Documento de Formación profesional sobre Índice. El Pdf, un material didáctico detallado, aborda la medición de constantes vitales como temperatura, respiración, pulso y presión arterial, así como parámetros somatométricos como peso e índice de masa corporal.
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Para valorar el estado del usuario, además de la observación, anamnesis y del examen físico, se deben medir los denominados signos o constantes vitales (temperatura, respiración, pulso y tensión arterial) y el uso de otro tipo de signos rutinarios como son la capacidad de eliminación del paciente mediante el balance hídrico. Analizar estos factores ofrece una visión clara del estado de salud general del individuo y sirve como base para proporcionar cuidados de calidad. Todo ello debe quedar perfectamente registrado para poder establecer un seguimiento del estado de salud del paciente a partir de herramientas como son las gráficas de constantes. Además, para la valoración del estado de salud del paciente también se emplean otras técnicas que hacen alusión a la toma de medidas somatométricas, que son una serie de indicadores objetivos utilizado para cuantificar las dimensiones y proporciones físicas y composición del cuerpo humano, como: talla, peso, pliegues corporales, etc.
A lo largo de este tema estudiaremos la valoración y registro de las diferentes constantes vitales, análisis de balance hídrico y toma de medidas somatométricas con el fin de indicar los principales signos a observar en la vigilancia general del estado de salud del paciente.
A nivel curricular este tema se relaciona con la especialidad de procedimientos sanitarios y asistenciales en varios de los ciclos formativos, pero destacamos en este caso el CFGM de cuidados auxiliares de enfermería con el módulo de 1º de técnicas básicas de enfermería (Real Decreto 558/1995 y Decreto 106/1997), el CFGM de Atención a Personas en situación de dependencia con el módulo de 2º de atención sanitaria (Real Decreto 1593/2011) y el CFGS de Dietética con el módulo de 1º de alimentación equilibrada (Real Decreto 536/1995). Aunque el conocimiento y interpretación de valores de las constantes vitales debería se transversal a otros ciclos formativos de la familia de sanidad como CFGS de higiene bucodental.
En el trabajo diario de los/as auxiliares de enfermería (TCAE), es esencial la vigilancia de signos clave del paciente, que abarcan, no solo los signos vitales sino también el estado nutricional, la eliminación, la movilidad y la función neurológica. Para ello es importante diferenciar entre signos, que son manifestaciones objetivas que pueden observarse o medirse, y síntomas, que son percepciones subjetivas que el paciente comunica, como el dolor o malestar. Esta distinción es crucial para una correcta valoración clínica.
3Para valorar estos signos y síntomas, se deben realizar mediciones y observaciones precisas. Los signos vitales se registran con instrumentos como termómetros, tensiómetros u oxímetros. El estado nutricional se evalúa mediante el control de peso y la medición somatométrica. Mientras que la eliminación se revisa inspeccionando la cantidad y características de la orina y heces. A pesar de que podemos mencionar muchos otros signos, se han seleccionado la medición de constantes, recuento hídrico y técnicas somatométricas por una cuestión de adaptabilidad al tema.
Los y las TCAE colaboran con el personal de enfermería en la recogida de registro de los signos vitales del usuario, y aunque se establecen valores de normalidad y patológicos, estos varían en función de diferentes factores como son:
Por lo que la medición e interpretación de estos siempre se debe hacer contextualizando al paciente en todas estas casuísticas y no contemplándolo como un organismo individual respecto a unos valores establecidos.
A continuación, se relacionan los valores de normalidad, alteraciones y técnicas de medición de las diferentes constantes vitales de forma pormenorizada.
Se define como el grado de calor que tiene el cuerpo como consecuencia del equilibrio mantenido entre el calor producido por los mecanismos de producción de calor (la actividad muscular, el metabolismo energético, etc.) y el calor perdido por el organismo (a través de los fenómenos de evaporación, radiación, conducción y convección).
El control nervioso de la temperatura reside en el hipotálamo. La temperatura varía con la hora del día (es más baja por la mañana) y con la temperatura ambiente. Otros factores que influyen son algunas características fisiológicas propias de la edad (en los ancianos la regulación térmica 4está ralentizada), de la influencia hormonal (en las mujeres hay variaciones a lo largo del ciclo menstrual), etc.
Los valores normales en un adulto sano oscilan entre 36℃ y 37℃ cuando se toma en la axila y hasta medio grado por encima si se toma en el recto, en la boca o en el conducto auditivo externo.
Para su recogida pueden emplearse termómetros electrónicos, de infrarrojo y tiras reactivas. Los más usados hasta ahora, y muy fiables, eran los de mercurio, pero desde 2007 está prohibida la comercialización de instrumentos de medición que contienen mercurio, a causa de su alto peligro de contaminación.
Hipotermia: es la disminución de la temperatura corporal por debajo de los valores normales (36℃). Se produce, generalmente, por causas tóxicas, endocrinas o medicamentosas y también en la exposición al frío ambiental.
Hipertermia, fiebre o pirexia: es el aumento de la temperatura corporal por encima de los valores normales (37,1 - 40,5 ℃). Su causa suele ser infecciosa o inflamatoria. Suele ir acompañada de alteraciones circulatorias, hematológicas, metabólicas y de la conciencia.
Permite obtener una temperatura muy similar a la temperatura central del organismo, ya que la membrana timpánica está en el fondo del conducto auditivo externo, y prácticamente no se ve influida por los cambios exteriores.
Los recursos materiales necesarios para llevar a cabo el protocolo son: termómetro timpánico con pila, funda desechable, bolígrafo y papel. Siendo el protocolo de actuación:
Es el método más usado a nivel asistencial y domiciliario, y los recursos materiales necesarios son: termómetro electrónico (también puede ser de galio), hoja, bolígrafo, gasas y desinfectante. Siendo el protocolo de actuación:
También podrían emplearse la medición bucal (excepto en usuarios agitados o inconscientes) y la rectal (suele usarse en lactantes), aunque son menos empleados.
La respiración es la función mediante la cual el organismo introduce aire (oxígeno) en los pulmones (inspiración) y elimina dióxido de carbono (espiración), es decir, realiza intercambio de gases.
El control nervioso de la respiración reside en el bulbo raquídeo. Consta de dos fases, una de inspiración, durante la cual el tórax se expande, lo que nos permite contar el número de respiraciones por minuto (rpm) del usuario, y otra de espiración o de relajación de los músculos del tórax.
A la respiración normal, entendida para adulto sin patología, se le denomino eupnea y sus valores oscilan entre 12 y 18 rpm. Las características a medir a la hora de valorar la respiración 6son: frecuencia (respiraciones por minuto), ritmo (regularidad de movimientos), profundidad (cantidad de aire que entra y sale de los pulmones) y simetría pulmonar.
Las principales alteraciones de la respiración que nos podemos encontrar son:
Para realizar el protocolo de actuación los recursos materiales necesarios son: reloj segundero, hoja y bolígrafo. Este se describe de la siguiente forma: