Documento de Pax sobre Alimentación en la lactancia. El Pdf, útil para estudiantes universitarios de Biología, explora las modificaciones fisiológicas maternas, los requerimientos nutricionales aumentados y las guías dietéticas, incluyendo un decálogo de consejos prácticos.
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Con la leche materna, la madre ofrece al recien nacido un alimento completo destinado a cubrir sus necesidades nutricionales y perfectamente adaptado a sus posibilidades digestivas y metabólicas.
Las reservas nutricionales de una mujer lactante pueden estar más o menos agotadas como resultado del embarazo y la pérdida de sangre durante el parto. La lactancia plantea requerimientos nutricionales especiales, principalmente debido a la cesión de nutrientes hacia la leche materna y durante varios meses, gran parte de los nutrientes ingeridos con la dieta se destinarán a la producción de la leche para alimentar al bebé, aunque las glándulas mamarias donde se produce la misma poseen cierta autonomía metabólica que va a garantizar la adecuada composición de la leche. Así pues, el volumen de leche producido varía ampliamente y los nutrientes que contiene dependerán de la dieta materna y de las reservas corporales de la madre. Todas las madres, a no ser que se encuentren extremadamente desnutridas, son capaces de producir leche en cantidad y calidad adecuadas ya que la composición láctea tiende a mantenerse a costa de las reservas de la madre y por tanto la mala calidad nutricional de una mujer lactante va a jugar en su contra, no en la del bebé.
SABOR DE LA LECHE MATERNA @S.O.S.TETICA L1 5 s.o.s.tetica Foto :lactApp
Tras el parto, la mayoría de los cambios fisiológicos que se producen durante el embarazo vuelven a la situación previa al mismo:
a) Existe una evidente pérdida de peso inmediatamente después del parto consecuencia del peso del feto, la placenta y el líquido amniótico y pérdidas adicionales más discretas durante los cinco meses siguientes. Una parte del peso perdido se debe al fenómeno de eliminación de líquido extracelular que se ha ido almacenando a lo largo de los meses de gestación. Como consecuencia de este mismo fenómeno, el volumen sanguíneo materno vuelve a sus niveles habituales. Otra causa de pérdida de peso es la movilización de la grasa acumulada como reserva energética durante el embarazo para atender a la demanda metabólica que genera la producción de leche.
b) Secreción de hormonas en el puerperio: El mantenimiento de la lactancia se produce gracias a la secreción de dos hormonas: oxitocina y prolactina. Ambas han estado produciendose durante el embarazo, pero estaban inhibidas por los elevados niveles de estrógenos durante el mismo. El principal estímulo para que ambas continuen produciéndose tras el parto es la succión mamaria 3 del bebé. Cerebro y lactancia hipotálamo hipófisis posterior neuropediatra.org 2 5 prolactina oxitocina produce la leche refuerza el vínculo .......... 6 neuropediatra.org 6 expulsa la leche
Todos estos cambios hormonales pueden desencadenar sensaciones y sentimientos muy dispares en la mujer durante el puerperio.
c) Las glándulas mamarias se preparan para la lactancia ya desde la adolescencia (aumento de tamaño de la mama, aureola y pezón). Los cambios hormonales que ocurren durante el embarazo y que provocan el crecimiento mamario, aumento de los conductos y los alvéolos, establecen el punto para el inicio formal de la lactancia. La succión del lactante es el estímulo desencadenante para la producción y secreción de leche. Ni el tamaño ni la forma de la mama influye en la cantidad y calidad de la leche que produzcan.
d) La producción de leche puede llegar a 1,5 L al día, siendo incluso mayor en mujeres que amamantan gemelos. Esto produce un gran gasto metabólico en la madre, que se estima en unas 500 kcal/día extras. Además, se pueden perder de 2 a 3 g/día de fosfato cálcico, siendo difícil que el consumo de leche y vitamina D compensen dichas pérdidas. Debido a ello, las glándulas paratiroides aumentan mucho de tamaño. Estos aspectos deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar la dieta de una mujer durante la lactancia. Por último, la pérdida de masa ósea durante el embarazo y la lactancia se recupera entre 6 y 12 meses tras el destete, siempre que exista un aporte de calcio adecuado en la dieta.
La lactancia es un periodo de necesidades energéticas y nutricionales aumentadas debido al volumen y composición de la leche materna producida. Cuando estas no se ven satisfechas a través de la alimentación, el organismo hace acopio de las reservas de la madre pudiendo ocasionarle problemas de salud a corto y largo plazo.
En el inicio de la lactancia, el cuerpo consigue cubrir este aumento de las necesidades nutricionales y energéticas recurriendo a las reservas de grasa que toda madre tiene acumuladas facilitando la recuperación del peso pregestacional, pero una vez agotadas estas, la alimentación tiene un papel fundamental para mantener "a salvo" las reservas de la madre.
La edad materna puede modificar las necesidades y afectar en mayor o menor medida a su estado nutricional y la composición de la leche, especialmente en madres adolescentes y madres malnutridas.
Los requerimientos energéticos de la madre lactante están aumentados: durante los primeros 4-6 meses de vida el niño dobla el peso alcanzado durante los 9 meses de gestación. La leche producida en los 4 primeros meses de lactancia representa un gasto de energía aproximadamente equivalente al gasto energético total de la gestación.
La producción de 100 ml tiene un coste energético de unas 85 kcal. Las mujeres lactantes producen entre 500 y 700 ml de leche al día por lo que se estiman unos incrementos medios de 500 kcal/día. El consumo calórico materno recomendado durante la lactancia es de 2.300-2.500 kcal al día para alimentar un hijo y de 2.600-3.000 kcal para la lactancia de gemelos.
La lactancia, al igual que la gestación, no es un buen momento para iniciar una dieta hipocalórica puesto que podemos poder en riesgo la cantidad y calidad de la leche producida. Si se quiere recuperar el peso más rápidamente es recomendable combinar la alimentación normocalórica con el ejercicio físico.
El agua representa entre el 85 y el 95% del volumen total de la leche. Existe la creencia popular de que al aumentar el consumo de agua aumenta la producción de leche, pero diversos estudios han demostrado que forzar la ingesta de 2papc Alimentación Equilibrada. Tema 22 Alimentación en la lactancia líquidos por encima de la requerida por la sed no tiene ningún efecto beneficioso para la lactancia.
En general se recomienda estar bien hidratada. No se necesita hacer un esfuerzo para aumentar el consumo de líquidos durante la lactancia. La mujer debe beber cuando le apetezca. Si tuviera escasez de líquidos notará sed y suplirá el líquido que le falta.
Son fundamentales para fabricar la lactosa, el hidrato de carbono predominante en la leche materna.
Aunque la concentración de lactosa es menos variable que la de otros nutrientes, la producción total se reduce en las madres con desnutrición grave.
Se mantiene el mismo porcentaje que para la mujer no lactante; es decir deben aportar entre un 50-55% de las kcal totales ingeridas.
La cantidad de azúcares o glúcidos de digestión rápida (azúcares simples) no debe exceder el 10% de las kilocalorías totales. Se recomienda, sobre todo, vigilar la ingesta de bebidas y refrescos azucarados y tomar en todo caso el azúcar o dulces al final de las comidas en lugar de entre comidas o en ayunas, ya que en estas condiciones la sacarosa se comporta como un glúcido de digestión lenta. También hay que evitar la ingesta excesiva de fruta, que aporta cantidades de azúcar (fructosa) importantes.
Es aconsejable incrementar el consumo de fibra total a 29 g/día.
Los lípidos de la leche proporcionan la fracción más importante de calorías en la leche materna; sin embargo, son los componentes más variables en su contenido y calidad. La desnutrición materna se relaciona con niveles más bajos de lípidos en la leche. Se recomienda mantener las proporciones de la dieta equilibrada: 30-35% VCT.
La distribución del espectro de los ácidos grasos en la leche materna también es sensible a la dieta de la madre. Por ello debemos recomendar:
Además de las pautas de ingesta de proteínas de referencia para la población general, la EFSA aconseja una ingesta adicional de 20 g/día durante primeros los seis meses de lactancia y a partir de los seis meses, aumentar en unos 13 g/día. Es aconsejable que estas proteínas sean de alto valor biológico.