Documento de Teachteam sobre La Razón Poética de María Zambrano. El Pdf explora la vida, el exilio y la crítica al racionalismo de la filósofa, analizando su concepto de razón poética y su relación con Ortega y Gasset, así como su interpretación de la tragedia griega, útil para estudiantes universitarios de Filosofía.
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María Zambrano (Málaga, 1904 - Madrid, 1991) fue una intelectual, filósofa y ensayista española. A lo largo de su carrera trató con poetas, filósofos, escritores e intelectuales. Quizá de su contacto con el mundo de la poesía surgió el término de "razón poética", uno de los ejes de su filosofía. Fue discípula de Ortega y Gasset. Su obra es extensa y profunda y es considerada una de las filósofas españolas más importantes del siglo XX. En 1939 se exilio de España con el fin de la Guerra Civil. En 1981 recibe el Premio Príncipe de Asturias y en 1989 el Premio Cervantes.
Su exilio duró 45 años y marca toda su obra, no se puede entender la totalidad de su pensamiento excluyendo esa circunstancia. El exilio para Zambrano es el reflejo de la condición esencial del ser humano en el mundo actual, un ser humano que, ante una modernidad que acontece a grandes pasos, se queda profundamente desarraigado. Este desarraigo, experimentado por cualquier persona exiliada, es la condición de vida que determina nuestra existencia en el tiempo actual. Dado que solo se desarraiga quien antes ha echado raíces, ¿por que está desarraigado el hombre en la sociedad actual? Según Zambrano, el hombre se desarraiga por culpa del nihilismo presente en la sociedad: una sociedad basada en la nada. Habla por tanto del desarraigo del alma causado por la nada que recorre al hombre. Trata así el exilio no como un hecho político, biográfico o geográfico, sino como un tema filosófico, como una huida de nosotros mismos, un exilio que se expresa en el sentimiento de soledad y abandono, en la sensación de vacío.
Zambrano es discípula de Ortega y Gasset, alrededor del cual surge un conjunto de filósofos a los que se conocen como la Escuela de Madrid, siendo María una de las másdestacadas. Ortega influye en el pensamiento de Zambrano principalmente en su época juvenil. Coinciden en el liberalismo político y en la crítica a la razón instrumental (aquella que emplea el razonamiento lógico para obtener beneficios propios o particulares). Ella interpreta la razón vital orteguiana como saber del alma. Ante sus avances, presenta a su maestro un artículo titulado Hacia un saber del alma. Ortega reconoce su excelencia filosófica pero no está de acuerdo con su planteamiento. María deja de ser su discípula. Entiende que Ortega dirigió su razón hacia la razón histórica y ella estaba forjando un nuevo enfoque: la razón poética. Su distanciamiento también se dio por motivos políticos. En 1932 firmó el Manifiesto y la creación del Frente Español, la plataforma de un Partido Nacional de corte conservador que contaba con Ortega como uno de los principales promotores. María se mostró posteriormente desilusionada con esa política de partidos y prefirió encauzar su inquietud política al ámbito del pensamiento. Así, su actividad política se basó por un lado en la crítica al racionalismo y sus excesos y, por otro, en la propuesta de una razón alternativa e integradora: la razón poética.
La filosofía de Zambrano no es sistemática, en el sentido de seguir un orden, se pueden diferenciar dos etapas: una crítica, especialmente a la Modernidad, y otra propositiva, donde da forma a la razón poética. Su crítica a la Modernidad enlaza con el tema del desarraigo y el exilio. Considera que la razón imperante en Europa, esa razón instrumental, disminuye las posibilidades de la humanidad para suplir el vacío que existe en los hombres, al igual que Ortega entiende que la falta de creencias hace que los hombres vean mermada su confianza en el mundo y en la realidad. El hombre no encuentra en la Modernidad, en la época actual, lo que debe encontrar para llenar su vacío. Sin embargo, este destino fatal del que adolece nuestra sociedad no es reciente, sino que nace con la filosofía antigua y se agranda con la división entre racionalismo e idealismo. Zambrano cree que la razón ha terminado por anular la originaria y primitiva apertura del hombre y le ha imposibilitado su propia autocreación. La razón instrumental es una razón pobre, mecánica, que dibuja una realidad sin variedad, porque no ha dejado que el hombre avance, evolucione y prospere según sus criterios.
Antígona es el título de una tragedia griega de Sófocles basada en el mito de Antígona. Esta obra enseña que las leyes de los hombres, para ser justas, deben tener un respaldo moral porque cuando no es así se alejan de los principios fundamentales del hombre. Se contrapone por tanto el orden cívico y el divino, la ley social aprobada por los hombres y las leyes divinas, lo politicamente correcto y lo moral.Zambrano considera que las tragedias griegas representan la verdadera realidad del ser humano: el hombre perdido, sin un lugar propio, intentando encontrar su lugar, exiliado de sí mismo. Antígona representa igualmente la lucha del hombre entre su fondo y su realidad. Zambrano identifica ese fondo con lo divino, una divinidad que llena la realidad que tenemos que habitar. Pero ese fondo, lo divino, es algo oculto, no visible, y esa ocultación nos agobia y nos inquieta, y por eso terminamos creyendo en dioses, para poder conectar, llenar y ver lo divino. Es así como conseguimos un sitio en la realidad, intentamos ordenar nuestro interior y nuestra realidad, nos enfrentamos a nosotros mismos, nos exploramos y descubrimos nuestros miedos, padecimientos y delirios. Gracias a la tragedia podemos trasladarnos a lo más profundo de nuestro ser, y ese fondo es lo que sustenta todo lo que somos, al igual que el fondo de la realidad es lo que sustenta todo lo que vemos. La realidad no es solo el mundo físico, es también una profundidad oculta, un fondo al que Zambrano identifica con lo divino. Antígona no representa solamente esa lucha de la humanidad entre lo moral y lo político envuelta en guerras y horrores políticos. También representa la similitud con ella misma: la propia tragedia de María Zambrano, testigo de la lucha entre españoles, de la lucha entre lo moral y lo político, y perdida en la realidad por culpa del exilio, lo que viene a ser una muerte en vida porque los acontecimientos políticos se la robaron.
El racionalismo se basa únicamente en la razón, por tanto, entiende Zambrano que una realidad que sólo puede ser accesible mediante la razón tiene que ser transparente e inteligible, es decir, susceptible de ser conocida. Pero a la vez, la realidad es historia, y toda historia está sometida al tiempo. Si se impone la razón, se detiene el tiempo, porque el racionalismo no lucha contra el tiempo, lo detiene. El racionalismo, al igual que las religiones monoteístas, quieren construir una realidad por encima del tiempo, una realidad atemporal. Si existe un dios, ese dios es por siempre y para siempre, es un dios atemporal, no sujeto al tiempo. Igual pasa con el racionalismo, que entiende que se puede buscar la verdad sin estar sujeto al tiempo, como si el tiempo no existiese o no fuese un factor importante que influye en la construcción de la realidad. Toda historia tiene un proceso, una construcción, y no se puede apartar el tiempo de ese proceso. Por otra parte, el racionalismo no despierta las conciencias porque hace que la verdad sea atemporal, sea eterna, y si el hombre lo asume y lo acepta así tal cual, nunca se rebelará. Esa rebeldía, esa resistencia, sólo despertará en el hombre cuando despierte su conciencia, cuando asuma que él es libre para pensar, para tener su propia conciencia personal. Se trata por tanto de humanizar la historia, pues en el proceso de creación de la historia todo está sujeto al tiempo y es el hombre quien debe ser el protagonista. La historia social la hacen individuos que proyectan a nivel social sus temores, sus angustias, sus deseos, su ignorancia, sus sueños, etc. Los mismos problemas que existen en la historia personal existen en la historia social: el endiosamiento, la evolución, el sacrificio, el tiempo ... Son elementos que afectan a la historia personal y a la social.El hombre es un ser histórico, forma parte de la historia, protagoniza esa sucesión de acontecimientos que forma la historia. Pero también es un ser destinado a trascender, a ir más allá, a evolucionar, porque se va creando a medida que va viviendo. La estructura de la persona se elabora, como la historia, sobre otra estructura: la temporal. Y aunque existan múltiples tiempos a lo largo de la historia, siempre existe un tiempo: el sucesivo. La autora basa su crítica al racionalismo en dos vías. La primera, abordando la razón como instrumento y reflexionando sobre su insuficiencia. La segunda, abordando todo aquello que ha sido ignorado por la razón y ha sido calificado como irracional. Considera que el racionalismo no ha conectado con el sentir, con lo espiritual, con lo místico, y sólo se ha preocupado de aquello que puede ser explicado con la lógica y que puede ser demostrado científicamente. Considera que es necesario acercar el entendimiento (el razonamiento) a la vida, pero a la vida humana en su total integridad, para lo cual es menester una reforma de la razón, que ponga a la razón a la altura histórica de los tiempos y al hombre en situación de entenderse a sí mismo. Con la razón poética, la autora quiere construir la mirada más humana de la racionalidad, que enriquezca las dimensiones ontológicas y antropológicas del hombre. Para Zambrano, el propio ser humano es el problema fundamental del ser humano, porque todo hombre contiene anhelo, nostalgia, esperanza y tragedia. El ser humano queda insatisfecho porque no sabe contestar a preguntas sobre él mismo. Gracias a la razón poética el hombre no solamente puede encontrar respuestas, sino que gracias a esas respuestas puede construirse a sí mismo, puede crearse a sí mismo. La razón es insuficiente en esa búsqueda de respuestas y también en esa autocreación. Por tanto, la razón poética es el método propuesto por Zambrano para conseguirlo. Zambrano es crítica por tanto con el racionalismo porque deshumaniza al hombre. Hay que ir más allá de las circunstancias en las que se ve envuelto el ser humano, darse cuenta que el hombre no solo es logos sino que también es espíritu, y lo es gracias a la poesía. Es la poesía la que puede mostrar el fondo del ser humano, su espíritu, lo divino. Con su razón poética pretende revelar el fondo del hombre, su sentir, a través de la palabra. "Cuando la razón estéril se retira, reseca de luchar sin resultado, y la sensibilidad quebrada solo recoge el fragmento, el detalle, nos queda solo una vía de esperanza: el sentimiento, el amor, que, repitiendo el milagro, vuelva a crear el mundo". El amor que propone Zambrano es un amor universal, la fuerza que sustenta la razón poética, con una capacidad reparadora y creadora, de modo que pueda renovar al hombre y al mundo.
Este término surge de la autora en 1939, aunque lo va perfeccionando durante toda su vida. Es el eje de su filosofía, el único medio con el que explorar todas las preocupaciones, con el que responder a todas las preguntas abiertas por la filosofía, con