Documento de Universidad sobre Francos y Visigodos en la Galia. El Pdf explora la historia de estos pueblos, la ascensión de Clodoveo y la dinastía Merovingia, con un buen nivel de detalle para el estudio de Historia.
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Los Francos llegaron a la Galia durante la segunda mitad del siglo IV, divididos en dos ramas, Salios, compuestos por alrededor de las 150.000 personas, y Ripuarios, que eran unos 100.000, y entre todos reunía entre 50.000 y 60.000 guerreros. Se asentaron primero en la actual Bélgica y norte de Francia, pero al carecer del permiso de Roma fueron combatidos hasta que firmaron con el emperador Juliano (355-363) el fœdus del año 360, por el cual recibieron para su asentamiento la Gallia Belgica, convirtiéndose desde entonces en federados de Roma. Así, los francos fueron el primer pueblo germánico asentado de modo permanente en el territorio romano y mantuvieron estrechas relaciones con la sociedad galorromana, lo que hizo que, desde el 476, se presentaran como uno de los grandes poderes en los que la autoridad imperial se había fragmentado en la Galia.
Según Gregorio de Tours (538-594), autor de la Historia Francorum, que cubre el periodo hasta el año 594, existía un poder imperial romano representado por un general llamado Siagrio, un "magister millitum", que era "rey de los romanos", cuyo centro era la ciudad de Soissons.
Dentro de los francos pronto alcanzó la hegemonía la tribu de los Salios, a la que pertenecen dirigentes que cita Gregorio de Tours, como Clodión (427-447) quien parece que inició la expansión por la Galia al norte del Loira. Le sucedió Meroveo (448-457), no se sabe si hijo de Clodión, pero si reinó sobre los Francos Salios, dará nombre a la dinastía Merovingia, y al frente de los francos luchó contra Atila en los Campos Cataláunicos (451). Le sucedió Childerico I (457-481), padre de Clodoveo (481-511), quien con 15 años sucedió a su progenitor, lo que indica una cierta hereditariedaden el poder, en contra del principio electivo de la jefatura tribal germánica.
Los Francos Salios se van a situar en una zona más romanizada que la zona de los Ripuarios, al este del Rin, además los Ripuarios no abrazarán la sucesión hereditaria y parece que eran menos numerosos, lo que les sitúa en un segundo plano en el estudio de estos pueblos respecto a los Salios.
Tras ocupa la jefatura sobre los francos Salios, Clodoveo inició una política con tres objetivos:
Cumpliendo el primer objetivo y alcanzado el poder absoluto sobre todos los francos Salios Ripuarios, Clodoveo eliminó a Siagrio (486), incorporando el reino de Soissons al dominio franco, pues la desaparición de Roma (476), hizo que no se considerara obligado a respetar el foedus. Desde entonces los éxitos se sucedieron para Clodoveo, y en eso mucho tuvieron que ver su talento y dotes militares, y también su creciente aproximación al mundo católico, y el apoyo que le dispensó el clero galorromano.
Desde el 486, el obispo Remigio de Reims (437-533) buscaba la protección de Clodoveo para garantizar la seguridad de los católicos de su reino. El mutuo respeto y afecto hizo que el prelado se convirtiese en uno de los principales consejeros del rey franco, y sin duda, a su influencia se debió la elección de Clotilde (474- 545), una princesa católica burgundia como esposa: el matrimonio se celebró en el año 492, tal vez en Soissons, y desde entonces no dejó de trabajar por logar la conversión de su esposo al catolicismo, y tras él,de todos los francos. Su esfuerzo fue premiado por la Iglesia y fue proclamada santa por el Papa Juan III (561-574).
La conversión al catolicismo podría ser beneficiosa para Clodoveo porque le convertía en rey de todos sus súbditos y no solo de una parte, porque obtenía el apoyo de todo el clero católico y porque mejoraba sus relaciones con el Imperio Bizantino (un cristiano que gobierna el occidente como el emperador que es cristiano).
El "inconveniente" principal de la conversión es que no se trataba de una conversión personal sin más, sino que es una transformación total de la sociedad, y por lo pronto los francos tenían que aceptar unos nuevos parámetros religiosos con un profundo calado social que incluían ir a misa, aceptar los 10 mandamientos y aceptar la jerarquía católica, muy diferente a la religión germana donde destacaban los druidas sin una organización clara. Esto supone un hecho trascendente.)
La fecha del bautismo del rey franco se hace oscilar entre 496 y 506, más posiblemente el 498, siendo cierto que tuvo lugar en Reims, de manos del obispo Remigio y un día de Navidad. La tradición liga este paso decisivo a una supuesta promesa realizada por Clodoveo durante la batalla de Tolbiac (496 o 506) en la que terminó venciendo a los Alamanes, y es entendida como el momento en que la fe de Cristo vence al paganismo alamán (aunque Clodoveo aun no era cristiano, pero se convierte en un paladín defensor de la cristiandad, aunque realmente no quiere decir que su conversión fue producto de la victoria).
Clodoveo fue bautizado junto a unos 3000 de sus guerreros, y con esta conversión el rey franco consolidó su alianza con la aristocracia galorromana laica que dirigía las funciones administrativas y con la jerarquía eclesiástica que gobernaba las sedes arzobispales y episcopales, recibiendo también el apoyo incondicional del clero y de todos los galorromanos. Y a través de la Iglesia franca obtuvo el apoyo moral del papado y del Imperio Bizantino. Su poder en Occidente era incontestable.
Las representaciones que se hacen del bautismo de Clodoveo se hacen siguiendo el rito bíblico, ungiéndolo con un óleo sagrado como hicieron con el rey David y con el que, a partir de ahora, se ungirá a todos los reyes medievales de Francia. Esta unción supone que el rey ha llegado al poder porque Dios así lo ha querido como ocurrió con David o Salomón, le otorga los poderes espirituales que da la religión y gozará del apoyo unánime e indiscutible del Papa que es el representante de Dios en la Tierra, así que los poderes políticos y religiosos se unen en Clodoveo.
Fortalecido con los apoyos recibidos, Clodoveo inicio su definitiva expansión por la Galia, y preparó la que, sin duda seria la operación más importante de su reinado, en la que se mezclaron factores religiosos y políticos: la campaña contra los Visigodos, un reino de carácter arriano que se establecía al sur de la frontera del Loira. Clodoveo acusó a su rey Alarico II (487-507) de perseguir a la Iglesia y a los hispanorromanos católicos de su reino. Hoy sabemos que tal persecución no existía, pero había que justificar el ataque contra los Visigodos que, en caso de triunfar, le daría el control sobre toda la Galia.
Para llevarlo a cabo desplegó una gran actividad diplomática, dentro y fuera de la Galia, por un lado, reforzó su alianza con los Burgundios (500), que en realidad estaban sometidos al rey franco y, por otro, envió embajadas ante el emperador bizantino Anastasio I (491-518) para que lo apoyase y de esta manera neutralizar la oposición de su cuñado el rey Ostrogodo Teodorico (474-526), que era también suegro de Alarico II, y que defendía el mantenimiento de la situación política, para lo cual amenazaba con emplear la fuerza contra el rey franco.Aunque trató de evitarse, la voluntad de Clodoveo de liberar a los católicos de las supuestas persecuciones del arriano Alarico II se impuso, y al frente de un ejército franco-burgundo, atacó y derrotó a los Visigodos en Vouillé (507), cerca de Poitiers, donde murió Alarico. Clodoveo ocupó Tolosa, capital visigoda, mientras que los derrotados huían a Hispania, pero tuvo que frenar su expansión a causa de la llegada de un ejército ostrogodo, lo que permitió a los visigodos conservar Narbona y Septimania, de modo que los francos no pudieron ocupar todo el sur de la Galia.
Pese a ello el éxito de Clodoveo, los francos no pudieron ocupar el sur de la Galia. En cualquier caso, el éxito era enorme: en poco más de 20 años, el poderío franco en la Galia se había consolidado totalmente y el reino de Clodoveo doblaba su extensión con la anexiona de las zonas más romanizadas de Occidente. La Hispania visigoda permanecerá hasta el 711 que será sustituida por los musulmanes exceptuando la zona norte.
De regreso de la campaña, Clodoveo recibió en la Basílica de San Martín de Tours las "tabillas consulares" y el título de "cónsul" que le enviaba Anastasio I quien legitimaba su dominio sobre los galorromanos y expresaba su deseo de mantener la alianza con el rey franco frente a los ostrogodos. Dice Gregorio de Tours que después Clodoveo visitó una túnica de púrpura y una diadema, y atravesó Tours distribuyendo monedas de oro y plata, como hacían los emperadores romanos al llegar al poder. Estos hechos no tendrán consecuencias prácticas, pues los reyes francos nunca llevaron tal título, pero sí consiguió la unidad lograda entre el rey germano y la romanidad gala. Clodoveo podía dar los dos siguientes grandes pasos de su reinado:
Con ambos gestos Clodoveo quería sentar su Estado sobre unas bases muy distintas a las de sus predecesores, y que el reino merovingio era una síntesis entre elementos romanos y germanos.
El 27 de noviembre de 511 moría Clodoveo, y legaba sus herederos una hegemonía franca en la Galia, y no un Estado unitario, pues los dominios que había reunido eran muy dispares y en ellos había tierras con gran tradición romana como Aquitania y Borgoña, junto a otras en las que el germanismo predominaba.
Cabe resaltar el papel de la nobleza, que no se conoce si es el mantenimiento de la hegemonía germana, o el resultado de una fusión de la aristocracia romana y los germanos. La nobleza presta servicio militar al rey, constituye las principales divisiones territoriales francas desde época de Clodoveo, que continuará con los carolingios y los reyes posteriores. La nobleza es una simbiosis entre elementos romanos y germanos, con un permanente contacto entre germanos y romanos. El guerrero franco vive de las armas, con una economía agropecuaria y ganadería de subsistencia, variando tras su asentamiento en el Imperio romano. Se fragua así una aristocracia fomentada por Clodoveo como apoyo al trono, que sustentará la estructura monárquica hereditaria creada por Clodoveo.