Esquemas sobre Tópicos Literarios (glosario 2025). Los resúmenes presentan un glosario de tópicos literarios, como el amor post mortem y memento mori, con ejemplos literarios. Este material de Literatura para Bachillerato es útil para comprender temas recurrentes.
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(Glosario 2025)
El tópico literario amor post mortem busca reflejar la idea de que el amor traspasa todas las fronteras, incluidas las de la muerte. En este sentido, este tópico tiene un carácter de eternizar el amor a pesar de todos los pesares. Es un tópico que se utilizó mucho en el Barroco y en el Romanticismo que buscaba caracterizar el amor humano como algo que perduraba después de la muerte corpórea. En las Metamorfosis de Ovidio un ejemplo es Apolo y Dafne o el soneto de Quevedo "Amor constante más allá de la muerte".
Cerrar podrá mis ojos la postrera Sombra que me llevare el blanco día, Y podrá desatar esta alma mía Hora a su afán ansioso lisonjera; Mas no, de esotra parte, en la ribera, Dejará la memoria, en donde ardía: Nadar sabe mi llama el agua fría, Y perder el respeto a ley severa. Alma a quien todo un dios prisión ha sido, Venas que humor a tanto fuego han dado, Medulas que han gloriosamente ardido: Su cuerpo dejará no su cuidado; Serán ceniza, mas tendrá sentido; Polvo serán, mas polvo enamorado.
Amor constante más allá de la muerte, Francisco de Quevedo
"El que se contenta con su dorada medianía / no padece intranquilo las miserias de un techo que se desmorona, / ni habita palacios fastuosos / que provoquen a la envidia." Horacio El origen de este tópico se encuentra, en realidad, en la filosofía de Aristóteles. En su obra Ética a Nicómaco, Aristóteles especifica que en el término medio está la virtud: la virtud, por ejemplo, de la templanza, se encuentra en el punto medio entre la insensibilidad y la intemperancia. Hay que conformarse con lo que se tiene y no dejarse llevar por las emociones desproporcionadas.
Ándeme yo caliente Y ríase la gente. Traten otros del gobierno Del mundo y sus monarquías, Mientras gobiernan mis días Mantequillas y pan tierno, Y las mañanas de invierno Naranjada y aguardiente, Y ríase la gente. Luis de Góngora, Andeme yo caliente
Otro ejemplo del tópico aurea mediocritas: Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido -ya conocéis mi torpe aliño indumentario-, mas recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario. (Antonio Machado, Retrato) Confieso con triste afán y sentimiento profundo, que soy lo más holgazán que Dios ha echado a este mundo. (Enrique García Álvarez, "La tengo ... ")
El Beatus ille, la composición más famosa de Horacio, es un elogio de la vida campestre, apartada de las molestias e inconvenientes de la ciudad. El poeta expone una larga lista de ocupaciones que hacen deseable la vida en el campo, en contacto con la naturaleza que ofrece sus dones: sombra para el descanso, el canto de los pájaros, el susurro de los manantiales, la diversión de la caza y la curación de la angustia del espíritu. Fray Luis de León lo adaptó en su "Canción a la vida retirada":
¡Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los poco sabios que en el mundo han sido!
"Huye, mientras hablamos, envidiosa la edad: / aprovecha el día, no te fíes apenas del dudoso mañana" ... Horacio Este tópico aparece en muchos anuncios comerciales con esloganes como "vive al límite", "disfruta cada instante", "no pierdas un buen momento por un dolor de cabeza", etc., pues incitan al receptor a la vivencia intensa del instante presente. Aprovecha el momento presente porque el pasado ya es lejano y el futuro es incier to. Se relaciona con el Collige, virgo , rosas y con el Fugit irreparabile tempus. Lo encontramos en Garcilaso de la Vega, Lope de Vega, Góngora ...
En tanto que de rosa y azucena se muestra la color en vuestro rostro y que vuestro mirar ardiente, honesto, enciende el corazón y lo refrena; y en tanto que el cabello, que en la vena del oro se escogió, con vuelo presto, por el hermoso cuello blanco, enhiesto, el viento mueve, esparce y desordena; coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto, antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa cumbre. Marchitará la rosa el viento helado. Todo lo mudará la edad ligera por no hacer mudanza en su costumbre.
Mientras por competir con tu cabello, oro bruñido al sol relumbra en vano; mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lilio bello; mientras a cada labio, por cogello, siguen más ojos que al clavel temprano; y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello; goza cuello, cabello, labio y frente, antes que lo que fue en tu edad dorada oro, lilio, clavel, cristal luciente, no sólo en plata o viola troncada se vuelva, mas tú y ello juntamente en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
Significa 'el menosprecio del mundo'. Este tópico recuerda que la muerte es inevitable (memento mori), por lo que no vale la pena vivir pendientes de los bienes y placeres mundanos ni de la ambición humana, ya que son vanos, efímeros y perecederos. La vida no es un lecho de pétalos de rosa; según autores que defendían el tópico , la vida es un camino lleno de lágrimas, espinas y sufrimiento. En la vida, los placeres terrenales no son importantes, los vicios, el dinero, "las mujeres", el sexo y similares corrompen al hombre; quien debe padecer una vida de sufrimientos para ser digno de un juicio favorable.
Los estados y riqueza, que nos dejen a deshora ¿ quién lo duda?, no les pidamos firmeza. Pues que son de una señora que se muda, que bienes son de Fortuna que revuelven con su rueda presurosa, la cual no puede ser una ni estar estable ni queda en una cosa.
Se caracteriza por llevar a cabo la descripción de una mujer bella, admirando las cualidades físicas siguiendo un orden descendente: cabello, tez, ojos, boca, cuello ...
Sus ojos que canté amorosamente, su cuerpo hermoso que adoré constante, y que vivir me hiciera tan distante de mí mismo, y huyendo de la gente, Su cabellera de oro reluciente, la risa de su angélico semblante que hizo la tierra al cielo semejante, ipoco polvo son ya que nada siente! También aparece en Garcilaso, Góngora, Quevedo ...
No queda más lustroso y cristalino por altas sierras el arroyo helado ni está más negro el ébano labrado ni más azul la flor del verde lino; más rubio el oro que de Oriente vino, ni más puro, lascivo y regalado espira olor el ámbar estimado ni está en la concha el carmesí más fino, que frente, cejas, ojos y cabellos aliento y boca de mi ninfa bella, angélica figura en vista humana; que puesto que ella se parece a ellos vivos están allá, muertos sin ella, cristal, ébano, lino, oro, ámbar, grana.
Donna angelicata, "mujer angelical", es un tópico renacentista que presenta a la mujer como símbolo de perfección. El canon de belleza en el Renacimiento está sujeto por dos pilares fundamentales: la armonía y la proporción. Este tópico fue creado por el poeta italiano Guido Guinizelli y posteriormente perfeccionado por Dante Aligheri. En este sentido, la mujer es vista como un ser absolutamente perfecto, símbolo de la perfección espiritual de la belleza y cuyos rasgos femeninos son exaltados mediante la idealización: cabello rubio, piel blanca, ojos claros y labios rojos ...
Solo sé decir, respondiendo a lo que con tanto comedimiento se me pide, que su nombre es Dulcinea; su patria, el Toboso, un lugar de la Mancha; su calidad por lo menos ha de ser de princesa, pues es reina y señora mía; su hermosura, sobrehumana, pues en ella se vienen a hacer verdaderos todos los imposibles y quiméricos atributos de belleza que los poetas dan a sus damas: que sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve, y las partes que a la vista humana encubrió la honestidad son tales, según yo pienso y entiendo, que solo la discreta consideración puede encarecerlas, y no compararlas. Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha
Mientras por competir con tu cabello Oro bruñido al sol relumbra en vano, Mientras con menosprecio en medio el llano Mira tu blanca frente al lilio bello; Mientras a cada labio, por cogello, Siguen más ojos que al clavel temprano, (Góngora) ...
La vida es un camino sobre el que nunca hemos de volver. La vida como río. Nuestra vida es como un río que va a dar al mar, que es la muerte. En ese viaje el individuo va cambiando, madurando. Nos encontramos ante la imagen determinista de la vida representada por un homo viator que recorre un camino ya construido por un demiurgo. Es el caso de la Commedia de Dante o del Señor de los anillos de Tolkien. De hecho, esta clase de Homo viator es la más habitual dentro de nuestra cultura. El Homo viator es un viaje que realiza un sujeto (Dante o Frodo, en este caso) a través del cual surgen una serie de inconvenientes a los que el hombre debe enfrentarse. Es la clásica imagen de la vida que también observamos en los clásicos. En la Odisea, Ulises recorre un largo camino para llegar a su destino y recuperar a su mujer. En la Eneida, Eneas debe enfrentarse a un largo viaje para fundar una ciudad tras una sangrienta batalla. En El Quijote el viaje de autoconocimiento que realiza el protagonista le lleva a una serie de aventuras y desventuras que terminan formando y puliendo, aunque fuera a base de golpes y palizas, al Quijote.
Otra clase de Homo viator podemos encontrarlo en autores más contemporáneos, como Antonio Machado. En ellos se presenta a menudo la vida como un camino que cada hombre debe construir. Es decir, el camino ya no está para que el hombre deba recorrerlo sino que el hombre debe diseñarlo para poder caminar.
Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Caminante, no hay camino, Antonio Machado