Documento de la Universidad de Burgos sobre Literatura española: siglo XVI. El Pdf, de nivel universitario y materia de Literatura, explora los géneros menores de la prosa de ficción española del siglo XVI, incluyendo libros de pastores y novelas sentimentales, moriscas, italianas y bizantinas.
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Literatura española: siglo XVI
Tema 4.2. Otros géneros de la PROSA de ficción en el siglo XVI
Docente: Ernesto Lucero SánchezUNIVERSIDAD DE BURGOS Literatura española: siglo XVI Grado en Español: Lengua y Literatura Universidad de Burgos Profesor: Ernesto Lucero
En temas anteriores, hemos estudiado dos manifestaciones fundamentales de la prosa de ficción renacentista, como son, por un lado, los libros de caballerías, y, por otro, el Lazarillo de Tormes, como obra fundacional del itinerario picaresco, que será muy importante a lo largo del siglo siguiente XVII, a partir de la publicación de la primera parte del Guzmán de Alfarache (1599). Además, recordad que hemos estudiado La Celestina, como obra híbrida humanística (teatro para ser leído) y la prosa de ficción. En este tema, vamos a abordar brevemente el resto de los géneros de la prosa de ficción que están presentes en el siglo XVI.
Todos estos géneros, en conjunto, van a hacer posible pocas décadas más tarde la escritura del Quijote de Cervantes (que es, por ejemplo, un "crisol" de todos estos géneros). En otras palabras: la confluencia de todos estos géneros, junto a la influencia de la prosa de no ficción, harán posible el nacimiento de la llamada "novela moderna" (tal y como hoy entendemos el género novela), de la que es representante paradigmática y germinal el Quijote (1605 y 1615) de Miguel de Cervantes (1547-1616).
Finalmente, como materiales complementarios (no obligatorios), se ofrece un panorama de la prosa de no ficción, que también es importante para entender cabalmente la literatura renacentista y sus posteriores desarrollos en el Barroco.
Por tanto, los géneros que veremos esta semana para completar el panorama de la prosa de ficción son:
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Los llamados "libros de pastores" hacen referencia a un grupo de obras que fueron muy leídas en la segunda mitad del siglo XVI. Hoy conocemos a este tipo de obras como "novelas pastoriles", pero en el siglo XVI los lectores se referían a ellas como "libros de pastores", porque aún no se usaba el término "novela" con el sentido que le demos hoy.
0 - Recuerda que "novela" procede del término italiano novella, y en los siglos XVI y XVII todavía dicho término hacía referencia a historias breves en prosa, como son los relatos o historias cortas que entroncaban con la tradición de la novela corta italiana, como veremos unas páginas más adelante. Para las historias de ficción extensas y en prosa, se usaba el término "libro" de caballería, "libro" de pastores.
Los libros de pastores fueron muy leídos, hasta el punto de que tuvieron casi tanta popularidad como los libros de caballerías. A diferencia de lo que sucede en los libros de caballerías, los libros de pastores se caracterizan por el tempo lento de la acción y la delectación morosa y pausada en el análisis (abstracto, "filosófico") de los sentimientos. La popularidad de los libros de pastores alcanza también las primeras décadas del siglo XVII. Se considera que la última obra publicada de dicho género es Los pastores del Betis de Gonzalo de Saavedra, de 1633.
El género de los libros de pastores comienza con la aparición, a mediados del XVI, de la obra Los siete libros de la Diana (más conocida, abreviadamente, como La Diana) del portugués Jorge de Montemayor. Esta obra se asienta sobre la base de la tradición literaria 3UNIVERSIDAD DE BURGOS Literatura española: siglo XVI Grado en Español: Lengua y Literatura Universidad de Burgos Profesor: Ernesto Lucero anterior, dado que la figura del pastor como personaje literario (aunque observado desde diferentes perspectivas) es recurrente tanto en la Antigüedad grecorromana, como en la Edad Media o en el Siglo de Oro; ya sea en la tradición profana o en la religiosa (sintetizada, sobre todo, en la figura de Cristo como Buen Pastor); y en todos los moldes literarios (prosa, poesía y teatro). Una de las aportaciones de Montemayor, conocedor de buena parte de esta larga y nutrida tradición, consiste en que depura las características que definían al pastor literario en la tradición literaria anterior, y le otorga un protagonismo preeminente en su obra.
¿Cuáles son los antecedentes literarios que nutren la figura literaria del pastor? Hagamos un rápido repaso:
Decelo tadaf memmi predicere quercuf. 1
En la novela pastoril hay dos elementos capitales que se funden en uno solo: la naturaleza y la introspección en torno al sentimiento amoroso. La naturaleza, presentada como un locus amoenus (es decir: bajo una apariencia idílica e irreal, como un remanso de paz y felicidad), es el escenario inseparable de los conflictos amorosos del pastor, que se identifica con ella. Tanto la naturaleza como los personajes están sometidos a un mismo proceso de estilización idealizante. Dentro de este marco, lo que se nos ofrece no son insólitas aventuras sino el análisis de la intimidad. Frente a la acción prima el mundo interior.
! Nótese la diferencia abismal entre este mundo idealizado presente en los libros de pastores y el realismo que hemos visto retratado por obras como La Celestina o el Lazarillo de Tormes. Por eso, es frecuente encontrar catalogados los libros de pastores como "prosa idealizante", frente a la prosa "realista" (sin confundir este "realismo" con el movimiento literario del siglo XIX). Obras como el Lazarillo y La Celestina van a tener un papel imprescindible en el desarrollo de la novela moderna, ya 5UNIVERSIDAD DE BURGOS Literatura española: siglo XVI Grado en Español: Lengua y Literatura Universidad de Burgos Profesor: Ernesto Lucero que abrieron nuevos caminos de representación literaria, como veremos en el Quijote (1605, 1615).
A pesar de que la novela pastoril se inscribe en la corriente del amor platónico (reinterpretado por los neoplatónicos italianos, con Marsilio Ficino y León Hebreo, entre otros), y de que suele presentar historias en las que no triunfa el pecado, lo cierto es que durante el siglo XVI fue objeto de una dura persecución por parte de los moralistas, que veían en su delectación en el análisis de los sentimientos amorosos un atentado contra las buenas costumbres. Por ejemplo, uno de sus más implacables perseguidores fue el agustino Pedro Malón de Chaide, que trata el tema en su Conversión de la Magdalena.
Desde el punto de vista formal, la novela pastoril se caracteriza por la intercalación de poesía entre la prosa (de manera que muchas novelas pastoriles parecen excusas para elaborar todo un "canzoniere" a la manera petrarquista, entreverado de fragmentos de prosa). El estilo es afectado y cae en la sintaxis latinizante, circunstancias que, sin duda, le restan modernidad. A pesar de esto, gustaron muchísimo al público lector, que debió verse atraído por su elegancia y distinción, así como por la suavidad y melancolía de los sentimientos reflejados en ellas.
Con frecuencia se insertan en la novela pastoril fábulas mitológicas. Ya Teócrito da cabida en sus églogas a alguno de los grandes mitos. Su finalidad, claro está, es introducir un elemento de variación en un largo relato, para aligerar la tensión del lector. El autor trata de acompasarlas con el estado de ánimo de los personajes, de ahí que se subrayen muchísimo los elementos líricos sobre los narrativos. La visión dinámica del mundo, que nos ofrecía la novela caballeresca, es sustituida por una actitud estática y contemplativa.
Como ya hemos dicho, La Diana de Jorge de Montemayor inaugura propiamente el género de los libros de pastores en la Península Ibérica.
Montemayor nace cerca de Coimbra, en Montemor o Velho, en torno a 1520. A pesar de su origen, él se siente castellano, aunque no renuncia jamás a lo portugués. Es un escritor "cortesano", en el sentido de que su origen noble y su trayectoria al servicio de diversas cortes marcan su formación y su trayectoria literaria. Por ejemplo, ocupará el cargo de cantor sacro de la Infanta doña María de Castilla, y por esta razón viaja a España. En 1552 lo encontramos en Portugal como "aposentador" de la reina. También viaja por Inglaterra y Flandes formando parte del séquito de Felipe II. Su vida es la de un cortesano muy culto y un hombre aventurero que al parecer acaba sus días violentamente. Se cree que murió a causa de unos amores en el Piamonte, quizá en 1561.
Aunque escribió otras obras (fundamentalmente poéticas), su fama se debe a La Diana (Los siete libros de la Diana es su título completo), publicada en Valencia en 1558 o 1559. A raíz de su publicación, el género pastoril triunfa en España. Tuvo una aceptación extraordinaria, sobre todo en los círculos cultos, ya que era un modelo de novela refinada y 6