Documento de Ugt Esp Servicios Pùblicos Asturias sobre las principales enfermedades de los cultivos. El Pdf detalla patologías como Alternaria y Antracnosis, métodos de pulverización y herramientas, óptimo para oposiciones en Educación ambiental.
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Preparación Oposición Operario/a Agroganadero/a y Obras Públicas
149Preparación Oposición Operario/a Agroganadero/a y Obras Públicas Alternaria. En plántulas jóvenes desarrolla podredumbre del cuello que comienza con la formación de áreas oscuras a nivel del suelo y se extienden hacia arriba rodeando el tallo. En plantas desarrolladas produce lesiones en tallo y hojas. Las foliares son fundamentalmente circulares o elípticas, formando anillos concéntricos de color pardo. Las lesiones más abundantes se dan en las hojas más viejas. En las manchas más viejas se forma un halo clorótico que puede tomar buena parte del folíolo. A medida que la enfermedad avanza las manchas coalecen y producen la muerte de la hoja, la cual generalmente queda colgando dando el aspecto a marchites a la planta. En el tallo las manchas son alargadas y se desarrollan frecuentemente en las axilas de pecíolos o brotes y pueden extenderse en todo alrededor. En los frutos se producen unas lesiones pardas oscuras, deprimidas, alrededor de las cicatrices del cáliz, que pueden extenderse provocando su pudrición.
Patógeno: Alternaria spp.
Antracnosis. 150Preparación Oposición Operario/a Agroganadero/a y Obras Públicas Los síntomas de la antracnosis se localizan en la parte aérea de las plantas. La enfermedad se caracteriza por lesiones bien definidas de color pardo oscuro sobre tallos, hojas, frutos, vainas o semillas. En estados más avanzados estas lesiones se convierten en chancros cóncavos delimitados por un reborde rojizo y en cuyo interior pueden aparecer unas masas gelatinosas de color rojizo o salmón que contienen conidias o conidioesporas (forma de resistencia y reproducción vegetativa del hongo). Con el tiempo estas lesiones tornan a un aspecto grisáceo oscuro debido al secado de las bolsas de conidias. En condiciones ambientales favorables de humedad y temperatura, si el hongo ataca a las plántulas puede causar su muerte, si lo hace a las hojas produce la defoliación de la planta y cuando afecta a las vainas puede llegar a la semilla y deteriorarla y, en casos severos, produce la caída.
Patógeno: Colletotrichum lindemuthianum, Septoriosis, Marssonina.
Botrytis. Botritis es un hongo que produce podredumbres en la base de los tallos, en los brotes, y en hojas, flores y frutos. Puede atacar a cualquier planta, aunque prefiere las de hojas blandas y tallos tiernos y suculentos. El síntoma típico es un micelio esponjoso gris oscuro característico la zona afectada. Infecta penetrando las esporas por heridas que causan los insectos, el granizo, las rozaduras. Las condiciones óptimas para su desarrollo son temperaturas suaves y humedad alta. Así, el moho gris se extiende con rapidez, y las partes afectadas se pudren. Las primaveras lluviosas y húmedas son muy propicias para la aparición de brotes de Botritis.
Patógeno: Botrytis cinerea, Botryotinia fuckeliana.
151Preparación Oposición Operario/a Agroganadero/a y Obras Públicas Cercospora. El hongo permanece en residuos de cultivos anteriores, así como en semillas y malas hierbas como el bledo, etc. Es por ello que puede haber gran potencial de infección en una rotación de cultivos corta. Los síntomas aparecen después de cinco días con condiciones de alta humedad 90-96% y temperaturas entre 23 y 27° C. Se observan pequeñas manchas relativamente redondas (2-3 mm), con el centro color gris claro y el borde color café rojizo. En un ataque fuerte las manchas convergen, secándose parte importante de la hoja. Las hojas adultas se marchitan y las hojas nuevas permanecen verdes y menos afectadas. En los pecíolos aparecen manchas similares a las de las hojas, pero con forma elíptica. Bajo la lupa se observa en algunas manchas un micelio gris con puntos negros (conidióforos). Inicialmente sólo se observan los síntomas en algunas hojas, sin embargo la enfermedad puede extenderse a todo el cultivo, propagándose por lluvia, riego por aspersión o viento.
Patógeno: Cercospora beticola.
Chancro. El chancro gomoso, o cancro gomoso, de las curcubitáceas (calabacín, pepino, auyama, etc.) está ampliamente difundido por todo el mundo. 152Preparación Oposición Operario/a Agroganadero/a y Obras Públicas Los restos de cosecha son el reservorio principal de órganos de dispersión del patógeno, y también la principal fuente de infección. Las esporas pueden sobrevivir, ciclo tras ciclo, en el suelo o en los tallos, cuerdas, cables, máquinas, o estructuras de invernaderos, etc. También pueden dispersarse por el aire, por salpicaduras de agua, en las manos y ropas, en herramientas de poda; las heridas de poda constituyen puntos fáciles de entrada de la infección. La humedad relativa alta, 60-70 %, y temperatura medias entre los 23 y 25 ° C son las condiciones apropiadas para la germinación de las esporas. La excesiva fertilización nitrogenada, las heridas y daños mecánicas de las plantas favorecen el desarrollo de la enfermedad. La pudrición gomosa del tallo muestra una gran variedad de síntomas relacionados con manchas foliares, cáncer de tallo, marchitez y pudrición negra del fruto. La aparición de manchas en las hojas, pecíolos y tallos son un signo típico de la infección que suele ser marrón pálido o gris. Las manchas en los tallos a menudo se alargan en rayas, y tienen un exudado de color ámbar de material gomoso. Las hojas se vuelven amarillas y pueden morir; a veces toda la planta se marchita y se vuelve marrón. La infección del fruto empieza normalmente a partir de la infección de las flores. Las lesiones pueden aparecer deprimidas y podridas por debajo, o la infección puede permanecer latente hasta después de la recolección cuando, tras un aumento de temperatura, puede producirse una podredumbre rápida. En las lesiones se desarrollan masas de picnidios y peritecas negras y exudados gomosos que rezuman de las lesiones activa en tallo y fruto. La recogida de restos vegetales y de cosecha, el manejo adecuado de las prácticas de cultivo (abonados, riegos, podas, etc.) ayudan a aminorar el impacto que pueda tener la enfermedad.
Patógeno: Didymella bryoniae / Cercospora cocumis / Ascochyta cocumis.
Cladosporiosis. Esta enfermedad afecta a las hojas penetrando por los estomas en condiciones de humedad superiores a 70% y temperaturas entre 5 y 25° C. 153Preparación Oposición Operario/a Agroganadero/a y Obras Públicas Aunque no es muy virulenta, la enfermedad produce manchas de color amarillo pálido en el haz de las hojas. En el envés, por la parte inferior de las manchas, se detecta el micelio del hongo, al principio gris pálido y posteriormente gris oscuro o pardo. Puede sobrevivir en residuos de las hojas secas sobre el suelo, en estructuras de invernadero, etc. Para prevenir la aparición de debe evitar la presencia de agua libre sobre el cultivo, y oportunamente realizar desinfección de herramientas, equipos, estructuras, etc.
Patógeno: Cladosporium fulvum, Mycosphaerella.
Fusariosis. Es un saprófito abundante y activo del suelo y de la materia orgánica. Algunas cepas tienen una actividad patogénica específica, pero constituyen solo una proporción muy pequeña de la población total del suelo aunque causan enfermedades importantes de los cultivos. Los síntomas de la marchitez varían según el huésped, el patógeno específico y las condiciones de infección. En general las hojas mas viejas muestran al principio un aclarado de venas leve, clorosis de la lámina y marchitez. Estos síntomas progresan posteriormente a las hojas jóvenes, a menudo iniciándose también la infección en puntos localizados del sistema vascular de raíz y tallo. La muerte de los tejidos avanza desde el interior de los tejidos vasculares, que se observan de color marrón al practicar un corte, y se extiende al exterior del mismo en las fases tardías de la infección.
Patógeno: Fusarium oxysporum, Fusarium spp.
154Preparación Oposición Operario/a Agroganadero/a y Obras Públicas Mildiu. Es una enfermedad fúngica ampliamente difundida en el mundo. En las hojas, entre las nervaduras, aparecen unas manchas amarillentas, en cuya cara inferior se observa una eflorescencia blanquecina muy tenue y brillante. Con el avance de la enfermedad el color cambia al pardo rojizo secando las hojas desde la parte externa hacia el punto de inserción en el tallo, avanzando desde la base hacia la parte apical. El tiempo fresco y húmedo, con lloviznas y neblina, posibilita las condiciones óptimas para la germinación de las esporas y la formación de los órganos de penetración en los tejidos; es absolutamente necesario que se forme una película de agua sobre la hoja. La lechuga es su principal huésped, pero también ataca a la escarola y a la endibia, entre otros.
Patógeno: Bremia lactucae
Oídio. Su distribución es mundial, y pese a ser conocida como el oídio de las leguminosas, ataca también al frijón, guisante, tomate, pimiento, etc. Precisa de condiciones de una alta humedad relativa, 70 %, y temperaturas entre los 20 y 24 ° C. Son particularmente propicios para la aparición de la enfermedad los 155Preparación Oposición Operario/a Agroganadero/a y Obras Públicas días cálidos, secos y soleados, seguidos de noches lo suficiente frescas para haya lugar a la formación de rocíos. En las leguminosas produce manchas blancas pulverulentas sobre las hojas, que luego se vuelven grisáceas; en fríjol y guisante ataca las hojas y las vainas, secando las partes afectadas. En tomate, sobre los folíolos se manifiesta en forma de una eflorescencia más visible sobre la cara superior. Las manchas terminan cubriendo toda la hoja produciendo su marchitamiento. En tallos y ramas presenta una eflorescencia blanca en forma de manchas que pueden cubrirlos totalmente.
Patógeno: Erysiphe poligoni, Uncinula, Sphaerotheca.
Phoma. Se encuentra en todas las regiones del planeta en las que se cultive la judía común. En Asturias su presencia se incrementa paulatinamente. Se encuentra sobre otros hospederos como la patata, la berenjena o la escarola. El ataque del hongo produce lesiones negras alargadas en tallos y nudos, y lesiones más o menos circulares marrones oscuras, de hasta 30 mm de diámetro, en hojas y vainas. Los colores son difíciles de diferenciar a simple vista. La infección penetra a las vainas, afectando las semillas, que toman un color ocre o marrón pardo. Los tallos pueden llegar a estrangularse y la planta adquiere una marchitez irreversible. La semilla infectada constituye el principal foco de dispersión, pero también lo son las salpicaduras de lluvia, el viento, el contacto con ropas y herramientas y entre plantas sanas e infectadas. Para prevenir la aparición de la enfermedad ha de utilizarse para la siembra semilla cuya calidad y sanidad esté garantizada, y a esta semilla deberá tratarse, previa a la siembra, para su defensa una vez en contacto con el suelo. Poner en marcha las buenas prácticas de abonado y fertilización manteniendo el equilibrio en el uso de la materia orgánica (MO) y el nitrógeno, espaciar las líneas de cultivo, y orientarlas en la dirección de los vientos predominantes para mejorar la ventilación del cultivo, contribuye a mantener el cultivo libre de la enfermedad. 156