Capítulo del Tema 7: Procesos de atención y memoria en la infancia

Documento de Universidad sobre Capítulo Del Tema 7 Procesos. El Pdf explora el desarrollo de la atención y la memoria en niños, analizando las fases evolutivas y las estrategias atencionales y de memoria, como el repaso y la elaboración, en el ámbito de la Psicología.

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CAPÍTULO DEL TEMA 7 PROCESOS
1.2. Desarrollo de la atención
La atención es la capacidad para focalizar, seleccionar y mantener nuestro interés
en determinados estímulos. La capacidad de atención de los seres humanos es limitada,
por lo que necesitamos focalizar nuestro interés en los aspectos más relevantes,
desechando el resto.
Cuando nos enfrentamos a una tarea, ponemos en marcha un proceso selectivo,
que nos ayuda a difuminar la gran cantidad de estímulos que estamos recibiendo y que no
hacen más que obstaculizar, centrándonos en lo realmente relevante para nuestros fines.
No sólo la cantidad de estímulos que podemos atender en un momento dado es
limitada, también lo es la capacidad de atender a un estímulo a lo largo del tiempo.
Por ejemplo, un niño de tres años difícilmente mantendrá la atención en esa película
de Walt Disney, en la que a pesar de aparecer sus personajes favoritos, tiene una duración
de dos horas y media. Veamos cómo evoluciona la capacidad de atención en los primeros
años de nuestra vida.
1.2.1. Evolución de la atención a lo largo de la infancia
Hemos visto que, nada más nacer, los bebés discriminan y muestran ciertas
preferencias por los estímulos que perciben, sobre todo si tienen fuertes contrastes,
colores llamativos, están en movimiento y suenan, como el rostro humano. En estos
primeros momentos, las características estimulares tienen un fuerte poder cautivador sobre
el bebé, controlando los fenómenos a los que presta atención. A esto se le denomina
atención cautiva, fenómeno por el que los bebés no pueden resistirse a prestar
atención a los estímulos que contienen rasgos que les resultan llamativos.
Poco a poco, en función de las experiencias personales, se va desarrollando la
atención voluntaria, en la que mostrar o no interés por determinado estímulo
dependerá en mayor medida de los intereses y motivaciones intrínsecas del sujeto
que de las características físicas del mismo.
Por ejemplo, cuando de entre todos los alimentos que aparecen a la vista cuando el
adulto abre el frigorífico, el bebé se fija en su yogur preferido y lo señala.
Así, tras su repetida experiencia de interacción con el adulto, aprende que siempre
se establecen turnos de intervención en los intercambios comunicativos entre ambos,
por lo que tras acabar su intervención dirige su atención hacia el adulto, expectante ante la
posibilidad de emisión de un nuevo mensaje de su interlocutor. Al igual que ocurría con el
sistema perceptivo, los bebés presentan la capacidad de atender a los estímulos de su
entorno desde muy pronto, aunque a diferencia de los procesos perceptivos el dominio
atencional va a seguir un progreso más paulatino.
De esta forma, los niños y las niñas de 2 años no suelen estar mucho tiempo en una
misma actividad, cambiando con frecuencia de tarea. A los 5-6 años pueden estar varios
minutos inmersos en una misma actividad, sobre todo si tiene un carácter lúdico.
Sin embargo, no será hasta los 8-9 años cuando se logre un óptimo desarrollo
atencional. Esto es debido a que los progresos en la atención requieren el desarrollo de
ciertas habilidades metacognitivas. En general, los progresos en la atención hacen que
ésta sea cada vez más controlada, flexible, estratégica y coordinada con otros
procesos cognitivos (Rodrigo, 1999). Es controlada en el sentido de que el niño o la niña
centra su interés en determinados aspectos de la realidad ignorando otros menos
relevantes a sus objetivos.
La flexibilidad se refiere a la capacidad de adaptarse a las necesidades de
atención que demanda el tipo de tarea.
Cuando decimos que es estratégica, señalamos su uso planificado, es decir,
cuando se piensa con antelación qué tipo de procedimientos pueden mejorar nuestra
atención.
Y, por último, la atención se coordina con el resto de los procesos cognitivos, por
lo que el desarrollo en memoria, lenguaje y razonamiento influirá en la mejora de los
procesos de atención, y viceversa.
1.2.2. Estrategias atencionales
Las estrategias atencionales son técnicas conscientes que usamos para enfocarnos
en lo importante y mantener la atención, tanto al percibir como al recordar información.
Desde pequeños, los niños ya emplean estrategias simples ligadas a lo sensorial, como
tocarse la cabeza para concentrarse. Con la edad, estas se vuelven más complejas y
abstractas, alcanzando un desarrollo completo alrededor de los 8-9 años. Aunque
evolucionan con el tiempo, estas estrategias pueden entrenarse desde edades tempranas si
hay una estimulación adecuada y constante.
1.2.3. Hacia el buen uso de los procesos atencionales
La atención en el aprendizaje: Como docentes, es clave entender que sin
atención no hay aprendizaje. Si el foco está en cosas irrelevantes, el proceso de aprender
se ve perjudicado. Por eso, es importante ayudar al alumnado a mejorar su atención.
Según Pozo (1996), podemos hacerlo así:
1. Ayudando a seleccionar la información relevante, usando señales y enseñando
poco a poco a que ellos/as mismos/as lo hagan.
2. Haciendo materiales atractivos, usando temas que les gusten, como sus hobbies
o la tecnología.

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1.2. Desarrollo de la atención

La atención es la capacidad para focalizar, seleccionar y mantener nuestro interés en determinados estímulos. La capacidad de atención de los seres humanos es limitada, por lo que necesitamos focalizar nuestro interés en los aspectos más relevantes, desechando el resto.

Cuando nos enfrentamos a una tarea, ponemos en marcha un proceso selectivo, que nos ayuda a difuminar la gran cantidad de estímulos que estamos recibiendo y que no hacen más que obstaculizar, centrándonos en lo realmente relevante para nuestros fines. No sólo la cantidad de estímulos que podemos atender en un momento dado es limitada, también lo es la capacidad de atender a un estímulo a lo largo del tiempo.

Por ejemplo, un niño de tres años difícilmente mantendrá la atención en esa película de Walt Disney, en la que a pesar de aparecer sus personajes favoritos, tiene una duración de dos horas y media. Veamos cómo evoluciona la capacidad de atención en los primeros años de nuestra vida.

1.2.1. Evolución de la atención a lo largo de la infancia

Hemos visto que, nada más nacer, los bebés discriminan y muestran ciertas preferencias por los estímulos que perciben, sobre todo si tienen fuertes contrastes, colores llamativos, están en movimiento y suenan, como el rostro humano. En estos primeros momentos, las características estimulares tienen un fuerte poder cautivador sobre el bebé, controlando los fenómenos a los que presta atención. A esto se le denomina atención cautiva, fenómeno por el que los bebés no pueden resistirse a prestar atención a los estímulos que contienen rasgos que les resultan llamativos.

Poco a poco, en función de las experiencias personales, se va desarrollando la atención voluntaria, en la que mostrar o no interes por determinado estímulo dependerá en mayor medida de los intereses y motivaciones intrínsecas del sujeto que de las características físicas del mismo.

Por ejemplo, cuando de entre todos los alimentos que aparecen a la vista cuando el adulto abre el frigorífico, el bebé se fija en su yogur preferido y lo señala.

Así, tras su repetida experiencia de interacción con el adulto, aprende que siempre se establecen turnos de intervención en los intercambios comunicativos entre ambos, por lo que tras acabar su intervención dirige su atención hacia el adulto, expectante ante la posibilidad de emisión de un nuevo mensaje de su interlocutor. Al igual que ocurría con el sistema perceptivo, los bebés presentan la capacidad de atender a los estímulos de su entorno desde muy pronto, aunque a diferencia de los procesos perceptivos el dominio atencional va a seguir un progreso más paulatino.De esta forma, los niños y las niñas de 2 años no suelen estar mucho tiempo en una misma actividad, cambiando con frecuencia de tarea. A los 5-6 años pueden estar varios minutos inmersos en una misma actividad, sobre todo si tiene un carácter lúdico.

Sin embargo, no será hasta los 8-9 años cuando se logre un óptimo desarrollo atencional. Esto es debido a que los progresos en la atención requieren el desarrollo de ciertas habilidades metacognitivas. En general, los progresos en la atención hacen que esta sea cada vez más controlada, flexible, estratégica y coordinada con otros procesos cognitivos (Rodrigo, 1999). Es controlada en el sentido de que el niño o la niña centra su interés en determinados aspectos de la realidad ignorando otros menos relevantes a sus objetivos.

La flexibilidad se refiere a la capacidad de adaptarse a las necesidades de atención que demanda el tipo de tarea.

Cuando decimos que es estratégica, señalamos su uso planificado, es decir, cuando se piensa con antelación qué tipo de procedimientos pueden mejorar nuestra atención.

Y, por último, la atención se coordina con el resto de los procesos cognitivos, por lo que el desarrollo en memoria, lenguaje y razonamiento influirá en la mejora de los procesos de atención, y viceversa.

1.2.2. Estrategias atencionales

Las estrategias atencionales son técnicas conscientes que usamos para enfocarnos en lo importante y mantener la atención, tanto al percibir como al recordar información. Desde pequeños, los niños ya emplean estrategias simples ligadas a lo sensorial, como tocarse la cabeza para concentrarse. Con la edad, estas se vuelven más complejas y abstractas, alcanzando un desarrollo completo alrededor de los 8-9 años. Aunque evolucionan con el tiempo, estas estrategias pueden entrenarse desde edades tempranas si hay una estimulación adecuada y constante.

1.2.3. Hacia el buen uso de los procesos atencionales

La atención en el aprendizaje: Como docentes, es clave entender que sin atención no hay aprendizaje. Si el foco está en cosas irrelevantes, el proceso de aprender se ve perjudicado. Por eso, es importante ayudar al alumnado a mejorar su atención. Según Pozo (1996), podemos hacerlo así:

  1. Ayudando a seleccionar la información relevante, usando señales y enseñando poco a poco a que ellos/as mismos/as lo hagan.
  2. Haciendo materiales atractivos, usando temas que les gusten, como sus hobbies o la tecnología.
  3. Presentando la información nueva de forma gradual, para no saturarlos.
  4. Automatizando ciertos aprendizajes, para que consuman menos atención y podamos centrarnos en otros nuevos.
  5. Dosificando las tareas, para evitar el cansancio, que reduce la atención.
  6. Variando las actividades, para que no se aburran y se mantenga el interés.

1.3. Desarrollo de la memoria

La memoria: La memoria nos permite guardar información de todo tipo (hechos, emociones, acciones) y recuperarla cuando la necesitamos. Recordar es como reconstruir: cada vez que lo hacemos, reformulamos un poco esa información, como cuando cocinamos una receta de memoria y nunca sale exactamente igual.

1.3.1. Tipos de memoria y su evolución a lo largo de la infancia

Se reconocen muchos tipos de memoria que siguen distintos criterios de clasificación. En la tabla, se presentan los tipos de memoria en función del tiempo que perdura la información, del modo de recuperarla o reconstruirla, del grado de consciencia que tenemos del recuerdo y de la naturaleza de la información a recordar. Concretamente distinguimos la memoria a corto plazo y a largo plazo, la memoria de reconocimiento y de evocación, la memoria implícita y explícita, y la memoria episódica, semántica, procedimental y sensorial.TABLA 5.1 Tipos de memoria Criterio de clasificación Tipo de memoria Descripción A modo de ejemplo Duración y capacidad del recuerdo Memoria a corto plazo o memoria de trabajo La utilizamos para eje- cutar las tareas. Tiene una duración y capaci- dad limitada Recordar la fecha, hora y aula del examen que está co- municando el profesor hasta encontrar nuestra agenda para apuntarlo Memoria a largo plazo o memoria permanente Es el depósito donde conservamos nuestros recuerdos. Tiene una duración y capacidad supuestamente ilimitada Recordar algún acontecimiento pasado relevante para nosotros Modo de recupera- ción de la informa- ción Memoria de reconoci- miento Identificar una informa- ción almacenada previa- mente Reconocer la opción de respuesta correcta en un examen tipo test Memoria de evocación Reconstruir el recuerdo sin la presencia del estí- mulo que lo desencadenó Cuando en un examen nos piden que contemos todo lo que sepamos sobre la filosofía de Kant Grado de automatiza- ción que requiere el recuerdo Memoria implícita Recuerdos automatiza- dos, no somos conscien- tes de ellos ¿Seríamos capaces de detallar todos los movimientos que necesitamos hacer para arrancar el coche y condu- cirlo? Es evidente que los recordamos, pues conduci- mos, otra cosa es que se encuentren explícitos Memoria explícita Recuerdos conscientes e intencionales La mayoría de nuestros recuerdos sobre hechos, suce- sos, nombres u otra información Naturaleza de la in- formación a recordar Memoria episódica Recuerdo de hechos, acontecimientos, suce- sos, historias ... a modo de narración Contar a un compañero lo que hemos hecho hoy en la clase de psicología del desarrollo Memoria semántica Recordar el significado de las cosas Recordar qué significa la palabra «semántica» Memoria procedimental Recordar cómo se hace algo Recordar cómo apagar el ordenador o, algo más com- plejo, cómo se compone una canción Memoria sensorial Recordar algo referido al sistema sensorial (vista, oído, olfato ... ) Recordar la nueva melodía de nuestro móvil, cómo hue- le la tierra mojada ... 102 / Manual de psicología del desarrollo aplicada a la educación Ediciones Pirámide

  • Los tipos de memoria no son excluyentes, pueden mezclarse en una misma experiencia.
  • Desde bebés ya hay memoria: reconocen personas o rutinas (como saber que les toca comer al ver el babero), pero se limita a recuerdos simples y de corta duración.
  • Con la edad, no solo recuerdan más cosas y por más tiempo (progreso cuantitativo), sino que tambien cambia el tipo de recuerdo (progreso cualitativo):
    • Bebés: recuerdan de forma implícita (sin darse cuenta), sobre todo rutinas.
    • Niños mayores: pueden recordar de forma explícita (conscientemente) y hechos concretos.
  • La clave del desarrollo está en que aprenden estrategias para recordar mejor (memoria estratégica). Este aprendizaje es gradual:
    • Al principio, usan estrategias sólo en contextos conocidos o con ayuda.Con el tiempo, se vuelven mas autónomos y eficaces.
  • El contexto influye mucho: recuerdan mejor si la información está en un juego o situación significativa. Por ejemplo, memorizar nombres raros de dibujos les resulta más fácil que aprender cosas sueltas sin contexto.
  • Aunque a veces los peques recuerdan mejor que los adultos, la mayoría de sus recuerdos no son intencionados. Los recuerdos que duran suelen estar ligados a experiencias impactantes y se olvidan pronto (Nelson, 2005).

Memoria episódica y autobiográfica:

  • Los Preescolares ya tienen memoria episódica, es decir, pueden contar cosas que les pasaron (como ir al zoo).
  • Algunos de estos recuerdos, si son importantes o emotivos, pasan a formar parte de la memoria autobiográfica, que son los recuerdos que forman nuestra historia personal.
  • Esta memoria empieza a desarrollarse entre los 3 y 4 años.
  • Los adultos no recordamos casi nada antes de los 2 años (esto se llama amnesia infantil) por:
    • No tener aún una conciencia del "yo" bien formada.
    • Falta de desarrollo del lenguaje, necesario para organizar y contar nuestras experiencias.

Avances en la memoria durante la edad escolar:

A partir de los 6 años, mejoran tres cosas:

  1. Estrategias de memoria:
    • Repaso: repetir para memorizar.
    • Elaboración: relacionar nueva info con lo que ya se sabe.
    • Organización: agrupar o estructurar la información.

-> Se adquieren poco a poco y en ese orden.

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