Documento de la Universidad de Burgos sobre El Cristianismo: nacimiento y expansión. El Pdf, de Historia a nivel universitario, explora el génesis de la doctrina cristiana en el siglo I con Pablo de Tarso, su difusión en el Imperio Romano y la síntesis entre cultura clásica y cristianismo.
Ver más21 páginas


Visualiza gratis el PDF completo
Regístrate para acceder al documento completo y transformarlo con la IA.
TEMA 5
Docentes: Begoña Ortega Villaro Guillermo Marín Casal Revisión: 20/10/2024 Universidad de Burgos
Bibliografía ........ 21
[Bases culturales del mundo occidental] 2
La construcción del cristianismo como religión experimenta un proceso de enorme complejidad en sus orígenes, cuyo estudio está agravado por la limitación de las fuentes documentales disponibles. Es opinión común que el cristianismo predicado por Cristo difiere no solo del que se impone a través de la consolidación del dogma a partir del siglo IV, sino incluso del que postula el ecumenismo de San Pablo ya a finales del siglo I. En efecto, Pablo reinventa el cristianismo para ofrecerlo a la totalidad de los súbditos del Imperio romano.
La primera ideología cristiana está saturada del mesianismo que caracteriza todo el pensamiento judío: en un cierto momento del tiempo histórico, un Mesías -un hombre ungido por Dios- restaurará Israel como pueblo de Yahvé, lo librará de sus enemigos, será su rey y pondrá a todas las naciones bajo su dominio político y religioso. Esta ideología mesiánica poco a poco va haciéndose más espiritual, pero no deja de ser nacional y terrenal: el reino mesiánico es el dominio de Yahvé sobre el mundo, ejercido en la tierra por medio de Israel. En el bajo judaísmo se acuña ya el término Mesías en su sentido de protagonista escatológico (referido al «más allá»). A partir de este momento, el Mesías presenta un doble carácter: por un lado, es una figura del mundo terrenal, político, nacional; y por otra, es una figura sobrehumana del mundo celestial. Para la conciencia judía, llegará el reino de Dios, pero siempre en una sucesión histórica, un antes y un después. No hay un más allá paralelo o contemporáneo, sino una escatología en sentido literal del término, 'lo último', 'lo del extremo', aunque el triunfo político-religioso de Israel está siempre en el centro de los modelos teológicos de esa idea. En la Palestina de tiempos de Jesús circulaban varios movimientos ideológicos y nacionalistas, representados por los cuatro principales partidos o facciones judaicas (fariseos, saduceos, esenios y zelotes). Las masas populares, desesperadas por la situación económica y política de sometimiento a los romanos, y cansadas del inmovilismo y el estatus privilegiado de los fariseos (la clase sacerdotal que ejercía el liderazgo espiritual y religioso del pueblo judío) se aferraban al proyecto mesiánico revolucionario preconizado por los zelotes que les prometía una vida digna en un reino teocrático. El zelotismo, fundado por Judas de Galilea (1º mitad del siglo I), era un movimiento ideológico étnico-religioso judío de carácter subversivo, que no reconocía la autoridad ni la soberanía romana sobre Judea, porque solo reconocía a Dios (Yahvé) como único soberano gobernante de Judea. Los zelotes
[Bases culturales del mundo occidental] 3
(del griego ζηλωτής 'fanatico') predicaban la llegada del Mesias (Jesus) como un liberador político, social y religioso. Su ideología se resume en practicar una hostilidad de clase contra los soberanos romanos, compartir una comunidad de bienes, despreciar el trabajo terrenal y la familia, y predicar el amor hacia dentro
OC Fanagoria Mursa Olbia Panticapeo Gorgipia Stobi Ostia Roma Filipos Beroe Pacio Tesalónica Tiatira Acmonia Esmirna Sardes Corinto ·Antioquía de Pisidias Éfeso Filadelfia Iconio Egina Mileto. Priene Delos Halicarnaso Antioquía Salamina Sinagogas de la diáspora (siglos I-II) Damas Fuentes por las que son conocidas: Cirene Literatura Berenice Papiros Schedia Alejandría Xenephyris Naucratis Nitriai Leotópolis Atribis · Ptolemais Alexandru-Nesos O Arsinoe
Emplazamiento de sinagogas judías en el Imperio romano (siglos I-II). del grupo y sembrar el odio hacia fuera del grupo. La ideología que predicaban los zelotes fue modificada por Pablo de Tarso (5/10 - 58/67 d.C.), que buscaba eliminar lo exclusivamente judío y ampliar los horizontes de su doctrina más allá de los judíos, y difundirla entre los gentiles: su Mesías (Jesús) es reinterpretado en una amalgama de doctrinas especulativas esotéricas entreveradas de creencias tomadas de los cultos mistéricos (i.e. los misterios de Eleusis, Dioniso, Orfeo o Isis) que predicaban la vida después de la muerte mediante la resurrección o la reencarnación, y de ingredientes tomados de las corrientes filosóficas gnósticas, neopitagóricas y estoicas. Cristo (Jesús) es representado como un salvador (owtńp soter) que se sacrifica por la redención de toda la humanidad -y no como mártir del pueblo judío de Israel-, y cuya expiación opera una transformación sobrenatural de quienes acogen el xáploua (chárisma, 'el don divino de la gracia') de la conversión individual. Según Pablo de Tarso, Jesús se sacrifica expresamente para instaurar una muerte y una vida místicas de cada hombre en el interior de la fe. Los primeros judeocristianos seguidores de Jesús, en un primer momento, ponían todo el énfasis de la crucifixión en el retorno glorioso de Jesús para cumplir puntualmente su auténtico papel mesiánico (dentro del pueblo judío y solo para el pueblo judío). Pablo, por el contrario, presenta el hecho de la crucifixión como la expiación universal de los pecados de los hombres; en el nuevo esquema interpretativo paulino de la figura del Mesías opera un cambio radical entre el carácter étnico-nacionalista y terrenal,
[Bases culturales del mundo occidental] 4
Inscripciones Arqueología Dura-Europos Sinnada Atenas
propiamente característico de los primeros de judeocristianos zelotas, y la nueva dimensión universal (ecuménica) y espiritual que predica Pablo. Con su doctrina Pablo transforma el cristianismo en una soteriología (una 'ciencia de la salvación') religiosa universalista (ecuménica), basándose en un mito que convertía la persona de Jesús en la figura de un ser divino que, asumiendo forma humana, descendía a la tierra y burlaba la muerte. A la par, Pablo sustituye el carácter subversivo y disidente con que impregnaban los zelotes la figura de Jesús, por la imagen de un Cristo pacificador y pacifista. Pablo construye una ética universal y ecuménica del amor ligada a la espera escatológica de un reino espiritual y trascendente.
pue ENCAPTANHEXAMICHNA JaTOYTEIXOSO KATEZE FY TONTREX: FIPACZYTor KayHAG ANDPUTON ENXW IT POR TUN ZeKaTEL CaPON OTTIENIWNATIONKO: 22. EITEIKTOCTONOW UXTODDY KOREA ODE OLLEN APT. VENTATON TTO: SWOTPITOYOY PUNOY NOTATION TOTOYTON ANOPUTON ESTECHICOONATIETTE HPTINH PICTONTIAPALEICONKATHKOYCON XPPMTaPHUXTA DOYKE JONENOFWOMEN2 KHOM Y HEPT OY TOT OY TOY Kay xrcountyrep ABENDYTOY OY ASHIKAY XHCONNY EUCH CONTANTE XEDENANTE FANTAPO-EXWOKAY XMCONAl YTTER BOXHTWNATO KANYEWNIMANUEL YREPAIRWHAT RAOOHNEMY CKONLY THEAPKE ITAPEKANECAINDAMOCT HANS AANKOM
Papiro (175-225) que transmite 2 Co (11,33-12,9) de Pablo de Tarso Pablo -que no conoció a Jesús nunca- elabora este cambio ideológico y doctrinario a partir de muchas creencias previas y doctrinas especulativas. Pitagorismo, platonismo, aristotelismo y estoicismo, en la extensa gama de sus manifestaciones y metamorfosis, acaban impregnando en tal grado la cosmovisión cristiana primitiva -juntamente con las corrientes espirituales orientales, como el gnosticismo (vid. infra)- que el cristianismo se transforma en un fenómeno sincrético que cabalga entre la sabiduría acumulada por las grandes civilizaciones orientales y el pensamiento filosófico helénico. Pero en este fenómeno de sincretismo religioso y espiritual cabe destacar, como una de sus notas dominantes, la vertiente "moralista" que muy pronto manifestaría el cristianismo, en consonancia con la espiritualidad antigua y particularmente con el estoicismo del que el cristianismo tomó dos de sus principios fundamentales: el principio de la búsqueda de la felicidad en la vida interior del espíritu individual, y el principio de la obediencia al cosmos, como ordenación de la voluntad divina soberana, racional y providente. La coincidencia era tan grande que se hizo famosa la sentencia de Jerónimo que decía de Séneca que era anima naturaliter christiana 'una alma naturalmente cristiana'.
En los últimos siglos a.C. se produce una profunda brecha en la religión pagana, que había resultado inútil para dar cabida a las inquietudes de los muchos ciudadanos del Imperio romano, en el que las identidades locales y colectivas quedaban difuminadas por la perfecta maquinaria romana. Por una parte, los intelectuales eran, por lo general, agnósticos, y buscaban la felicidad
[Bases culturales del mundo occidental] 5