Documento de Ace Preparadores sobre la estructura económica y social de España. El Pdf aborda el sector industrial, sus macromagnitudes y la política energética en el contexto del Pacto Verde Europeo, útil para Oposiciones de Economía.
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El sector secundario o industrial engloba un conjunto heterogéneo de actividades productivas cuya finalidad es la obtención de bienes materiales a partir de la transformación de materias primas. El sector industrial se considera el principal motor de desarrollo económico de las economías avanzadas, debido a las siguientes razones:
La industria, incluida la construcción y las actividades energéticas representa el 22% del PIB español. El peso de la industria sobre el PIB ha venido disminuyéndose en los últimos años. Dentro del sector industrial, se distinguen los siguientes subsectores:
La industria (excluida la construcción) representa el 11% del empleo, mientras que la construcción supone el 5.3% del empleo. En cuanto a las ramas productivas con mayor peso en el sector industrial, cabría destacar las siguientes:
En términos comparativos, el peso del sector industrial en España es inferior al de las economías más potentes de la Unión Europea. En la Unión Europea, el sector industrial representa el 28% del ACE PREPARADORES // preparacion@acepreparadores.com // www.acepreparadores.com 1PIB y emplea al 30% de la población activa, cifras que ponen de manifiesto el bajo nivel de industrialización que presenta la economía española. Esto se debe a las siguientes razones.
El proceso de industrialización en España se desarrolló con un cierto retraso histórico en comparación a las principales economías europeas. Este retraso se debió a los siguientes factores: el pobre desarrollo científico y tecnológico, la insuficiencia de recursos energéticos disponibles o la escasez de capital financiero.
Por un lado, la carencia de reservas significativas de hidrocarburos supone una importante desventaja para la economía nacional, en tanto que las importaciones de energía constituyen un pesado lastre para la balanza comercial española. España importa casi 3/4 partes de la energía que se consume. Por otro lado, la industria española presenta, con carácter general, un nivel tecnológico bajo.
En términos comparativos, la industria española se caracteriza por una especialización desfavorable en el contexto de los países de la Unión Europea, puesto que las ramas de demanda débil como la alimentación, los minerales, los productos metálicos o el textil, cuero y confección asumen un protagonismo muy superior al que representan en la mayor parte de los países de la Unión Europea. Por el contrario, destaca el insuficiente nivel de desarrollo de las ramas de demanda fuerte y alto nivel tecnológico con el conjunto de la Unión Europea, retraso que se acentúa aún más si se toma como referencia a los países más avanzados a escala mundial como EEUU, Alemania o Japón.
La empresa industrial española se caracteriza por su reducido tamaño. En torno al 98% del total de empresas industriales en España cuenta con menos de 50 trabajadores, que representan el 25% de la facturación total del sector. Las empresas con más de 250 empleados representan alrededor del 0.5% del total de empresas industriales en 2016, si bien aportan más del 55% de la cifra de negocio. Este predominio de la PYME industrial trae consigo importantes desventajas competitivas. Por un lado, la PYME tiene problemas de financiación (carecen de recursos financieros y dependen excesivamente de la financiación bancaria y la que facilitan proveedores y suministradores). Por otro lado, suelen presentar un grado mayor de retraso tecnológico, ya que su pequeña dimensión impide realizar las inversiones necesarias de I+D y sus dificultades de financiación conducen a la obsolescencia de sus instalaciones y procesos. A ello se añade que el pequeño tamaño de la empresa industrial dificulta la posibilidad de aprovechar las economías de escala y obstaculiza su internacionalización.
Existe un fuerte desfase del nivel de productividad de la industria española en relación a la media de los países de la Unión Europea.
En los últimos 100 años, España ha experimentado una espectacular transformación, desde un país pobre y eminentemente agrario hasta convertirse en una potencia industrial de tamaño medio que opera en un mundo globalizado. ACE PREPARADORES // preparacion@acepreparadores.com // www.acepreparadores.com 2
Como se ha señalado previamente, en España tuvo lugar un tardío desarrollo industrial en comparación a las economías europeas más avanzadas. No sería hasta finales del siglo XIX y principios del siglo XX cuando el sector energético despuntase en nuestro país. Este incipiente desarrollo industrial se centraba principalmente en los sectores textil y siderúrgico y se localizaba en focos industriales de Cataluña y País Vasco. Este sector industrial se caracterizó por ser dependiente de la iniciativa, la tecnología y la inversión extranjera y se orientaba hacia un mercado interior que se reservaba a los productores nacionales a través de una política comercial fuertemente proteccionista. Tras la guerra civil española, la base industrial del país quedaría muy debilitada. La ausencia de espíritu empresarial y la incapacidad de la empresa española para competir en el mercado internacional, dificultarían el crecimiento del sector industrial a mediados del siglo XX. En el periodo comprendido entre 1939 y 1951, conocido como periodo de la autarquía, las políticas industriales se caracterizaron por el proteccionismo. La visión autárquica de la economía consistía en la convicción de la capacidad del Estado para basarse en sus propios recursos y en la capacidad total del Estado para dirigir la política económica, para decidir dónde, cómo y cuándo intervenir. En 1941 se crearía el Instituto Nacional de Industria (INI), con el objeto de promover el desarrollo industrial en España. Durante su existencia, se establecieron grandes empresas públicas (SEAT o ENDESA) y otras muchas dedicadas especialmente a la producción de hierro, acero y aluminio, y también a la industria petroquímica.
Tras la década de estancamiento de 1940 a 1950, se inicia una tímida expansión de la industria española, gracias a un abandono paulatino de las políticas proteccionistas y abriendo camino hacia la liberalización del sector industrial español. Será el Plan de Estabilización de 1959 el que finalice con el modelo autárquico, facilitando la entrada de capital extranjero y la liberalización de las importaciones. El desarrollo industrial español de la década de los años 60 quiebra ante la crisis energética de 1973. La crisis del crudo, unida al contexto de transición política, dificulta el desarrollo industrial español, trayendo consigo altas tasas de descenso de la actividad industrial y una elevada tasa de desempleo. Se inicia así una política de reconversión orientada a la recuperación del sector industrial.
Un hito fundamental de la evolución de la política industrial fue la entrada de España a la CEE en 1986, imponiéndose la filosofía comunitaria basada en la libertad industrial, la defensa de la competencia, la liberalización de los mercados y la intervención selectiva. En la década de los años 90 tuvo lugar un proceso de adaptación normativa y política que finalizaría en 1992 con la desregulación completa del sector y con el Libro Blanco de Industria de 1995. El Libro Blanco de Industria de 1995 establecía 102 objetivos y 241 políticas orientadas a configurar un sector industrial abierto, flexible y competitivo.
En la actualidad, superados los anteriores planes, la principal estrategia española de progreso industrial se establece en el Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia.
El PRTR constituye el instrumento esencial de política económica del Estado español en la actualidad y en los años venideros. El Plan se estructura en torno a cuatro ejes transversales: avanzar hacia una España más verde, más digital, más cohesionada desde el punto de vista social y territorial, y más igualitaria. El conjunto de reformas e inversiones incluido en el Plan se enmarcan en 30 componentes que abordan los retos de corto, medio y largo plazo a los que se enfrenta nuestra economía. El Plan ya ha comenzado a movilizar más de 69.500 millones de euros de gasto público con cargo a transferencias del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia del paquete Next Generation UE durante el periodo 2021-2026. Estos casi 70.000 millones de euros se van a destinar a reformas e inversiones que, por un lado, actuarán de elemento contra cíclico en el corto plazo y, por otro, servirán para transformar la economía española en el medio y largo plazo. Debe destacarse la Palanca V sobre Modernización y digitalización del tejido industrial y de la pyme, recuperación del turismo e impulso a una España nación emprendedora. Esta palanca cuenta con 4 Componentes:
Prestaremos una especial atención al Componente 12, Política Industrial España 2030, que tiene una inversión total estimada de 3782 millones de euros. Los principales retos a los que se enfrenta la industria y a los que responde este componente son: