la agricultura y la minería, las cuales se desarrollaban en territorios
del estado(Ager Publicus) que eran alquilados, siendo este el precedente de la propiedad privada. Dentro de la
agricultura, se produjo un gran desarrollo gracias a que los romanos introdujeron el arado romano y el regadío.
En cuanto a la producción destaca en el secano la triada mediterránea (trigo, vid y olivo) y en cuanto al regadío,
los frutales y las hortalizas. Respecto a la minería, destacan las minas de oro de la cuenca del Sil, las de plata de
Cartagena y Sierra Morena, las de cobre de Huelva y la de mercurio de Almadén. Tanto en los grandes latifundios
como en las minas, la mayoría de la mano de obra era esclava.
También se desarrollaban otras actividades en menor medida como la pesca, que producía salazones y garum, y
la ganadería, principalmente caprina y ovina.
Todo el territorio y las ciudades estaban conectados con los centros de producción y los puertos a través de una
serie de calzadas, que también favorecían el transporte de tropas militares, entre las que destacan la Vía Augusta
que recorría la costa mediterránea conectando los pirineos con Gades (Cádiz) y la Vía de la Plata que recorría el
oeste de la península ibérica, conectando Emérita Augusta (Mérida) con Asturica Augusta (Astorga).
Como resultado de todo esto, se va a desarrollar un comercio de tipo colonial entre la península y Roma durante
el Alto Imperio (s. I y II d. C.) basado en la exportación de materias primas y la importación de productos de lujo,
para después pasar a un comercio de autosuficiencia para abastecer la demanda de las ciudades.
Legado romano:
La civilización romana dejó un importante legado en la península, desde cultura y religión hasta aspectos
judiciales:
La lengua romana, el latín, actuó como elemento unificador del territorio y en él se transmitió el derecho romano,
que sentó las bases de nuestro sistema judicial.
Los romanos también construyeron numerosas obras arquitectónicas que perduran a día de hoy, como las
calzadas que recorrían toda la península, las más importantes fueron la Vía Augusta y la Vía de la Plata, las
calzadas también atravesaban ríos a través de puentes, los cuales constituyen una de las principales obras
públicas, ejemplos de estos son el Puente de Alcántara o el de Córdoba. Además también se construyeron circos
romanos como el de Emerita Augusta (Mérida) , teatros como el de Málaga o el de Cartagena, templos como el
de Córdoba y torres como la de Hércules en Galicia.
La religión también fue un elemento unificador de la península, al principio caracterizada por el culto al
emperador, que era divinizado, y presidida por la tríada capitolina: Júpiter, Juno y Minerva. Con el tiempo el
cristianismo penetró en la península y pasó de ser perseguido al principio a ser aceptado tras el Edicto de Milán
(313) y acabó como religión oficial tras el Edicto de Tesalónica (380). El cristianismo ha perdurado hasta el día de
hoy siendo una parte importante de nuestra cultura.
TEMA 2- Al-Andalus
Irrupción islámica en la Hispania visigoda
En el 711 el ejercito musulmán cruza el Estrecho de Gibraltar llamado por la nobleza visigoda (witizianos) y
consigue la victoria frente al ejército del rey Rodrigo en la batalla de Guadalete. Tarik responsable de la victoria,
decide llamar al gobernador Muza, que llega unas semanas después de la batalla con un ejército de 18000
hombres para realizar expediciones a lo largo de la península pactando las llamadas capitulaciones con la
nobleza visigoda como el Pacto de Teodomiro y Abd el Aziz en el 713, o por el contrario conquistando a los que
se oponían a ellas. Esto dió lugar a la dominación musulmana de la península en el 715 (Al principio los
musulmanes fueron una minoría privilegiada, lo que explica las capitulaciones como factor de dominio del
territorio y de la población).
Más tarde alrededor del 719 los musulmanes conquistaron la zona de los Pirineos avanzando hacia el norte hasta
que fueron frenados en el 732 por su derrota en la batalla de Poitiers a manos de Carlos Martel. Además en el
año 741 se produce una rebelión bereber que provocó el abandono del valle del Duero el cual pasó a ser una
zona inestable llamada “tierra de nadie” que pasó a ser la frontera entre los reinos cristianos del norte y
Al-Ándalus

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Romanización

División provincial romana: las instituciones imperiales

El Imperio Romano organizó y explotó la península llevando a cabo tres provincializaciones:

  • En el año 197 a. C. la península se dividió en dos provincias: Hispania Citerior (cercana a Roma) e Hispania Ulterior (alejada de Roma). Posteriormente se establecieron sus capitales en Tarragona y Córdoba respectivamente
  • Después, tras la conquista con Augusto, en el año 27 a. C. Hispania pasó a dividirse en tres: Tarraconensis, con capital en Tarraco, Lusitania, con capital en Emérita Augusta, y Bética Senatorial, con capital en Córdoba. Las dos primeras quedaron al control del emperador mientras que Hispania Bética quedó en manos del senado ya que era la más estable y romanizada.
  • Finalmente, con la reforma de Diocleciano, en el año 297 d. C., se creó la diócesis de las Hispanias, con Emérita Augusta(Mérida) como capital, y formada por cinco provincias: Bética, Lusitania, Gallaecia, Tarraconensis y Carthaginensis. A las que posteriormente se les añadirá Mauritania Tingitana (al norte de África) y Baleárica (en el archipiélago balear).

Al frente de cada provincia se encontraba un Pretor encargado de temas administrativos, judiciales, militares y religiosos, al que ayudaba un Cuestor en cuestiones fiscales. A su vez estaban divididas en conventus, que agrupaban comunidades dentro de un área regional, en ellos se realizaban las reuniones del conventus sobre la que trataban cuestiones jurídicas, fiscales o religiosas.

Tipos de ciudades en Hispania

Derechos: El derecho latino otorga algunos privilegios como el derecho al comercio o al matrimonio y el derecho romano lo poseían los ciudadanos de pleno derecho que podían votar y ser votados entre otras cosas

  • Ciudades romanas típicas
  1. Colonias: Eran fundadas y habitadas por ciudadanos romanos que disfrutaban del derecho romano. Ejemplo de esto es Emérita Augusta(Mérida) que fue fundada para licenciar a tropas romanas.
  2. Municipios: Se utilizaban para asentar a la población indígena, normalmente eran ciudades ya existentes como Cartagena(Carthago Nova) y Sagunto. En ellas sus habitantes disfrutaban del derecho latino
  • Ciudades indígenas: Clasificadas de menor a mayor resistencia a Roma:
  1. Inmunes: Muy escasas, tenían su propio derecho y no pagaban impuestos
  2. Federadas: Durante la conquista se unieron a Roma mediante un pacto gracias al cual conservaron su autonomía.
  3. Estipendiarias: Eran las ciudades vencidas, pagaban fuertes impuestos y no eran autónomas por lo que dependían de los gobernadores de las provincias.

Organización Social en Hispania

La asimilación social producida durante el proceso de romanización no fue uniforme ni en el tiempo ni en el espacio, ya que esta fue rápida en el sureste de la península pero al contrario en el centro y noroeste fue más difícil. Durante los dos primeros siglos se produjo una inmigración de población Itálica, que iniciaron una colonización del territorio, estableciendo además relaciones de dependencia social con la población peninsular mediante la esclavitud y el clientelismo. Este fue el precedente de la organización social durante el Alto Imperio, la cual se dividía en cinco clases: primero se encontraba la élite, formada por los inmigrantes itálicos que se hicieron con cargos políticos, latifundios y explotaron el terreno, después se encontraba la élite indígena que ocupaba cargos municipales. Tras estos se encontraban los peregrinos, quienes eran hombres libres sin ciudadanía romana.

Los libertos en cambio eran esclavos que habían conseguido su libertad pero seguían unidos a sus dueños. Como clase más baja se encontraban los esclavos, los cuales eran considerados como mercancía, estos solían trabajar en la agricultura o en la minería. Todo esto cambió con la llegada del Bajo Imperio en el s.III con la transición hacia el régimen de colonato, el cual llevó a la sociedad a dividirse en dos: por un lado los honestiores, que eran nobles y tenían propiedades, y por otro, los humiliores que conformaban el resto de la población y se encontraban cada vez más empobrecidos.

Sistema económico

Las principales actividades económicas eran la agricultura y la minería, las cuales se desarrollaban en territorios del estado(Ager Publicus) que eran alquilados, siendo este el precedente de la propiedad privada. Dentro de la agricultura, se produjo un gran desarrollo gracias a que los romanos introdujeron el arado romano y el regadío. En cuanto a la producción destaca en el secano la triada mediterránea (trigo, vid y olivo) y en cuanto al regadío, los frutales y las hortalizas. Respecto a la minería, destacan las minas de oro de la cuenca del Sil, las de plata de Cartagena y Sierra Morena, las de cobre de Huelva y la de mercurio de Almadén. Tanto en los grandes latifundios como en las minas, la mayoría de la mano de obra era esclava.

También se desarrollaban otras actividades en menor medida como la pesca, que producía salazones y garum, y la ganadería, principalmente caprina y ovina.

Todo el territorio y las ciudades estaban conectados con los centros de producción y los puertos a través de una serie de calzadas, que también favorecían el transporte de tropas militares, entre las que destacan la Vía Augusta que recorría la costa mediterránea conectando los pirineos con Gades (Cádiz) y la Vía de la Plata que recorría el oeste de la península ibérica, conectando Emérita Augusta (Mérida) con Asturica Augusta (Astorga).

Como resultado de todo esto, se va a desarrollar un comercio de tipo colonial entre la península y Roma durante el Alto Imperio (s. I y II d. C.) basado en la exportación de materias primas y la importación de productos de lujo, para después pasar a un comercio de autosuficiencia para abastecer la demanda de las ciudades.

Legado romano

La civilización romana dejó un importante legado en la península, desde cultura y religión hasta aspectos judiciales:

La lengua romana, el latín, actuó como elemento unificador del territorio y en él se transmitió el derecho romano, que sentó las bases de nuestro sistema judicial.

Los romanos también construyeron numerosas obras arquitectónicas que perduran a día de hoy, como las calzadas que recorrían toda la península, las más importantes fueron la Vía Augusta y la Vía de la Plata, las calzadas también atravesaban ríos a través de puentes, los cuales constituyen una de las principales obras públicas, ejemplos de estos son el Puente de Alcántara o el de Córdoba. Además también se construyeron circos romanos como el de Emerita Augusta (Mérida) , teatros como el de Málaga o el de Cartagena, templos como el de Córdoba y torres como la de Hércules en Galicia.

La religión también fue un elemento unificador de la península, al principio caracterizada por el culto al emperador, que era divinizado, y presidida por la tríada capitolina: Júpiter, Juno y Minerva. Con el tiempo el cristianismo penetró en la península y pasó de ser perseguido al principio a ser aceptado tras el Edicto de Milán (313) y acabó como religión oficial tras el Edicto de Tesalónica (380). El cristianismo ha perdurado hasta el día de hoy siendo una parte importante de nuestra cultura.

Al-Andalus

Irrupción islámica en la Hispania visigoda

En el 711 el ejercito musulmán cruza el Estrecho de Gibraltar llamado por la nobleza visigoda (witizianos) y consigue la victoria frente al ejército del rey Rodrigo en la batalla de Guadalete. Tarik responsable de la victoria, decide llamar al gobernador Muza, que llega unas semanas después de la batalla con un ejército de 18000 hombres para realizar expediciones a lo largo de la península pactando las llamadas capitulaciones con la nobleza visigoda como el Pacto de Teodomiro y Abd el Aziz en el 713, o por el contrario conquistando a los que se oponían a ellas. Esto dió lugar a la dominación musulmana de la península en el 715 (Al principio los musulmanes fueron una minoría privilegiada, lo que explica las capitulaciones como factor de dominio del territorio y de la población).

Más tarde alrededor del 719 los musulmanes conquistaron la zona de los Pirineos avanzando hacia el norte hasta que fueron frenados en el 732 por su derrota en la batalla de Poitiers a manos de Carlos Martel. Además en el año 741 se produce una rebelión bereber que provocó el abandono del valle del Duero el cual pasó a ser una zona inestable llamada "tierra de nadie" que pasó a ser la frontera entre los reinos cristianos del norte y Al-Ándalus

Valiato (o emirato dependiente)

Tras la conquista musulmana de la península en 711, Al-Ándalus se organizó como un emirato dependiente del califato Omeya de Damasco. Este periodo se caracterizó por la inestabilidad política marcada por conflictos entre los grupos sociales conquistadores (árabes, bereberes y más tarde sirios), y más tarde entre los grupos sociales conquistados (Muladies y los mozárabes). Para aliviar las tensiones los musulmanes comenzaron a expandirse hacia el norte de los Pirineos en busca de nuevas tierras pero fracasaron en la batalla de Poitiers. El fracaso en solucionar estas tensiones dio lugar a la revuelta bereber del 741 que obligó al emir a llamar a un ejército sirio que tras derrotar a los bereberes consiguió mucha influencia en el emirato. Además la instalación de los musulmanes en la península va a dar lugar al paso de una aristocracia militar a una terrateniente. Destaca la minoría árabe (divididos entre yemeníes y quasies) que se impone sobre los bereberes y la población hispana (tanto musulmana porque se ha convertido, es decir los muladies, como la que sigue siendo cristiana, los mozárabes). También durante estos años, la economía pasa poco a poco a ser una economía de guerra para transformarse en una economía de paz, lo que fortalece el desarrollo de las ciudades y con ellas el comercio y la actividad artesanal. Un ejemplo es Córdoba, convertida en capital del emirato en el 717. Finalmente, en el 750 se produce un golpe de estado de los abasíes a los Omeya, como consecuencia de esto And al-Rahman I huye a Al-Andalus en el 755 y en el 756 acaba con en emirato independiente.

Emirato independiente

En 755, Abd al-Rahman I, miembro de la dinastía omeya y superviviente de la masacre de su familia a manos de los abasíes, llegó a Al-Ándalus y en el 756 se proclamó emir independiente de Córdoba, anunciando la independencia política y militar del Califato, pero respetando la autoridad religiosa del califa. Durante esta etapa el emir trata de ser, a causa de su independencia política, el centro de la estructura del Estado, y el foco de decisiones del poder administrativo y militar. Sin embargo, aparecen movimientos de oposición al poder, que se intentan dominar con la formación de un ejército de mercenarios. Además, Al Andalus queda dividido en 22 provincias, de las que destacan las tres "marcas superiores" (Zaragoza, Toledo y Badajoz). El emir, para evitar la independencia de estas marcas, mantiene su ejército en los alrededores de Córdoba, quedando directamente bajo su mando y garantizando su poder. El sucesor de Abd el Rahman I, Al Hakam I, va a sufrir los primeros intentos secesionistas y las primeras rebeliones sociales en contra de su poder. Así, podemos destacar la presión de los francos sobre el valle del Ebro (Marca Hispánica, y conquista franca de Girona y Barcelona) y las rebeliones de los mozárabes y los muladíes. Tras superar estos problemas la tranquilidad va a aparecer con Abd el Rahmán II, que disfruta de una coyuntura económica muy positiva que le permite acrecentar su poder como emir en todo el territorio.

A partir de la segunda mitad del IX surge otra vez la inestabilidad política típica de Al-Andalus de la que cabe destacar la Revuelta muladí de Ibn Hafsun al sur de Andalucía con la que busca la independencia respecto al emir. Estas revueltas van a provocar la debilidad del emirato, hasta la llegada de Abd al-Rahman III, en el año 912, que se proclamará Califa de Córdoba en el 929.

Califato de Córdoba

Abd al-Rahman III, ante el debilitamiento del emirato y el avance de los reinos cristianos, llevó a cabo una serie de actuaciones para restablecer el poder del emir, unificar el territorio y controlar el peligro exterior, tras esto, decidió proclamarse califa en 929, rompiendo políticamente y religiosamente con el califato abasí, dando lugar a la etapa de máximo esplendor de Al-Ándalus. Con la llegada al poder de Al Hakam II se consigue una superioridad militar frente a los cristianos obligándolos a pagar parias pero vuelven a aparecer las tensiones sociales entre los muladies y el resto de los musulmanes, esta etapa destaca por su desarrollo cultural.

Hicham ll llegó al trono tan solo con once años por lo que el poder lo poseyó Almanzor, el cual estableció una dictadura militar en la que justificó su poder a través de las llamadas "Razzias" las cuales eran campañas contra los cristianos que se llevaron a cabo en Barcelona, Santiago de Compostela y León que le permitían mantener el alto coste del ejército y la administración. Con el fin de las "Razzias" la inflación pasará a ser una constante durante el Califato, tras la muerte del sucesor de Almanzor se produce una desintegración del califato que dura hasta la muerte de Hicham II en el 1031 dando lugar a los I Reinos Taifas.

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