Documento de Universidad sobre la novela en los Siglos de Oro, Lazarillo de Tormes y la novela picaresca. El Pdf explora la narrativa española de los Siglos de Oro, con un enfoque en el Lazarillo de Tormes y la novela picaresca, analizando sus características y evolución en la literatura universitaria de Literatura.
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El siglo XVII es una época de crisis general cuyas raíces se encuentran a finales del siglo XV y sólo comenzará a superarse en algunos países pasado 1650. España pierde aproximadamente la cuarta parte de su población, a causa de la guerra, las pestes y miseria. La economía empeora progresivamente. El dinamismo económico de la burguesía es frenado duramente. Nobleza y clero sólo se ocupan de consolidar sus privilegios y de hacer ostentación de sus riquezas, en doloroso contraste con la miseria y la ruina del país.
Tales circunstancias crearon un malestar creciente: cunde un sentimiento de inestabilidad, una honda preocupación y un claro descontento entre la gente. Los tratadistas denuncian la situación, pero sus advertencias fueron desoídas y combatidas. Las clases privilegiadas, con ayuda de la Inquisición reprimirán cuantas manifestaciones consideren peligrosas para su integridad económica, política e ideológica. Nuestro país se cierra a todo contacto cultural con Europa.
A partir del siglo XVIII, se usa el término barroco para calificar todo estilo artístico que contravenga las normas clásicas. Tal término tuvo un sentido limitado y peyorativo: se aplicaba sólo a las artes plásticas, y designaba un arte considerado "deforme", "confuso", en contra del equilibrio y claridad del clasicismo. En el siglo XX se arrincona el enfoque peyorativo; las últimas interpretaciones son más prudentes: el Barroco sería una estructura cultural correspondiente a unas precisas estructuras histórico-sociales: las de fines del XVI y las del siglo XVII en mayor o menor parte.
Antonio Rey Hazas habla de narrativa idealista y narrativa realista, entendida ésta en sentido amplio. En la idealista se incluyen la novela sentimental, caballeresca, bizantina, morisca y los libros de pastores. En la realista vemos la picaresca, el Quijote (1605-1615), y la novela cortesana, que trata de asuntos de honra, enredos de cama, en un ámbito Página 1 de 11principalmente urbano, normalmente de no muy larga extensión, y que se da, sobre todo, a finales del XVI y principios del XVII.
Este panorama nos demuestra que en el siglo XVI, la literatura picaresca era un género minoritario e inaudito. La narrativa idealista se mete dentro del ámbito cultural del XVI. En el Renacimiento había una tendencia al equilibrio, al idealismo y a la armonía. Ya a finales del XVI se abren las puertas al Manierismo, con su estética de lo feo, con el pesimismo que llevará directamente al Barroco, con tendencia a lo desmesurado.
Este género va a desarrollarse hasta mediados del siglo XVI. Las obras sentimentales del XV van a seguir imprimiéndose. Entre ellas, la de más éxito será la Cárcel de Amor de Diego de San Pedro, de 1492. También vemos otras obras como: Siervo libre de amor de Juan Rodríguez del Padrón, (1440), que se considera iniciadora del género, Sátira de Felice e infelice vida del Condestable don Pedro de Portugal; Triste delectación, de autor anónimo; Tratado de los amores de Arnalde y Lucenda, de Diego de San Pedro (1491); y Grisel y Mirabella y Grimalte y Gradisa, de Juan de Flores (hacia 1495). A partir de aquí decae el género, y vemos obras como Repetición de amores de Luis de Lucena o la Continuación de la Cárcel de amor de Nicolás Núñez (1496). Ya en el siglo XVI, encontramos novelas menores: Penitencia de amor de Manuel de Hurrea (1514), Proceso de cartas de amores y Cuestión de amor (1548), de autor anónimo.
Son narraciones de corta extensión, que analizan aspectos emocionales de la relación amorosa así como del influjo del amor (cortés), mediante elementos tales como cartas, visiones, alegorías o debates. En la pasión amorosa se da una constancia y lealtad hasta el final, que suele ser desdichado (suicidio, destierro). Todo esto se produce en un marco suntuoso y cortesano de grandes príncipes y reyes, ubicado en lugares extraños y lejanos, ambientes exóticos donde todo es negativo (cárceles, castillos).
La obra fundamental de este género es el Amadís de Gaula, de Garci Rodríguez de Montalvo, quien retoma las historias sobre este personaje, las refunde y crea el Amadís tal y como no ha llegado a nosotros. Pero, el Amadís ya existía previamente (XIV). Fue impreso por primera vez en 1508 en Zaragoza y, a partir de él, van a surgir una serie enorme de imitaciones y continuaciones. Se llega, por ejemplo, hasta el duodécimo libro del Amadís de Gaula. Buena parte de estas continuaciones son obra de Feliciano de Silva. Pero, además de éste, tenemos otros ciclos como el Ciclo de los Palmerines, iniciado por el Palmerín de Oliva, o el Ciclo de los Belianises, iniciado por el Belianís de Grecia, uno de los libros predilectos del emperador Carlos V. El otro pilar de los libros de caballerías sería Tirante Blanco, escrito en valenciano, de 1490. Su divulgación fue en castellano y, de ahí, su éxito (1511).
Página 2 de 11Entre 1508 y 1550, aparecen en España unas 40 obras de este género. La influencia de esta novela fue tal que los más importantes personajes de la época la leen: el emperador, Santa Teresa, Cervantes, .. Desde mediados del siglo XVI declina y hasta 1588 sólo aparecen nueve obras nuevas. De 1588 a 1605 (1ª parte del Quijote) sólo tres. Cervantes parodia el género en decadencia. Desde finales del XVI, los moralistas intentaron que fracasara por ficticio e irreal.
Tiene origen italiano y español. Entre las obras italianas vemos la La Arcadia de Sannazaro y La Ninfa de Fiesolano de Boccacio. También obras clásicas como Los idilios de Teócrito y las Églogas de Virgilio. Entre los autores españoles, hay algunos que nunca se citan, como Núñez de Reinoso, y otros más conocidos como Juan del Encina y Garcilaso de la Vega. Los personajes de estas obras son siempre arquetipos de cualidades perfectas y bellas, al igual que la presencia de espacios naturales maravillosos que no cambian.
La primera obra pastoril es La Diana del portugués Jorge de Montemayor, publicada en 1558-1559. Su título verdadero era Los 7 libros de la Diana, y se publicó en Valencia con un gran éxito muy duradero (más de 20 ediciones en los siglos XVI y XVII). Nos ofrece un mundo ideal de supuestos pastores que narran sus experiencias amorosas y sus desengaños. Apareció una 2ª parte de la Diana, de Alonso Pérez, pero sin ninguna importancia. La que se considera como verdadera continuación es La Diana enamorada de Gaspar Gil Polo, de 1564, considerada por la crítica superior a la de Montemayor en calidad, sobre todo, en las partes en verso y en la descripción del paisaje, vivo y real.
En 1585, Cervantes publicó su primera parte (nunca continuada) de La Galatea. El género va evolucionando y surgen obras en que el elemento autobiográfico se acentúa hasta que lo pastoril pasa a un segundo plano como, por ejemplo, en La Arcadia de Lope de Vega, 1598, o El pastor de Fílida de Luís Gálvez de Montalvo. Otras obras registrarán un influjo cada vez más creciente de lo italiano, como Tragedias de amor de Juan Arce, o la obra que cierra el género, Los pastores del Betis de Gonzalo de Saavedra (1633).
Trata de personajes musulmanes de comportamiento idealizado. Por tanto, se nos presentan tan valientes, bellos y corteses como los personajes cristianos. Las obras más importantes de este género son: El Abencerraje o La historia de Abindarráez y Jarifa, obra más conocida y admirada que trata los amores que suceden en tiempos de don Fernando, rey aragonés que tomó la ciudad de Antequera en 1410; Guerras civiles de Granada de Jiménez Pérez de Hita, con mucho carácter histórico y morisco; y La historia de Ozmín y Daraja que va intercalada en el Guzmán de Alfarache, en 1599. Es una barroquización del Abencerraje, pero tienen la misma estructura y también se cuentan los amores entre dos moros. Aquí encontramos engaños y mentiras que no se dan en la obra anterior.
Página 3 de 11Pocos títulos más podemos incluir en la literatura morisca. El término "literatura morisca" es de la historiografía moderna. En la época no se conocía así, y tampoco se tendría como un género independiente debido a la escasez de obras. Aún así, también podemos considerar moriscas La historia del Cautivo intercalada en el "Quijote, Los falsos cautivos incluida en el Persiles, y algún fragmento o relato en El peregrino en su patria de Lope de Vega.
Llamada así porque toma como base la novela griega tardía (época cristiana), donde nos encontramos obras en las que los miembros de una familia o los amantes se ven separados en una serie de aventuras y peripecias, consiguiendo reencontrarse al final. Una de estas obras griegas que se rescatan en el siglo XVI, es las Etiópicas de Heliodoro, traducida por Francisco de Vergara. En estas obras, uno de los rasgos que más llama la atención es el comienzo "in media res". Al mismo tiempo, se crea un presente (dualidad barroca), y a la situación presente se une un futuro y un pasado. En cuanto al amor, encontramos un amor puro, apasionado, sometido a separaciones por las aventuras o por la negativa de la amada hasta el matrimonio. Destaca la complicación hiperbólica. Se plantean problemas como la fortuna, la providencia, la castidad y el amor.
Como novelas bizantinas tenemos la Historia de los amores de Clareo y Florisea de Núñez de Reinoso (1550) y Selva de aventuras de Jerónimo de Contreras (1560). Este género va a florecer en el siglo XVII, donde encontramos la obra póstuma de Cervantes, Los trabajos de Persiles y Segismundo, y El peregrino en su patria de Lope de Vega.
Este género se opone a todos los géneros anteriores denominados "narrativa idealista". La obras más representativa y con la que surge el género en 1554 es el Lazarillo de Tormes, de autor anónimo. Pero no deriva en género hasta la aparición del Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, en 1599. A partir de entonces tuvo mucho éxito con muchas imitaciones y continuaciones.
Se ha acudido a diversos factores que, tomados de forma ecléctica, pueden explicar las principales causas del surgimiento de la picaresca:
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