Documento de Escola Ramón y Cajal sobre Traumatismos Dentales. El Pdf aborda la epidemiología y los tipos de lesiones que afectan los tejidos dentales y periodontales, tanto en dientes temporales como permanentes, incluyendo primeros auxilios para avulsiones dentales.
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TRAUMATISMOS DENTALES Ramon y Cajal Noah Ferrer Lorena Rizzo Joana Bergada Laia Ribas Natalia Carmona Zoe Romero
Los traumatismos dentales son muy frecuentes en la infancia y adolescencia. Se considera que es la segunda causa de demanda odontológica urgente después de la caries dental. Dan alteraciones médicas, estéticas y, en algunos casos, emocionales-psicológicas, siendo estas últimas más importantes en los padres, cuanto más pequeño es el niño. En la adolescencia, sufrir un traumatismo dentario comporta una alteración estética, con amplia repercusión emocional por el efecto de verse con el diente fracturado en su vida de relación, ya que, en la mayoría de las ocasiones, se afectan los dientes incisivos superiores. No es lo mismo un traumatismo en dentición temporal, donde la fractura de un incisivo va a comportar una alteración transitoria del diente afecto hasta que sea recambiado por el diente permanente, que la afectación de un incisivo permanente que comportará un hándicap en dicha pieza de por vida, aunque los tratamientos estéticos que tenemos a nuestro alcance en la actualidad pueden minimizar en parte o totalmente el aspecto estético del traumatismo. Es importante conocer y tratar de forma adecuada cada caso según la complejidad del traumatismo, ya que la mayoría de las secuelas postraumáticas son consecuencia de tratamientos inadecuados o de no haber actuado dentro del plazo de tiempo necesario. El diagnóstico y tratamiento temprano de estos traumatismos va a condicionar, en la mayoría de los casos, el pronóstico a medio y largo plazo y la viabilidad de la pieza o piezas dentales afectadas.
Los estudios epidemiológicos indican que la incidencia anual de traumatismos dentales a nivel mundial es de un 4,5% aproximadamente con variaciones según las poblaciones y dependiendo de las condiciones sociales, ambientales y culturales, de las subpoblaciones analizadas. La prevalencia varía desde el 10 al 47% o incluso al 59% según autores, con dos picos de incidencia, en dentición temporal entre los 2 y 3 años, cuando la coordinación motora está en desarrollo, y en dentición permanente entre los 8 y 10 años. Existe una gran variación en la notificación de prevalencia de traumatismos dentales en el mundo. Es habitual que la etiología sea multifactorial, con tres grupos de factores etiológicos: los determinantes del comportamiento humano con la toma de riesgos (falta de atención, hiperactividad ... ) los determinantes ambientales, y los determinantes orales. La mayoría de los traumatismos dentales producidos en niños están relacionados con la edad, así en menores de 3 años, se producen más frecuentemente en su propio hogar, entre los 7 y los 12, en relación con caídas por juegos y deporte, y de los 13 a 17 años, con deportes de más riesgo como: baloncesto, balonmano, waterpolo, o deportes con raqueta. Las causas más frecuentes de estos traumatismos corresponden a: caídas, actividades deportivas, accidentes de tráfico y peleas. Las piezas dentales afectadas más frecuentemente son: los incisivos centrales superiores (80%), los incisivos laterales superiores y, con menos frecuencia, los incisivos centrales inferiores. Las lesiones más frecuentes son: las fracturas de corona no complicadas de esmalte o de esmalte-dentina, seguido de las subluxaciones, y la avulsión dentaria. Se considera que aproximadamente el 10% de las alteraciones del esmalte que aparecen en los dientes permanentes en el sector anterior, están en relación con traumatismos sufridos en los dientes deciduos. La avulsión y la luxación intrusiva de los dientes temporales son las lesiones que provocan más frecuentemente alteraciones en el desarrollo de los permanentes, siendo más importantes cuando más pequeño sea el niño.
Una fractura dental se considera no complicada cuando solo afecta a las capas externas del diente, como el esmalte o el esmalte y la dentina, pero sin llegar a tocar la pulpa, donde se encuentra el nervio del diente. Al no haber exposición pulpar, el riesgo de infección o de daño profundo es mucho menor. Estas fracturas son bastante comunes en traumatismos leves y suelen presentarse con síntomas mínimos o incluso sin molestias. En algunas ocasiones, el paciente ni siquiera se da cuenta del daño hasta que el dentista lo detecta en una revisión.
La infracción del esmalte es un tipo de lesión dental leve que se produce cuando el esmalte se agrieta sin romperse ni perder parte de su estructura. No hay fragmentos desprendidos del diente ni cavidades visibles, solo una grieta o línea de fractura interna
Estas grietas no siempre son visibles a simple vista, por lo que para identificarlas se utiliza una técnica llamada transiluminación. Consiste en proyectar una luz intensa a través del diente. Si hay una grieta, la luz se interrumpe o refleja de forma diferente, revelando la presencia de la infracción.
Este tipo de lesiones tienen el siguiente diagnóstico:
En general, no se necesitan radiografías ni otras pruebas de imagen porque la estructura del diente está intacta. Solo se indican si hay síntomas que sugieran lesiones más graves (dolor persistente, movilidad del diente, etc.).
No requiere tratamiento activo. Tampoco requiere un seguimiento clínico, a menos que esté acompañada de otras lesiones o que aparezcan síntomas con el tiempo. Cuando hablamos de infracciones del esmalte, no existe un procedimiento que elimine por completo de forma literal, porque el esmalte agrietado no se regenera. Si se pueden disimular, reforzar o sellar para que la grieta no progrese ni sea visible, y para que el diente recupere un aspecto uniforme. Posibles tratamientos:
Se trata de una fractura que afecta únicamente al esmalte. La capa externa y más dura del diente. A diferencia de la infracción del esmalte, en este caso sí hay pérdida visible de parte del esmalte, lo que genera una pequeña ruptura o fragmento faltante en la corona del diente
Las características que determinan una fractura coronal son:
Se recomienda realizar una exploración visual y, en caso de fragmentos ausentes o lesiones en tejidos blandos, se sugiere una radiografía de la zona afectada, como del labio y/o la mejilla. A pesar de ser una lesión pequeña, se deben tomar radiografías periapicales para comprobar que no hay zonas de rarefacción, es decir que no se observan signos radiográficos de infección, necrosis pulpar o daño ósea asociado a la fractura. La radiografía también nos va a permitir descartar fractura radicular oculta y engrosamiento del ligamento periodontal. También se recomiendan radiografías adicionales si están presentes otros signos o síntomas de otras lesiones potenciales.
Aunque no se espere daño pulpar en este tipo de lesión, se suele hacer una prueba de vitalidad pulpar para asegurarse de que el nervio del diente sigue vital. Prueba con frío: se aplica una sustancia fría en el diente para ver si hay respuesta
El tratamiento dependerá de la extensión de la fractura. Si el fragmento dental está disponible, puede ser adherido de nuevo en el diente. En caso de que sea una pequeña pérdida del esmalte (menos de 1 mm), no es necesario realizar la obturación, solamente alisando y puliendo los bordes con discos de lija y gomas abrasivas se obtiene una buena estética y se deben eliminar bordes cortantes que puedan lesionar los labios y/o lengua. Si la fractura es más extensa y afecta una porción mayor del esmalte, se recomienda aplicar una pequeña capa de resina autopolimerizable o fotopolimerizable a modo de vendaje temporal. No se recomienda realizar inmediatamente la restauración ya que el calor y la vibración generados durante el procedimiento afecta más al diente que de por sí está traumatizado. Se sugiere esperar entre tres o cuatro semanas para el terminado de la restauración. Con independencia de la alternativa que se seleccione, resulta esencial restaurar la anatomía del diente lo antes posible para evitar complicaciones como la protrusión labial del diente