Documento de Universidad sobre Capítulo Del Tema 7 Procesos. El Pdf explora el desarrollo de la atención y la memoria en niños, analizando las fases evolutivas y las estrategias atencionales y de memoria, como el repaso y la elaboración, en el ámbito de la Psicología.
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La atención es la capacidad para focalizar, seleccionar y mantener nuestro interés en determinados estímulos. La capacidad de atención de los seres humanos es limitada, por lo que necesitamos focalizar nuestro interés en los aspectos más relevantes, desechando el resto.
Cuando nos enfrentamos a una tarea, ponemos en marcha un proceso selectivo, que nos ayuda a difuminar la gran cantidad de estímulos que estamos recibiendo y que no hacen más que obstaculizar, centrándonos en lo realmente relevante para nuestros fines. No sólo la cantidad de estímulos que podemos atender en un momento dado es limitada, también lo es la capacidad de atender a un estímulo a lo largo del tiempo.
Por ejemplo, un niño de tres años difícilmente mantendrá la atención en esa película de Walt Disney, en la que a pesar de aparecer sus personajes favoritos, tiene una duración de dos horas y media. Veamos cómo evoluciona la capacidad de atención en los primeros años de nuestra vida.
Hemos visto que, nada más nacer, los bebés discriminan y muestran ciertas preferencias por los estímulos que perciben, sobre todo si tienen fuertes contrastes, colores llamativos, están en movimiento y suenan, como el rostro humano. En estos primeros momentos, las características estimulares tienen un fuerte poder cautivador sobre el bebé, controlando los fenómenos a los que presta atención. A esto se le denomina atención cautiva, fenómeno por el que los bebés no pueden resistirse a prestar atención a los estímulos que contienen rasgos que les resultan llamativos.
Poco a poco, en función de las experiencias personales, se va desarrollando la atención voluntaria, en la que mostrar o no interes por determinado estímulo dependerá en mayor medida de los intereses y motivaciones intrínsecas del sujeto que de las características físicas del mismo.
Por ejemplo, cuando de entre todos los alimentos que aparecen a la vista cuando el adulto abre el frigorífico, el bebé se fija en su yogur preferido y lo señala.
Así, tras su repetida experiencia de interacción con el adulto, aprende que siempre se establecen turnos de intervención en los intercambios comunicativos entre ambos, por lo que tras acabar su intervención dirige su atención hacia el adulto, expectante ante la posibilidad de emisión de un nuevo mensaje de su interlocutor. Al igual que ocurría con el sistema perceptivo, los bebés presentan la capacidad de atender a los estímulos de su entorno desde muy pronto, aunque a diferencia de los procesos perceptivos el dominio atencional va a seguir un progreso más paulatino.De esta forma, los niños y las niñas de 2 años no suelen estar mucho tiempo en una misma actividad, cambiando con frecuencia de tarea. A los 5-6 años pueden estar varios minutos inmersos en una misma actividad, sobre todo si tiene un carácter lúdico.
Sin embargo, no será hasta los 8-9 años cuando se logre un óptimo desarrollo atencional. Esto es debido a que los progresos en la atención requieren el desarrollo de ciertas habilidades metacognitivas. En general, los progresos en la atención hacen que esta sea cada vez más controlada, flexible, estratégica y coordinada con otros procesos cognitivos (Rodrigo, 1999). Es controlada en el sentido de que el niño o la niña centra su interés en determinados aspectos de la realidad ignorando otros menos relevantes a sus objetivos.
La flexibilidad se refiere a la capacidad de adaptarse a las necesidades de atención que demanda el tipo de tarea.
Cuando decimos que es estratégica, señalamos su uso planificado, es decir, cuando se piensa con antelación qué tipo de procedimientos pueden mejorar nuestra atención.
Y, por último, la atención se coordina con el resto de los procesos cognitivos, por lo que el desarrollo en memoria, lenguaje y razonamiento influirá en la mejora de los procesos de atención, y viceversa.
Las estrategias atencionales son técnicas conscientes que usamos para enfocarnos en lo importante y mantener la atención, tanto al percibir como al recordar información. Desde pequeños, los niños ya emplean estrategias simples ligadas a lo sensorial, como tocarse la cabeza para concentrarse. Con la edad, estas se vuelven más complejas y abstractas, alcanzando un desarrollo completo alrededor de los 8-9 años. Aunque evolucionan con el tiempo, estas estrategias pueden entrenarse desde edades tempranas si hay una estimulación adecuada y constante.
La atención en el aprendizaje: Como docentes, es clave entender que sin atención no hay aprendizaje. Si el foco está en cosas irrelevantes, el proceso de aprender se ve perjudicado. Por eso, es importante ayudar al alumnado a mejorar su atención. Según Pozo (1996), podemos hacerlo así:
La memoria: La memoria nos permite guardar información de todo tipo (hechos, emociones, acciones) y recuperarla cuando la necesitamos. Recordar es como reconstruir: cada vez que lo hacemos, reformulamos un poco esa información, como cuando cocinamos una receta de memoria y nunca sale exactamente igual.
Se reconocen muchos tipos de memoria que siguen distintos criterios de clasificación. En la tabla, se presentan los tipos de memoria en función del tiempo que perdura la información, del modo de recuperarla o reconstruirla, del grado de consciencia que tenemos del recuerdo y de la naturaleza de la información a recordar. Concretamente distinguimos la memoria a corto plazo y a largo plazo, la memoria de reconocimiento y de evocación, la memoria implícita y explícita, y la memoria episódica, semántica, procedimental y sensorial.TABLA 5.1 Tipos de memoria Criterio de clasificación Tipo de memoria Descripción A modo de ejemplo Duración y capacidad del recuerdo Memoria a corto plazo o memoria de trabajo La utilizamos para eje- cutar las tareas. Tiene una duración y capaci- dad limitada Recordar la fecha, hora y aula del examen que está co- municando el profesor hasta encontrar nuestra agenda para apuntarlo Memoria a largo plazo o memoria permanente Es el depósito donde conservamos nuestros recuerdos. Tiene una duración y capacidad supuestamente ilimitada Recordar algún acontecimiento pasado relevante para nosotros Modo de recupera- ción de la informa- ción Memoria de reconoci- miento Identificar una informa- ción almacenada previa- mente Reconocer la opción de respuesta correcta en un examen tipo test Memoria de evocación Reconstruir el recuerdo sin la presencia del estí- mulo que lo desencadenó Cuando en un examen nos piden que contemos todo lo que sepamos sobre la filosofía de Kant Grado de automatiza- ción que requiere el recuerdo Memoria implícita Recuerdos automatiza- dos, no somos conscien- tes de ellos ¿Seríamos capaces de detallar todos los movimientos que necesitamos hacer para arrancar el coche y condu- cirlo? Es evidente que los recordamos, pues conduci- mos, otra cosa es que se encuentren explícitos Memoria explícita Recuerdos conscientes e intencionales La mayoría de nuestros recuerdos sobre hechos, suce- sos, nombres u otra información Naturaleza de la in- formación a recordar Memoria episódica Recuerdo de hechos, acontecimientos, suce- sos, historias ... a modo de narración Contar a un compañero lo que hemos hecho hoy en la clase de psicología del desarrollo Memoria semántica Recordar el significado de las cosas Recordar qué significa la palabra «semántica» Memoria procedimental Recordar cómo se hace algo Recordar cómo apagar el ordenador o, algo más com- plejo, cómo se compone una canción Memoria sensorial Recordar algo referido al sistema sensorial (vista, oído, olfato ... ) Recordar la nueva melodía de nuestro móvil, cómo hue- le la tierra mojada ... 102 / Manual de psicología del desarrollo aplicada a la educación Ediciones Pirámide
A partir de los 6 años, mejoran tres cosas:
-> Se adquieren poco a poco y en ese orden.