Documento de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga sobre el impacto de la pandemia del COVID-19 en el contexto global, nacional y local. El Pdf analiza la experiencia educativa peruana "Aprendo en Casa", abordando desafíos de estudiantes, familias y docentes, acceso a tecnologías y condiciones socioeconómicas, así como propuestas pedagógicas y gestión de la estrategia.
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Los estudiantes son los sujetos centrales de Aprendo en Casa. El acceso a los canales, las condiciones materiales para seguir las actividades propuestas, el ambiente socioemocional de sus familias, sus capacidades previas para aprender de manera autónoma, entre otras condiciones, afectan directamente la posibilidad de aprovechar las oportunidades que ofrece la estrategia.
Un primer aspecto a tomar en cuenta son las condiciones en el hogar, espacio al cual se ha trasladado el aprendizaje. Es, además, el mismo espacio al cual se ha trasladado el trabajo de los integrantes adultos del grupo familiar, y donde, además, se continúan realizando, de manera simultánea, las actividades propias de la dinámica doméstica.
Según la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) 2019, del total de hogares que tienen algún miembro que asiste a una escuela, el 33,7% vive en condición de hacinamiento. Esta situación tiene un potencial impacto en las actividades propuestas en el marco de AeC; en el caso de las niñas y los niños de inicial, genera limitaciones para el despliegue de las actividades lúdicas y motoras; mientras que, para los mayores, una desigual posibilidad de contar con un espacio de trabajo y algún tipo de mobiliario para sus actividades escolares.
Otro aspecto relevante está referido al tiempo del que dispone un estudiante para seguir AeC a través de alguno de sus canales y desarrollar las actividades escolares que sus docentes les demandan. Esta disponibilidad se ve condicionada por la participación en otras actividades, como el trabajo doméstico y/o de cuidado o las actividades económicas.
Según la Encuesta Nacional Especializada de Trabajo Infantil (ETI) 2015, apenas el 26,4% de estudiantes de 5 a 17 años a nivel nacional se dedica únicamente a estudiar; y en el caso de estudiantes de zonas rurales, este porcentaje disminuye a 13,3%. En estos ámbitos, el 43,2% ejecuta las tres tareas: estudia, realiza una actividad económica y atiende tareas domésticas. Asimismo, hay una diferencia por género en las actividades relacionadas con el trabajo doméstico: mientras que el 64,3% de los niños encuestados realiza este tipo de trabajo, las niñas lo hacen en un 75,8%. En la situación actual de pandemia, tomando en cuenta que toda la rutina familiar se ha redefinido y se han incrementado las tareas domésticas y/o de cuidado -de menores, hermanos pequeños, de adultos mayores o de miembros de la familia con necesidades especiales asociadas a algún tipo de discapacidad-, habrá una mayor disputa entre el tiempo cronológico y emocional requerido para aprender y las demandas surgidas de esta nueva dinámica doméstica.
El contexto remoto en el que se implementa AeC demanda el uso de medios y tecnologías; por eso, es fundamental que cada estudiante tenga acceso a las denominadas tecnologías de información y comunicación (TIC).
Según la Enaho 2019, del total de hogares con estudiantes que asisten a inicial, primaria o secundaria, el 34,2% posee al menos una laptop o computadora;9 no obstante, este porcentaje se reduce en el ámbito rural, donde solo el 7,7% de hogares tiene alguno de estos dispositivos electrónicos. Asimismo, el 37,6% del total de hogares con estudiantes tiene acceso a internet; sin embargo, en zonas rurales la cifra solo alcanza el 6%, mientras que en zonas urbanas es de 46,6%. Además, quienes estudian en primaria presentan el porcentaje más bajo de acceso a este servicio (33,5%).
Según la Unidad de Estadística Educativa del Minedu (Escale, 2020) la televisión es el medio por el que la mayoría de estudiantes accede a AeC (71%).10 Esto se corresponde con el acceso al servicio, ya que el 86,6% de hogares cuenta con un televisor (Enaho, 2019); no obstante, este porcentaje desciende a 60,4% en los hogares de zonas rurales.
Otro medio por el que se transmite AeC es la radio: del total de hogares con estudiantes que asisten a EBR, el 48,8% tiene al menos un radiorreceptor; el acceso a este medio es mayor en el ámbito rural (66,1%), mientras que en el ámbito urbano lo posee el 43,8% de hogares.
El teléfono celular es el medio que más se utiliza para mantener la comunicación entre docentes y estudiantes (Escale 2020). De acuerdo con la Enaho 2019, más del 90% de los hogares con al menos un estudiante accede a este medio; esto, tanto en zonas urbanas como rurales. El grupo con menos acceso es el de estudiantes de zonas rurales en condición de pobreza: el 86,4% de los hogares cuenta con al menos un celular. Cabe resaltar que, más allá del acceso a celulares en el hogar, se presentan limitaciones en el uso de dicho dispositivo. Por una parte, se necesita un paquete de datos que permita acceder a los contenidos de AeC o comunicarse con el docente por las redes; y por otra, el celular principalmente le pertenece al padre o a la madre, quienes lo usan también para trabajar.
Los escenarios físicos y el acceso a recursos son importantes para que cualquier estudiante pueda continuar con su educación en su respectivo hogar. No obstante, hay situaciones preexistentes a la pandemia que generan situaciones dramáticas, de carácter socioemocional, relacionadas con la seguridad y el bienestar, como la violencia en el hogar y el embarazo adolescente. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Relaciones Sociales (Enares) 2019, estudiantes de distintas edades enfrentan situaciones de violencia en el hogar. El 68,5% de niñas y niños de 9 a 11 años alguna vez fueron víctimas de violencia psicológica o física por parte de las personas con las que viven, mientras que las adolescentes de 12 a 17 años afectadas por la violencia psicológica y física aumentan a 80,9%. Asimismo, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes) 2019, el 12,6% de las adolescentes de 15 a 19 años ya estuvo alguna vez embarazada; y de ellas, 9,3% ya eran madres y 3,3% estaban gestando por primera vez. En las zonas rurales y en la selva la tasa se eleva a 22,8% y 23,5% respectivamente. Los mayores porcentajes de adolescentes que eran madres o que estaban embarazadas por primera vez se presentan en las mujeres con primaria (41,7%). En el 2020, debido a la situación de emergencia, hubo más exposición a la violencia en el hogar. Durante ese año se registraron 66 078 casos en la línea 100 del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables por violencia contra niñas, niños o adolescentes (MIMP, 2020), cifra que se duplicó respecto al año 2019 (29 909). De los 1434 casos de violación sexual atendidos por el Equipo Itinerante de Urgencia en el 2020, 1038 (72,4%) casos corresponden a niños, niñas o adolescentes (MIMP, 2020).
El rol de las familias en Aprendo en Casa es de alta exigencia, en cuanto al tiempo de dedicación por cada integrante en edad escolar y a la preparación para asumir tareas que