Documento de Santo Tomás sobre Elementos Teóricos y Metodológicos para la Intervención en Trabajo Social. El Pdf explora los paradigmas, teorías y modelos que fundamentan la práctica profesional, incluyendo el positivista, interpretativo y crítico, para una comprensión integral del trabajo social.
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NTO TOM MAS SANTO TOMÁS LUX ET VERITAS AS Elementos Teóricos y Metodológicos para la Intervención en Trabajo Social Apunte semana 5SANTO TOMÁS® Elaboración Equipo de Diseño Instruccional Santo Tomás Online Validación Docente validador: Dina Allende Olate
2SANTO TOMÁS®
Tabla de contenido Aprendizaje esperado
4 Introducción
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1. Integración de paradigmas, teorías y modelos: fundamentos conceptuales para la intervención
6
1.1 Paradigmas en trabajo social: una base epistemológica diversa
6
1.2 Teorías como herramientas de comprensión y acción
7
1.2.1 Modelos de intervención: dispositivos prácticos para el cambio
8
1.3 Integración y articulación: una práctica situada
9
2. Ciclo metodológico de la intervención en trabajo social
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2.1 Diagnóstico
11
2.2 Planificación de la intervención.
11
2.3 Ejecución de la intervención
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2.4 Evaluación de la intervención
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2.5 Sistematización
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15 Referencias bibliográficas
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Aprendizaje esperado Aplica el ciclo tecnológico y metodología de intervención asociada a cada nivel de intervención.
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Introducción La intervención en trabajo social es un proceso sistemático y fundado que se estructura a partir de un ciclo metodológico compuesto por cinco fases esenciales: diagnóstico, planificación, ejecución, evaluación y sistematización. Cada etapa está profundamente vinculada a marcos epistemológicos y teóricos que orientan la práctica profesional, dotándola de sentido, coherencia y pertinencia. Esta integración de paradigmas, teorías y modelos permite una intervención más rica, crítica y ajustada a la complejidad de la realidad social.
Este documento desarrolla de forma exhaustiva cada una de estas fases, articulándolas con los enfoques teóricos provenientes de autores como Cristina De Robertis, Paulo Freire, Sigmund Freud, Judith Butler, Karl Marx, Thomas Kuhn, Jürgen Habermas, entre otros. A través de esta revisión, se busca fortalecer una comprensión integral del quehacer profesional del trabajo social, promoviendo una mirada compleja, situada y transformadora.
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1. Integración de paradigmas, teorías y modelos: fundamentos conceptuales para la intervención
La práctica profesional del trabajo social no puede concebirse como una acción neutra o desprovista de orientación teórica. Por el contrario, cada intervención está necesariamente mediada por paradigmas, teorías y modelos que determinan la forma de comprender la realidad, interpretar los fenómenos sociales y actuar sobre ellos. La integración de estos enfoques constituye un aspecto fundamental para el desarrollo de una praxis reflexiva, coherente y transformadora.
En esta sección se desarrollará una visión integral sobre cómo se articulan los distintos paradigmas, teorías y modelos en el proceso de intervención en el trabajo social. Para ello, se analizarán las características principales de los paradigmas clásicos (positivista, interpretativo y crítico), así como los enfoques emergentes (feminista, decolonial, complejo) y su relación con modelos de intervención, como el caso individual, el modelo grupal, el comunitario y el estructural. Se hará uso de autores clave como Payne (1995), De Robertis (2006), Freire (1970), Marx (2002), Kuhn (1996), entre otros.
1.1 Paradigmas en trabajo social: una base epistemológica diversa
Los paradigmas constituyen marcos interpretativos globales que orientan el modo en que se comprende el conocimiento, la realidad y la relación entre sujeto y objeto. En trabajo social, se identifican al menos tres paradigmas clásicos que han influido fuertemente en su desarrollo histórico: el positivista, el interpretativo y el crítico.
El paradigma positivista, heredado de las ciencias naturales, considera que la realidad es objetiva y que puede ser conocida a través de métodos empíricos y cuantitativos.
6SANTO TOMÁS® Bajo este enfoque, el trabajo social tiende a centrarse en la medición de variables, el uso de estadísticas y la aplicación de procedimientos estandarizados para intervenir sobre problemáticas individuales o sociales.
El paradigma interpretativo, en cambio, se enfoca en comprender los significados que las personas atribuyen a sus experiencias. Influenciado por la fenomenología y la hermenéutica, este enfoque sostiene que la realidad es construida socialmente, por lo que el rol del profesional es co-construir conocimientos junto a los sujetos, valorando su historia, cultura y subjetividad (De Robertis, 2006).
El paradigma crítico, inspirado en autores como Marx, Freire y Habermas, concibe la intervención como una praxis orientada a la transformación de las estructuras de poder que generan opresión. Este paradigma cuestiona la neutralidad del conocimiento y promueve una acción profesional comprometida con la justicia social y la emancipación de los sujetos (Freire, 1970; Habermas, 2003).
Autores contemporáneos han sumado a esta tríada otros enfoques paradigmáticos relevantes para la intervención, como el feminismo, la teoría decolonial y el pensamiento complejo. Estos paradigmas amplían la mirada crítica, incorporando nuevas dimensiones de análisis como el género, la colonialidad del saber y la interdependencia sistémica.
1.2 Teorías como herramientas de comprensión y acción
Mientras los paradigmas definen el marco epistemológico general, las teorías sociales proporcionan herramientas más concretas para interpretar fenómenos y fundamentar las decisiones de intervención. En el trabajo social, diversas teorías han sido adoptadas y adaptadas para responder a los desafíos del campo profesional.
7SANTO TOMÁS® La teoría psicoanalítica, desarrollada por Freud, aporta claves para comprender los procesos inconscientes que inciden en el comportamiento humano, las relaciones vinculares y la construcción subjetiva del sufrimiento. Aplicada al trabajo social, esta teoría permite abordar las problemáticas desde una perspectiva clínica, integrando dimensiones individuales, familiares y sociales (Appignanesi, 2006).
La teoría general de sistemas, propuesta por Bertalanffy (1976), ofrece un enfoque holístico que entiende a los individuos y grupos como parte de sistemas interrelacionados. Este enfoque permite trabajar con familias, organizaciones y comunidades considerando las interacciones, los equilibrios y las dinámicas de cambio.
La teoría crítica, basada en los aportes de Marx, Habermas y Freire, proporciona herramientas para analizar las relaciones de poder, la reproducción de la desigualdad y los mecanismos de dominación. Desde esta mirada, la intervención no solo busca asistir o rehabilitar, sino también empoderar a los sujetos y transformar las estructuras sociales.
Asimismo, la teoría feminista y la teoría queer introducen una lectura crítica sobre las normas de género y sexualidad, cuestionando los discursos hegemónicos que reproducen la exclusión y la violencia simbólica (Butler, 2007; De Beauvoir, 2007). Estas teorías exigen incorporar una perspectiva de género e interseccionalidad en toda intervención profesional.
1.2.1 Modelos de intervención: dispositivos prácticos para el cambio
Los modelos de intervención son construcciones metodológicas que guían la acción profesional en función de objetivos, técnicas y estrategias específicas. Si bien existen múltiples clasificaciones, una de las más difundidas es la que propone Viscarret (2007), quien distingue entre el modelo de caso, el modelo de grupo, el modelo comunitario y el modelo estructural.
8SANTO TOMÁS® El modelo de caso se basa en la atención individual o familiar, centrándose en la resolución de problemas concretos a través del acompañamiento, la orientación y el trabajo en red. Este modelo ha sido influenciado históricamente por el paradigma positivista, aunque hoy se combina con enfoques más integrales.
El modelo de grupo utiliza las dinámicas grupales como recurso para generar cambios personales y sociales. Su base teórica proviene de la psicología social, la educación popular y las pedagogías críticas, lo que permite integrar componentes participativos, reflexivos y transformadores.
El modelo comunitario parte de la idea de que las comunidades tienen potencialidades propias para enfrentar sus problemáticas. La intervención se orienta a fortalecer la organización, la participación y la incidencia política. Este modelo se nutre del paradigma crítico y del enfoque sistémico, promoviendo acciones colectivas desde una lógica de empoderamiento.
Finalmente, el modelo estructural pone el énfasis en la transformación de las condiciones sociales que generan desigualdad. Este modelo busca incidir en las políticas públicas, las instituciones y los sistemas de protección social, promoviendo cambios sostenibles y estructurales.
1.3 Integración y articulación: una práctica situada
La integración de paradigmas, teorías y modelos no implica una suma mecánica de enfoques, sino una articulación reflexiva y contextualizada. El trabajo social se enfrenta a realidades complejas que no pueden ser comprendidas ni transformadas desde un único marco de análisis. Por ello, la formación y la práctica profesional deben promover el desarrollo de una mirada crítica, flexible e interdisciplinaria.
9SANTO TOMÁS® Como señala De Robertis (2006), "el trabajo social no puede limitarse a aplicar recetas, sino que debe construir conocimientos y estrategias situadas, en diálogo constante con los sujetos y con la realidad" (p. 294). Esta postura demanda habilidades para seleccionar, adaptar y combinar distintos enfoques teóricos en función de los problemas específicos y los contextos socioculturales.
Desde el paradigma complejo (Morin), se plantea que la intervención social debe tener en cuenta la incertidumbre, la ambigüedad y la no linealidad de los procesos sociales. Esta visión cuestiona las planificaciones rígidas y promueve prácticas adaptativas, capaces de responder a la emergencia y a la transformación continua.
2. Ciclo metodológico de la intervención en trabajo social
El ciclo metodológico de la intervención en trabajo social es un proceso estructurado, dinámico y sistemático que orienta la práctica profesional en sus distintas etapas. Este ciclo permite organizar la acción social desde una perspectiva crítica, ética y participativa, favoreciendo la comprensión profunda de los problemas sociales y la construcción de estrategias de intervención pertinentes y transformadoras.
El ciclo consta de cinco etapas fundamentales: diagnóstico, planificación, ejecución, evaluación y sistematización. Cada una de estas fases está estrechamente vinculada con las demás y se retroalimentan constantemente, de manera que no se trata de una secuencia lineal, sino de una lógica circular y flexible adaptada a los contextos sociales cambiantes.
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2.1 Diagnóstico
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2.2 Planificación de la intervención.
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2.3 Ejecución de la intervención
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2.4 Evaluación de la intervención
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2.5 Sistematización
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