El pensamiento en el mundo romano: filosofía griega y cristianismo

Documento de Universidad sobre El pensamiento en el mundo romano. El Pdf explora la influencia de la filosofía griega, las escuelas helenísticas como epicureísmo, estoicismo y escepticismo, y la expansión del cristianismo, culminando con la filosofía de la historia de San Agustín y su teoría de las dos ciudades, útil para Filosofía.

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23 páginas

1. El pensamiento en el mundo romano
1.1 La influencia de Grecia
La historia del mundo mediterráneo después del helenismo está marcada por el ascenso de Roma. Tras dominar toda la
cuenca del Mediterráneo, los romanos crearon un enorme imperio cuyo poder se basaba en la fuerza de su ejército y en la
eficacia de su administración.
Roma desarrolló una excelente red de infraestructuras que incluían carreteras, puertos, edificios públicos y sofisticados
sistemas de abastecimiento de agua y de alcantarillado.
Para gobernar el Imperio fue necesario, además, desarrollar el derecho, con la elaboración de leyes detalladas y precisas que
permitieran regular todos los aspectos de la administración pública y de la vida cotidiana.
En el terreno del pensamiento, sin embargo, los romanos no fueron muy originales. En Roma, la mayor parte de la población
estaba más interesada en los asuntos prácticos que en la especulación filosófica. Los romanos, que no disponían de un
pensamiento especialmente elaborado, quedaron muy impresionados al conocer la filosofía griega. Así fue como las distintas
escuelas de pensamiento procedentes de Grecia fueron extendiéndose y arraigando en Roma.
1.2 Las escuelas filosóficas en el Imperio romano
En un principio, los romanos tuvieron algunas dificultades para traducir los conceptos de la filosofía griega al latín, pero la obra
de autores como Cicerón permitió ir adaptando el vocabulario filosófico a la lengua latina. Esto facilitó la difusión del
pensamiento helenístico en Roma y su extensión por todos los territorios del Imperio.
El epicureísmo, el estoicismo y el escepticismo tuvieron especial importancia en esta época por su número de seguidores y por
la repercusión que alcanzaron sus propuestas.
Lucrecio fue el principal representante del epicureísmo en Roma. Con su poema de la naturaleza de las cosas, logró plasmar
en elegantes versos latinos una completa exposición del materialismo y el hedonismo epicureos. Además de Lucrecio, también
hubo otros epicúreos, como Filodemo de Gadara o Diógenes de Enoanda.
El estoicismo fue cultivado en Roma por un gran número di sofos y pronto se convirtió en la escuela de pensamiento más
influyente del mundo romano. Entre los más importantes autores estoicos de esta época destacan Séneca, Epicteto y Marco
Aurelio. Séneca, ciudadano romano nacido en Córdoba, estaba especialmente interesado en las cuestiones éticas y prácticas.
Sus cartas morales a Lucilio ofrecen una buena muestra de su pensamiento. También fueron filósofos estoicos, Epicteto, que
era un esclavo liberto, y Marco Aurelio, que fue emperador. El hecho de que el estoicismo haya sido adoptado por personajes
tan dispares nos da una idea de la amplia difusión que tuvo esta escuela filosófica en tiempos del Imperio romano.
El escepticismo también fue una corriente de pensamiento con gran repercusión en Roma. Curiosamente, los filósofos
escépticos más famosos en la Antigüedad fueron los académicos, miembros de la institución que había sido fundada por
Platón en Atenas. Conviene recordar, sin embargo, que Platón no era, ni mucho menos, un filósofo escéptico. El giro hacia el
escépticismo en la Academia se produjo con Carnéades, que se hizo cargo de la escuela a comienzos del siglo Il a C. También
eran escépticos los seguidores de Pirrón de Elis, que ya en la antigua Grecia había negado la posibilidad de obtener
conocimientos seguros sobre la realidad. Entre los escépticos romanos, Sexto Empirico es tal vez el autor más conocido e
influyente.
También hay rasgos de la filosofía escéptica en la obra de Cicerón, que incorporó elementos de otras muchas corrientes de
pensamiento, lo cual lo convierte en un típico representante del "eclecticismo" romano.
Las escuelas filosóficas surgidas en el periodo helenístico mantuvieron su vigor en tiempos del Imperio romano. Las más
importantes en esta época fueron el epicureismo, el escepticismo, el estoicismo y el eclecticismo.
3. El cristianismo y la filosofía
3.1 Los orígenes de la religión cristiana
El cristianismo surgió en Palestina, en el siglo I d.C. Los primeros cristianos aceptaban la religión judía, pero se distinguían por
seguir las enseñanzas de Jesús de Nazaret, que había anunciado en Galilea la inminente llegada del Reino de Dios. Tras su
predicación, Jesús fue detenido por las autoridades y condenado a morir en la cruz, una forma particularmente ignominiosa de
ejecución.
Sin embargo, los cristianos creían que Jesús era el hijo de Dios, por lo que había resucitado venciendo a la muerte. Para ellos,
Jesús era el Mesías redentor que había venido al mundo para anunciar un mensaje de esperanza a toda la humanidad. Pronto
esta doctrina de salvación se extendió más allá de Palestina y comenzó a encontrar seguidores en muchos otros lugares.
3.2 La expansión del cristianismo
La extraordinaria difusión que experimentó el cristianismo en sus primeros años se debe en gran medida a la labor realizada
por Pablo de Tarso. Aunque Pablo era judío, creía que el mensaje de Jesús también estaba dirigido a los gentiles* que no
profesaban la religión judía. Con sus múltiples viajes y su incesante actividad, Pablo contribuyó decisivamente a la
consolidación del cristianismo en muchas ciudades del mundo Mediterráneo. Las cartas que dirigió a las primeras
comunidades cristianas de Corinto, Tesalónica, Roma y otras muchas ciudades fueron fundamentales para propagar el
mensaje cristiano y afirmar la fe de quienes seguían el mensaje de Jesús.
En muy poco tiempo el cristianismo pasó de ser una creencia minoritaria a convertirse en una religión cada vez más influyente
e importante. Hacia el Eglo III d.C., los cristianos ya eran un grupo numeroso, con muchos seguidores distribuidos por todo el
Imperio romano.
En esta época, Roma estaba experimentando una seria crisis política militar. Los cristianos se negaban a reconocer la
divinidad del emperado, por lo que algunos emperadores, decididos a restaurar el antiguo poder del Imperio, acusaron al
cristianismo de ser el responsable de la decadencia de Roma.
Los cristianos fueron perseguidos y obligados a elegir entre renunciar a su fe o perder la vida. Muchos de ellos se mantuvieron
fieles a sus creencias, por lo que fueron ejecutados. Sin embargo, las persecuciones no consiguieron debilitar la fuerza del
cristianismo, que resurgió con vigor cuando finalizó la represión.
La situación cambió por completo cuando, en el año 313 d.C., el emperador Constantino promulgó el Edicto de Milán, que
garantizaba la libertad religiosa para los cristianos. Muy poco tiempo después, en el año 390 d.C., el emperador Teodosio
declaró el cristianismo religión oficial del Imperio Romano, con lo que las antiguas creencias paganas pasaron a estar
prohibidas.
Las creencias cristianas se expandieron rápidamente por todo el Mediterráneo, hasta que en el siglo IV d.C. el cristianismo se
convirtió en la religión oficial del Imperio.

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El contenido de la fe cristiana

  • Fe vs. Razón: La religión se basa en la fe, la revelación y las creencias sobre Dios, la trascendencia y la vida después de la muerte, mientras que la filosofía se basa en la razón, sometiendo todas las creencias a la crítica y revisión racional.
  • Desafíos para los creyentes: Cuando las verdades religiosas entran en contradicción con las verdades filosóficas, los creyentes enfrentan el desafío de decidir cuál de estas dos visiones tiene prioridad y cómo debe integrarse la razón dentro de la fe.
  • Innovaciones del cristianismo: Algunas creencias cristianas contrastaban radicalmente con la visión del mundo que ofrecía la filosofía griega. Para entender el impacto del cristianismo en la historia del pensamiento, es necesario conocer sus innovaciones y cómo han influido en la relación entre razón y fe a lo largo del tiempo.
  • Creencia en un Dios único: Los cristianos, al igual que los judíos, creen en un Dios único, todopoderoso, omnisciente y bueno, un ser trascendente que está por encima del mundo sensible y ha creado todo, incluyendo el espacio y el tiempo, desde la nada (ex nihilo).
  • Dios personal: Dios no es solo un creador, sino también un ser personal con quien los seres humanos pueden relacionarse, un padre providente que se preocupa por su creación.
  • El papel de Jesucristo: El amor de Dios se manifiesta a través de Jesucristo, quien, siendo el Hijo de Dios, se hizo hombre para salvar a la humanidad. Su muerte en la cruz y resurrección ofrecen el camino hacia la salvación, y son vistos como el sacrificio que redime a la humanidad del pecado y la muerte.

Una doctrina novedosa

Creación ex nihilo: Los griegos consideraban absurda la idea de una creación ex nihilo, ya que creían que el cosmos siempre había existido. Para ellos, todo debía tener una causa eterna, y no concebían que el universo pudiera haber tenido un inicio en el tiempo.

Concepción del tiempo: El cristianismo introdujo una visión lineal del tiempo, en la que todo tuvo un comienzo y tendrá un final, con la creación divina y el juicio final. En cambio, los griegos pensaban en un tiempo cíclico, donde los procesos naturales y humanos se repetían eternamente, como las estaciones del año.

Dios y el sacrificio de Cristo: El concepto de un Dios que envía a su hijo para ser ejecutado en la cruz resultaba extraño para los filósofos griegos. Para ellos, no era fácil entender cómo la muerte de un ser divino podía servir para limpiar los pecados.

El concepto del pecado: El pecado es una idea cristiana ajena al pensamiento griego. Para los cristianos, el pecado ocurre cuando una persona actúa contra el orden divino por su voluntad consciente. En cambio, para los griegos, lo esencial en la ética era la inteligencia para elegir el comportamiento adecuado.

Los padres de la Iglesia

La patrística

Desafío para la filosofía: Las creencias cristianas, en particular aquellas que contradecían la filosofía griega, fueron objeto de burlas y críticas en los primeros siglos de nuestra era.

Respuesta cristiana: Los cristianos defendieron sus creencias con una serie de obras apologéticas, buscando justificar la fe cristiana a través de argumentos tanto basados en la fe como en los conceptos del pensamiento griego.

Apologetas: Estos autores que defendían la fe cristiana fueron conocidos como apologetas. Vivieron entre los siglos II y III d.C., y algunos escribieron en griego (como Justino, Clemente y Orígenes), mientras que otros lo hicieron en latín (como Tertuliano).

Institucionalización de la Iglesia: La Iglesia se fue organizando, nombrando obispos en cada provincia romana para dirigir las comunidades cristianas.

Padres de la Iglesia: Los obispos que contribuyeron a la formación del dogma cristiano fueron conocidos como los Padres de la Iglesia, y el conjunto de sus enseñanzas se denomina patrística.

Patrística: Se refiere a los textos y pensamientos elaborados por los primeros filósofos cristianos, quienes buscaban integrar la fe cristiana con la tradición filosófica de la época.

La ortodoxia frente a la herejía

Los escritos de los primeros autores cristianos no solo tuvieron que enfrentarse a las críticas de los paganos, sino que también tuvieron que esforzarse por aclarar el sentido preciso de la doctrina cristiana.

Con la extension de la nueva religion y su creciente numero de seguidores, comenzaron a surgir distintas interpretaciones acerca de las creencias fundamentales que definían el cristianismo.

Algunas cuestiones resultaron especialmente controvertidas y problematicas, como las que trataban las relaciones entre fe y razón, el problema del mal o la vinculación que había entre Dios Padre y su hijo Jesucristo.

Los cristianos pronto se vieron obligados a convocar reuniones especificas, llamadas concilios, para resolver estos difíciles problemas en los que se mezclaba la fe con la filosofía. Cuando el cristianismo se convirtió en religion oficial del Imperio, estos encuentros fueron organizados por el propio emperador, que tenía un gran interés en evitar las disputas doctrinales dentro de a Iglesia.

A menudo, estas complejas disputas teológicas conducían a un grupo de cristianos a adoptar un punto de vista alternativo al del resto de los fieles. Los concilios fueron la ocasión que permitió a la Iglesia condenar estas doctrinas heterodoxas, declarando que se trataba de herejías inaceptables. Al mismo tiempo, los concilios sirvieron para fijar de manera precisa el conjunto de creencias básicas que componían el cristianismo ortodoxo y que todo cristiano debía aceptar para formar parte de a Iglesia.

La patristica tiene el objetivo de defender el cristianismo frente a los ataques de los filósofos paganos y frente a la amenaza de la herejía.

La síntesis agustiniana

Un platonismo cristiano

Agustín de Hipona, uno de los filósofos más influyentes de la patrística, es un ejemplo de cómo se puede integrar la fe cristiana con las ideas filosóficas previas, especialmente las de Plotino y Platón. Su pensamiento constituye una síntesis única de la filosofía platónica y las enseñanzas cristianas, lo que lo convierte en una figura central del pensamiento medieval y cristiano.

  1. El Dios cristiano como realidad suprema: Agustín coloca a Dios como la realidad última y la primera verdad, el punto de partida de todo su razonamiento y las bases de su fe. Este enfoque subraya la trascendencia de Dios, un concepto que, aunque se encuentra en las Escrituras cristianas, se enriquece con las ideas de Platón y Plotino sobre la existencia de un ser supremo, eterno e inmutable.
  2. El mundo material como copia imperfecta: Influenciado por Platón, Agustín sostiene que el mundo sensible, es decir, todo lo que podemos percibir a través de nuestros sentidos, no es la verdadera realidad, sino solo una copia imperfecta de las esencias eternas que existen en el mundo de las Ideas. Esta idea se alinea con el neoplatonismo de Plotino, que veía el mundo material como una manifestación distante de un orden más elevado.
  3. La armonización entre fe y filosofía: Un aspecto clave del pensamiento de Agustín es su intento de armonizar las enseñanzas cristianas con la visión filosófica de Platón. Al hacerlo, Agustín logra una síntesis entre lo que la razón puede descubrir sobre el mundo (a través de la filosofía y la reflexión intelectual) y lo que la fe revela acerca de Dios y la salvación. Esta armonización permitió que los cristianos pudieran encontrar una base filosófica para sus creencias sin renunciar a la verdad revelada.
  4. La importancia de las ideas en un contexto cristiano: Agustín también reflexionó profundamente sobre el papel que juegan las ideas en la vida cristiana. En su visión, las ideas divinas no solo guían la creación del mundo, sino que son también la base de la salvación humana. Al ver a Dios como la verdad eterna y las ideas como las formas divinas que estructuran la realidad, Agustín le da a la sabiduría y el conocimiento un papel esencial en el camino hacia la redención.
  5. La importancia de la síntesis agustiniana: Esta síntesis entre el platonismo y la fe cristiana no solo tuvo una enorme influencia en la filosofía medieval, sino que también influyó en la teología cristiana. A través de Agustín, el cristianismo adquirió una dimensión filosófica profunda que le permitió ser comprendido de una manera más racional y coherente con los principios de la filosofía griega.

Conocimiento sensible y conocimiento racional

Para Agustín de Hipona, seguidor del platonismo, la auténtica realidad no se encuentra en el mundo material que percibimos a través de los sentidos. Más allá de lo sensible, existe una realidad superior, intangible, formada por esencias que son modelos ejemplares de todas las cosas.

Para un filósofo cristiano como Agustín, existe una realidad aún más verdadera que las esencias: Dios, quien es la fuente de toda verdad y realidad.

Tipos de conocimiento:

  1. Conocimiento sensible: Es el más bajo, pues se refiere al conocimiento del mundo material percibido por los sentidos. Aunque tiene utilidad práctica, está lejos de ser el conocimiento verdadero.
  2. Conocimiento racional inferior: Es superior al sensible, relacionado con las ciencias y las matemáticas, que nos permite acceder a verdades universales y necesarias. Sin embargo, es aún inferior en la jerarquía de conocimientos.
  3. Conocimiento racional superior: El más noble y verdadero, correspondiente a la comprensión de las esencias incorpóreas y eternas, que constituyen la auténtica realidad y la sabiduría verdadera.

Cómo conocemos las esencias:

  • Platón creía que podíamos recordar las Ideas a través de la reminiscencia, ya que nuestra alma había estado en contacto con ellas antes de nacer.
  • Agustín, sin embargo, rechaza la reencarnación y la teoría de la reminiscencia. Él cree que las esencias no las recordamos, sino que están en el pensamiento de Dios.

La teoría de la iluminación:

  • Según Agustín, los seres humanos tienen la capacidad de conocer las verdades eternas e inmutables porque Dios ha colocado estas esencias dentro de nosotros.

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