Documento de Cef.-Udima sobre la estructura y función del lóbulo occipital y parietal. El Pdf, de Psicología a nivel universitario, detalla las cortezas visuales (V1-V5) y las vías neurales, ofreciendo una comprensión profunda de los procesos visuales y espaciales.
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Fecha 31/03/2024 Versión V2.1 Curso académico 2024/25 Título del documento Unidad 4 Estructura y función del lóbulo occipital y parietal Código y nombre de la asignatura 5934 - Estructura y Función del Sistema Nervioso Código y nombre de la titulación(es) 590 - Máster Universitario en Neuropsicología Nombre del profesor(es) Dr. Adrián Galiana
Autor: Prof. Dr. Adrián Galiana 21. Estructura y función del lóbulo occipital Los lóbulos occipitales, ubicados bajo el hueso occipital en la parte posterior del cráneo, forman el extremo posterior de los hemisferios cerebrales, y están implicados en el procesamiento de estímulos visuales. A continuación, se describen las estructuras y funciones asociadas a este lóbulo.
Respecto a las estructuras corticales, desde la cara lateral, el lóbulo occipital no contiene surcos o cisuras que lo delimiten claramente del lóbulo parietal y temporal, aunque sí es posible distinguir el surco occipito-transversal, que divide en dos giros al lóbulo, en la parte superior el giro occipital superior y en la inferior, el giro occipital inferior.
En contraste, en la cara medial si existen hendiduras prominentes, como la cisura parieto- occipital, que marca la frontera con el lóbulo parietal, y la cisura calcarina, que divide en dos partes el lóbulo occipital medial, con la cuña (cuneus o giro cuneiforme) en la parte superior y el giro lingual en la inferior. También visible desde la cara medial, forma parte del lóbulo occipital la parte más posterior del giro fusiforme (o giro occipito-temporal).
El lóbulo occipital no presenta estructuras subcorticales de sustancia gris.
La vascularización del lóbulo occipital esta principalmente asegurada por la arteria cerebral posterior (ACP), que es una rama de la arteria basilar. Esta arteria proporciona el riego sanguíneo necesario para las áreas visuales corticales. Además, las ramas occipitales de la ACP irrigan tanto las regiones superficiales como profundas del lóbulo occipital.
El lóbulo occipital está involucrado en el procesamiento de la información visual. La visión es uno de los sentidos más importantes en la percepción del mundo en el ser humano. A través de lo que vemos, es posible analizar el entorno, interpretar gestos, distinguir colores y formas, aprender secuencias motoras mediante la observación, orientarnos en el espacio o estudiar mediante la lectura de textos, entre muchas otras funciones que son fundamentales.
La información que es procesada en el lóbulo occipital enriquece enormemente la experiencia consciente, e incluso, inconsciente, dado que los sueños también generan imágenes que son procesadas. Es por ello por lo que alteraciones en la estructura y función del lóbulo occipital compromete en gran medida la autonomía y funcionalidad de la persona.
El proceso comienza en el órgano de la visión., donde la información visual es captada por los ojos, e impacta en las retinas estimulando al nervio óptico. Este envía la señal hasta el núcleo geniculado lateral del tálamo. Desde aquí, el tálamo envía a su vez la información hasta el lóbulo occipital para su procesamiento cerebral en las áreas funcionales del mismo. La vía sensorial visual es contralateral y se cruza a la altura del quiasma óptico, donde confluyen los dos nervios opticos. De esta manera, la información proveniente del campo visual derecho impacta en la parte izquierda de las retinas. Esta información se envía al núcleo geniculado lateral del tálamo izquierdo y finalmente llega al lóbulo occipital izquierdo. De manera análoga, la información del campo visual izquierdo termina llegando al lóbulo occipital Autor: Prof. Dr. Adrian Galiana 3derecho para su procesamiento. Este procesamiento en las áreas occipitales es jerárquico e implica cortezas primarias, secundarias y terciarias interconectadas.
Las áreas funcionales del lóbulo occipital, encargadas del procesamiento visual, se denominan con una "V" seguida de un número. A continuación, se describe cada una de estas áreas.
La corteza V1, también conocida como corteza estriada, corresponde al área 17 de Brodmann. V1 comienza a procesar las características visuales básicas, por ejemplo, aspectos físicos de las formas y los colores, conteniendo neuronas especializadas en responder a estímulos visuales específicos, como la orientación de una línea o una determinada longitud de onda. Dado que es un área cortical primaria, este procesamiento no está integrado, es decir, cada característica visual es procesada de manera independiente. Tiene una organización retinotópica, es decir, mapea de manera precisa la imagen visual tal y como es proyectada desde la retina.
Las lesiones en esta área pueden causar escotomas (puntos ciegos) o ceguera cortical, donde el paciente es incapaz de percibir visualmente, aunque su sistema visual periférico esté intacto.
Se encuentra alrededor de la V1 y corresponde al área 18 de Brodmann. Aquí se procesa la información visual de forma más compleja, integrando las características visuales básicas que provienen del procesamiento independiente de V1. Además, participa en la creación de representaciones visuales más elaboradas, el reconocimiento de colores, tonos y formas complejas, percepción de la profundidad y las relaciones espaciales entre objetos. De esta manera, se forman percepciones visuales más completas y enriquecidas.
Incluye las áreas V3, V4 y V5, que corresponden al área 19 de Brodmann. Desempeñan un papel fundamental en el procesamiento especializado de la información visual, y se encuentra en etapas posteriores a la corteza visual primaria (V1) y secundaria (V2). Cada una de estas áreas tiene funciones diferenciadas: V3 está involucrada en la percepción compleja de la forma y algunos aspectos del movimiento; V4 se especializa en la percepción compleja del color y las formas, siendo crucial para el reconocimiento visual de objetos; y V5 (también llamada MT o corteza temporal-media) está principalmente relacionada con la percepción refinada del movimiento y la detección de la velocidad de los objetos. Estas áreas, al ser terciarias, no trabajan de manera aislada, sino que interactúan con otras regiones cerebrales que permiten integrar la información visual para funciones como la identificación de objetos y la orientación espacial.
Autor: Prof. Dr. Adrián Galiana 4Relevancia en neuropsicología ! Conocer qué tipo de información visual procesan las distintas áreas occipitales es muy importante a la hora de reconocer el tipo de trastorno que se asocia a la lesión de cada una para poder evaluarlo correctamente.
Las lesiones en la corteza primaria visual (V1) pueden causar escotomas (puntos ciegos o zonas donde la visión es nula) o ceguera cortical, donde el paciente es incapaz de percibir visualmente, aunque su sistema sensorial visual esté intacto. Cuando el daño solo afecta a un hemisferio, la ceguera cortical solo afecta al campo visual contralateral, denominándose hemianopsia homónima (por ejemplo, hemianopsia homónima derecha es la que afecta el campo visual izquierdo, en la visión de los dos ojos). Se denomina homónima porque afecta al mismo campo visual en ambos ojos. La hemianopsia homónima es una manifestación clásica de las lesiones unilaterales en V1, existiendo otros tipos de hemianopsias que son consecuencia de daños en estructuras no corticales (como en el nervio óptico).
Las lesiones en la corteza secundaria visual (V2) pueden producir dificultades en la integración de estímulos visuales complejos, dando lugar a agnosias visuales, donde el paciente no puede interpretar o reconocer objetos, aunque su visión esté intacta.
Lesiones en la corteza terciaria visual (V3, V4 y V5) pueden provocar trastornos específicos como la acromatopsia (dificultad para percibir colores) o la akinetopsia (o acinetopsia, incapacidad para percibir el movimiento).
Las conexiones del lóbulo occipital son fundamentales para el procesamiento y la integración de la información visual con otras modalidades sensoriales. Este lóbulo, que alberga las áreas visuales primarias, secundarias y terciarias, se conecta tanto con otras regiones corticales como con estructuras subcorticales que modulan y enriquecen la percepción visual. Las fibras comisurales del occipital pertenecen al cuerpo calloso en su parte más posterior o fórceps mayor, una estructura que mantiene conectados ambos lóbulos occipitales. Las fibras de asociación que pasan por el occipital incluyen el fascículo longitudinal superior (conexiones occipito-parieto-frontales), el fascículo longitudinal inferior (conexiones occipito-temporales) y los fascículos occipito-frontal inferior y superior. Además, el fascículo perpendicular, conecta la parte superior con la inferior del propio lóbulo occipital. Estas conexiones son fundamentales para un procesamiento visual eficiente y su integración en otras estructuras no occipitales, para responder adecuadamente al entorno.
Las vías visuales principales incluyen proyecciones comunes desde V1 y V2, viajando a áreas específicas de las cortezas V3, V4 y V5, de forma que el procesamiento visual es sucesivamente más complejo y enriquecido. Sin embargo, el procesamiento visual no termina en las cortezas occipitales, sino que continua a través de dos vías fundamentales, la vía ventral y la vía dorsal, hacia los lóbulos temporal y parietal, respectivamente. La vía Autor: Prof. Dr. Adrian Galiana 5