Documento de Psicología sobre el desarrollo sensorial humano. El Pdf explora la evolución de los sentidos del tacto, vista, oído, gusto y olfato desde el nacimiento hasta los dos años, detallando las etapas clave y la integración sensorial para la adaptación al entorno.
Ver más15 páginas


Visualiza gratis el PDF completo
Regístrate para acceder al documento completo y transformarlo con la IA.
La vida de la persona está ligada a las sensaciones que experimenta en todo momento, incluso desde su nacimiento o antes de este, ya en el vientre materno.
Las sensaciones son piezas dispersas de información que deben ser organizadas e interpretadas por el sistema nervioso central del individuo. Así, el organismo y la mente producen una respuesta para adaptarse al mundo que rodea al ser humano.
La integración es lo que convierte las sensaciones en percepciones . De hecho, el sujeto advierte su cuerpo y el de otras personas y objetos porque su cerebro ha integrado los impulsos sensoriales con formas y relaciones con significado.
Existen diferentes tipos de sensaciones, como tambien varias maneras de que el individuo las capte, por medio de sus sistemas sensoriales. Estos sistemas están compuestos de sentidos , unos elementos del organismo humano que captan información acerca de las condiciones físicas y ambientales.
Asimismo, las introducen en el cerebro para interpretarlas y proporcionar conciencia sobre el mundo que rodea a las personas. En este sentido, se pueden diferenciar los siguientes sentidos:
El sentido del tacto se localiza mediante receptores en la piel y, a su vez, constituye la frontera entre el cuerpo humano y el mundo. Su función es controlar la reacción ante todo lo que toca el organismo.
Página 1 de 15Este es el primer sistema sensorial que se perfecciona y es capaz de funcionar cuando el resto se empieza a desarrollar. Sin el, el sistema nervioso se desequilibraría y el organismo perdería una gran estimulación.
Su mecanismo se basa en los receptores cutáneos. Estos emiten unos impulsos que llegan al tallo cerebral, donde hacen consciente a la persona de la sensación percibida.
También hay estímulos que son usados en niveles inferiores del cerebro para ayudar en el movimiento eficaz de la persona, así como ajustar su sistema de alerta, influir en las emociones y dar significado a otra información sensorial.
En esta misma línea, el sistema táctil está íntimamente relacionado con el estado emocional, ya que a cada sensación táctil se le asocia un significado emocional diferente.
Por este motivo, el infante necesita la estimulación táctil. De hecho, desde que nace, requiere consuelo, contacto corporal y una vinculación con los progenitores. Dichos detalles muestran la importancia del sentido del tacto en la autorregulación del bebé.
El sistema táctil, además, es esencial para el desarrollo que el pequeño tiene de su propio cuerpo. Mediante el tacto, amplía la noción de sus límites corporales y de las partes que lo forman.
Durante su aprendizaje, el tacto también es importante, puesto que tocando todos los elementos que observa, obtiene información sobre su textura, su temperatura, su forma o su presión, entre otras características. Este conocimiento le ayudará, la próxima vez, a usar de una forma más adaptada ese elemento.
El sentido de la vista es una de las estructuras mas complejas. Sus receptores están en los ojos , cuya función es captar las ondas de luz que entran por la retina hasta llegar al cerebro.
La información recibida se relaciona con el resto de los sistemas sensoriales para verificar y construir referencias espaciales e informaciones. Este proceso facilita la anticipación y, consiguientemente, la planificación y la adaptación del individuo respecto al entorno que lo rodea.
En cuanto a su desarrollo, destaca la importancia de la agudeza visual, es decir, la facultad de Página 2 de 15discriminar detalles finos a una distancia concreta y su posible corrección. Sin embargo, hay otros componentes de la visión más difíciles de detectar, pese a ser esenciales en el aprendizaje, como son:
Durante el crecimiento del niño, la visión ayuda a explorar el entorno, a entender las referencias temporales y a comprender la localización del cuerpo en relación con los objetos en el espacio. Además, refuerza lo que el infante aprende a través de los otros sistemas sensoriales.
Las ondas sonoras que viajan por el espacio estimulan los receptores vestibulares del oído. Estos constituyen el sentido del oído, que permite recibir dichos sonidos.
En cuanto son captados, el sistema auditivo los une a la información vestibular, visual y propioceptiva que guarda el cerebro. Toda esta integración es la que posibilita la interpretación y la comprensión de los sonidos.
En este sentido, el humano nace con la capacidad auditiva, aunque desarrolla la habilidad de entender los sonidos a medida que integra la información vestibular.
Por este motivo, ambos sistemas trabajan conjuntamente, para procesar las sensaciones del movimiento y del sonido con el fin de favorecer el desarrollo del lenguaje.
Durante su evolución, el bebé interactúa con el ambiente y, de forma progresiva, aprende a interpretar lo que oye en palabras, además de discriminar los sonidos por su naturaleza y por su distancia.
El sentido del gusto está en la lengua, cuyos receptores se encargan de detectar diferentes sensaciones del sabor: dulce, amargo, salado y ácido.
Es habitual que las personas tengan preferencias por los diferentes sabores, un aspecto relacionado por la influencia cultural y los hábitos familiares de cada uno.
Sin embargo, durante la ingesta de comida, el humano tiene en cuenta el sabor, junto con el olfato, el tacto, la propiocepción, la audición y la vista que percibe del alimento que ingiere. Por este motivo, el sabor deviene en una experiencia multisensorial.
El resultado sensorial del gusto es la aportación de la experiencia de comer un alimento Página 3 de 15concreto y el condicionamiento de las preferencias de cada individuo por ciertos comestibles.
El sentido del olfato posibilita la capacidad de oler. Las moléculas de olor que flotan en el aire son recibidas y absorbidas por la nariz hasta llegar al cerebro. Allí se unen a las neuronas sensoriales olfativas y viajan al sistema límbico o emocional.
A diferencia del resto, la entrada del olor es tan directa que no se une a otros sistemas, sino que se vincula directamente con las emociones.
Esta conexión confiere al olfato un gran poder de alerta, así como de proyección imaginaria y de recuerdo. Esta última condiciona los elementos básicos de la comunicación y de la interacción, sobre todo, para favorecer el vínculo entre gestante e hijo.
El cerebro tiene que analizar la información de todos los sistemas sensoriales para poder organizar una respuesta corporal adecuada y adaptada ante los estímulos recibidos. El procesamiento conjunto de la información marca un tipo u otro de respuesta.
Este procesamiento se denomina integración sensorial . Se trata del proceso neurológico inconsciente que organiza la sensación del propio cuerpo y del ambiente y que hace posible usar el organismo eficientemente en su medio. Es decir, que el mundo adquiera sentido para cada individuo.
El proceso en el que se realiza la integración sensorial se resume en:
En este sentido, la respuesta adaptativa contesta a una experiencia sensorial, en la que, en este caso, el infante vence un reto y aprende un conocimiento nuevo. A su vez, ayuda en la organización y en la evolución cerebral del bebé.
De hecho, la integración sensorial empieza cuando el feto siente los movimientos del cuerpo de la gestante. Hasta los 7 años, su cerebro es una máquina, actúa de forma motora, es decir, siente los estímulos y adquiere el significado de las sensaciones que percibe.
No obstante, el infante no tiene muchos pensamientos sobre su entorno. Solo se ocupa de sentir y de mover su cuerpo según estas sensaciones. En definitiva, el proceso de la integración sensorial es el principio básico el desarrollo infantil.
Es decir, remite al hecho de que aprender depende de la capacidad individual para recibir y Página 4 de 15procesar la información corporal, así como del movimiento y del entorno.
Y, consiguientemente, también se basa en cómo usar esta información recibida para planificar y organizar el comportamiento del niño en desarrollo.
El desarrollo infantil sensorial puede comprenderse en diversas etapas sucesivas, ya que el pequeño evoluciona con sus habilidades y capacidades, las cuales se asientan en aquellas que desenvuelve previamente.
En este sentido, el presente manual no pretende explicar dicho proceso como un modelo fijo e integrado con el que medir el desarrollo; sino mas bien propone explicar la evolución sensorial del infante, clasificada en grupos de edad concretos.
De igual forma cabe detallar que la finalidad de este apartado es mostrar la evolución sensorial del menor, aunque sobre todo se incidirá en los sentidos de la vista, la audición, el tacto y sus referencias explícitas en la motricidad fina del niño.
El motivo de esta elección no es fortuito, puesto que el desarrollo de estos sentidos incide en el aprendizaje y se muestra claramente en las habilidades que adquiere el infante durante sus primeros años de vida.
Hay que tener en cuenta que, tras el nacimiento, el recien nacido viene al mundo con la capacidad de autorregularse y autoorganizarse mediante mecanismos neurofisiológicos, o tras procesar la información sensorial y responder a ella. Sin embargo, debe aprender a controlar dichos procesos.
La sensibilidad sensorial del bebé es dependiente de la interacción que establece con sus progenitores. Es decir, dicha relación le ayuda a adaptarse a unos estados de vigilia más prolongados en los que desarrollará sus futuras habilidades corporales y mentales.
Durante la vigila y el estado tranquilo del bebé, es cuando pueden observarse algunos de sus indicios sensoriales. Ejemplos de ello son la abertura de sus ojos y los movimientos irregulares (los reflejos anteriormente comentados) que ya hace con sus extremidades.
En este sentido, el infante se mantiene en alerta mientras se encuentra en el estado de calma. Entonces, es capaz de responder a los estímulos que recibe, ya que se muestra atento y concentrado.
En este tiempo, las sensaciones del tacto son las más importantes como fuente de satisfacción emocional y de vinculación afectiva, así como para el desarrollo cerebral del pequeño.
De hecho, hasta los 5 meses de edad, el infante tiene una fuerte predilección por la persona que lo cuida respecto al resto, gracias a la importancia del contacto que supone dicha sensación táctil.
Página 5 de 15