Documento de Universidad sobre la naturaleza no literaria de figuras y tropos. El Pdf explora el uso de figuras retóricas y tropos en contextos lingüísticos cotidianos, analizando su presencia en la comunicación, desde la publicidad hasta el humor, para estudiantes de Literatura.
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Las Figuras lingüístico-elocutivas (figuras y tropos) tienen y han tenido siempre un funcionamiento y una explotación en todas las variedades, registros y realizaciones del uso lingüístico, siendo recursos a disposición de todo sistema lingüístico en general; sistema con sus múltiples registros y usos diatópicos (geográficos), diastráticos (socioculturales) y diafásicos (propios de cada situación de habla, del propósito y el destinatario comunicativo, y a veces de la personalidad del hablante), incluyendo jergas o argots de todo tipo. Es evidente su uso en el habla coloquial espontánea y también su gran uso y rendimiento en manifestaciones lingüísticas como textos publicitarios, chistes y textos humorísticos, textos sentenciosos (refranes, proverbios, dichos populares, aforismos, en grafitis verbales ... ), textos nemotécnicos, textos de aprendizaje lingüístico, textos de cantos populares tradicionales, textos de cantos y de juegos infantiles, trabalenguas y acertijos o adivinanzas, hechizos y conjuros, oraciones y jaculatorias religiosas ... (añadamos su presencia en el lenguaje de ciertas patologías, aunque no sea intencional; así como en ciertos casos en lapsus linguae, deslices y situaciones de alto apresuramiento e informalidad coloquiales). Los diversos procedimientos retóricos -y las figuras como recursos expresivos- aparecen en el uso cotidiano y general de la lengua y en muchas prácticas y productos discursivos orales y escritos además del uso literario.
Por todo ello es básico constatar que las figuras y los tropos no son recursos de naturaleza literaria, recursos específicos, exclusivos ni distintivos de la literatura (la abundancia de figuras en el habla coloquial y vulgar, por ejemplo, ya fue señalada en el siglo XVIII por Dumarsais cuando reconocía: "Se hacen más figuras en un día de mercado, en la plaza, que en varios días de sesiones académicas". O apuntemos que el artificio retórico-lingüístico se cultiva intensamente en el habla afectada, pretenciosa o pedante. Como dice Terry Eagleton: "Una clase de literatura toma muy en cuenta la expresión verbal, pero hay otra que no es literatura sino retórica rimbombante", 1983, p. 22). El lenguaje en la literatura no tiene por qué tener propiedades privativas, rasgos propios inexistentes en cualquier otro tipo de manifestación lingüística. Las llamadas figuras retóricas (y tropos) no son "procedimientos o recursos literarios", propios de la literatura, ni tampoco esencialmente "procedimientos o recursos literarios" que además aparezcan en otras manifestaciones lingüísticas; son una posibilidad y una realidad propias del sistema lingüístico en general, explotadas en grado y modo relativamente diverso en sus múltiples registros, variedades y realizaciones, siendo los textos literarios un caso más de su explotación y uso (piénsese en el uso general fuera de la literatura de pleonasmos, elipsis, hipérbatos, paralelismos, juegos de palabras, interrogaciones retóricas, prosopopeyas, hipérboles, antítesis, dilogías, ironías, perífrasis, comparaciones, metáforas, metonimias ...; así como tenemos el uso del metro y la rima en varias de las manifestaciones lingüísticas antes citadas: pensemos, por ejemplo, en las letras de la canción popular, tanto la tradicional -los cantares- como la moderna del pop, rock, rap, etc.)5. Ciertamente, la expresividad del lenguaje -y el uso y 5 No olvidemos que también las supuestamente más audaces y creativas "anomalías lingüísticas" están presentes, se han usado y se usan fuera de la literatura. Ej .: "¿Dónde están las llaves? / Matarilerilerile / matarilerileró ... "; "¡A la bi, a la ba, a la bin bon ban !... "; "Me la refanfinfla";15 explotación de esos recursos lingüísticos- no es un monopolio ni es patrimonio exclusivo de la literatura (fenómeno y campo que ya sabemos, además, que es de problemática y relativista delimitación). Es preciso advertir que "la vieja distinción [de P. Fontanier y otros] entre figuras de uso y figuras de invención debe ser necesariamente reexaminada; en primer lugar porque también las figuras de uso tuvieron que ser, en su momento, figuras de invención, y luego porque se trata en realidad de un fenómeno único e indisociable [no constituyen figuras diferentes, sino manifestaciones o realizaciones concretas de las mismas figuras]; tampoco se puede afirmar que los literatos posean el monopolio de las segundas" (Costanzo di Girolamo, 1978, p. 70).
Ha sido tal la obcecación por ver todo lo expresivo a través del prisma rector e irradiador del arte, que en el terreno literario, por ejemplo, los estetas y artistas románticos alaban -¿ paternalistamente ?- esa capacidad del "pueblo" para asombrarnos e igualarse a veces con el arte en ciertas manifestaciones folclóricas (cantos populares, textos lúdicos, textos de ritos festivos o religiosos, cuentos, leyendas ... ) y en ciertas manifestaciones del habla popular (frases sentenciosas -refranes, dichos populares, proverbios- y frases ingeniosas). Las élites culturales han solido adoptar una perspectiva, digamos, "literario-céntrica" o "poético-céntrica": considerando que, desde su centralidad y superioridad expresiva, la literatura culta irradia su poder y sus recursos expresivos a otras manifestaciones de la vida y de la cultura (cierto que también tuvieron que reconocer que a veces es el arte culto el que gana imitando o asumiendo los usos, aciertos y logros de ciertas manifestaciones de esa cultura popular sin conciencia ni designio artístico). De ahí que toda figura lingüístico-expresiva se acabase asumiendo como figura literaria por antonomasia, y todo texto con valor lingüístico-expresivo como texto literario o poético. De hecho, esas mismas élites imbuidas de lo artístico, al observar que los mismos mecanismos que explota la literatura ostentan manifestaciones creativas y dan lugar a altas expresividades fuera de los circuitos cultural e institucionalmente marcados como artísticos, han llegado a plantear categorías como la "poesía no poemática", de Carlos Bousoño, referida a la expresividad lingüística -y la emoción generada- formulada y conseguida fuera del medio convencional poemático (1952-76, vol. I, "Capítulo II: La expresividad del lenguaje ordinario como poesía", con su epígrafe "Poesía poemática y poesía no poemática", pp. 61-69 y 72-76)6. O también como la teoría de la "función poética", de Roman Jakobson (perceptibilidad del "Abracadabra ... "; "Magia potagia"; "Aserejé ... "; "Luna lunera / cascabelera ... "; correveideile, sanseacabó; ojiplático; teorías conspiranoicas; "Cada uno con sus cadaunadas"; "Te quiero mucho, como la trucha al trucho"; "Jamás de los jamases"; "Cuando marzo mayea, mayo marcea"; "Salir de Guatemala para entrar en Guatepeor"; "Ahorra o nunca"; "En abril, aguas mil" ... 6 Bousoño llega a defender que "cuando la expresividad del diario lenguaje se debe solo a su sintaxis o a su uso léxico [es decir, cuando se logra por medios puramente verbales, sin apoyarse fundamentalmente en la situación vital en que se inscribe o en la inflexión de voz o gestualidad que lo acompañan], el habla es poética: que [en ese caso] habla y poesía son dos aspectos, dos grados de un mismo hecho esencial: el hecho estético. Toda la diferencia es cuantitativa" (porque aparece en mayor grado en el poema "esa poética expresividad que se manifiesta también a veces, aunque en forma mucho más tosca y primaria, en el habla real de todos los días"), reconociendo que en ciertos casos concretos llega a igualarse a la del poema, como cuando alguien dijo "Más vale morir en pie que vivir de rodillas". Remacha Bousoño: "La expresividad del lenguaje real es, indudablemente, poesía" (ibidem, pp. 75, 72 y 81). El planteamiento de Bousoño, típico de la llamada Estilística idealista, se remonta a Benedetto Croce, como se ve en este significativo párrafo al respecto de Dámaso Alonso: "Entre el habla usual y la literaria16 lenguaje, con sus mecanismos de activación y patentización, como la recurrencia), función poética que se veía obligado a reconocer que actuaba también fuera de la literatura, pero "secundariamente", en manifestaciones del habla espontánea y en textos publicitarios (cfr. 1960, pp. 358-359 y 363). Decía: "Cualquier intento de reducir la esfera de la función poética a la poesía, o de reducir la poesía a la función poética, sería una tremenda simplificación engañosa. La función poética no es la única función del arte verbal, sino solo su función dominante, determinante, mientras que en todas las demás actividades verbales actúa con un papel subsidiario, accesorio. [ ... ]. El estudio lingüístico de la función poética tiene que rebasar los límites de la poesía" (ibidem, pp. 358 y 359). Jakobson ya desde 1919 había planteado la presencia de la "función estética" dentro y fuera de la poesía, y -seguramente siguiendole- Jan Mukařovský también difundió en 1936 esta idea de que la "función estética", aunque actuando muchas veces de modo secundario, aparece omnipresentemente en muchas actividades y objetos en general y en muchas manifestaciones lingüísticas de la vida práctica (cfr., 1938, pp. 198 y 201); por ejemplo, "en el lenguaje más corriente la función estética está motivada por procedimientos [ ... ]" como: "cualquier semejanza fonética llamativa entre las palabras, cualquier inversión inesperada del orden de las palabras, etc., son capaces de provocar una vibración de placer estético. [ ... ]. La función estética es, pues, omnipresente" (ibidem, p. 198). En línea en definitiva semejante y mucho tiempo después, G. Genette sostiene contundentemente que toda "forma poética" (entiéndase forma y estructura métrica) es constitutivamente literaria: las realizaciones pueden valorarse como mejores o peores, pero un texto poemático en verso es siempre una obra literaria, dice (cfr. 1991, pp. 8, 27-28 y 120-121)7. no hay una diferencia esencial, sino de matiz y grado. Es que, en resumidas cuentas, todo hablar es estético si por estético entendemos [ ... ] lo expresivo, como diría Croce: todo el que habla es un artista" (1950, p. 587). " Le responderemos que aunque las estructuras métricas complejas, como el soneto, parecen no encontrarse fuera de la literatura, los poemáticos pareados, tercetillos, soleás, seguidillas, redondillas, cuartetas y coplas o cuartetas asonantadas -y hasta romances- se encuentran en variadas manifestaciones textuales no literarias, como en expresiones y dichos populares (ej .: "Uno y no más, Santo Tomás", "La cagaste, Burt Lancaster", "De eso nada, monada", "Te quiero mucho, como la trucha al trucho", "Ante la duda, la más tetuda", "El que tiene boca se equivoca", "Santa Rita Rita Rita, lo que se da no se quita", ir en "el burro (o el coche) de San Fernando: un rato a pie y otro andando", "El repelente niño Vicente"); textos nemotécnicos (ej .: [en latín] "Los en -um, sin excepción, / del género neutro son", o el más complejo "Treinta días trae noviembre ... "); muchos refranes y proverbios (ej .: "En abril, aguas mil", "Perro ladrador, poco mordedor", "Año de nieves, año de bienes", "Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija"); textos de blasones, divisas o lemas heráldicos (ej .: "Tanto monta, monta tanto / Isabel como Fernando"); textos publicitarios (ej .: "Rexona, no te abandona", "Winston tastes good, like a cigarette should"); lemas y consignas de la lucha política (ej .: "Rajoy, capullo, lo público no es tuyo", "Si somos el futuro, por qué nos dan por culo", "Entre rosas y gaviotas / nos toman por idiotas"); oraciones y plegarias religiosas (como la infantil "Cuatro esquinitas / tiene mi cama, / cuatro angelitos / que me la guardan"); oráculos, acertijos y adivinanzas; hechizos y conjuros (ej .: "Sana, sana / culito de rana ... "); textos de actividades lúdicas y recitados o cantos infantiles (ej .: "De oca a oca, y tiro porque me toca", "Del laberinto al treinta, y tiro porque me lleva la cuenta", "Cucú, cantaba la rana, / cucú, debajo del agua ... ", "Pin pineja, / la mano la coneja ... ", "Aserrín, aserrán, / maderitos de San Juan ... ", "Pito, pito, colorito, / ¿dónde vas tú tan bonito ?... ", "Antón, Antón / Antón pirulero ... ", ), además de en las letras de las canciones populares -desde las coplas populares y las canciones festivas y de solaz (pensemos en las "de juerga o cachondeo", como "Carrascal, Carrascal, / qué bonita serenata ... ", "A la Maripili / la ha pillao el toro ... ", "Apaga luz, Mariluz, apaga luz ... "), pasando por los cantes flamencos, los corridos, los boleros ... , hasta las canciones del moderno pop, rock, rap, etc .- , que unas veces se asumen como literarias