Documento de UCAM sobre El aprendizaje en el ámbito educativo. El Pdf explora las teorías del aprendizaje, como el conductismo y el constructivismo, con aplicaciones prácticas en el aula. Este material de Psicología para Universidad, analiza los principios fundamentales y consideraciones para su implementación.
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Máster en Formación del ProfesoradoUCAM
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El conductismo concibe el aprendizaje como la asociación entre estímulos y respuestas. Estos estímulos pueden ser anteriores a la respuesta (como sucede en el caso del Condicionamiento Clásico) o consecuencia de ella (como sucede en el Condicionamiento Operante). No obstante, el aprendizaje desde esta perspectiva teórica siempre vendrá explicado por las asociaciones o conexiones entre ambos elementos.
Desde esta perspectiva, se establecen dos modelos de aprendizaje: Condicionamiento Clásico y Condicionamiento Operante.
La base de este modelo de aprendizaje surgió a principios del siglo XX, con los estudios del fisiólogo ruso Ivan Pavlov (1849-1936) sobre la digestión de los perros. Este investigador descubrió que los perros no sólo salivaban frente a la aparición de comida (estímulo que genera de forma automática la respuesta de salivación) sino que, al asociarse la comida a otro estímulo diferente (en este caso una campana), este estímulo era capaz de generar la respuesta aprendida de salivación. En este caso, se había producido un aprendizaje por la asociación entre estímulos (la comida y la campana).
Estos trabajos fueron recogidos por J.B. Watson (1878-1958), quien aplicó estos mismos principios a la conducta humana. En este caso, Watson presentó unidos, a un niño pequeño, un estímulo que generaba miedo (en este caso un ruido fuerte) y un estímulo que no producía ninguna reacción (un ratón blanco). Tras la presentación de estos dos estímulos unidos en diferentes ocasiones el niño comenzó a presentar la respuesta de miedo ante el ratón (la misma que tenía ante el ruido fuerte, aunque este ya no apareciera).
Así, para que se produzca el aprendizaje en base al Condicionamiento Clásico distinguimos una serie de elementos básicos, que son:
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El aprendizaje en base al Condicionamiento Clásico se daría de la siguiente forma: un estímulo previamente neutro (EN) se empareja con un estímulo incondicionado (EI). Tras este emparejamiento, el EN deja de ser neutro y se convierte en condicionado (EC), pues es capaz de provocar una respuesta condicionada (RC) idéntica en su forma a la respuesta incondicionada (RI).
¿Realmente este tipo de aprendizaje es aplicable al ámbito escolar? Como sabemos, no todas nuestras conductas son voluntarias, en ocasiones presentamos sentimientos o reacciones involuntarias ante situaciones concretas que no necesariamente tienen que ser adaptativas. Por ejemplo, si en el centro escolar un alumno es acosado por sus compañeros o ridiculizado por sus profesores puede generar sentimientos de rechazo al aula o al centro. La explicación de este tipo de respuesta emocional vendría dada por los principios del condicionamiento clásico.
Es posible que un determinado estímulo nos evoque sensaciones positivas o negativas en base a lo que hemos asociado a él. Es por ello que profesionales muy estrictos o rígidos pueden generar sentimientos de rechazo o aversión por parte del alumnado, no solo al docente sino incluso a la materia o al centro. Así, es necesario que seamos conscientes de las emociones que se generan en el alumnado, pues fomentar las emociones positivas y reducir las negativas tendrá efectos beneficiosos en su aprendizaje.
Mientras el Condicionamiento Clásico permite explicar cómo se produce el aprendizaje de conductas fisiológicas o emocionales, el Condicionamiento operante permite explicar cómo se aprenden las conductas voluntarias u operantes (aquellas en las que el individuo decide realizar la acción, en las que la respuesta no es automática).
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La base de esta teoría se sitúa en los trabajos de Thorndike (1874-1949) y Skinner (1904-1990), el primero centrado en la conducta animal y el segundo en la conducta humana. Estos autores destacaron la importancia de las consecuencias para el aprendizaje de conductas voluntarias. Así, aquellas conductas que fueran seguidas por una consecuencia negativa para el individuo (castigo) tenderían a reducirse o eliminarse, mientras que aquellas conductas que fueran seguidas por consecuencias positivas para el individuo (refuerzos) tenderían a mantenerse o incrementarse.
Desde esta teoría se destacan, por tanto, dos principios básicos para el aprendizaje de conductas voluntarias: el reforzamiento (principio de aprendizaje mediante el cual aumenta la probabilidad de que la conducta se repita) y castigo (principio de aprendizaje mediante el cual disminuye la probabilidad de que la conducta se repita).
En el Condicionamiento Operante, al igual que en el Clásico, distinguimos una serie de elementos relevantes para que se produzca el aprendizaje:
Al hablar de las consecuencias es necesario destacar que, en función de si al individuo se le da o se le quita algo y de si nuestra intención es aumentar o eliminar la conducta, distinguimos cuatro principios de aprendizaje:
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ejemplo, si un alumno realiza las tareas en clase no tiene que llevar tareas para casa.
Observamos así que la calificación de "positivo" o "negativo" nada tiene que ver con su naturaleza agradable (apetitiva) o desagradable (aversiva) para el alumno, sino con la presencia del estímulo (independientemente de si es agradable o desagradable). De este modo, la presentación de un estímulo, lo positivo (+), implica la presencia del estímulo (dar o administrar un estímulo), mientras que la retirada de un estímulo, lo negativo (-,) implica la retirada de un estímulo (quitar). También se quiere destacar la diferencia entre refuerzo y reforzamiento. Mientras el refuerzo es el estímulo apetitivo en sí, el reforzamiento es el proceso mediante el cual modificamos el comportamiento aplicando refuerzos.
Estas consecuencias pueden ser aplicadas por una persona diferente a la que realiza la acción (reforzamiento/castigo externo) pero también es posible que el propio estudiante se administre estas consecuencias (autorreforzamiento o autocastigo). Así, el que un profesional educativo felicite a un alumno por su rendimiento sería un reforzamiento externo, mientras que, si el propio alumno ante su buen rendimiento se premiará, por ejemplo, con una tarde libre, hablaríamos de autorreforzamiento.
El seleccionar un tipo de consecuencia u otra dependerá del valor que tenga para el individuo, en este caso el alumno. Para ello es necesario tener en cuenta si los refuerzos (o reforzadores) a usar son primarios o secundarios. Así:
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