Documento de ULPGC sobre Enfermedades Infecciosas. El Pdf aborda la clasificación, la cadena epidemiológica y los tipos de infecciones, incluyendo respiratorias y gastrointestinales, con un enfoque en los cuidados enfermeros y las medidas de prevención, aislamiento y barrera, útil para estudiantes universitarios de Biología.
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07-11-2023 María Cabrera Cabrera Alba Hernández Domínguez Natalia Navarro Martín Yesiney Rodríguez ValdésULPGC
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El ser humano está en constante relación con el medio ambiente, donde existen numerosos agentes antagonistas que ponen en peligro su salud. Para esto, el organismo cuenta con una serie de mecanismos de defensa que tratan de prevenir, resistir y manejar estos ataques. Entre los mecanismos biológicos de defensa encontramos cinco tipos. Los primeros son los estructurales, cuyos componentes principales son la piel y las membranas mucosas. En el segundo grupo se encuentran los mecanismos químicos, que incluyen el pH y las proteínas de la sangre. En tercer lugar, están los mecanismos celulares, cuyos integrantes son las células blancas de la sangre y los fagocitos. En cuarto lugar, están las proteínas especiales, siendo estos los interferones y las inmunoglobulinas. Por último, los tejidos, específicamente los ganglios linfáticos y la glándula del timo1. Todos estos mecanismos trabajan en conjunto para evitar la infección, sin embargo, muchas veces no es suficiente y el patógeno se instaura y se reproduce en el interior del organismo.
Las enfermedades infecciosas son una problemática sanitaria de vital importancia, puesto que son causa de morbilidad y mortalidad en todos los ámbitos de la asistencia sanitaria a nivel mundial. Con el aumento de la esperanza de vida, y una sociedad cada vez más envejecida, la comorbilidad y la pluripatología, el uso y abuso de antimicrobianos, alteraciones de la inmunidad y cuestiones como la implantación de sondas y dispositivos hacen que aumente notoriamente la probabilidad de presentar microorganismos oportunistas2.
En el presente trabajo se van a definir los conceptos básicos relacionados con las enfermedades infecciosas, así como su clasificación, haciendo mención a diferentes patologías infecciosas que se ven con frecuencia en los servicios sanitarios. Posteriormente, se hará hincapié en las medidas de prevención, aislamiento y barrera que nos deberán acompañar durante todo el transcurso de la profesión para evitar la propagación de microorganismos. Se profundizará en esta temática haciendo mención especial al servicio de UCI y la aplicación de diferentes medidas para prevenir el contagio de infecciones nosocomiales.
La infección se define como la introducción y multiplicación de microorganismos en los tejidos de un organismo huésped. Asimismo, representa la interacción entre el agente patógeno y sus factores de virulencia con el huésped.
Por otro lado, la enfermedad infecciosa se manifiesta clínicamente como un proceso infeccioso y se traduce en la presentación de signos y síntomas que resultan tanto del daño causado por el agente infeccioso como de la respuesta inflamatoria generada por el huésped. 2ULPGC Estas enfermedades infecciosas pueden clasificarse de acuerdo al tipo de microorganismo que las causa o según las manifestaciones clínicas que producen, como síndromes y enfermedades específicas3.
Una enfermedad transmisible es una enfermedad infecciosa provocada por un agente patógeno que puede propagarse entre personas a través de diferentes medios, ya sea por contacto directo con una persona infectada o por medios indirectos, como la exposición a un vector (como un mosquito que lleva el agente infeccioso), contacto con animales, objetos contaminados (fómites), productos o ambientes contaminados, o por el intercambio de fluidos corporales que contienen el agente patógeno. Estas enfermedades son capaces de transmitirse de una persona a otra, lo que las hace contagiosas y un motivo de preocupación en términos de salud pública4.
En resumen, una enfermedad infecciosa es una condición provocada por un agente infeccioso, mientras que una enfermedad transmisible es una enfermedad infecciosa que tiene la capacidad de propagarse de una persona a otra o a través de otros medios, haciendo que sea contagiosa. Por lo tanto, todas las enfermedades transmisibles son infecciosas, pero no todas las enfermedades infecciosas son necesariamente transmisibles4.
TRANSMISIÓN DIRECTA Sexual Mucosas Heces y orina Toxiinfecciones alimentarias En el parto Por contacto Clamidia y VIH. Mononucleosis infecciosa, difteria. Salmonella, E. coli. Toxiinfecciones por: Oftalmías de recién nacidos. Staphylococcus aureus, Salmonella entérica. Transplacentarias Toxoplasmosis Transmisión aérea Gripe, tuberculosis. Tabla de elaboración propia5
TRANSMISIÓN INDIRECTA Por el suelo Esporulados: tétanos, gangrena gaseosa ... Ciertos parásitos: ascáridos. Ciertos gérmenes Por el agua Cólera, disentería ... Fómites Herpes virus, rinovirus, adenovirus ... Vectores Peste, dengue ... Alimentos Triquinosis, botulismo ... (carnes y pescados) Tabla de elaboración propia5
Bacterias Faringitis estreptocócica, infecciones del tracto urinario, tuberculosis ... Virus Resfriado, SIDA ... Hongos Tiña, pie de atleta ... Parásitos Malaria, leishmaniasis ... Tabla de elaboración propia6
La cadena epidemiológica se define como un modelo práctico que identifica cada uno de los eslabones que forman parte del mecanismo de transmisión de una enfermedad, es decir, el recorrido que sigue un agente infeccioso desde la fuente de infección hasta quien es susceptible de contraerla7.
Esta cadena inicia cuando el agente infeccioso, que es el microorganismo patógeno que causa la enfermedad, encuentra un reservorio y una fuente de infección, es decir, un ambiente en el que puede vivir y multiplicarse. Puede ser una persona, un animal, un artrópodo (vector), un fómite o un telúrico. Cabe subrayar que, dependiendo de las características del agente infeccioso como la virulencia, patogenicidad e infectividad, tendrá una capacidad de infectar u otra. Seguidamente, halla una puerta de salida, que es por donde abandona el reservorio y una puerta de entrada, que vendría siendo el sitio susceptible por donde penetra el agente infeccioso. 4ULPGC La entrada del agente infeccioso puede producirse mediante ingestión, inhalación, inyección percutánea o a través de las mucosas o de la placenta. Por último, se sitúa el eslabón final de la cadena epidemiológica cuando el agente infeccioso penetra en el huésped, que es la persona susceptible a la exposición del agente infeccioso, en ocasiones debido a factores de riesgo como son el mal estado de salud y la baja inmunidad7.
La gripe, también conocida como influenza, es una infección viral aguda que afecta las vías respiratorias superiores y se manifiesta de manera abrupta con síntomas como fiebre (entre 38 y 40 °℃), dolor muscular (principalmente en la zona de la espalda baja y las piernas), dolor de cabeza intenso, que puede ir acompañado de sensibilidad a la luz, tos seca, fatiga, malestar general y dificultad para tragar8.
El agente causal de la gripe es el virus influenza, que es conocido por su alta capacidad de mutación. Este virus pertenece a la familia de los ortomixovirus, y los tipos que afectan a los seres humanos son el A y el B. El virus de la influenza A es particularmente problemático debido a su capacidad de mutación constante, característica que no posee el virus de la influenza B. La principal vía de transmisión de la gripe humana es a través de las gotitas de Pflügge que se producen al hablar, toser o estornudar por la persona infectada alcanzando las mucosas orales, nasales o conjuntivales de un nuevo huésped. La gripe se manifiesta en forma de epidemias que ocurren en intervalos variables de 1 a 3 años, debido a las continuas mutaciones del virus, y puede afectar a aproximadamente el 15% de la población8.
Hoy en día, los epidemiólogos están prestando especial atención a la gripe aviar, que ha causado casos mortales en humanos. Esta infección tiende a aparecer en los meses más fríos y se propaga en una comunidad en un período de 6-8 semanas, principalmente a través de las gotas expulsadas por personas infectadas al toser, hablar o estornudar8.
En cuanto a la prevención, no existe un tratamiento que elimine el virus de forma específica, y los medicamentos disponibles tienen como objetivo aliviar los síntomas y molestias asociados a la enfermedad. La elección de un tratamiento particular dependerá de cada caso, teniendo en cuenta la variabilidad de los síntomas en cada paciente y otros factores como enfermedades preexistentes y la edad8.
El COVID-19 es una enfermedad infecciosa causada por un virus llamado SARS-CoV- 2, que es un tipo de coronavirus. Se trata de una enfermedad que puede afectar a las vías 5ULPGC respiratorias y los pulmones, pero también puede tener efectos en otros órganos y sistemas del cuerpo. Los síntomas del COVID-19 pueden variar desde leves hasta graves y pueden incluir fiebre, tos, dificultad para respirar, fatiga, pérdida del gusto y el olfato, dolores musculares y otros síntomas9.
La enfermedad se propaga principalmente de persona a persona a través de partículas respiratorias que contienen el virus, como gotas de saliva o secreciones nasales, que se liberan al toser, estornudar, hablar o simplemente respirar. También puede propagarse a través del contacto con superficies contaminadas por el virus y luego tocando la boca, nariz u ojos9.
Para combatirla, se han implementado diversas medidas de prevención, como el uso de mascarillas, el distanciamiento social, el lavado frecuente de manos y la vacunación masiva. La investigación científica ha llevado al desarrollo de varias vacunas efectivas contra el virus, lo que ha contribuido a controlar su propagación y reducir la gravedad de la enfermedad en muchas partes del mundo9.
El tratamiento del COVID-19 varía dependiendo de la gravedad de la enfermedad. Para las personas con síntomas leves o moderados, el tratamiento suele ser de apoyo, lo que significa que se centra en aliviar los síntomas y promover la recuperación. Para las personas con síntomas graves o críticos, puede requerirse un tratamiento más intensivo. Se destacaría el aislamiento en casa, el uso de analgésicos y antipiréticos, además de una buena hidratación por la pérdida de calor en caso de fiebre. En los casos más graves, ya se necesitaría la hospitalización, la oxigenación a aquellos que tengan dificultades a la hora de respirar y el uso de la ventilación mecánica en pacientes con insuficiencia respiratoria clínica, entre otras condiciones9.
La neumonía es una afección del sistema respiratorio que se caracteriza por la inflamación aguda de los espacios alveolares en los pulmones y, en algunos casos, la afección del tejido intersticial. En su gran mayoría, la neumonía se origina debido a infecciones, aunque también puede ser ocasionada por la inhalación de sustancias químicas dañinas. Esta enfermedad puede ser causada por diversos agentes, incluyendo virus, bacterias y, con menos frecuencia, hongos. Esta infección puede propagarse por diversas vías. Algunos patógenos presentes comúnmente en la nariz o garganta de los niños, pueden infectar los pulmones al ser inhalados. Además de esto, también pueden propagarse por vía aérea, en gotículas producidas al toser o estornudar10.
Es importante resaltar que la neumonía es la principal causa infecciosa de mortalidad en niños en todo el mundo, siendo responsable del 15% de todas las defunciones en menores 6