Documento de Generalitat Valenciana sobre Cfgs Integración Social. El Pdf aborda la intervención en las actividades de la vida diaria (AVD) para fomentar la autonomía personal y social, incluyendo evaluación, planificación y aplicación de programas, con un enfoque en las AVD básicas, instrumentales y avanzadas para estudiantes de Formación profesional.
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ORIHUELA GABRIEL MIRÓ I.E.S. GABRIEL MIRÓ C/ Catedrático José Guillén, 1 03300 Orihuela (Alicante) Código: 03007406
Fondo Social Europeo "EI FSE invierte en tu futuro"
Docente: María José Ramos Martínez
Comer Higiene Personal Vestirse Dormir/ Descanso Control de esfínteres Movilidad Funcional
ABVD (Actividades Básicas de la Vida Diaria) AIVD (Actividades Instrumentales de la Vida Diaria) AAVD (Actividades Avanzadas de la Vida Diaria)
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RA1: Elabora programas de entrenamiento de habilidades de autonomía personal y social, seleccionando las técnicas propias de la intervención. RA2: Organiza actividades de adquisición de habilidades de la vida diaria describiendo los pasos del proceso de la autonomía. RA6: Desarrolla actividades de entrenamiento de habilidades de autonomía personal y social, seleccionandolas en función de las características de las personas usuarias. RA7: Realiza actividades de seguimiento del proceso de promoción de habilidades de autonomía personal y social, justificando la selección de las estrategias, técnicas e instrumentos de evaluación.
Si analizamos las actividades que realizamos diariamente (AVDs), y que nos dan mayor grado de autonomía, encontraremos que la mayoría de ellas se encuentran en alguno de los grupos o áreas de actividades siguientes:
Comunicación e interacciones personales, que trataremos en la UT 6 y que veréis ampliamente en el módulo de 2º "Habilidades Sociales". Movilidad y autocuidado, que hemos visto en la UT4 (Orientación y movilidad), y que veremos en esta unidad de trabajo 5 (autocuidado).
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Por tanto, en esta unidad de trabajo nos centraremos en la intervención en las habilidades de AUTOCUIDADO y de ORGANIZACIÓN DE LA VIDA COTIDIANA.
Las AVDs, son los actos cotidianos que permiten que una persona se desenvuelva en su día a día. La capacidad de realizarlas determina el grado de independencia de la persona, condición imprescindible para ejercer su autonomía.
Además de la mejora funcional en la vida diaria, el trabajo de estas habilidades contribuye al bienestar general de las personas usuarias ya que favorecen:
Aunque ya las vimos en la UT1, antes de comenzar, recordaremos los tipos de actividades de la vida diaria, que se dividían en tres categorías:
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Como hemos dicho en la introducción, en esta unidad de trabajo vamos a analizar las habilidades implicadas en las actividades de autocuidado (ABVD), y en las de organización de la vida cotidiana (AIVD)
Se incluyen en este grupo, todas las habilidades (capacidades, conductas y destrezas) cuyo objetivo sea que la persona se desarrolle de la forma más independiente posible respecto a su cuidado personal.
La enseñanza de estas habilidades aparece de forma prioritaria en las intervenciones que se realizan en personas que presentan determinados tipos de discapacidad.
Las habilidades de autocuidado se definen como:
Conjunto de habilidades que tratan sobre el cuidado personal, entendido este como lavarse y secarse, el cuidado del cuerpo y de las partes del cuerpo, higiene personal relacionada con procesos de excreción, vestirse, comer, beber y cuidar de la propia salud.
Veamos cada una de ellas con más detalle:
Lavarse y secarse todo el cuerpo utilizando materiales, con métodos apropiados de lavado y secado. Cuidado del cuerpo y de las partes del cuerpo: cuidado de la piel, de los dientes, del pelo, de las uñas de las manos y de los pies. Higiene personal relacionada con procesos de excreción: planificación y realización de desechos humanos (flujo menstrual, orina y heces), y la propia limpieza posterior. Vestirse: ponerse y quitarse la ropa, ponerse y quitarse el calzado, y elección de vestimenta adecuada. Comer de manera adecuada, partir o cortar la comida en trozos, abrir botellas o latas, utilizar cubiertos. Beber de manera adecuada, servir líquidos, abrir botellas y/o latas, beber a través de pajita, o beber agua de fuentes o grifos. Cuidado de la propia salud: manteniendo una dieta equilibrada, realizar actividad física adecuada, mantenimiento de la temperatura corporal, evitando daños para la salud, adoptando prácticas sexuales seguras, haciéndose chequeos médicos regulares.
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En función de las personas o colectivos con los que trabajemos y de sus necesidades, tendremos que entrenar un tipo u otro de habilidades. Además, dependiendo de las diferentes situaciones de estas personas, las técnicas para la realización de dichas actividades también puede que sean diferentes.
Por ejemplo, si diseñamos una intervención para enseñar a vestirse correctamente a un niño con síndrome de Down, la técnica no será la misma que si queremos enseñar la misma habilidad a una persona con problemas de movilidad.
Entendemos por habilidades de organización de la vida cotidiana como aquellas competencias necesarias para planificar, gestionar y organizar tareas sencillas o complejas, rutinas, horarios o acciones más específicas de nuestra vida cotidiana, así como las características y circunstancias que se dan durante la realización de las mismas (organización del tiempo, el espacio, los materiales necesarios, pautar su desarrollo, llevarlas a cabo, mantenerla en marcha y completarlas), es decir, son habilidades que ponemos en juego para planear, dirigir y completar las tareas de nuestra vida cotidiana.
Como ejemplo de estas actividades de organización tenemos:
Llevar la economia domestica.
Establecer y asumir responsabilidades en la unidad familiar, en el trabajo o en el centro educativo, y en la sociedad en general. Hacer planes para distintas actividades a lo largo del día.
Es necesario comenzar recordando todos los pasos que han de realizarse para llevar a cabo una intervención en cualquier tipo de habilidad:
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La intervención en las Actividades de la Vida Diaria (AVDs) comienza con una valoración del nivel funcional de la persona, es decir, evaluar en qué grado una persona realiza cada una de las AVDs, si necesita o no ayuda de otra persona y en qué medida.
Esta fase de valoración se compone de dos procesos:
" La recogida de información, para detectar el nivel de competencia en las distintas AVDs, debiendo obtener información sobre: -> La funcionalidad de la persona, tanto sus dificultades como sus potencialidades. -> Sus características personales: edad, estado de salud, intereses, etc. -> Las circunstancias que la rodean, por ejemplo, familiares. -> El entorno en el que se desenvuelve, tanto físico como social. · El diagnóstico de la funcionalidad en cada una de las AVDs, que concreta las necesidades de la persona y permite diseñar el programa de entrenamiento.
Básicamente, tenemos tres técnicas para recoger esta información:
> La recopilación documental y las entrevistas > La observación directa > Las escalas de valoración funcional
La elección de estas técnicas dependerá de distintos factores:
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