Diapositivas sobre Los Cuidados en el Siglo XIX. El Pdf explora la evolución de la asistencia sanitaria en el siglo XIX, con un enfoque en las innovaciones tecnológicas y figuras clave como Florence Nightingale y Concepción Arenal. Este material de Historia para Universidad es ideal para el estudio autónomo.
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«El problema que se plantea, cuya solución se encarga al esfuerzo de todos, es el de procurar que los treinta y cinco millones de franceses participen en los beneficios morales y materiales de la civilización, en definitiva, que Francia forme una familia». Michele Chevalier, Revue des Deux Mondes, 1848.
Uso del Támesis como fuente y basurero. 200.000 pozos negros/1 chelín. 1858: verano cálido Ta de las miasmas (Thomas Sydenham (emanaciones fétidas)
Edwin Chadwick (1842): Asociación estadística entre Salud y Pobreza Londres (1730-1750) Mortalidad menores de 5 años > 75% La Salud de dependía de la organización y control de los Estados Educación a las madres Sociedad de Hermanas John Howard > Elisabeth Fry (prisiones y hospitales)-> Protestantes de la Dirarurais. Caridad
Termómetro de mercurio y curva de la temperatura Radioactividad Leyes de la Hibridación
Elisabeth Fry (GB) y su reforma carcelaria. Theodor Fliedner y Friederike Münster 1836. Mayores de 18, solteras, sin salario Instrucción médica y religiosa: 3 años
Rotación hospitalaria (niños, hombres, mujeres, infecciosos) Enfermería domiciliaria Farmacología Ética y doctrina religiosa
Florencia, 12/5/1820- Londres, 13/8/1910. 1ª mujer Royal Statistical Society 1ª mujer Orden del Mérito del Reino Unido
Explicación general, significado de los fenómenos y orientación disciplinar. "Dios me habló y me pidió que me sirviera" (Diario, 1837). Kaisserswerth, 3 meses + París (Hôtel Dieu), Roma e Inglaterra. Visita de reformatorios, hospitales e instituciones caritativas. Superintendente del Hospital for Gentlewomen (Londres) 1853.
Octubre, 1854: London Daily News y The Times of London: Hospital de Scutari. Francia: 46 médicos y 104 enfermeras (Hermanas de la caridad). Nightingale y 38 enfermeras. «Muchos desembarcaron ya muertos, varios murieron en el camino a los hospitales y el resto se encontraba en condiciones lastimosas: sus ropas estaban llenas de humedad y evacuaciones, sus manos y rostros ennegrecidos por la pólvora y el barro, y sus cuerpos literalmente plagados de parásitos». (Walter Bellew, cirujano)
«De ninguna manera estas notas tienen la intención de ser una regla de pensamiento por la cual las enfermeras puedan enseñarse a sí mismas a cuidar, ni mucho menos un manual para enseñar a las enfermeras el arte de cuidar. Están dirigidas sencillamente a dar algunas ideas a mujeres que tienen el cargo personal de la salud de otros. Toda mujer, o al menos casi toda mujer, en Inglaterra, ha tenido a su cargo en algún momento de su vida la salud personal de alguien, sea un niño o un inválido -en otras palabras, cada mujer es una enfermera -. Cada día tiene mayor importancia el conocimiento de la higiene, el conocimiento de la enfermería, en otras palabras, el arte de mantenerse en estado de salud, previniendo la enfermedad, o recuperándose de ella. Se le reconoce como el conocimiento que todo el mundo debe tener -distinto del conocimiento médico, propio solamente de una profesión -. Por consiguiente, si cada mujer, en algún momento de su vida, tiene que ser una enfermera, es decir, tener a su cargo la salud de alguien, qué inmenso y qué valioso sería el fruto de sus experiencias unidas si cada mujer pensara bien cómo cuidar a otros. No pretendo enseñarle cómo, le pido a ella que aprenda por sí misma y con este fin me aventuro a darle algunas ideas». Florence Nightingale (1859) Notas sobre Enfermería, (Prefacio)
«Al observar las enfermedades, tanto en casas privadas como en hospitales públicos, lo que más fuertemente llama la atención del observador más experimentado es que los síntomas o los sufrimientos, generalmente considerados como inevitables e inherentes a la enfermedad, a menudo no son en absoluto síntomas de la enfermedad, sino algo muy distinto-la necesidad de aire fresco, o de luz, o de calor, o de tranquilidad, o de limpieza, o de puntualidad y cuidado en la administración de la dieta; cada una de estas cosas o todas ellas -. Y esto casi tanto en enfermería privada como en la hospitalaria. El proceso reparador que la naturaleza ha instituido, y que nosotros llamamos enfermedad, ha sido entorpecido por alguna falta de conocimiento o de atención en alguna o todas de estas cosas, y entonces comienza el dolor, el sufrimiento o la interrupción de todo el proceso de recuperación. Florence Nightingale (1859) Notas sobre Enfermería, p. 2.
«Escribiendo al Dr. Pattison Walker en 1866 decía que el propósito de la Medicina debía ser «hacer al público cuidar de su propia salud» mientras que la tarea y el objetivo propio de las enfermeras es el de ser misioneras sanitarias". Monica Baly, Florence Nightintale and the Nursng Legacy. Philadephia: BainBridgeBooks, 1997, pp. 25-26
"Escribiendo al Dr. Pattison Walker en 1866 decía que el propósito de la Medicina debía ser «hacer al público cuidar de su propia salud» mientras que la tarea y el objetivo propio de las enfermeras es el de ser misioneras sanitarias". Monica Baly, Florence Nightintale and the Nursng Legacy. Philadephia: BainBridgeBooks, 1997, pp. 25-26
«Procuremos mejorar las condiciones higiénicas de la habitación del pobre, cuidando mucho de hacerlo de modo que él no sospeche nunca que es nuestra comodidad, y no su bien, el móvil de semejante conducta. Si el aire está viciado, cosa muy común, podemos abrir la ventana, con un pretexto cualquiera, notando la buena vista que allí se disfruta para observar un objeto que hay enfrente, etc .; y luego, como por descuido, la dejamos abierta. Podrá ser que el pobre note una grata impresión con el aire renovado, y entonces ya no hay nada más que hacer, pero podrá ser que no, porque la miseria embota hasta el instinto de conservación. Entonces, ya en pie para marcharnos, debemos explicarle, del mejor modo que podamos, que el aire, respirándole, se vicia, se hace infecto, y si no se renueva, basta por sí solo para producir a la larga enfermedades y agravar desde luego cualquiera que se padezca: después le pedimos permiso para abrir un poco, y nos vamos, a fin de que nunca se imagine que lo hemos hecho por comodidad nuestra».